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lunes, 13 de agosto de 2018

CÓMO PREPARAR UNA BODA Y DISFRUTAR EN EL INTENTO

7 cosas a tener en cuenta al empezar a preparar una boda y no olvidar durante el proceso.
  1. Saber que os queréis casar y por qué os queréis casar. En el fondo, teniendo claro que queréis casaros y si los motivos por los que queréis hacerlo son profundos, serenos, verdaderos y llenos de amor del bueno, el resto de los puntos sobran, pero podéis seguir leyendo, si queréis.
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  2. Hay tiempo para todo. Una boda más o menos numerosa se prepara con holgura en 6 meses (según la EPA —Experiencia Propia y Ajena—). Claro que todo depende del sitio, de las circunstancias de los novios y de muchos factores más. Ya hablaremos de eso próximamente…
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  3. Coged experiencias de quienes os hayan precedido, escuchad a los padres, ved opiniones en foros de internet… peeeeeeroooooo recordad siempre «las opiniones se pesan, no se cuentan» (Séneca). Vosotros sabréis mejor que nadie cuándo, dónde y cómo casaros.
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  4. Que vuestras conversaciones no giren el 100% de las veces alrededor del día B. Esta recta final es ilusionante para seguir compartiendo lo que habéis compartido hasta el momento de comprometeros y también —¡muy importante!— para hablar del futuro. Del más allá del día B. A eso sí que vale la pena dedicarle tardes y tardes de cañas.
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  5. El consenso es fundamental en el matrimonio. Consenso, que no es lo mismo que ceder. Lo aprendimos en nuestro curso de preparación al matrimonio. Espero que a vosotros os hablen de esto porque es una pieza fundamental. La preparación de una boda es un buen entrenamiento para el consenso, ya que hay que tomar muchas decisiones e inevitablemente, a ti te van a gustar las flores así y a él asá, o a uno le flipará alquilar el mejor Mercedes y al otro le dará igual, a uno la iglesia de su barrio le parece lo mejor y el otro prefiere una construcción postmoderna… ¡A consensuar!
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  6. La pasta: los ceros importan. Mi madre dice que una boda te puede costar desde 0 euros (tú, él, el cura, dos testigos, una romántica ermita en el monte…) hasta infinito. En ese intervalo caben muchas cosas. Enseguida veréis que en muchos sitios es poner la etiqueta “boda” y al dependiente de turno se le ponen los ojos en forma de euros. Cuando la lista de gastos empieza a aumentar ceros, se corre el peligro de perder la sensibilidad. Una buena planificación, un buen presupuesto, esforzarse por hacer un par de gestiones más que las acostumbradas para encontrar el mejor precio… y no perder el norte sobre qué clase de boda quieres que sea y en dónde te interesa invertir más. ¿En tu look de novia? ¿En mimar a los invitados? ¿En el gran festín? ¿En la barra libre sin fin? ¿En Maroon 5 cantándote en el baile?
    noglywtk9tcmw Una amiga mía se casó tras acabar la carrera. No tenían mucho dinero  así que se apretaron el cinturón. Pero tenían una premisa clara: «Lo que consideramos que es lo realmente importante de todo el día es a lo que íbamos a dedicar lo mejor: así que como lo más importante es el momento de casarse, de unir nuestras vidas, nos ‘volcamos’ con todo lo relacionado a la ceremonia (flores, música…)»
    (Para más ideas sobre organizar una boda sin tirar la casa por la ventana, te recomiendo este post)
  7. Saber que os queréis casar y por qué os queréis casar. Sí, era el primer punto. Pero por si se os había olvidado mientras leíais el post, quería terminar con la idea fundamental. 😉 No os olvidéis de que el día B es solo el comienzo de los días más felices de vuestra vida.
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En resumen: para preparar una boda y disfrutar en el intento, me parece importante no olvidar estos puntos de partida. A nosotros no nos los chivó nadie, pero los fuimos descubriendo por el camino —y seguro que hay más por descubrir—. Que haya amor del bueno, que sea una boda muy vuestra, no agobiarse por nada, y aprender a reírse de los incidentes que surjan, y de las peleas tontas por las hortensias. Al final, la boda será recordada no porque teníais la orquesta filarmónica finlandesa, ni por el solomillo, ni por los gemelos y los pendientes de diamantes. No. Será recordada por lo que os queréis.
Ya sabéis: el amor de verdad tiende a expandirse y es contagioso.
Fuente: https://youmakelovehappen.wordpress.com/2016/01/17/7cosasquedebessaberantesdeprepararunaboda/

lunes, 6 de agosto de 2018

La importancia del cursillo prematrimonial

Generalmente, estos días previos al gran día en que el novio y la novia van a cambiar de estado civil, y cambiarán por competo sus vidas para siempre, quedarán grabados a fuego en la memoria, como un período especialmente feliz, venturoso y pleno.

Entre esa multitud de cuestiones que los novios deben afrontar previas al día de su boda está el “Cursillo prematrimonial”, y es a lo que se refieren estas palabras.

Es habitual, por desgracia, que se tenga en muy poco a estos cursillos de preparación inmediata para el matrimonio. La soberbia intelectual que caracteriza al hombre moderno, de cualquier edad, hace que sea frecuente escuchar frases como que “tenemos muy poco que aprender”, antes de cursillo, o que “no me han enseñado nada”, después del mismo; “que hay que quitarse de encima cuanto antes”, dicen, algo para lo que nadie “tiene tiempo”, por lo que cuanto más breve y concentrado sea, pues mejor."¿Qué puede enseñarnos sobre matrimonio un sacerdote que no puede casarse?"

