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sábado, 2 de diciembre de 2017

Camilos

«¿Que tengamos cuidado porque en Milán hay peste? Precisamente por eso vamos allí.»(San Camilo)

El carisma es un don gratuito de Dios a una persona a la que ilimina y trasnforma interiormente con la misión de iniciar una nueva obra para el bien de la Iglesia y para responder a algunas de las necesidades de la humanidad en un determinado momento histórico.
San Pablo nos presenta en sus cartas diferentes dones o carismas. Entre ellos, por su referencia explícita al carisma camiliano, podemos citar: "hacer obras de misericordia" (Rom 12, 6-8), "curar a los enfermos" (1 Cor 12,9) y "asistir a los necesitados" (1 Cor 12, 28).
El carisma no permanece exclusivamente en la persona que lo recibe. Éste se los comunica a otros a los que invita y arrastra a vivir con él y fundar un nueva comunidad, congregación o instituto religioso.
La formulación del carisma de los Religiosos Camilos se resume en acoger a los enfermos y curar las enfermedades como Jesús y que invitó a sus discípulos a hacer lo mismo, uniendo la misión de anunciar el evangelio y la de curar a los enfermos. Camilo de Lellis especificó y concretó este  carisma en dos dimensiones:
Como "servicio completo" a la persona enferma.

Como "escuela de caridad" para los que comparten la tarea de atender a los enfermos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Quienes somos?

Se encuentra usted aquí

En 1849, Antonio María Claret, un sacerdote catalán muy preocupado por el anuncio del Evangelio a la gente, reunió a varios sacerdotes que compartían su sensibilidad misionera. Así nació nuestra Congregación, que hoy es conocida de dos maneras: ‘Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María’ y ‘Misioneros Claretianos’.
Somos, por tanto, una congregación religiosa católica nacida con un propósito eminentemente evangelizador. Hemos surgido en la Iglesia para intentar vivir siguiendo a Jesucristo, al estilo de los Apóstoles, con una singular relación con el Corazón de María, a quien reconocemos como Madre y Formadora.
Desde 1849 nos hemos extendido por los cinco continentes y en la actualidad somos algo más de 3.000. Misioneros todos, nuestra vocación puede vivirse de tres formas: como Hermanos (religiosos laicos), como Diáconos y como Presbíteros (sacerdotes). Cada uno de nosotros vive y expresa su condición de religioso claretiano a través del don específico que ha recibido.
Presentes hoy en más de 60 países, deseamos vivir nuestra condición de cristianos, con su consiguiente dimensión profética, en un mundo marcado en muchos lugares por la pobreza y la desigualdad y en las naciones occidentales por la indiferencia, la ‘crisis económica’ y sus consecuencias y el surgimiento de una nueva cultura.
Queremos ser servidores de la Palabra de Dios, a la que escuchamos y constituimos como animadora de nuestra misión. Una Palabra que intentamos proclamar por todos los medios posibles, tal como nos enseñó San Antonio María Claret, nuestro Fundador. Medios que hoy se concretan en escuelas y colegios, trabajo parroquial, comunidades insertas en lugares de exclusión, la colaboración en el desarrollo de Iglesias jóvenes o en formación (misiones), la animación de grupos cristianos, la promoción de líderes evangelizadores, la presencia en los medios de comunicación…
Como comunidad universal nos hemos propuesto estos años reavivar la vivencia de nuestra propia experiencia del amor de Dios y del Evangelio para compartirla en mejores condiciones. Somos cada vez más conscientes de que caminamos con otros (laicos/as, religiosos/as, sacerdotes, obispos...) en una misión ‘compartida’ especialmente sensible a la solidaridad, el diálogo y la cualificación del anuncio del Evangelio.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Hermanas del santo Ángel de la guarda: Angelinas

