lunes, 28 de septiembre de 2009

Una Carmelita...


Una Carmelita es una alma que ha contemplado al divino Crucificado, que le ha visto ofrecerse como víctima a su Padre por las almas; y reflexionando a la luz de esta gran visión de la caridad de Cristo ha comprendido la pasión de amor de su alma y se ha entregado como Él.

En la montaña del Carmelo, sumergida en el silencio, en la soledad y en la oración ininterrumpida, pues se prolonga a través de todos sus actos, la Carmelita vive ya como en el cielo, solamente de Dios.

Ese mismo Dios que será un dia su felicidad y la saciará plenamente en la gloria, se le entrega ya en este mundo. Nunca la abandona y habita dentro de su alma. Aún más: los dos son uno.

Por eso la Carmelita está hambrienta de silencio para escuchar siempre y penetrar cada vez más en su Ser infinito. Está indentificada con Aquél que es su Amor. Le encuentra en todas partes y descubre su irradiación divina en todas las cosas.

Beata Isabel de la Trinidad.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Si no sintiera la llamada de Dios estaría feliz bailando en una discoteca.



Bonito testimonio de una joven que ingresará en las monjas clarisas.




Entra en el convento de clarisas de La Aguilera, Burgos, donde viven 130 monjas

Tiene 20 años, estudiaba segundo de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid, y tenía claro lo que quería hacer: casarse joven, tener muchos hijos y trabajar con niños con necesidades especiales. Pero conoció a las clarisas de Lerma hace siete meses y cambió el rumbo de su vida. Sintió tan fuerte la irrupción de la llamada en su corazón, a entregarlo entero, que casi se cae al suelo. Acaba de entrar ilusionada en la clausura del convento burgalés de clarisas de La Aguilera, Aranda de Duero. Allí viven 130 monjas, en el santuario de San Pedro Regalado, que los padres franciscanos les han cedido, porque Lerma se les ha quedado pequeño.

-¿Cómo conociste a las clarisas?

-Mi familia conoció la comunidad de los Guadalupanos, que me ayudaron muchísimo. Después, mi tío Jesús me invitó a visitarlas. Me sorprendió su alegría, esos rostros radiantes, tan jóvenes y guapas, muchas con una vida profesional consolidada, y que lo dejaron todo por el Señor.

-¿Ahí te decidiste?

-No. En febrero de este año volví a verlas y algo cambió en mí. Una monja, Desiré, me preguntó: ‘¿Qué has pensado hacer con tu vida?’ y hasta ese momento, mi respuesta era: casarme joven, tener muchos hijos y trabajar con niños con necesidades especiales. Pero de repente todo lo que me encantaba de ese proyecto, perdió su color. Cuando volvíamos de Burgos a Madrid, notaba, incluso como una sensación física, que el corazón se me partía en dos, para quedarse en Lerma. Me empecé a asustar y a decir: ‘¿Yo monja? A ver, que soy Carmen, que no pega ni con cola’.

-¿Por qué no pegaba?

-Porque yo tenía mi vida planeada y jamás en mi vida me hubiera planteado la posibilidad de ser monja.

-¿Has tenido novio alguna vez?

-Sí, salí con un chico durante dos años. Y desde los los 15 había empezando a flaquear en la relación con el Señor, a preocuparme sólo por divertirme, por estar guapa… Después lo dejé con él. Fui a una asamblea nacional de la Renovación Carismática y volví a empezar a rezar y a comulgar.

-Y, para no habértelo planteado “jamás”, ¿cómo empezaste a verte con ese hábito?

