Tu vocación no tiene nada que ver con tus defectos, imperfecciones o caídas. Jesucristo no llama a los santos, a los puros, a los indefectibles. Según nos dice el Evangelio, llama a quien quiere y entre esos encontramos a unos mejores y a otros peores, a todos llenos de miserias y defectos. La vocación es un don gratuito y no un premio a los méritos. Por ello, no te apoyes en tus fallos e imperfecciones para poner en duda el llamado de Dios. Piensa en que Dios te ha amado mucho, no por tus cualidades, sino por pura bondad gratuita.

1 comentario:
hola, os encontre porque el Señor quiso que pasara por aqui, este escrito me ha dado la respuesta a mi problema, un conflicto que en estos dia me ha hecho sufrir muchísimo, debido a opiniones fuera de mi que me han hacho mucho daño, en mi camino a Dios, camino que recorro como puedo, pero con todo mi corazón porque un día El puso sus ojos en mi alma que es muy pequeña y llena de apegos . GRACIAS
Publicar un comentario en la entrada