Como ellos, como ángeles, siendo luz en nuestro mundo”
El nombre oficial de la Congregación en la Iglesia es el de HERMANAS DEL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA, nombre recibido de sus Fundadores y reconocido en Francia por Decreto de Napoleón III el 12 de Diciembre de 1852. La Congregación se había fundado unos años antes, el día 3 de Diciembre de 1839, en Quillán, un pueblecito del sur de Francia que un 14 de julio de 1809 ve nacer a Luis Antonio Ormières, en el seno de una familia oriunda de Limoux, establecidad más tarde en Quillán y en la que vive de un pequeño comercio.
Su lema:
Formar verdaderos discípulos de Cristo es nuestro fin principal, nuestro único fin.
Un estilo:
La sencillez es la característica de una hermana del Ángel de la Guarda.
Carácter Propio
Educar no significa sólo instruir: se trata de ayudar a que cada niñ@ desarrolle sus cualidades y capacidades al máximo. Es intentar sacar lo mejor que cada uno lleva dentro”
(P. Omiéres)

martes, 21 de noviembre de 2017

Carisma franciscano

Fr. Tomás Gálvez (fratefrancesco.org)

La espiritualidad de los franciscanos (menores, clarisas, regulares y seglares) es idéntica a la del fundador en lo fundamental, y la podemos encontrar resumida en estas palabras de San Francisco: "La Regla y vida de los Hermanos Menores es esta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad" (2Reg 1). 

Observar el Evangelio y los consejos evangélicos es algo que los franciscanos tienen en común con las demás órdenes religiosas, pero el nombre de "Hermanos Menores" pone el acento en que este ideal hay que vivirlo en humildad y fraternidad: "Ninguno de los hermanos tenga poder o dominio entre ellos, como dice el Señor en el Evangelio: Los jefes de las naciones las dominan y los grandes las oprimen. No ha de ser así entre los hermanos. El que quiera ser mayor entre ellos se haga como el menor" (1Reg 5). 

Menor y sometido a todos, tal debe ser la actitud de todo franciscano, a imitación de Jesucristo, el cual, a pesar de ser el Hijo de Dios, nos ha dejado un ejemplo encarnándose en María la Virgen, naciendo pobre en Belén, viviendo pobre y peregrino en este mundo y humillándose hasta la muerte en cruz, en obediencia perfecta a la voluntad del Padre.

Los franciscanos están llamados a conservar "el espíritu de la santa oración y devoción" sobre todas las demás cosas o actividades, que deben realizarse "fiel y devotamente". 

La pobreza, al contrario que en las ordenes precedentes, debe ser absoluta, individual y colectivamente. Los hermanos deben vivir del propio trabajo y, en caso de necesidad, pueden recurrir a la "mesa del Señor", o sea a la mendicación, sin avergonzarse, porque también Cristo se hizo pobre y peregrino en este mundo. 

La caridad entre los hermanos y entre ellos y sus superiores debe ser más "materna" que fraterna.

La más heroica forma de caridad y de obediencia para aquellos que sintieran esa especial vocación o "divina inspiración" es el espíritu apostólico y misionero, consistente en anunciar la paz y la salvación de Jesucristo a cristianos y a personas de otras creencias.

La predicación por parte de los frailes capacitados y autorizados debe ser, según el ejemplo del Señor, con discursos útiles y edificantes y "brevedad de palabras". Y debe ir acompañada por el buen ejemplo, "sirviendo al Señor en pobreza y humildad", mostrándose ante todos en el mundo como hombres "mansos, pacíficos, modestos y humildes", sin discusiones, contiendas o juicios, soportando con humildad y paciencia las persecuciones y enfermedades y orando por los enemigos.

Los hermanos legos o "trabajadores", aunque no tengan parte en la actividad apostólica o misionera de la orden, colaboran eficazmente con ella con la oración y las buenas obras.

Tales actitudes van acompañadas además por el espíritu de caballerosidad y vida juglaresca, tan típicos de la Edad Media, para manifestar la alegría del servicio divino y atraer a todos al amor del Señor.