-El día de la visita a Lerma, llegué a casa y me puse uno de los discos con sus canciones. De pronto escuché la letra y hablaba de la consagración. Me caí para atrás, me fui arrastrando hasta el armario y acabé sentada en el suelo, del shock. Fue como un puñetazo en el estómago. La sensación era que el corazón tiraba de mí y quería salir del pecho para hacer eso que estaba oyendo. Yo decía: ‘Dios mío, esto me está llenando, no puede ser, yo no quiero’. Y luego iba por la calle y salían monjas por todas partes. Pensé en cortar la relación con el Señor porque no quería. Hacía un esfuerzo para no rezar, pero me moría, cada vez estaba más triste. Poco a poco me daba cuenta de que mi corazón era para Jesús, de que no podía darle mi corazón, mi persona, mi cuerpo a un hombre. Yo tenía ese anhelo de entregarme y vivir para otros. Y le había puesto el nombre de ‘marido e hijos’, pero me estaba dando cuenta de que no era esa la respuesta al anhelo de mi corazón.

-¿Cómo te gusta divertirte?

-Me gusta más estar fuera que dentro de casa, salir, ver sitios, viajar, y sobre todo, la fiesta. Antes me tiraba horas y horas bailando, mis amigos se reían de mí. Soy muy coqueta, me encantaba la ropa. Eso de llevar el mismo modelito todos los días, no. Me apasionan los niños, la gente en general. Yo no quería ser monja y mucho menos de clausura. Pero me di cuenta de que Jesús era el único que me colmaba.

-¿Cómo será tu vida allí?

-Pues al principio, levantarme para ir a rezar laudes, desayuno, mucha formación, pláticas para aprender a vivir el Evangelio a la luz de la consagración. Si da tiempo, ayudar a los trabajos de la casa. Porque una casa de 130 da mucho trabajo: la huerta, la repostería, de la que viven, etc. Y cuando viene la gente vamos a atenderla a los locutorios.

-¿Tienen ‘tiempo libre’ las monjas de clausura ?

-Sí, a la madre le gusta mucho que hagamos deporte, para que mantengamos la salud física: se juega al fútbol, al baloncesto, al pilla-pilla, al mareo…

-¿Juegan al fútbol con el hábito?

-No, -dice divertida- para trabajar y para el deporte se ponen una bata de trabajo. Es más cómoda y no importa que se ensucie.

-¿Cómo llevas que te vayan a cortar el pelo?

-A mí lo del pelo, toda la vida me ha encantado, lo he tenido siempre largo. Pero, se trata de seguir los pasos de santa Clara. Cuando se escapó de su casa para entrar en la comunidad de San Francisco, a los 18 años, se puso guapísima, con sus mejores galas, para entregarse al Señor. Entregó toda su belleza, que era mucha, porque el Señor se la concedió. Cuando entras, de postulante, llevas el pelo al aire. Pero cuando tomas hábito te vistes de novia, con tu velo, tus pendientes, tus pulseras… Estás preciosa para entregarte al Señor y la madre te va despojando de las riquezas. Llega el momento en que te deshacen el peinado y te lo cortan, como signo de entrega, con el que dices: ‘Te pertenezco a ti, mi Señor y no necesito tener un vestido bonito, ni una melena preciosa para gustarte y para ser guapa. La belleza me la das Tú’. En la medida que amas a Jesús, te va colmando de su belleza. Yo lo estoy deseando. Va a ser un día precioso, porque es entregarle todo.

-¿No te da miedo arrepentirte?

-Antes sí. Y pensaba: ‘Señor, que ya no voy a ver más mi habitación. Al acostarme no le voy a dar un beso a mi madre. Eso es lo que más miedo me daba, perder la unión física con la familia. Pero la unión va a ser mucho más fuerte cuando entre, con la oración. Y me atemorizaba meterme entre cuatro paredes y que fueran los días iguales. Pensaba ¿y si me aburro de ‘día tras día lo mismo’? Pero no es así. Jesús hace nuevas todas las cosas. Cuando hice la experiencia, ningún día era igual al anterior. Un día me metí en la cama y me puse a pensar esto, pero se lo entregué a Jesús y sentí cómo me decía: ‘Carmen, es mi promesa de amor, confía en mí’. Y confío en Él plenamente. Habrá momentos de más dificultades, seguro, pero la clave está en entregárselo al Señor y apoyarte 100% en María.