 La actitud hacia el cursillo suele ser la de considerarlo un puro formalismo, que no hay más remedio que afrontar, pero que no me aportará nada, y que cuanto menos dure y antes concluya, mejor. Y, lamentablemente, esta manera de verlos está hoy, y desde hace muchos años muy generalizada. 

El cursillo prematrimonial es una de esas cosas a las que no se les da importancia hasta que se hacen. Su capacidad de sacar a relucir temas básicos es innata y puede resultar muy útil.

Es más útil de lo que imaginas. Acudir a hablar con una persona desconocida para la pareja resulta ideal para sacar a relucir temas que, de primeras, podrían considerarse un poco “duros” o “fuera de lugar” si lo hiciéramos nosotros mismos.

No esperes escuchar que sois la relación perfecta. No existe tal cosa, pero no hay nada como estar bien preparado. Por eso, nunca esta de más pararse y hablar sobre estas cosas:

¿En qué áreas te gustaría ayudar a su prometido a mejorar?
¿Cuáles son las cuestiones en las que opináis diferente?
¿Quién manejará el dinero de la familia?
Si ambos tenéis carreras profesionales, ¿qué trabajo determinará donde viviréis?
Sobre qué peleáis y cuánto peleáis?
Si no podéis tener hijos, ¿adoptaríais uno?
En tu lecho de muerte, ¿que haría que pensaras que tu vida vale la pena? ¿Qué le dará el sentido a vuestras vidas?
¿Qué pensáis hacer para permanecer enamorados?

Para entrar en la Universidad tenemos que pasar por quince años de colegio, para poder ejercer nuestra profesión invertimos entre cuatro y seis años de nuestra vida en formarnos, para sacarnos un título de inglés nos apuntamos a academias y nos vamos veranos al extranjero… Nos formamos para un montón de facetas de nuestra vida, importantes sin ninguna duda, pero ¿qué hacemos para la más importante, la que es nuestro proyecto vital, de la que esperamos conseguir nuestra felicidad junto a la otra persona? ¿No resulta un poco temerario e inconsciente pensar que el cursillo prematrimonial es accesorio?

sábado, 3 de marzo de 2018

DEL DIVORCIO AL CIELO: ASÍ RECONSTRUIMOS NUESTRO MATRIMONIO DESDE LAS CENIZAS

Mi marido murió a todo rencor que pudiera tener contra mí para volverme a dar vida

Lejos de pretender ser ejemplo para nadie, mi único fin al compartir mi alegría es llevar esperanza… Quien no crea en los milagros ¡Este es uno! Tuve que pisar el infierno, conocer y convivir con sus habitantes para valorar el cielo y el ángel que tú eras en mi vida.

El reencuentro de nuestros corazones, la fusión de nuestras almas fue fruto de un inmenso dolor mas hoy tiene su recompensa: tú y yo juntos nuevamente escribiendo una nueva historia de amor, la de 2 adolescentes que un día se conocieron, se amaron, se casaron, tuvieron hijos, fueron muy felices y luego se odiaron; se divorciaron, tocaron el infierno al estar separados y hoy Dios les permite reencontrase más maduros, sólidos y fuertes que nunca para ahora sí terminar la vida juntos y reconstruir un matrimonio desde los escombros y con nuevos cimientos.

Hoy puedo gritar a los cuatro vientos con enorme júbilo y hasta al llanto de la emoción que las páginas del libro de nuestra relación están en blanco y comenzamos de cero, sin rencores, sin nada que perdonarnos pues ya todo fue sanado por Obra y Gracia de Dios y por tu voluntad y la mía.

Yo te prometo que cada lágrima, cada dolor y cada sufrimiento que te pude haber causado, los haré desaparecer de tu memoria con mi amor incondicional, mis cuidados, mi cariño, mi respeto, mi lealtad y fidelidad. Elegí amarte a ti y solo a ti de una manera sana y libre: quiero quererte.


No deseo otra cosa más que permanecer en tus brazos y en tu corazón latente, no pienso buscar la felicidad fuera de ti. Nunca más me dejes salir de ahí. No te voy a decir que daría mi vida por ti pues a esta, días le faltarían para poderte amar de la manera que deseo y que tú mereces.

Gracias por nunca dejar de creer en este amor, fruto de un sacramento bendito. Tú, yo y este matrimonio rescatado de entre las cenizas y donde el asco se transformó en deseo y las lágrimas en bendiciones, son un MILAGRO fehaciente de lo que una vida de oración y fe, junto con una vida de sacramentos puede lograr.

Gracias, Dios, por quitarme la venda de los ojos y de mi corazón; por permitir que volviera a creer y por sembrar en mí esa pequeñísima semilla de voluntad, que fue la que me dio el último empujón para decir: sí quiero intentarlo y hacer que funcione. 

Gracias, vida; gracias y PERDÓN a nuestros hijos. Gracias a todos los que nos acompañaron en este proceso y en la toma de decisiones. En especial a ti, MI JESÚS SACRAMENTADO, y a mi Santísima Madre, la Virgen María, pues por su Gracia y Milagro hoy estoy de regreso.