En resumen, las notas características de la espiritualidad franciscana en sus diferentes versiones (masculina, femenina y seglar) se encierran en estas pocas palabras: minoridad, pobreza, fraternidad-caridad y obediencia a Dios y a toda criatura por amor a él. Eso en cuanto a las actitudes. En lo referente a la actividad San Francisco quiso una orden donde convivieran los hermanos "orantes" los hermanos "trabajadores" y los hermanos "predicadores". 

La posterior clericalización de la orden, aparte de las mitigaciones en cuestión de pobreza, redujo el número de hermanos legos hasta hacerlos casi desaparecer, y dejó vacíos de orantes los eremitorios. Eso no cambia, sin embargo, lo esencial de la espiritualidad de la orden franciscana, siempre en tensión, por gracia del Espíritu, hacia la renovación del espíritu primitivo en formas nuevas de vida más acordes con los tiempos. De ahí las reformas del pasado, tendentes a recuperar el aspecto de la contemplación o la pobreza, y algunas experiencias recientes como la del conventual San Maximiliano Kolbe, que puso de manifiesto la importancia y el valor incluso apostólico de los hermanos legos o trabajadores en la Orden. Ese es el secreto de la vitalidad del franciscanismo, antiguo y siempre nuevo, que hace que lo encontremos presente en cualquier lugar del globo y en los ambientes más inimaginables. También en internet, por supuesto.

domingo, 12 de noviembre de 2017

SOR MATILDE COLGÓ SU FUSIL.

En 2002, la soldado Matilde de Luis formó parte del contingente español enviado a la guerra de Kosovo, donde decidió dejar las armas… y tomar los hábitos. Hoy, sor Matilde de Jesucristo vive feliz en la clausura del Monasterio de Clarisas de Salamanca.

Desde hace unos meses sor Matilde de Jesucristo, una aspirante a religiosa en la clausura del convento que las Clarisas (Franciscanas Descalzas) tienen en Salamanca. Que una joven de 27 años opte por la vida en clausura, lejos de la vida activa, ya resulta de por sí novedoso en un mundo como el actual. Aún más en el caso de Matilde, cuya procedencia no es otra… que el Ejército.

«NUNCA HE ESTADO TAN SEGURA DE QUERER HACER ALGO, AUNQUE TAMBIÉN SÉ DE ANTEMANO QUE ME VA A COSTAR MUCHÍSIMO».



«NO DUDO QUE SERÁS TAN BUEN SOLDADO DE CRISTO COMO LO HAS SIDO EN EL EJÉRCITO».



«ME SIENTO BIEN PORQUE SÉ LO QUE QUIERO. ESTOY ANTE LA VERDAD MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA. NUNCA HE ESTADO TAN SEGURA DE QUERER HACER ALGO, AUNQUE TAMBIÉN SÉ DE ANTEMANO QUE ME VA A COSTAR MUCHÍSIMO. PERO SI DE ALGO ESTOY SEGURA ES QUE SE TRATA DE LO QUE DIOS QUIERE PARA MÍ».

miércoles, 11 de octubre de 2017

Vocacion femenina clarisa

Para vivir nuestra vocación femenina, dentro de la Iglesia es imprescindible que ante todo seamos personas y mujeres de una profunda vida espiritual, mujeres con una intensa experiencia de comunión con Dios.