-¿Qué es lo que más te cuesta?

-Soy humana y los apegos humanos se notan. Soy la mediana de tres hermanos: tengo una hermana de 21 años, Rocío, y un hermano de 18, José Mª. Cuesta salir de tu casa, de tu familia, de tu gente, pero sabes que el Señor es el que te ha llevado por ese camino. Me darán miedos, porque el demonio está ahí, y me mete el dedo en el ojo. A veces me da vértigo, pero se lo entrego al Señor y Él lo coge y me calma.

-¿Cómo se lo han tomado en casa?

-Mis padres muy contentos, aunque a mi madre le cuesta el desgarrón, porque ya no voy a estar en casa. Pero vamos a estar muy unidas, vamos a poder escribirnos, hablar por teléfono y podrá venir a verme.

-¿Preguntas a Dios ‘por qué yo’?

-Sí. La respuesta está en tres palabras: Por puro amor. Porque me ama. A ti también, pero tu corazón está hecho para otra llamada, otra vocación. Yo pensaba: es imposible que pueda ser monja porque he sido muy mala con el Señor y le he abandonado. ¿Por qué ahora me quiere hacer este regalo? Imagínate: ‘¡Ser suya!’ Pero esa pregunta se la hace mucha gente.

-¿Qué aportan las monjas desde su clausura?

-Hay quien dice que si las monjas dejaran de rezar el mundo se hundiría. Somos como el corazón que va impulsando la sangre por todo el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, para que Su Amor recorra todos los miembros. Es verdad que físicamente no vamos a los enfermos a curarles, pero Santa Clara decía que la herida más grave por la que la gente muere es la herida del alma. Y esa herida del alma se sana con la oración. ¿Qué mejor forma que dedicar todas las horas de tu día a orar? Imagínate todas los millones de personas que no conocen el amor del Señor y que aunque lo conozcan, no son capaces de entregarle su dolor y sufrimiento. Nosotros le entregamos nuestra vida para que comparta con nosotros su dolor y sus alegrías. Somos madres de bendición, para ti, para todo el mundo, incluso para mis padres. Es una labor cuyos frutos no se ven físicamente, no se palpan, pero estamos ahí sosteniendo, desde nuestra clausura, para que los misioneros perseveren y esa fe y amor de Jesús que ha nacido en los corazones, se mantenga. Somos como el corazón que va impulsando la sangre por todo el cuerpo que es la Iglesia, para que el amor de Jesucristo recorra todos los miembros. Pero los frutos son reales y se dan. Si el Señor me dice que lo haga, por algo será. Si no sintiera esa llamada de Dios, estaría yo feliz bailando en una discoteca.

albadigital.es

miércoles, 16 de septiembre de 2009

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domingo, 13 de septiembre de 2009

Un acontecimiento feliz

Nuestra querida comunidad de madres benedictinas del Monasterio de la Santa Cruz, en Sahagún de Campos (León) acogió, el pasado martes 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Stma. Virgen María, a Sabinne, una joven austrica, para que comience en la vida religiosa benedictina como postulante.
Sabinne conoció el monasterio mientras peregrinaba hacia la tumba del Apóstol Santiago por el Camino de Santiago. Al llegar allí, sintió que era el lugar en el que Dios la pedía que entregara su existencia en el silencio del claustro y el Ora et Labora de San Benito.
Enhorabuena y que su ejemplo de renuncia y desprendimiento mueva a much@s a entregar generosamente así su existencia en la diversidad de vocaciones de la Iglesia.

martes, 8 de septiembre de 2009

Testimonio desde un Carmelo Descalzo (Parte I)


¿Qué es una carmelita descalza?, ¿qué hacen?, ¿hacen algo útil para la humanidad y la Iglesia?, ¿hay gente, chicas normales que lo dejan todo para encerrarse entre cuatro paredes?, ¿para qué las tapias y las rejas?, ¿son felices?, ¿por qué son tan alegres si viven pobremente?