23 de septiembre de 1995 – 23 de septiembre de 2014 / 19 años.

Un año después…

Hoy 23 de septiembre 2015, 20 años de matrimonio y primer año de la segunda vuelta y ¿qué creen? ¡Sí se pudo! ¡Si se puede! ¡Sí se podrá! 

Cuando mi esposo y yo volvimos, no lo hicimos para “intentarlo”, volvimos con la certeza de que lo haríamos funcionar y cada día mejor. Dios y la intercesión de su Santísima Madre, nos hizo “el milagro” de volver y salvar esta familia, Sabemos que Él lleva el timón y que con su Gracia no le podemos fallar.

La pregunta que más escucho: “¿Te arrepientes de haberte divorciado?” La respuesta aquí…

Hace poco mi esposo y yo tuvimos una cenita con mis 2 hijos. Ahí expresamos cómo nos sentimos con ese “infierno” vivido cuando el divorcio y del cual sus padres fuimos responsables. Todos con llanto y muchísima pena escuchábamos a mis hijos cómo expresaban aquel dolor que vivieron.

Nos decían cómo nosotros éramos su paz, su estabilidad y su seguridad y de repente nada de eso existía y su mundo se volvió inseguridad, inestable y triste.
Yo no me cansaba de pedirles perdón y ellos, con ese amor puro y sincero que solo los hijos pueden dar, me decían: “Mamá, no guardamos ningún rencor. Aunque seguimos en el proceso de sanación, hoy estamos bien porque vemos que ustedes están bien. Dios nos ha mostrado su existencia real a cada instante. Ya pasó todo…“.

Solo puedo decir que el mejor regalo de amor que pude haber hecho a mis hijos después de darles vida es haber vuelto con su padre y devolverles esa familia unida desde el amor que un día fuimos. No somos un matrimonio perfecto, mas sí hemos decidido hacer de nuestro matrimonio imperfecto, un matrimonio feliz. Dios hace la diferencia…

23 de septiembre 2015

2 años después…

Hoy 23 de septiembre del 2016

21 años de casados; 2 años de la segunda vuelta; 1 año de una profunda renovación de votos matrimoniales y cada día más dispuesta y agradecida con Dios por ese hombre que creó para mí para que juntos llegáramos a Él.

Cuanto más amo a Dios, más siento amar y admirar a mi esposo. Verle y sentirle junto a mí… Reconocer en lo que he logrado transformarme gracias a él y a todo lo que me inspira. Toda una vida no me basta para agradecerle a Dios por tanto.
Casi imposible compartir por aquí a detalle lo que ha sido nuestra historia como matrimonio, su comienzo, todo lo que provocó su caída hasta el momento de su absoluta restauración.

Sin embargo, por justicia a Dios y a mi esposo, me gustaría compartir algunos detalles los cuales deseo que sean útiles para aquellos que lo necesiten, sobre todo, porque hoy en día es mucho más alto el número de mujeres abandonando el hogar como yo lo hice, engañada creyendo que esa era la solución y dejando hijos huérfanos de padres vivos.

Hace unos días en Guadalajara pudimos compartir “por primera vez nuestro testimonio matrimonial completo”. Tres maravillosas horas donde yo comencé hablando así: “Si comparan mi currículum profesional con el de mi marido se darán cuenta de que el mío es mucho más amplio. Sin embargo, siendo el de él más corto, es de mayor peso porque yo le agregaría lo siguiente: hombre de Dios que rescató a su mujer del infierno y su trabajo profesional para hacerla feliz”. Estas fueron mis palabras y son reales, eso fue lo que hizo y sigue haciendo.

Un poco de historia y de aprendizaje vivido en nuestro divorcio…

Como Pablo de Tarso yo fui saqueada y despojada de todo lo que a una persona se le puede privar, hasta de una vocación cristiana -a la que aún hoy amo- y que con mucho dolor también tuve que entregar. Se me arrebató todo (y cuando digo todo es todo) para darme cuenta que Dios era el único a quien verdaderamente pertenecía y lo único de valor en mí.

Pasaban los años y perdía todos los soportes y apoyos que le daban algún sentido a mi vida, que me daban sentido de pertenencia, seguridad y algo de fuerza para no morir de dolor y desesperación.

¿Y qué le queda al que todo ha perdido? Aferrarse a la cruz y el poder del Espíritu, ese que hoy me hace hablar. Así regresé con mi esposo, desnuda de todo, mas abrazaba a la Cruz de mi Señor. En mi corazón claramente entendí sus palabras: “Tú no eres de nadie ni necesitas pertenecerle a nadie más que a mí, eres solo mía. Tú no necesitas de nada solo de mí y para llegar a mí es por él, tu esposo”.

¿Pero, fue Dios quien me quitó todo? No, no fue Él y no voy a entrar en esos detalles porque hasta escalofrío me da (sabemos qué sucede cuando alguien no está en obediencia a Dios). Digamos que lo permitió porque había un plan de salvación perfecto para mí detrás de todos esos eventos porque vaya que yo estaba ciega y necia.

Ahora me doy cuenta de que Dios permitió que yo fuera despojada de absolutamente todo, ni siquiera tuve la ayuda de un grupo que me apoyara para salvar mi matrimonio, para únicamente voltear mis ojos a Él y que, a través del sacramento de la Eucaristía diaria, yo me diera cuenta que no hay más sanación que a través de Él y de su Madre.