Como mujeres consagradas en la vida religiosa clariana, esta experiencia de comunión con Dios que es Amor es y debe ser ante todo trinitaria: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Vivir bajo la guía del Espíritu, se convierte para nosotras en un dimensión esencial que adquiere sus peculiaridades particulares. Es un camino de ascesis diaria a imitación de algunas mujeres santas que han ejercido una poderosa influencia en la Iglesia y en la vida religiosa femenina. Podría decirse que el Espíritu Santo y la mujer tienen algunos rasgos en común: la acogida, el cuidado, la custodia, el educar, el dar vida, allí donde una mujer se deja conducir por el Espíritu del Señor, florece la vida y se abren nuevas perspectivas que pueden crear nuevos vínculos en los que las relaciones entre hombres, mujeres y creación encuentren su fuente fundante en el Señor.

domingo, 8 de octubre de 2017

Espiritualidad Clariana: Fraternidad

Clara de Asís fue una hermana menor y así quiso que fueran sus hermanas para siempre. Sin embargo, es también verdad que Clara de Asís, antes que nada fue una "persona de oración", impresionada por la grandeza y humildad del Señor. Francisco y Clara de Asís tuvieron la gracia de conocer, vivir y gozar del encuentro del Señor de forma soberana.
De Francisco y de Clara de Asís hemos heredado también nosotras el gusto de la fraternidad. Nuestra vida fraterna quiere ser, pues, lugar de experiencia de Dios, "lugar de alumbramiento de la fe", lugar de oración y de la búsqueda del Señor.
En medio de los vaivenes de la sociedad y en medio de los grandes cuestionamientos a que ésta nos somete desde la secularidad, hoy nos sentimos llamadas a vivir serena y decididamente esta experiencia del Dios, Padre de Jesús y Padre nuestro y ello con una fe sencilla pero profunda y en una vida de oración que consiste en "tener el corazón y la mente vueltos siempre a Dios".
La identidad de la hermana Clarisa, expuesta en nuestras Constituciones Generales, ha recogido este sello de Clara de Asís: somos seguidoras de Jesús, en primer lugar porque nos asociamos a Él en la adoración y alabanza al Padre por medio del Espíritu. De esta forma, la vida de la hermana clarisa en Fraternidad, es el ámbito privilegiado de oración, contemplación, meditación; lugar también de búsqueda y encuentro de Dios, así como de celebración de cuanto Él hizo, hace y hará por todas nosotras.
Nuestra vocación cristiana nos coloca así ante una de las realidades que configuran la vocación del mismo Jesús, que oraba a su Padre Dios desde la soledad y el silencio, desde la tribulación personal y las necesidades de los hombres y la creación.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Espiritualidad Agustiniana 2/2


¿Que es el Carisma?

Podríamos decir que el carisma es la personalidad de una comunidad religiosa, aquello que lo hacer ser lo que es, le da identidad y a la vez lo diferencia de otra forma de espiritualidad en la Iglesia. Se trata de un don singular que Dios otorga para que los consagrados y consagradas den testimonio de Cristo enfatizando una realidad concreta de Dios.

¿Y Cual es el Carisma de los Agustinos Recoletos?

Lo podemos enunciar así: Es el amor a Dios sin condición, que une las almas y los corazones en convivencia comunitaria de hermanos, y que se difunde hacia todos los hombres para ganarlos y unirlos en Cristo dentro de su Iglesia. Para entenderlo mejor, podemos decir que el carisma Agustino Recoleto se compone de tres elementos o más agustinianamente de tres amores, a saber: contemplación, comunidad, apostolado (amor casto, amor ordenado y amor difusivo).

Con­tem­pla­ción: “amor casto” La con­tem­pla­ción es la na­tu­ral atrac­ción que Dios ejer­ce sobre el ser hu­mano. Dios es irre­sis­ti­ble, tanto que no po­de­mos dejar de verlo, es­cu­char­lo, sen­tir­lo, ad­mi­rar­lo y amar­lo. Nos des­cu­bri­mos de­pen­dien­tes de Dios, le ne­ce­si­ta­mos, le bus­ca­mos y nos en­tre­ga­mos a él. La es­pi­ri­tua­li­dad agus­ti­nia­na en­tien­de esta con­tem­pla­ción como vida para Dios, vida con Dios, vida en Dios y vida de Dios mismo.