Vayamos por partes… una Carmelita Descalza es una monja de clausura, una hija de Santa Teresa un soldado de vanguardia de la Iglesia y una enamorada locamente de Jesucristo.

Dentro de la Iglesia, hay muchas vocaciones, unos son llamados a evangelizar, otros a practicar la caridad con los enfermos, otros a educar a los propios hijos, otros a enseñar y así todas las vocaciones, cada una en particular refleja un aspecto de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.

Las Carmelitas Descalzas viven la vida escondida de Jesús de Nazareth. Nuestra vida transcurre entre el trabajo y la oración. Nos levantamos a las 6,30 de la mañana y a las 7 estamos ya en el coro para laudes, la oración y la misa. Después de un ligero desayuno, cada monja va a su trabajo. Unas a atender a las mayores y enfermas, otras a la cocina, en fin, los trabajaos propios de una casa. Además cada hermana tiene una oficina, es por así decir el taller de trabajo donde cada una desarrolla una labor manual, pintar, o hacer figuras de escayola, coser, etc ,… Dice N. Santa Madre Teresa que nos quería no sólo monjas, sino ermitañas y así cada una trabaja en soledad, que ayuda mucho para el trato continuo con Dios.

A las 12 vamos a rezar Sexta (una hora del oficio Divino) y luego al refectorio a comer, aproximadamente las 12.15. A la 1 tenemos una hora de recreación donde estamos todas juntas hablando y con alguna labor de manos. El resto del día, salvo estas 2 horas de recreación guardamos silencio. A las 2 hay una hora de recogimiento en la celda y a las 3, Nona y lectura espiritual. A las 4 volvemos al trabajo y a las 6 otra hora de oración y Vísperas. Después la cena y la 2ª hora de recreación. Hacia las 9 o 9.15 rezamos Completas y seguido tiempo de recogimiento en el que podemos estar en la celda o acompañando al Señor en el coro. A las 10.30 Maitines y a las 11.45 dan la señal de acostarse. En verano nos acostamos una hora más tarde, pero la hora de levantarse se mantiene siempre fija.

Hoy en día en que lo único que cuenta en la eficacia… nosotras ¿qué hacemos? Para muchos que no entienden, que les falta fe y un poquito de confianza en Dios, nosotras hacemos el “indio”. A ver si consigo decir todo lo que quiero.

Nuestra principal ocupación es amar a Dios. Las ONG´s proliferan, la “acción social” está a la orden del día, pero de Dios ¿quién se ocupa? El ser más ofendido y despreciado no es ninguna criatura, es el mismo Creador. Para ver esto no hace falta ser un lince, ¡cuántas ofensas suben al Cielo desde nuestra patria y de todo el mundo! ¿Es que todo el mundo es digno de atención menos el Señor?

Por otro lado decía que somos la vanguardia. Si, no me he equivocado. ¿Quién no ha experimentado la incapacidad del ser humano para hacer el bien a las almas? Un padre de familia se puede estar matando para que su hijo estudie y no lo consiga, un profesor intenta transmitir la fe en las aulas y sólo encuentra oposición, un sacerdote se desvive por sus feligreses y éstos no responden …

¿Qué ocurre? Lo que pasa es que es el Señor el que tiene que mover los corazones y para ello el medio más eficaz es la oración. Por eso digo que a muchos les falta fe y confianza, porque pretenden “triunfar” a espaldas de Dios y eso es imposible, es una empresa destinada al fracaso.

Dice el Señor “pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá”… “si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre dará el Espíritu Santo a los que le piden!”.

Testimonio desde un Carmelo Descalzo (Parte II)


Así pues, las Carmelitas Descalzas tenemos la obligación especialísima de rezar por la Iglesia, el Santo Padre, los sacerdotes, los fieles todos, los incrédulos, los pecadores… Es impresionante la de gente que se acerca al torno a pedir oraciones.