Dicen las Sagradas Escrituras en la Carta a los Efesios 5, 25: “Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. Y justo eso hizo mi esposo por mí. Creyó en mí cuando ni yo misma creía en mí y me recibió cuando todas las puertas posibles se me habían cerrado.

Regresé a él hecha un guiñapo, enferma, herida, ultrajada, sucia y lejos de burlarse o de tener palabras de desprecio hacia mí, hizo vida estas palabras del Evangelio, murió a él, murió a su ego, a todo rencor que pudiera tener contra mí para volverme a dar vida.

El fracaso en un matrimonio no sucede de la noche a la mañana; sin embargo, el perdón y la restauración sí se puede experimentar así de rápido. Solo se necesita desatarle las manos a Dios y con plena confianza y obediencia permitirle actuar. Así es, la obediencia es clave.

Yo no volví con Tomás porque “sentía” amor por él, es más, sentía todo lo contrario. Sin embargo, volví por OBEDIENCIA a Dios, a una promesa hecha a Él. Dejé el “sentir” por el “querer ser obediente” y fue entonces que los milagros comenzaron a suceder.

Hoy puedo asegurar que después de Dios él es lo más importante en mi vida y el amor más grande de mi corazón, por encima del amor a mis hijos. Aún hay mucho por contar.

Solo deseo terminar con esta afirmación, a la cual doy mi vida por sostenerla: un matrimonio en crisis bajo el vínculo sacramental siempre tiene solución porque es Cristo quien sana mientras ambos cónyuges se lo permitan.

Hay cosas que para la razón humana no tienen sentido ni solución mas para Dios nada es imposible. E insisto, el divorcio es la mismísima puerta al infierno y nunca será la solución para los problemas matrimoniales.

Y esta historia se seguirá escribiendo con la Gracia de Dios.

LUZ IVONNE REAM

viernes, 8 de diciembre de 2017

POR QUÉ CASARSE ES UNA VOCACIÓN?


¿Por qué estoy diciendo sí al matrimonio católico?
¿Me estoy perdiendo algo al comprometerme para toda la vida?
¿Porqué o para qué casarme?
Y luego de una larga reflexión, llegué a una sencilla verdad:
Si sientes que Dios te llama a formar una familia, el matrimonio es para lo que fuiste creado(a).

Muchos me dirán: “Emma, pero eso no es un argumento válido es tan sólo una frase”, y sí lo sé, es sólo una frase, pero téngame paciencia y permítame compartirle mi postura.

Las personas no fuimos hechos para los compromisos a medias, nuestra naturaleza nos lleva a darnos el todo por el todo. Ninguna persona entra en una empresa con la idea de fracasar, y más aún, nadie inicia una relación de pareja vislumbrando el día en que ésta se termine.

Cuando dices:
Yo,_____ te recibo a ti________, como mi esposo(a)
y me entrego a ti
y prometo serte fiel
en la prosperidad y en la adversidad,
en la salud y en la enfermedad,
y así amarte y respetarte
todos los días de mi vida.

Eres tú quien lo dice, no la Iglesia, ni tampoco le dices a tu cónyugue “Te recibo en nombre de la Santa Sede” o “Te seré fiel por voluntad del Papa”. Porque no es la Iglesia quién tomó la decisión, por lo tanto tampoco ella puede cambiar después las reglas del juego, porque has sido tú quien ha prometido amar para toda la vida, la Iglesia simplemente te recuerda tu disposición primera de amar, porque fue lo que prometiste, entregarte por completo, amar por la simple decisión de amar. (Disculpen si uso muchas veces la palabra “decisión” pero quiero remarcar muy bien el peso de ésta y su papel fundamental en la vocación del matrimonio).

Por lo tanto, el matrimonio no se trata de dar sólo el 5%, 10%, 15%, o decirle al otro, “te doy el 90% de mí corazón, puedes tener mi presencia contigo por un tiempo, pero no puedo entregarte todo mi ser”.
Eso no es amor. Y lo sabemos.

El amor no dice: “Te amaré por dos años“, o “Te amaré hasta que ya no podamos ponernos de acuerdo“. 

Muchas veces la falta de formación (es decir, nos preparamos para una profesión por años, pero para un matrimonio de toda la vida muchos protestan si se les pide hacer una catequesis de unos cuantos meses, 

“Quien ataca la familia no sabe lo que hace, porque no sabe lo que deshace”
G.K. Chesterton

Al estudiar y rezar con los votos matrimoniales (porque me los aprendí, y son parte de mi oración de cada mañana), descubrí que el amor auténtico, involucra todo de nuestro ser: cuerpo, mente, corazón y alma, y que el matrimonio se fundamenta en un amor que es libre, total, fiel y fecundo. La cohabitación, por el contrario, involucra un cuerpo que dice me entrego por completo, mientras que tu corazón y alma dice “sí pero sólo y por mientras las cosas marchen bien“.

Sin embargo, aún hay esperanza, por si no lo han notado las personas estamos fascinadas con las bodas (basta echar un vistazo a Pinterest y sus mil y un tableros con el tema), 

Éste el amor que Jesucristo vivió a través de la entrega total de su vida en la cruz, con los brazos de par en par, sin guardarse nada para sí. Su amor es el modelo para que nuestro amor sea libre, total, fiel y fecundo.