Co­mu­ni­dad: “amor or­de­na­do” Cuan­do el ser hu­mano se en­cuen­tra con Dios el gozo que pro­du­ce este en­cuen­tro y el amor que oca­sio­na son tan gran­des, que no queda otro ca­mino que com­par­tir­los, por eso la di­men­sión co­mu­ni­ta­ria nace de la di­men­sión con­tem­pla­ti­va, por­que la per­so­na hu­ma­na no puede vivir en so­le­dad ab­so­lu­ta y Dios mismo es co­mu­ni­dad tri­ni­ta­ria. La con­tem­pla­ción tiene tal fuer­za de unión que hace de los aman­tes de Dios una sola alma y un solo co­ra­zón.

Apostolado: “amor difusivo” El hombre o la mujer agustiniano (a), que por la contemplación se consagra a Dios y comparte su vida en comunidad, se siente también impulsado a comunicar la verdad de Dios. Por eso el agustino recoleto va a donde la Iglesia lo necesite. El objetivo último es llevar a cabo la misión que Cristo coloca a su Iglesia: “Id pues, y haced discípulos a todas las gentes…” (Mt 28,19), que trabajemos para que todos amen a Dios y se amen como hermanos. Por ende la característica más visible en esta dimensión es el servicio, porque como dice el mismo Agustín “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

martes, 19 de septiembre de 2017

Espiritualidad Agustiniana 1/2

¿Qué es un Agustino Recoleto?

ORDEN
Significa que somos una organización de vida religiosa reconocida por la Iglesia que tiene una amplia historia y cuyos miembros viven en comunidad, dedicando sus vidas y esfuerzos a Dios bajo la orientación de una “regla” de vida, es decir unos criterios dados por nuestro fundador, San Agustín.

AGUSTINOS
El nombre nos viene de nuestro inspirador: San Agustín, a quien llamamos cariñosamente “nuestro padre”, gransanto que vivió entre los siglos IV y V y que con sus numerosos escritos y experiencia de vida ha influido toda la historia de la Iglesia. Su ideal fue la entrega y el amor de Dios a través de la vida en comunidad y al servicio de la Iglesia, lo cual lo lleva a fundar monasterios de varones y mujeres y a dictar toda una doctrina sobre la vida religiosa.

RECOLETOS
Hace referencia a un movimiento espiritual surgido a finales de la edad media que, inspirado por Dios, buscaba más radicalidad, más compromiso, más fidelidad y coherencia de vida en todos aquellos que se habían consagrado a Dios. El término significa recogimiento e indica una actitud especial de conversión hacia Dios en la continua consideración en la historia personal de su amor y en el permanente deseo de seguir a Cristo como centro de la vida.

¿Cual es el Estilo de Vida Religiosa?
Vivimos una experiencia de seguimiento de Jesús muy particular conocida también como “consagración”, es decir la entrega total a Dios de manera exclusiva y radical. Nace de una acción divina: Dios llama a una persona para dedicársela a Si mismo y al mismo tiempo, da la gracia de responder profunda y libremente. La resultante es una alianza de mutuo amor y fidelidad, de comunión y misión para gloria de Dios, realización de la persona consagrada y salvación del mundo. Jesús mismo es Aquel a quien el Padre consagró y envió en el más alto de los modos, por eso el religioso o consagrado entrega su vida a Dios como Jesús lo hace: dependiendo del Padre, amándole sobre todas las cosas y entregado por entero a su voluntad. Y aunque estos aspectos de entrega son comunes a todos los cristianos, los consagrados los enfatizan a través de la “profesión” o compromiso total de los llamados “consejos evangélicos” o “votos”: castidad, pobreza y obediencia.

miércoles, 1 de marzo de 2017

4 carisma que levantaron Europa...y siguen vivos

1. Orden de San Benito

Los benedictinos recibieron su nombre en honor a San Benito, su fundador, nacido en Nursia en 480. Su regla proponía una vida centrada en tres virtudes principales: taciturnidad, humildad y obediencia. La orden se caracterizaba por una estricta observancia del Oficio Divino, con una división del día en siete momentos para la alabanza a Dios. Además, alternaba el tiempo entre trabajo manual -y de allí la célebre frase «ora et labora»- y la Lectio Divina o meditación de las Sagradas Escrituras; y fue conocida -y aún lo es- por la hospitalidad con que reciben a los huéspedes.

