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lunes, 19 de marzo de 2018

San Rafael Arnáiz Barón

Nació en Burgos (España) el 9 de abril de 1911, de una familia de alta sociedad y profundamente religiosa. En esa misma ciudad fue bautizado y confirmado. Comenzó sus estudios en el colegio de los padres jesuitas y recibió por primera vez la Eucaristía en 1919.
En esos años tuvo la primera visita de la que habría de ser su asidua compañera: una enfermedad de fiebres colibacilares que le obligó a interrumpir sus estudios. Cuando se recuperó, su padre, en agradecimiento a lo que consideró una intervención especial de la santísima Virgen, a finales del verano de 1921 lo llevó a Zaragoza, donde lo consagró a la Virgen del Pilar.
Su familia se trasladó a Oviedo, y allí continuó sus estudios de bachillerato, en el colegio de los padres jesuitas y al terminar se matriculó en la Escuela superior de arquitectura de Madrid, donde supo unir el estudio con una ardiente y asidua vida de piedad; había introducido en su horario de estudio una larga visita diaria a "el Amo" en el oratorio de Caballero de Gracia, y participaba puntualmente en su turno de adoración nocturna.
De inteligencia brillante y ecléctica, Rafael tenía destacadas dotes para la amistad y buen trato. Poseía un carácter alegre y jovial; era deportista, rico en talento para el dibujo y la pintura; le gustaba la música y el teatro. A la vez que crecía en edad y desarrollaba su personalidad, crecía también en su experiencia espiritual de vida cristiana.
En su corazón bien dispuesto a escuchar Dios quiso suscitar la invitación a una consagración especial en la vida contemplativa. Había conocido la trapa de San Isidro de Dueñas y se sintió fuertemente atraído porque la percibió como el lugar que correspondía a sus íntimos deseos. Así, en diciembre de 1933 interrumpió sus cursos en la universidad, y el 16 de enero 1934 entró en el monasterio de San Isidro.

Después de los primeros meses de noviciado y la primera Cuaresma vividos con entusiasmo en medio de las austeridades de la trapa, de improviso Dios quiso probarlo misteriosamente con una penosa enfermedad:  una aguda diabetes sacarina, que lo obligó a abandonar apresuradamente el monasterio y a regresar a casa de sus padres para ser cuidado adecuadamente.
Regresó a la trapa apenas restablecido, pero la enfermedad le obligó a abandonar varias veces el monasterio, donde volvió otras tantas veces para responder generosa y fielmente a la llamada de Dios.
Se santificó en la gozosa y heroica fidelidad a su vocación, en la aceptación amorosa de los planes de Dios y del misterio de la cruz, en la búsqueda apasionada del rostro de Dios; le fascinaba la contemplación de lo Absoluto; tenía una tierna filial devoción a la Virgen María —la "Señora" como le gustaba llamarla—. Falleció en la madrugada del 26 de abril de 1938, recién cumplidos los 27 años. Fue sepultado en el cementerio del monasterio, y después en la iglesia abacial.
Muy pronto su fama de santidad se extendió fuera de los muros del convento. Sus numerosos escritos ascéticos y místicos continúan difundiéndose con gran aceptación y para el bien de cuantos entran en contacto con él. Ha sido definido como uno de los más grandes místicos del siglo XX.
El 19 de agosto de 1989 el Papa Juan Pablo II, con ocasión de la Jornada mundial de la juventud en Santiago de Compostela, lo propuso como modelo para los jóvenes del mundo de hoy y el 27 de septiembre de 1992 lo proclamó beato.
Con su canonización el Papa Benedicto XVI lo presenta como amigo, ejemplo e intercesor a todos los fieles, sobre todo a los jóvenes.

Fuente: www.aciprensa.com 

sábado, 24 de septiembre de 2016

Un minuto con Santa Teresa de Calcuta

Un minuto con la nueva santa, la santa de la oscuridad, de la ausencia de sentimiento procedente de Dios, de la incertidumbre. Ella tiene mucho que decirnos cuando estamos desanimados o cansados.


martes, 4 de agosto de 2015

San Juan María Vianney (Santo CURA de Ars)


Su verdadero nombre fue San Juan Bautista María Vianney, pero en todo el mundo es conocido con el nombre de Cura de Ars. Nació en Dardilly, en las cercanías de Lyon (Francia), el 8 de mayo de 1786. Tras una infancia normal, a los diecisiete años Juan María concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote. Su padre, aunque buen cristiano, pone algunos obstáculos, que por fin son vencidos. El joven inicia sus estudios en el seminario, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se había dedicado. 