“Para que el amor sea verdadero, nos debe costar. nos debe doler. nos debe vaciar de nosotros mismos”
Beata Madre Teresa de Calcuta

Hoy hace un año exacto, que Didier y yo nos comprometimos. Fue un noche después de Misa, después de haber ofrecido a Dios la decisión y haberle dado no solo el “Sí acepto” al otro, sino también el “Hágase en mí” al Señor. Supe lo que fue mi vida sin mí hoy esposo y descubrí que todo fue preparación. 

Quiero darle a Didier todo de mí, no solo el 80%, ni el 90%, o el 99% de mí. Sino el 100% y una milla extra. Porque para esto fuimos creados: Para amar sin medida.
Es por esto, que decidí entregar mi vida.

El matrimonio es mi vocación.

jueves, 16 de febrero de 2017

lista para ir preparando el matrimonio desde el noviazgo

1. Recen juntos: Es tan simple como decir: «Gracias Señor por el regalo de mi futuro/a esposo/a. Bendícenos y ayúdanos a prepararnos para nuestro matrimonio». Hagan una rutina de oración a fin de que puedan orar juntos y determinen cómo y en qué momento del día lo van a hacer. Muchas parejas creen que la llamada telefónica de las buenas noches es una buena instancia para incluir una oración y así finalizar el día.

2. Renueven el compromiso que un día se hicieron y sigan pidiéndole al Señor fortaleza para que puedan mantener esa pureza hasta el día de su alianza.

3. Reúnanse con un sacerdote para que los pueda ayudar a prepararse espiritualmente para su matrimonio

4. Asistan a clases de Planificación Familiar Natural.

5. Inscríbanse y asistan a un retiro para novios Son muchas las parroquias que ofrecen retiros prematrimoniales, incluso hasta los encuentros para novios son buenas instancias por las cuales pueden averiguar.

6.  Lean juntos el libro «Los Novios» del escritor italiano Alessandro Manzoni. El Papa Francisco ha animado a las parejas de novios a leer este libro catalogado por él mismo como una ‘‘obra maestra’’.

7. Mientras estén haciendo la lista de invitados a su boda, inviten también a Dios: Piensen de qué manera podrían dar testimonio de su amor a Cristo y de su unión con Él no tan solo en la ceremonia, sino también en el recibimiento de los invitados. Algunas ideas son: en vez de que el hombre le quite la liga a su mujer, este le lave los pies como un signo del amor de Cristo por su Iglesia.

8. Reflexionen sobre las lecturas que ustedes mismos eligieron para su ceremonia. Inclúyanlas en su oración diaria.

9. Busquen una novena para empezar a rezar antes del día de su unión. Les sugerimos la novena de san José o la de san Rafael.



10. La semana de la boda va a ser una semana muy atareada, así que dejen programada con anticipación una hora con su sacerdote para que los pueda confesar.

12. Háganse un tiempo dentro de la semana para participar de la adoración al Santísimo.

13. Lean el artículo del Catecismo sobre el sacramento del matrimonio y sus efectos.

14. Elijan algo que los dos puedan ofrecer por su matrimonio (redes sociales, televisión, chocolate, etc,.) un pequeño sacrificio durante esta semana.

15. Comiencen el día de la boda orando: Relájense y confíen en que Dios tiene todos los pormenores bajo control.

martes, 7 de febrero de 2017

El matrimonio no es Hollywood

El otro día, una amiga que se ha casado hace poquito me decía: “En los cursillos prematrimoniales el cura nos ha tenido engañados. El matrimonio es algo muy grande, sí, pero de bonito tiene poco…”.
Entendí la visión del matrimonio que me quería transmitir recordando algunas escenas de las películas de Hollywood, esas que acaban con el apasionado beso de sus protagonistas bajo la leyenda: fueron felices y comieron perdices. Claro, deduje. Mi amiga es que pensaba que casarse era eso, ese flechazo que es lo que en el cine se nos muestra…, pero no la vida matrimonial que hay después. Y es que al matrimonio uno no va a enamorarse, sino a amar enamorado, que es muy distinto.
Me decía ese mismo día… “yo es que me casé porque estaba enamorada y pensaba que después mi Manolo cambiaría, pero mira… 3 meses y todo sigue igual”. Claro, volví a pensar. Aquí está el problema: el enamoramiento, las mariposas en el estómago que antes o después (casi siempre) pasan, el querer hacer al otro “a tu manera” –aunque pienses que es “por su bien”-. Y es que el amor es algo mucho más grande, es querer al otro como es.
Para eso hoy te lanzamos un reto: que vayas al matrimonio sin otro objetivo que el de hacer feliz a la otra persona tal y como es, con sus virtudes y con sus defectos que has debido descubrir durante el noviazgo. ¡Fijaros que actitud más generosa es querer al otro también con sus defectos! Y es que además… si él o ella no tuviera esos defectos… ¡te habrías casado con alguien distinto a la persona de la que estabas enamorada! Ella y él son como son por esos defectos que a ti te enamoran.
Ese amor del que os hablamos exige en primer lugar renuncia y olvido de uno. Sí, sí, estáis leyendo bien… porque la máxima felicidad tuya viene del ver feliz a la otra parte. Por tanto, el matrimonio además de grande, también puedes convertirlo en bonito si vas a él con esa capacidad de entrega. Entrega generosa –sin esperar nada a cambio-, paciente –porque es cierto que la convivencia cuesta- y sobre todo: total –sin reservarte nada para ti-, y que la otra persona te devolverá incluso aumentado porque entiende el matrimonio igual que tú.
De todos es sabido que, cuando uno entrega algo con el corazón, le resulta mil veces más bonito dar que recibir. No hay más que pensar en el último regalo que has hecho poniendo toda tu ilusión en ver y hacer feliz a la otra persona. El matrimonio es ese regalo continuo del día a día a base de pequeñitos detalles que enamoran. Ese regalo que a su vez debes saber encajar y agradecer como algo maravillo venido de alguien que te quiere, que lucha por amarte y donde su intención cuenta mucho más que el detalle en sí.
El amor lo describe muy bien esa escena de Notting Hill en la que Julia Robers le dice a Hught Grant: sólo soy una chica delante de un chico pidiendo que la quiera… (como soy).

