martes, 25 de enero de 2011

''Si Dios es amor'' - Santa Teresa de Avila

Ama a tu prójimo como a ti mismo
Solo dos cosas nos pide el Señor; amor de Dios y amor del prójimo. Estas son las virtudes en las que debemos trabajar. Conservándolas con perfección hacemos su voluntad, y así estaremos unidos a el. La señal mas certera de que guardamos estas dos cosas, es guardando bien la del amor del prójimo; porque si amamos a Dios no se puede saber, mas el amor del prójimo, si. Si no amamos a nuestro prójimo, nos engañamos a nosotros mismos, si creemos que amamos a Dios. Y estén ciertos que mientras mas aprovechados se vienen en el amor del prójimo, mas lo están en el amor de Dios.
Sta. Teresa de Jesús

Si Dios es amor y vive en cada uno de nosotros, tenemos que amarnos con amor fraternal. Por eso nuestro amor al prójimo es la medida de nuestro amor a Dios. Sin embargo, este último es distinto al amor natural que tenemos por los hombres. El amor natural surge entre aquellos que están unidos por el vínculo de sangre, por afinidad de carácter o por intereses comunes.

Los otros son extraños, que poco nos interesan, o que incluso pueden provocarnos un cierto rechazo, de tal manera que hasta los evitamos físicamente. Para los cristianos no existen los hombres extraños.
Nuestro prójimo es todo aquel que tenemos ante nosotros y que tiene necesidad de nosotros, y es indiferente que sea nuestro pariente o no, que nos caiga bien o nos disguste, o que sea moralmente digno de ayuda o no.

El amor de Cristo no conoce limites no se cansa nunca y no se asusta ante la suciedad o la miseria. Cristo vino para los pecadores y no para los justos. Y si el amor de Cristo vive en nosotros, actuaremos como El, e iremos en busca de las ovejas perdidas. El amor natural busca apoderarse de las personas amadas y poseerlas, si es posible, en exclusividad. Cristo vino al mundo para recuperar para el Padre la humanidad perdida; y quien ama con su amor, quiere a los hombres para Dios y no para sí.

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