Pero todos los cristianos tenemos el dulcísimo deber de recurrir a la oración para presentar nuestras necesidades, para encontrar el consuelo de nuestra penas y sentir el amor infinito de todo un Dios que se queda hecho Pan encerrado en el Sagrario para que nosotros, para que tú, te acerques a El.

Por supuesto todo esto no quiere decir que no hagamos todas esas cosas necesarias y buenas…”a Dios rogando y con el mazo dando”.Una nota muy característica del Carmelo es la alegría. La alegría que es perfecta a medida que una se va olvidando de si para entregarse más y más el Señor. Dicen que la juventud de hoy tiene miedo a entregarse, que es floja,… tienen razón. Pero cuando se nos muestra la radicalidad del amor del Señor a nosotros desde la Cruz, nuestro corazón se lanza sin miedo porque tiene sed de amar y de ser amado. Así que si hay chicas “normales”, con carreras, con estudios, alegres y simpáticas que lo dejan todo…bueno dejan el mundo para coger lo de Dios, lo del Cielo. Si bien se mira es más que ganar la lotería. Nada hay en esta vida que se pueda comparar a la maravilla que es el ser llamado por Dios.

¿Quieren que “aterrice”?. Yo sentí la llamada por primera vez con 14 años, pero no quería entregarme a Dios, quería ser médico, casarme y tener muchos hijos. Poco a poco el Señor me fue enamorando y conduciendo suavísimamente hacia Él. Conocí un grupo consagrado a la Virgen María en la universidad y María me llevó a Jesús. Es un grupo maravilloso de chicos y chicas del que han salido muchos matrimonios, sacerdotes, monjas,… Empecé la carrera con la que disfruté muchísimo, como quien estudia con gusto un verso precioso, aunque yo ya sabía y estaba deseando entrar en el Carmelo, pero determinadas circunstancias no me permitieron entrar antes. Por fin con 19 años se me abrieron las puertas de este palomar, los brazos de la Virgen o el Corazón de Jesús que todo es una misma cosa.

Dejé lo poco que tenía, lo más que tenía, mis padres y hermanas, los estudios, el baile (desde muy pequeña “estudiaba” danza española), los amigos… y gané… a Dios, la felicidad y todo lo que dejé lo gané en Dios. Eso sólo lo puede entender quien lo ha vivido, pero es cierto ¡créanme!

Ahora han pasado casi 5 años y acabo de hacer la profesión Solemne… para siempre, para siempre, para siempre. Ahora a la gente le da miedo entregarse para siempre, pero es porque no conocen el amor. El amor de Dios. Igual que pasa en el matrimonio…”para siempre”, “eternidad”, “perfecto” son propiedades exclusivas de Dios, el hombre por sí mismo es imperfecto, frágil, débil pero unido a Dios… sí puede. El matrimonio no puede perseverar si no se fundamenta en Dios, y lo mismo pasa con la vida religiosa.

Al hacer la profesión perpetua, yo le he dado al Señor mi SI, pero El también me ha dado su “SI” y El es fiel. El llena mi corazón hasta hacerlo estallar de alegría y felicidad. El Señor me ha cautivado, me ha enamorado de tal manera que ya no tengo otro amor que El, ya todo lo mío es suyo y lo suyo es mío. Su poder y su misericordia y también sus oprobios, indiferencias y olvidos con que El es ofendido.

Así es Dios, y nos está esperando a todos, a cada uno en particular porque para Dios sólo existe el individuo. Sólo existo yo, o sólo existes tú, porque Dios es infinito ¡Qué bueno es Jesús! Vete a Él, vete a Él.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Maria Modelo de Contemplación.