martes, 20 de diciembre de 2016

La caída de la luna”

“Una joven madre soltera está luchando consigo misma por no saber si abandonar a su bebé o no. Cuando está totalmente sumida en su indecisión, la luna cae sobre ella” y le muestra las dos caras de la moneda. Esta es la descripción del cortometraje: “La caída de la luna” de Wei-Xiu Wang, graduado de la National Taiwan University of Arts.

Muchas veces, la noticia de la llegada de un bebé puede parecer inoportuna en una situación o en un momento específico. Y eso es justamente lo que representa el video; una madre asustada, con miedo de no aguantar la crianza de su hijo y de no hacerlo bien. Pero la luna cae para demostrarle lo contrario, para hacerle sentir que con amor todo se puede y que toda mujer está preparada para cuidar al ser que llevó en su vientre por nueve meses.


sábado, 17 de diciembre de 2016

10 consejos ante un embarazo inesperado

Ponte en el lugar del bebé

Ya sé que primero hay un ataque de pánico, automáticamente lleguen los peores pensamientos a nuestra cabeza. «Me van a echar de la casa», «mis padres no resistirán la noticia», «de donde voy a sacar dinero», «tendré que abandonar mi estudio o trabajo». Después del shock hay que tratar de encontrar unos minutos de calma en medio de la tempestad y pensar que ahora somos responsables de la vida de un ser humano y por tanto si tomamos la decisión de tener relaciones sexuales debemos asumir las consecuencias, aunque suene algo duro en ese momento de impacto tenemos que ser realistas.

2. Comunícale la noticia a tu pareja o a algún amigo cercano

Es fundamental que no guardes silencio. Habla con tu pareja, algún amigo cercano o un miembro de tu familia. No tomes decisiones apuradas o hagas suposiciones sobre lo que podría suceder. En caso de no contar con el apoyo de tu pareja busca a una persona de confianza que pueda aconsejarte.

3. Oídos sordos a los comentarios negativos

Si eres soltera o has sido víctima de una violación y aún así decidiste respetar la vida del bebé, o también si ya estás casada, tienes otros hijos y sencillamente el embarazo les cayó a todos por sorpresa hay que respirar profundo y aprender a ignorar los comentarios de la gente.

4. La adopción si es una opción

El miedo de la mayoría de mujeres está basado en el qué dirán, en el escándalo que habrá si se sabe del embarazo, de no contar con los recursos económicos suficientes o de ser tildada de loca. Ninguna mujer odia a su hijo cuando se entera de que la prueba da positivo, la confusión y el pánico nos juegan una mala pasada. Por tanto si ya has evaluado todas las opciones y tú y tu pareja se dan cuenta de que de ninguna manera pueden hacerse cargo del bebé, es momento de pensar en la adopción.

5. Acude a organizaciones provida

Allí podrán asesorarte psicológicamente, darte una ruta a seguir según la opción que quieras tomar: tener el bebé o darlo en adopción. Adicionalmente la mayoría de estas entidades o fundaciones te brindan ayuda según tu perfil, ejemplo: si necesitas un doctor, si no tienes dinero para los controles prenatales, si te echaron de tu casa o si no tienes ningún detalle listo para la llegada de tu bebe (pañales, ropa, cobijas etc).

6. Hazte miembro de una comunidad de madres

Aunque el apoyo de tu pareja, amigos y familiares sea primordial en la etapa del embarazo también es muy efectivo buscar a otras mujeres que estén en la misma situación. Existen aplicaciones para tu celular en las que además de estar enterada del proceso de crecimiento de tu bebe también puedes formar parte de un grupo de mamas según sea tu caso (mamas primerizas, solteras, con embarazo de alto riesgo, según el país o la edad). Esto te ayudará a sentirte más tranquila, podrás despejar dudas y compartir las experiencias que vives a medida que transcurre el embarazo.

7. Prioriza tus actividades y hábitos

Aunque no haya estado dentro de tus planes ser madre y ahora estés en camino a serlo, debes empezar a pensar que el bienestar de tu bebé y el tuyo están primero. Por ende, trata de evitar ambientes pesados, conflictos, personas negativas o agresivas, lugares en donde la vida de tu bebe o la tuya corran riesgo o trabajos muy forzados. Es difícil hacerse a la idea de ser madre de un día para otro, pero si optaste por la decisión más valiente también tienes que pensar en tu salud y empezar a cambiar tus hábitos alimenticios, dejar de lado cigarrillos, licor o cualquier otra cosa que perjudique tu bienestar y el de tu bebé.

