domingo, 31 de mayo de 2015

Solemnidad de la Santisima Trinidad

Enorme e inalcanzable misterio...

De las cartas de san Atanasio, obispo

Existe, pues, una Trinidad, santa y perfecta, de la cual se afirma que es Dios en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que no tiene mezclado ningún elemento extraño o externo, que no se compone de uno que crea y de otro que es creado, sino que toda ella es creadora y su actividad es única.

Así, en la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo. Lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio y fuente; lo penetra todo, por su Palabra; lo invade todo, en el Espíritu Santo.

El Padre es quien da, por mediación de aquel que es su Palabra, lo que el Espíritu distribuye a cada uno. 

Hoy celebramos la jornada pro orantibus donde se reza por los monjes y monjas contemplativos que tanto rezan por el mundo...para que crezcan en santidad y en numero.

lunes, 25 de mayo de 2015

Testimonio de un postulante cisterciense

Hola, ¿qué tal? Soy Eduardo, un postulante de Santa María de Huerta, y me han pedido que escribiera mi testimonio vocacional.


La verdad es que me ha costado mucho hacerlo. Tal vez sea por el hecho de dejar escrito algo que va a leer mas gente, además de la responsabilidad que eso conlleva. Pero sobre todo me ha supuesto un esfuerzo porque se trata, como toda experiencia fuerte de vida, de algo muy personal, muy íntimo. Aunque, ¿sabes lo que me ha impulsado a escribirlo? Pues que yo, cuando me estaba planteando mi inquietud vocacional, como lo estás haciendo tú ahora, buscaba testimonios de personas que hubiesen dado un SÍ al Señor en la vida monástica. Por lo tanto, si esta humilde experiencia puede servir para profundizar en tu discernimiento, habrá valido la pena el trabajo que me ha costado el escribirlo. Mi proceso vocacional, la verdad sea dicha, es que ha durado mucho tiempo. Y, aunque muchas veces he culpado a factores externos (familia, estudios...) de esta prolongación, lo cierto es que se trataba, simple y llanamente, de miedo a dar el paso, a decir SÍ a lo que me pedía el Señor. Es curioso, aun teniendo bastante claro que este podía ser mi camino, mi vida, el miedo conseguía paralizarme.

Esta inquietud empezó cuando tenía 14 años. Yo sentía que el Señor me pedía algo pero no sabía qué era. Poco a poco fui buscando más ratos de oración personal. De prolongar más tiempo los encuentros con el Señor en la Iglesia. Hacer una lectura atenta del Evangelio de cada día. Todo esto fue creando en mi una especie de sed y búsqueda del Señor. Una sed y búsqueda que nunca podía satisfacer porque siempre me quedaba con ganas de más.


Fue entonces cuando descubrí que existían hombres y mujeres que consagraban su vida por completo a esa sed y búsqueda intensa de Dios, en un lugar especial, dedicado y preparado exclusivamente para ello: el MONASTERIO; o como dice san Benito en su Regla: la CASA DE DIOS.

Un día llegando a la conclusión de que nunca conseguiría ser plenamente feliz si no terminaba de discernir esta inquietud, encontré, casi por casualidad, en una búsqueda casi obsesiva de artículos, páginas web y todo lo que pudiese estar relacionado con la vida monástica, la pagina web de los cistercienses de Santa Maria de Huerta. 

Estuve mirando y leyéndola por completo, y vi que la comunidad organizaba unos “cursillos de vida monástica y oración”. Dichos cursillos aunque no estaban orientados específicamente a la vocación, sí suponían poder aproximarse a la vida monástica y contrastarlo con mi inquietud interior, por lo que me inscribí y fui. 

El cursillo fue muy revelador porque me confirmó la inquietud que tenía en mi interior. Así que decidí hablar con el maestro de novicios. Tras una intensa y agradable charla, el maestro, me invitó a hacer una experiencia de un mes conviviendo con la comunidad y así poder discernir si esta era la vida a la que el Señor me llamaba.

El mes de experiencia fue algo maravilloso, pues si bien los primeros días los pasé mal, llegando a creer que me había equivocado completamente; la perseverancia, la oración y el abrir el corazón a Dios, fueron confirmando día tras día que este era mi camino, la vida que quería vivir, y que durante tanto tiempo había estado buscando.

Bueno, pues este es mi testimonio, espero que te ayude. Sólo decirte que merece la pena dar el paso, independientemente de la decisión final que tomes.
Nada más. Me despido, orando por ti para que el Señor te ilumine y tú le abras tu corazón.

“Aquí estoy como está escrito en tu libro,
Para hacer tu voluntad”. (salmo 39,8-9)

jueves, 21 de mayo de 2015

testimonio sobre el amor matrimonial

Un famoso maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando ésta se apaga en lugar de entrar en la hueca monotonía del matrimonio. El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relató lo siguiente

Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, rebasando, sin respetar los semáforos, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas; él pidió a mi hermano teólogo que le dijera dónde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturas de cómo y dónde estaría ella. Mi padre escuchaba con atención, de pronto pidió que lo lleváramos al cementerio. "Papá", respondimos, "son las 11 de la noche! no podemos ir al cementerio ahora".

Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo: "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años". Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más.

Fuimos al cementerio, pedimos permiso para acceder y con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: "Fueron 55 años......¿saben?, nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una pausa y se limpió la cara. "Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis. cambié de empleo", continuó. "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la pérdida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores...

Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera...".

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: "Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el sexo, mas bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas".

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron rebatirle; ese tipo de amor era algo que no conocían. Ojalá algún día puedas encontrar un amor así, y si lo encuentras, jamás, pero jamás lo dejes ir...

lunes, 18 de mayo de 2015

Entrega a Dios

"Dichoso el corazón enamorado
Que en sólo Dios ha puesto el pensamiento.
Por Él renuncia a todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento;
Aún de sí mismo vive descuidado,
Porque en su Dios está todo su intento,
Y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas deste mar tempestuoso".

                    Sta. Teresa de Jesús


En todo lo que hagas, en todo lo que seas hazlo con Dios y de la mano de Dios ¿Noviazgo? ¿Matrimonio? Santo, ¿Misiones? Santas ¿Sacerdocio? Santo ¿Consagración? Santa.

Es lo mejor, seguir al Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 8 de mayo de 2015

Entrevista vocacional

En los dias de vacaciones, antes de tomar el hábito la Cadena COPE entrevistó a nuestra postulante, Marta en su ciudad natal sobre su decidida vocación.