Recordando el pasaje bíblico del evangelio en el cual nuestro Señor siendo crucificado al ver a su Madre junto a su discípulo amado (Juan 19; 25-27), hemos de meditar la maravillosa escena: Jesús q dentro de su Corazón ardiente de amor, con verdadero celo por las almas, llegando al colmo del amor al grado de entregarse completamente derramando toda su sangre, en el momento de su mayor entrega amorosa anticipo a la Gloriosa Resurrección ha tenido a bien entregarnos a Maria en la figura del discípulo amado, nótese como el evangelio se refiere a esta escena, pues al no identificar a ese discípulo hace notar que la voluntad de Jesús es que el mensaje de este hecho sea para todos los hombres.

En la actitud generosa de nuestro Señor y la reacción de aquel discípulo que desde ese momento acoge a Maria como su Madre llevándosela a su casa. Este gesto en la figura de aquel discípulo, simboliza un camino para aquel cristiano que desea ser un verdadero discípulo de Jesucristo, "amando a Maria este se convierte en un discípulo amado por Jesús". De ahí la importancia en que los Santos valoraron y manifestaron su amor a la Santísima Virgen Maria porque comprendieron de alguna forma por medio de la gracia que un buen discípulo es amante de Maria.

En el ejemplo de Maria encontramos un verdadero modelo de contemplación en medio del mundo en el cual vivía.

Mientras nosotros nos quejamos de los inconvenientes para vivir una vida Cristiana totalmente entregada al grado de admirar a aquellos que son consagrados a la vida religiosa o sacerdotal, Maria nos enseña con su actitud silenciosa y orante la marca de un camino verdadero y santo para todo Cristiano viviendo en unión a Dios en el mismo estado en el que cada uno nos encontramos.

Jesús en el evangelio de San Juan (Cáp.15) nos habla de su deseo de que el hombre permanezca íntimamente unido a El “Como mi Padre me amo, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor” permanecer en el amor lleva consigo un trato de intimidad con quien se ama, pues es el trato intimo con el otro ser que se ama es lo que conserva el amor mismo. Esto es la contemplación vivir en intimidad con Jesús en el amor, en El tenemos la promesa que no nos abandona, permaneciendo en comunión con El “como el sarmiento a la vid” esa alma dará abundante fruto y como el mismo Jesús lo expresa “Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos; entonces pasan ha ser discípulos míos” es el abundante fruto del cumplimiento de sus mandatos que nos alcanza la plenitud, siempre unidos a Cristo por el cual el Padre es glorificado, y esta comunión con Cristo es verdaderamente fecunda, llegando así el alma contemplativa a gozar del anticipo del cielo en la tierra.

Maria es quien se convierte para nosotros en modelo de contemplación, ejemplo verdadero de unión a Dios en medio del mundo. San Pablo nos dice ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? Y es que nadie puede penetrar el santuario silencioso del alma misma dentro del hombre, es en este donde el hombre encuentra aun en medio del mundo el lugar de adoración perpetua a Dios todopoderoso para el cual no hay imposibles y que es el amor mismo “Dios es amor”, esto nos une al deseo de Cristo que encontramos en el evangelio (San Juan 15).

Maria Meditando todo en su Corazón con su silencio en medio de los asuntos cotidianos con su ejemplo nos muestra que es posible para toda alma ser contemplativos en la vida comun aun en medio de los quehaceres cotidianos e incluso dentro del sufrimiento mismo, ya que vemos en Maria que desde el principio y aun al pie de la Cruz contemplaba a Dios en todo, aquella escena mirando a su hijo, en medio del dolor, lagrimas, de todo su sufrimiento, Maria es capaz con la ayuda de la gracia que la acompaña de contemplar en todo momento a Dios ¿y quien podría penetrar en el santuario de su silencio interior dentro de su alma? En ella encontramos la prueba de que es posible llevar vida de oración en medio del mundo, que todo es gracia.

El deseo de Cristo a vivir en comunión con El “permanezcan en mi amor” me hace pensar que todos somos llamados a la contemplación en cualquier estado de la vocación Cristiana, ¡somos templos vivos!