2. Orden de los Cartujos

La cualidad especial de esta regla establecida por San Bruno en 1084 fue la forma en que sintetizó el anhelo de una vida eremítica y la estabilidad monástica. El monje cartujo es un contemplativo que vive en soledad, ora, lee, reflexiona, copia manuscritos y se entrega a tareas manuales. Su vida espiritual se sostiene en la ruptura con la sociedad y la renuncia del mundo, buscando el silencio, la introspección y la oración.


3. Orden de los frailes predicadores

Se los conoce popularmente como dominicos por su fundador, Santo Domingo de Guzmán quien estableció la regla en 1215. La originalidad de la orden fue la mezcla de oración y predicación, de acción y contemplación. Dentro  del convento, el dominico enseña, medita y perfecciona sus conocimientos mediante una importante formación intelectual; en el exterior, predica en la ciudad y sigue los cursos en la universidad.
 El camino espiritual propuesto por Santo Domingo se basa el despojo de bienes materiales; el régimen cenobítico, que estipulaba la asistencia mutua y la oración comunitaria; y la acción y el servicio a través de la predicación, la dirección espiritual y la enseñanza.

4. Orden de los frailes menores

La orden fundada por San Francisco de Asís y aprobada por la Iglesia en 1209 es la más conocida del Medioevo. Sus miembros se dividen entre laicos y clérigos y tiene infinidad de ramas. La actividad cotidiana gira en torno al Convento y el exterior. En el interior se recita el Oficio Divino. En el exterior se desarrolla la acción predicadora y caritativa, predominantemente en la atención de los enfermos.

La espiritualidad franciscana se basa en la humildad, es decir, en la voluntad de someterse a las autoridades establecidas, sin pretender jugar un papel deliberado, sin aportar ni lucha ni discordia. La pobreza es el núcleo de la práctica de San Francisco, y pretende dominar la realidad humana y participar por entero en el amor divino. El resultado es la mística del amor y la alegría que brotan de la pobreza y la renuncia, y del gozo de contemplar la belleza de la creación como expresión de la belleza de Dios.




lunes, 27 de febrero de 2017

Un fin de semana en el Seminario o un monasterio

Morada interior es una iniciativa de la Delegación de Vocaciones da la posibilidad a los jóvenes a partir de 18 años de compartir un fin de semana con las monjas o vivir entre los seminaristas. Va orientada a aquellos jóvenes que desean conocer la vida religiosa o el sacerdocio más de cerca, sin otro compromiso que el de respetar y compartir el ritmo de vida y de oración de las comunidades.

 Los chicos pueden acudir al Seminario y las chicas a los conventos femeninos. La Delegación de Pastoral Vocacional facilita el encuentro con estas comunidades poniendo en contacto a los interesados con los monasterios o el Seminario. 

Si algún joven está interesado en visitar alguna otra casa religiosa de nuestra diócesis, aparte de las que ya incluimos en Morada interior, solo tiene que informar a la Delegación de Vocaciones para facilitar la visita. 