8. Acude a un buen psicólogo

Esta decisión es opcional. Algunas mujeres pueden contar con el apoyo inmediato de todas las personas que las rodean pero otras pueden encontrar más obstáculos en el camino. Por esto aconsejo a las mujeres embarazadas contar con el asesoramiento de un psicólogo (preferiblemente con un profesional que comparta tus ideales cristianos) que les ayude a sobrellevar de alguna manera la carga emocional que ahora reposa sobre sus vidas.

9. Piensa en lo positivo

Aunque todo el panorama este rodeado de incertidumbre puedes darte la oportunidad de pensar en lo maravilloso que puede llegar a ser madre, en el milagro que llevas en tu vientre, en lo afortunada que eres al ser escogida como su madre, serás lo más importante para ese bebé que viene en camino. Te amará incondicionalmente, te llenará los días de alegría, te sacará sonrisas a cada instante, te hará hacer cosas que jamás creíste poder hacer, te convertirá en un mejor ser humano, te contará las mejores historias, te besará y te abrazará sin importar el lugar y la hora. Esos nueve meses de embarazo se convertirán en la mejor espera cuando veas por primera vez sus ojos, su carita, cuando sujetes su manita o cuando te diga por primera vez “mamá”.

10. Recuerda que un aborto no se olvida jamás

Algo de lo que nunca somos conscientes (en la mayoría de las decisiones que tomamos en momentos de crisis) es en las consecuencias que vienen después. La mujer que aborta no piensa como se sentirá dentro de unos años o tal vez unos meses. No imagina que después de “deshacerse del problema” vendrá el dolor, el vacío, la culpa, el arrepentimiento, la angustia y un sin fin de sentimientos que tal vez se controlen o se camuflen con las actividades del diario vivir pero que se volverán como una puñalada en el momento que menos lo esperen. Como por ejemplo cuando en ambientes familiares o laborales se toca el tema de los hijos, cuando te enteras de que alguien cercano está esperando un bebé, cuando simplemente pasas por un parque e imaginas que juegos le hubieran gustado a ese bebé que no llegó a nacer, calcularás en qué fecha hubiera sido el parto, cuantos años tendría y tal vez qué nombre le hubieras puesto. Aunque las mujeres que abortan tratan de seguir como si nada hubiera pasado, en el fondo, jamás olvidarán el día en que tomaron la decisión de abortar.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

No estarás sólo con una mujer

Hace unos días se viralizó un post de Facebook, donde un hombre habla de la “Variabilidad” de las mujeres, con unos hermosos cumplidos para su esposa. El Post, de Dale Partridge, dice:

«Los hombres están demasiado preocupados de que el matrimonio los deje con “una sola mujer” para el resto de sus vidas. Eso no es cierto. Yo me enamoré de una escaladora de 19 años, me casé con un amante de los animales de 20 años, formé una familia con una madre de 24 años, luego construí una granja con una ama de casa de 25 años y hoy estoy casado con una mujer sabia de 27 años. Si tu mente está sana, nunca te cansarás de “una mujer”. En realidad, te verás abrumado con la cantidad de versiones hermosas de ella que llegas a descubrir con los años. No digas no al matrimonio, di que sí y sigue diciendo que sí hasta el día de tu muerte».

viernes, 4 de noviembre de 2016

Solo estamos de rollo...

De rollo… pues está el papel higiénico, las persianas, la clase aburrida de un profesor, etc. Pero para nada, lo que sientes por una chica/o.
Claro, todos somos jóvenes y queremos vivir intensamente la vida, y después de ver  cientos de películas donde una pareja se acuesta de primeras o canciones de lo genial que fue esa noche y como la recuerda, nos sentimos muy facilmente invitados a querer probar y experimentar al máximo. Queremos besar,liarnos con la otra/o e incluso cuando pase un poco de tiempo (…) “hacerlo”.
“Los objetos fueron hechos para ser usados, las personas para ser amadas” (Jasón Evert).
 Y es totalmente verdad. Piensa que triste es estar con alguien, simplemente por satisfacer esa atracción física y tener placer sexual. Es tratar a la chica o chico como un objeto.
Pero un rollo y liarse porque sí, no acaba ahí, y como todo en la vida tiene un efecto. Supongo que a pesar de todo, querrás acabar teniendo una familia, un perrito, tu casa y trabajo (como todos). Pues bien, piensa en ese futuro chico o chica con la que estarás por siempre y que será quien de verdad te ame y dile: no mira, es que tengo ganas de besar y liarme, tu ya serás un segundo, tercer, cuarto o vigésimo plato.
Por último, si sigues pensando: pero es que… al liarnos no nos hacemos realmente daño, yo te contesto: ¿y a ti quién te ha dicho que no? Claro que sí, como ser humano que eres tienes memoria y un subconsciente, el cual no se aparta o se tira. Cuando estes con tu novia o novio, que será tu definitiva esposa/o, no podrás borrar esas imágenes de las “otras” y al besarla, todos esos “besos”.
El amor verdadero dice: “Tú lo eres todo para mí. Me doy totalmente a ti para siempre”. Este es el compromiso verdadero que salta del corazón de cada persona que realmente está enamorada. ¿Por qué no piensas que hoy es un buen día para en adelante afrontarlo así?

viernes, 21 de octubre de 2016

¿Cuáles son esos enemigos del matrimonio y de la familia y cómo podemos defendernos de ellos? Aquí una galería.

1. Los que te invitan a salir constantemente y proponen lugares “no apropiados”

¿Qué parte del “no” no entendiste querido amigo? Ya sé que estás aburrido y la vida sin mi presencia no tiene sentido. Pero ahora soy una persona casada y no tengo tiempo para ir al Campeonato Intercontinental de Ludo. Sobre todo si ese campeonato tiene lugar en una discoteca con chicas bailando semidesnudas en los parlantes. ¿Comprendes que ahora tengo otras prioridades y que me espera mi esposa en casa para hablar de temas que me interesan a mí y a ella? ¡Gracias por ser tan comprensivo!


2. Los que se burlan de que solo haces las cosas que tu esposo/a te dice

¿Y a quién quieres que le haga caso? ¿A mi mamá? ¡Para eso me casé, para no tener que hacerle más caso! ¿A tí? Convengamos que no eres el mejor consejero. Me casé con la persona más bella del mundo, que me ama y quiere lo mejor para mí. Y además me lo demuestra todos los días con su paciencia y su cariño. ¿Te molesta que confíe ciegamente en ella? ¡Cuánto lo lamento! ¡Cásate y verás! ¡Es la mejor idea del mundo!
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3. Los que se burlan porque tienes que “pedir permiso”

Como comprenderás, querido amigo, confío en mi cónyuge a ciegas. Y ella confía en mí del mismo modo. ¿Y cómo llegamos a ese grado de confianza? ¡Pues siendo confiables! Si me voy a ir a jugar un partido de fútbol con mis amigos, la cortesía indica que la llame y le avise para que se sienta segura de dónde estoy y qué estoy haciendo. Porque además, ella puede necesitar otra cosa de mí, y si le aviso antes de irme, puedo cancelar este programa tan divertido para ir y hacerla feliz con mi ayuda. Se llama compromiso.

4. Los que hablan cosas malas de su esposa o esposo

¿Has oído hablar del club de Fans de mi esposa? ¡Yo soy el presidente y principal miembro! ¿Que mi esposa tiene defectos? ¡los tiene! como todo ser humano, pero eso no significa que tengo que comentarlos cada vez que se me ocurre para yo quedar bien parado. Además sus cualidades positivas son mucho más importantes que esos defectos que todos tenemos.

5. Los que hablan mal de matrimonio y de las personas que están casadas

A ver, querido amigo, ¿Cómo te lo explico? Casarme fue lo mejor que me pasó en la vida. Yo entiendo que tienes tus reparos, pero eso no quiere decir que tenga que soportar tus sermones en contra del matrimonio. Comprendo que quieras seguir solo, pero, ¡yo soy inmensamente feliz con mi esposa! ¿Qué te hace creer que lo que me dices va a cambiar mi modo de ver el matrimonio? Si yo he tomado la decisión de casarme es porque asumí un compromiso y debo esforzarme para que este se mantenga, entonces no me ayudan tus comentarios.

6. Los que no colaboran en casa

Hombres y mujeres somos muy distintos al llegar a casa. Los hombres creemos que el día ya está cumplido. Y para las mujeres, el día no hace más que comenzar. Si ambos trabajan fuera de casa, ¿qué nos hace creer que podemos tirarnos a hacer nada mientras la mujer trabaja abnegadamente para la familia dentro de la casa? Si bien es cierto que el hombre necesita el “reposo del guerrero” al volver a casa, ese reposo, puede ser de media hora o cuarenta minutos, y después, ¡A ayudar, amigo, que las cosas no se hacen solas en la casa! ¡Es tu esposa, no tu empleada!

7. Los que se burlan de su propio conyuge

¿Te parece eso le dices en público? ¿Qué no se dirán en privado? Cuando te casaste con ella o él, ¿no era que habías prometido amarlo y respetarlo? ¡No te burles en público de tu cónyuge, se ve horrible! Si no lo puedes alabar, ¡entonces cállate! Pero mucho mejor, elógiale lo que tenga de elogiable, y sufre con paciencia lo que tenga de criticable.

8. Los infieles

Y cuando digo infieles, no me refiero solamente a los que concretan las infidelidades. Me refiero a los que no pierden oportunidad de coquetear con cualquiera que se ponga a tiro. Los que no tienen ojos solo para su esposa. Los que miran pornografía. Los que tienen amistades con personas del otro sexo a espaldas de su cónyuge. La fidelidad tiene que ser no solo de apariencia. El corazón tiene que ser fiel a nuestro cónyuge.

¿Qué tienen en común todos estos enemigos del matrimonio? Todos tienen que ver con algún grado de inmadurez. 

domingo, 9 de octubre de 2016

Somos la generación que no quiere relaciones

Queremos una segunda taza de café para las fotos que subimos a Instagram, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a "me gusta" queremos una publicación digna del hashtag #parejaperfecta. Queremos llevar acompañante a las bodas a las que nos inviten (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.



Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.

No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, "mantita y peli". Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.

Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día...porque el amor es...Construir.