Todos sus superiores reconocen la admirable conducta del seminarista, pero..., falto de los necesarios conocimientos del latín, no saca ningún provecho de los estudios y, por fin, es despedido del seminario. Intenta entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas, sin lograrlo. La cosa parecía ya no tener solución ninguna cuando, de nuevo, se cruza en su camino un cura excepcional: el padre Balley, que había dirigido sus primeros estudios. Él se presta a continuar preparándole, y consigue del vicario general, después de un par de años de estudios, su admisión a las órdenes. Por fin, el 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble, monseñor Simón, le ordenaba sacerdote, a los 29 años.  Sin embargo, el Santo Cura se sentía feliz al lograr lo que durante tantos años anheló, y a fuerza de tantas privaciones, esfuerzos y humillaciones, había tenido que conseguir: el sacerdocio.

 Muerto el padre Balley, y terminados sus estudios, el arzobispado de Lyón le encarga la pastoral de un minúsculo pueblecillo, a treinta y cinco kilómetros al norte de la capital, llamado Ars.

El 9 de febrero de 1818, San Juan María llegó a Ars. pueblecillo del que prácticamente no volverá a salir jamás. 


El cura pudo vivir enteramente consagrado a sus feligreses. Visitándoles casa por casa; atendiendo paternalmente a los niños y a los enfermos; empleando gran cantidad de dinero en la ampliación y embellecimiento de la iglesia; ayudando fraternalmente a sus compañeros de los pueblos vecinos. Es cierto que todo esto va acompañado de una vida de asombrosas penitencias, de intensísima oración, de caridad, en algunas ocasiones llevada hasta el extremo para con los pobres. Pero San Juan María no excede en esta primera parte de su vida del marco corriente en las actividades de un cura rural.


 Éste fue el comienzo de la célebre peregrinación de feligreses a Ars, llegó a hacerse célebre el cura de Ars en toda Francia y aún en Europa entera, Aquel pobre sacerdote, que trabajosamente había hecho sus estudios, y a quien la autoridad diocesana había relegado en uno de los pueblos más pequeños y menos devotos de la diócesis, iba a convertirse en consejero buscadísimo por millares y millares de almas. Y entre ellas se contarían gentes de toda condición.


Confesionario del Santo Cura de Ars: la siguiente distribución de tiempo: levantarse a la una de la madrugada e ir a la iglesia a hacer oración. Antes de la aurora, se inician las confesiones de las mujeres. A las seis de la madrugada en verano y a las siete en invierno, celebración de la misa y acción de gracias. Después queda un rato a disposición de los peregrinos. A eso de las diez, reza una parte de su breviario y vuelve al confesonario. Sale de él a las once para hacer la célebre explicación del catecismo, predicación sencillísima, pero llena de una unción tan penetrante que produce abundantes conversiones. Al mediodía, toma su frugalísima comida, con frecuencia de pie, y sin dejar de atender a las personas que solicitan algo de él. Al ir y al venir a la casa parroquial, pasa por entre la multitud, y ocasiones hay en que aquellos metros tardan media hora en ser recorridos. Dichas las vísperas y completas, vuelve al confesonario hasta la noche. Rezadas las oraciones de la tarde, se retira para terminar el Breviario. Y después toma unas breves horas de descanso sobre el duro lecho. Sólo un prodigio sobrenatural podía permitir al Santo subsistir físicamente, mal alimentado, escaso de sueño, privado del aire y del sol, sometido a una tarea tan agotadora como es la del confesonario.


El viernes 29 de julio de 1859 se sintió indispuesto. Pero bajó, como siempre, a la iglesia a la una de la madrugada. Sin embargo, no pudo resistir toda la mañana en el confesonario y hubo de salir a tomar un poquito de aire. Antes del catecismo de las once pidió un poco de vino, sorbió unas gotas derramadas en la palma de su mano y subió al púlpito. No se le entendía, pero era igual. Sus ojos bañados de lágrimas, volviéndose hacia el sagrario, lo decían todo. Continuó confesando, pero ya a la noche se vio que estaba herido de muerte. Descansó mal y pidió ayuda. «El médico nada podrá hacer. Llamad al señor cura de Jassans».

Ahora ya se dejaba cuidar como un niño. No rechistó cuando pusieron un colchón a su dura cama. Obedeció al médico. Y se produjo un hecho conmovedor. Éste había dicho que había alguna esperanza si disminuyera un poco el calor. Y en aquel tórrido día de agosto, los vecinos de Ars, no sabiendo qué hacer por conservar a su cura queridísimo, subieron al tejado y tendieron sábanas que durante todo el día mantuvieron húmedas. No era para menos. El pueblo entero veía, bañado en lágrimas, que su cura se les marchaba ya. El mismo obispo de la Diócesis vino a compartir su dolor. Tras una emocionante despedida de su buen padre y pastor, el Santo Cura ya no pensó más que en morir. Y en efecto, con paz celestial, el jueves 4 de agosto, a las dos de la madrugada, mientras su joven coadjutor rezaba las hermosas palabras «que los santos ángeles de Dios te salgan al encuentro y te introduzcan en la celestial Jerusalén», suavemente, sin agonía, «como obrero que ha terminado bien su jornada», el Cura de Ars entregó su alma a Dios.

Así se ha realizado lo que él decía en una memorable catequesis matinal: «¡Dios mío, cómo me pesa el tiempo con los pecadores! ¿Cuándo estaré con los santos? Entonces diremos al buen Dios: Dios mío, te veo y te tengo, ya no te escaparás de mí jamás, jamás».

Lo canonizó el papa Pío XI el 31 de mayo de 1925, quien tres años más tarde, en 1928, lo nombró Patrono de los Párrocos. El Papa Benedicto XVI proclamó a San Juan María Vianney "Patrono de todos los sacerdotes del mundo" el 19 de junio de 2009. Su cuerpo se conserva INCORRUPTO en la Basílica de Ars. Su fiesta se celebra el 4 de agosto.





sábado, 25 de julio de 2015

Santiago Patrón de España

Hoy, se note más o se note menos es Santiago Apostol, Patrón de España
España como sabemos esta muy mal politica y religiosamente, entre otras cosas por tanto recemos a Santiago por ella, hagamos algún sacrificio por ella... y que España vuelva a ser mas Cristiana y más Mariana. Que lo sintamos más o menos es nuestro país; que se note que algunos todvia tenemos Fe.
Cuidemos nuestra España.


domingo, 5 de julio de 2015

Proximos a la Solemnidad de San Benito...

Es patrono de los archiveros, agricultores, ingenieros, curtidores, moribundos, granjeros, de la villa Heerdt cerca de Düsseldorf en Alemania, de enfermedades inflamatorias, de los arquitectos, de los que padecen enfermedades de riñón, de los monjes, de la villa de Nursia (su ciudad natal), de Italia, de los monjes y monjas, de los escolares, de los criados, de los espeleólogos.

 Medalla de San Benito

 No cabe duda que la medalla de San Benito es una de las más apreciadas por los fieles. A ella se le atribuyen poder y remedio, ya sea contra ciertas enfermedades de hombre y animales, ya contra los males que pueden afectar al espíritu, como las tentaciones del poder del mal. Es frecuente también colocarla en los cimientos de nuevos edificios como garantía de seguridad y bienestar de sus habitantes.

 Vida de san Benito: http://www.monasteriosantacruz.com/blog/?p=1355

domingo, 21 de junio de 2015

Distintos carismas Benedictinas, Clarisas, Carmelitas

Buenas a todos a veces nos quebramos la cabeza buscando algo y lo tenemos en nuestro interior...y eso es lo que a mi me ha ocurrido; a veces me rompo la cabeza para ver con que podría actualizar el blog y me di cuenta que os resultara enriquecedor, espero, una experiencia que he tenido.

El blog firma las entradas que hacemos desde el Monasterio Benedictino como Madre Anuncia, que es la abadesa pero os suelo escribir yo, Sor Marta que hace poquito que soy novicia. 

Fuera yo no conocía mas religiosos que los Salesianos de mi Instituto y las Siervas de María que son de vida activa ambos y tenia una idea muy equivocada de las monjas de clausura, tampoco conocía la existencia de las de "semi clausura" como las benedictinas, el aprendizaje fue poco a poco.

Creo que esta generalización y analfabetismo de carismas le pasa a mucha gente incluso entre sacerdotes y consagrados; por eso os contare mi experiencia para que conozcáis un poco mas y desmitificar ciertas cosas ademas en un blog vocacional resulta muy enriquecedor ,espero, si consigo expresarme.

Hace unas tres semanas dada la amistad de nuestra abadesa con las clarisas de León fuimos a verlas.
Yo pensaba que las monjas cuanto mas de clausura mas cerradas, serias, rígidas eran pues había experimentado la diferencia entre los salesianos y las benedictinas que nuestro carisma es un tanto serio, no tenemos esa "locura" y espontaneidad franciscana o esa modernidad de ordenes mas jóvenes (nosotras somos del siglo VI).

Y cual fue mi sorpresa al oir de las clarisas esos cantos en Misa tan actuales, cómo se subían a las azoteas de la muralla medieval, y las canciones y chistes y bailes que llenaron la sobremesa ademas de la calidez y alegría que en cada una se notaba.

Muchas veces al oír clarisas pensamos que tienen rejas y esa toca antigua con el velo tan grande ect
pero no nos damos cuenta, y es lo principal, de que antes que monjas son personas y que por mucho habito que lleven y por mas o menos barrotes que tengan son tan personas, tan humanas y tan normales como un matrimonio y sus hijos.

Y lo mismo puedo decir de las carmelitas de las que os contare otra experiencia, de esta semana.

Antes de todo anotar que yo pensaba hasta hace una semana que todas las carmelitas son con la toca antigua, sus tres velos superpuestos, la capa blanca, unas miseras andalias tanto en invierno como en verano...en fin lo que se oye de las carmelitas de la Madre Maravillas

Sigo, el lunes fui con Sor Pilar a un cursillo de las monjas Benedictinas de nuestra federación al Monasterio benedictino de Zamora; nos juntamos 27 monjas, entre ellas 2 novicias.

El tema de este año aglutinaba la Carta Apostólica del Papa a los consagrados con motivo del Año de la Vida Consagrada, la Regla, Benedictina y la Doctrina de Santa Teresa para su monjas ¿como se come esto? ¿tienen relación los dos santos? y para mas inri, acostumbradas a recibir formación de monjes benedictinos nos hablaría...¡¡¡¡¡¡una monja carmelita!!!!!! ¿¿¿pero quééééé??? ¿pero las carmelitas no son de clausura? que nos hable  de San benito pero de Santa Teresa...¿Para que? ademas Santa Teresa es muy difícil de leer y es una mística muy elevada e inalcanzable y las carmelitas muy serias y rígidas  y cosas parecidas se oían entre nosotras.

La Madre Gema de las Carmelitas Descalzas de Puzol nos dijo que es que cuanto mas conocido es un santo mas propenso es al folclore y al mito y nos mezcló los tres pilares a tratar muy bien, de la siguiente manera: nos leía un párrafo de la Carta del Papa que hablaba por ejemplo de los fundadores y citaba el capitulo 2 de la Santa regla Benedictina "como debe ser el abad" y de Santa Teresa por ejemplo una carta donde expresa y explica "No soy la que solía gobernar: todo va con amor" (Carta a María Bautista, 1579) y lo explicaba.

Pero a lo que voy es que nos ha desmontado el mito de que Santa Teresa era una mistica inalcanzable pues aun que una gran Santa y posiblemente con algún "sentimiento Divino" mas fuerte era una mujer con los pies en la tierra, humana, realista, maternal...y que los artistas de una forma de hablar pueden hacer una representación mas o menos acertada y mas o menos exagerada.
Nos dimos cuenta que estas carmelitas son gente muy alegre, transparente, y actuales; no se quedan en los detalles que no son importantes y que son del siglo de Santa Teresa pues al igual que el Evangelio hay que entender su contexto histórico pero verlo con los ojos de hoy y como cumbre de esta experiencia multicarismática tuve la oportunidad de pasar unas horas en el Monasterio Carmelitano de Toro y ver que estas Carmelitas también son muy normales, como lo pueden ser las Benedictinas, los Salesianos, las Siervas de María, las Clarisas... de hecho me sorprendió que bendijesen la comida no solo cantando sino dando palmas y alzando los brazos.

Salio en las conversaciones del cursillo que también hay Carmelitas mas cerradas, con otras constituciones las típicas de las rejas con pinchos pero son menos de 1/4 de las carmelitas existentes.

Os dejo en la columna de la derecha en "enlaces vocacionales" la paginas de las distintas ordenes que he mencionado.


lunes, 18 de mayo de 2015

Entrega a Dios

"Dichoso el corazón enamorado
Que en sólo Dios ha puesto el pensamiento.
Por Él renuncia a todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento;
Aún de sí mismo vive descuidado,
Porque en su Dios está todo su intento,
Y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas deste mar tempestuoso".

                    Sta. Teresa de Jesús


En todo lo que hagas, en todo lo que seas hazlo con Dios y de la mano de Dios ¿Noviazgo? ¿Matrimonio? Santo, ¿Misiones? Santas ¿Sacerdocio? Santo ¿Consagración? Santa.

Es lo mejor, seguir al Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 11 de mayo de 2012

San Juan de Ávila: sacerdote para la evangelización

En tiempos difíciles de crisis sociales y culturales, pero también de nuevas oportunidades para el anuncio misionero del Evangelio, Dios llamó a un santo español San Juan de Ávila, cuya fiesta celebramos ayer (10 de mayo) a ser misionero, predicador, reformador, director de almas y sacerdote hasta el fin.
Es el patrono de los sacerdotes seculares de España y merece la pena conocer el testimonio de su vida.