 Teléfono de información: 666 903 356

 Fechas Para chicos
 • Seminario Diocesano: 11-12 marzo 

Para chicas
 • Clarisas de Villarrubia de los Ojos: 4-5 marzo 
• Mercedarias de la Caridad de Herencia: 11-12 marzo
• Siervas de María de Ciudad Real: 7-8 de abril 
• Concepcionistas de Alcázar de S. Juan: 22-23 abril 
 • Religiosas de María Inmaculada de Ciudad Real: 6-7 mayo 
• Carmelitas de Ciudad Real: 13-14 mayo  
• Siervas de los Pobres (residencia Santo Ángel) de Ciudad Real: 20-21 mayo 

¿Y si Dios te esta llamando?

viernes, 18 de noviembre de 2016

Los jóvenes salesianos se preparan para ser sacerdotes con el corazón de Don Bosco

Tú y yo iremos a medias; lo compartiremos siempre todo. Estas palabras de Don Bosco al que sería años después su primer sucesor, Miguel Rúa, reflejan la confianza que el santo fundador depositaba en los jóvenes para continuar con su obra. “Doy gracias a Dios todos los días por estos jóvenes que sienten la vocación salesiana y que se toman en serio su preparación para ser el día de mañana buenos sacerdotes”, comenta Cándido Orduna.
Los estudiantes del Teologado proceden de distintos lugares de España: Madrid (Manolo Ramos), Fuenlabrada (Rubén Escribano y Ramón Ariza), Úbeda (José Carlos López), Marbella (Dani Peña), Bilbao (Germán Rivas) y Alcoy (Jordi Tarrazó). Acuden a sus clases en la sede de Cantoblanco de la Universidad Pontificia Comillas y comparten su vida en la comunidad
La misión de los salesianos no está en otro sitio que con los jóvenes, y en especial los más necesitados. Los estudiantes del Teologado hacen prácticas pastorales en distintas casas y conocen perfectamente a la juventud actual.
“Existe el riesgo de quedarse solo en los valores. No se debe edulcorar el Evangelio, que trae un mensaje de salvación”, sostiene Manolo. La tarea no es fácil, ya que cada joven es diferente. Hay que “respetar el proceso de cada chaval”, señala Rubén. Para ello, se debe “personalizar el acompañamiento”, aclara Dani.
Uno de los momentos clave en la vida de los jóvenes es el discernimiento vocacional. Ramón recuerda que “las vocaciones existen, pero la respuesta es diferente”. Dani advierte de que impera “una mentalidad cambiante”, que conlleva “el miedo al compromiso para toda la vida”. Jordi invita a recuperar el sentido original de la vocación, como “forma de relacionarse con Jesús, de llevar los valores del Reino a los demás”.
Los siete están dispuestos a trabajar por la evangelización y la educación desde una congregación que “tiene sentido mientras haya jóvenes”.

Teologado




miércoles, 22 de junio de 2016

La vida secreta de una monja de 20 años

Se levanta a las 5:20 am, solo puede hablar dos veces al día y no puede dejar el convento en el que vive

nun

Cuando en 2008 la fotógrafa Toni Graves se adentró en un monasterio dominico de Summit, Nueva Jersey, para documentar el día a día de sus monjas, nunca imaginó lo que estaba a punto de encontrarse.

Sobre todo, porque detrás de la palabra “clausura” se dio de bruces con la palabra “vida”.

Lauren Franko tenía entonces 21 años, acababa de sentir la llamada de Dios escuchando una canción en YouTube y apenas llevaba unas semanas en el monasterio. Pero ya era su luz.

Lo había dejado todo: la universidad, un novio con el que se veía casada, unas amigas que no entendía su decisión, unos padres enfadados...

Inmediatamente Toni quedó prendada de sus mejillas coloradas, sugran sentido del humor y sonrisa contagiosa. Ella era todo lo que nunca nadie esperaría de una monja.
Lauren era simplemente una veinteañera enamorada.
Graves decidió entonces seguir volviendo durante los 7 años siguientes y documentar la conversión de Lauren en la Hermana María Teresa del Sagrado Corazón. Un bello reportaje fotográfico llamado Radical Love, que acabó convirtiéndose no solo en un retrato de la vida en el convento, sino el paso de la adolescencia a la edad adulta.
Aqui estan algunas de las fotos: