domingo, 11 de diciembre de 2016

¿Quién es un sacerdote? 7 caracteristicas de un hombre de Dios según San Alberto Hurtado


1. «¡No es un ángel!»

 A veces vivimos en la cultura de la exigencia. Queremos que todo sea perfecto en las personas. Pero, ¡todos tenemos flaquezas!   El sacerdote es una persona como nosotros, que siente pena y alegría, que se cansa, que lucha por combatir sus imperfecciones. Es bueno esperar mucho de un sacerdote, pero debemos saber que también es un hombre. Ayudarlo, colaborar con él.

2. «Experimenta hambre, frío, peso de la edad…»

Es una dura realidad, aunque muchos no lo crean. El prejuicio general es que al sacerdote no le falta nada, vive como rey, pero los que tenemos contacto con muchos sacerdotes sabemos que la realidad dice algo diferente. Son muchos los sacerdotes que pasan hambre y frío en el mundo.
A veces viven solos, sin nadie más que la casa parroquial.

 3. «Carga pasiones, y la del pecado»

Ya hablamos que el sacerdote también es humano y tiene imperfecciones, y por supuesto carga con ellas.Todos cargamos nuestra propia cruz. Una cruz de infidelidades y pecados. A veces podemos encontrar a sacerdotes que son propensos a la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula o la pereza. Son conscientes de su debilidad y trabajan en ello. Sí, se confiesa también. Acude como un buen católico a otro sacerdote para confesarse y pedir la gracia de Dios, la reconciliación con el Padre. Así pues, el sacerdote predica y practica.

4. «Su santidad, si se puede hablar de ella, es en marcha: un esfuerzo, un combate»

Todos buscamos la santidad de vida. El sacerdote también. Para ellos la santidad es el camino que abre las puertas a la comunión con los demás. Si uno ve a un sacerdote santo, le dan ganas de ser santo también. Pero para todos es una lucha. Día a día. Es un combate que requiere esfuerzo personal. Darlo todo en la cancha, como se dice. Abrir el corazón y decirle al Señor: «Éste soy yo, Señor. Tú me conoces bien, sabes qué hay aquí dentro, te pido me ayudes a dejarme iluminar por tí, a enfocarme más en el amor que tú me tienes desde la eternidad».

5. «Viene de Dios, pero sacado de entre nosotros»

Antes de ser sacerdote era un hombre común y corriente que vivía entre nosotros, estudiaba con nosotros, trabajaba con nosotros. Jugábamos con ellos, les conocimos de niños. Pero un buen día Dios los llamó a dejarlo todo, a cargar su cruz y a seguirlo a dónde Él fuera. El sacerdote tiene una historia de vida, tiene familia, sueños, sentimientos, etc. Es como nosotros, también sufre y se alegra. Dios le ha sacado de entre nosotros para invitarle a entregarse a Él y a los demás con un amor universal.

6. «Cuando él ora, oramos con él»

Todos los domingos en la “Oración Universal”, «el pueblo, ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos los hombres» (Ordenación Gral. del Misal Romano 45). El carácter intercesor está muy arraigado en el corazón de la Iglesia y sobre todo en el corazón sacerdotal. Podemos decir, con certeza, que cuando el sacerdote ora, todos oramos con él. Piensen cuántas misas a diario se celebran en el mundo, y en todas ellas está presente la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo. ¡Y todos los bautizados formamos parte de este Cuerpo!

7. «No es un superhombre»

No es un superhéroe ni un superhombre, pero ¡vaya que ayuda! Nos trae todos los días a Jesús en la Eucaristía, ¡lo tiene en sus manos! Además, acerca a muchos al Evangelio y al camino recto, sale en busca de la oveja perdida y la trae de vuelta al rebaño, perdona los pecados en nombre de Dios, lleva luz donde hay oscuridad, ayuda a que la semilla de la fe crezca en nuestros corazones, nos guía, nos ama, nos corrige e instruye. El sacerdote no será un superhombre, pero es un auténtico hermano, un buen amigo, un gran padre y un fiel hijo de la Iglesia. Nunca olvidemos pedirle al Señor por nuestros hermanos sacerdotes de todo el mundo para que les ilumine el camino, les de perseverancia y un corazón sacerdotal auténtico, en fin, que les haga instrumentos de su amor y misericordia en medio del mundo de hoy.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Y a mí qué...

Al mes de ser ordenado sacerdote se me envió de capellán a un hospital durante el mes de agosto. Yo entraba en todas las habitaciones y saludaba a los enfermos de la misma manera: «Buenos días, soy el capellán, vengo a saludarle». La reacción solía ser positiva, a veces era de extrañeza y, unas pocas veces, de rechazo.

Pero hubo una que me llamó poderosamente la atención y que cuatro años después no he podido olvidar.

Entré como de costumbre en una habitación y encontré una mujer anciana. Al saludarla y decirle «Buenos días, soy el capellán...» la mujer me contestó: «Lo que pasa es que yo no creo en Dios». Mi respuesta un tanto impulsiva fue: «Y a mí qué; yo sólo vengo a saludarla». Ahí quedó la conversación.

La sorpresa fue cuando volví unos días más tarde y aquella anciana me dijo: «Lo estaba esperando ansiosamente. Su respuesta “y a mí qué” me sorprendió muchísimo y no he dejado de pensar en ello. He descubierto que la Iglesia no viene a imponerme nada, sólo a ofrecerme su ayuda».
No dejé de visitarla un sólo día hablando de las cosas de Dios, y hasta hoy, cuatro años después, continúa nuestra amistad.



Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com

miércoles, 30 de noviembre de 2016

De posible no nacido a sacerdote

Hace 5 años asistí a una ordenación sacerdotal. Después de la ceremonia una mujer vino hacia mí muy emocionada y me dijo:

«Padre, tengo que contarle algo: Cuando usted era un joven sacerdote yo escuché un retiro que usted había predicado en la catedral de Puerto Príncipe. En su sermón usted habló sobre el aborto. Dijo que las madres deben velar por sus hijos, pues “este hijo que quizá quieren destruir podría llegar a ser presidente de la república, sacerdote u obispo”.

»En aquel momento yo llevaba un niño en mi seno y tenía la intención de abortarlo. Después de su sermón reflexioné mucho, y cambié de opinión a causa de sus palabras. Pues bien, aquel niño es uno de los sacerdotes que acaban de ser ordenados aquí. Sentí la obligación de agradecerle…»

Yo le respondí: «Demos gracias a Dios».


Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com

domingo, 27 de noviembre de 2016

Sentí una llamada

La tarde de un domingo estaba en el despacho parroquial, pasando una partida de bautismo al libro correspondiente. De pronto sentí como una llamada: «Vete a la iglesia, porque allí alguien te necesita». Dejé el trabajo que estaba haciendo y me dirigí al templo. Pude haber ido por el patio, que es el camino más corto. Si lo hubiese hecho no hubiera tenido el encuentro que luego aconteció. Sin embargo hice el recorrido más largo.

Me acerqué a la sacristía y entré en la iglesia por la puerta delantera. Hice genuflexión al Santísimo Sacramento y caminé hacia la parte de atrás, donde tenía mi confesionario.

Un muchacho que acababa de entrar en el templo me vio pasar, se levantó y, acercándose a mí me dijo: «Padre, había pensado en suicidarme. Vi la iglesia abierta y entré. Vi un sacerdote joven que me podía escuchar y aquí estoy, para que me ayude».

Se me llenaron los ojos de lágrimas ante aquel encuentro para el que el Señor me había impulsado a recorrer el camino más largo. Le dije que Dios le había traído hasta allí para recibir la fuerza de la fe. Que Dios le quería y que la vida era muy importante como para perderla en un momento de obcecación.

Salió confortado y agradecido. Yo experimenté la gracia de la acogida y la escucha a la que Dios directamente me llamaba para atender a aquel joven en un momento de crisis. Este ha sido uno de los momentos más importantes de mi vida sacerdotal, un verdadero regalo de la misericordia de Dios para con sus hijos necesitados.


Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com

jueves, 24 de noviembre de 2016

Tras las huellas del Nazareno: Sacerdote católico que ejerce su ministerio de forma clandestina en China

Cuando nací las persecuciones no eran muy fuertes pero, cuando era un poco mayor, las persecuciones fueron más fuertes y por eso sentí la llamada del Señor: hacían falta sacerdotes, y por eso entré en el seminario, para servir a los católicos. 
En mi vida hay muchas dificultades, pero dos cosas me dan muchísima ayuda: una cosa es el ejemplo, siempre me anima muchísimo; otra cosa es la esperanza de la fe verdadera. 
Testigos de la vida eterna
Yo tengo una experiencia de algunos obispos y sacerdotes que murieron por la fe. En este sentido, nos animan muchísimo. Cuando encontramos algunas dificultades en este sentido, parece que la vida eterna no es una cosa lejana, sino una cosa muy cercana. 
Frecuencia de la vida sacramental
Estas cosas en China, generalmente, son una cosa casi imposible. Por ejemplo, un sacerdote cuida de algunos pueblos, y en esos pueblos hay algunos católicos; pero en una casa, no se puede llegar a reunir a mucha gente. En una casa normal, como máximo, pueden ser cuarenta personas…, máximo cincuenta personas. En este sentido, cada católico no puede asistir a la misa todos los domingos y, en este sentido, tenemos que decir que en China todavía faltan muchas vocaciones de sacerdotes.
Pastores de rebaños ocultos
La evangelización para los obispos y para los sacerdotes es muy difícil. Ellos, personalmente, evangelizan, muy poco. Una cosa buena es que ellos dirigen a los laicos para evangelizar.
¿Se puede tener contacto, abiertamente, con la Iglesia de Roma?
Generalmente, no, ni los sacerdotes u obispos clandestinos, ni los obispos oficiales tampoco. Estas cosas el gobierno no las permite. Encima, en China, entre los obispos, tampoco pueden tener contacto.
Propagar la fe con el ejemplo
La situación es difícil y, por eso, con nuestra vida, tenemos que manifestar nuestra fe en la vida ordinaria. Me parece que, en este sentido, se aprende la fe verdaderamente.

    Gracias por vuestra atención.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Mensaje del Abad Primado Benedictino



Estoy plenamente convencido de que los Monasterios son uno de los lugares más importantes del mundo hoy. ¿Por qué?. Porque hay mucha gente cuyas vidas están afectadas por rupturas, tristeza, decepciones, fallos, luchas, perdidas, heridas. Lo que nosotros ofrecemos es una afectuosa acogida, seas quien seas y sea tu historia la que sea.
Los salmos que rezamos cada día hablan de gente que lamenta pérdidas en sus vidas, que lamentan el dolor de relaciones rotas,y el miedo a los enemigos. A aquellos que sufren las palabras del salmista hablan de su experiencia vital. Y en esas palabras ven que no están solos, y aún más importante, ven que Dios está con ellos.

Abad Primado Gregory Polan

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viernes, 18 de noviembre de 2016

Los jóvenes salesianos se preparan para ser sacerdotes con el corazón de Don Bosco

Tú y yo iremos a medias; lo compartiremos siempre todo. Estas palabras de Don Bosco al que sería años después su primer sucesor, Miguel Rúa, reflejan la confianza que el santo fundador depositaba en los jóvenes para continuar con su obra. “Doy gracias a Dios todos los días por estos jóvenes que sienten la vocación salesiana y que se toman en serio su preparación para ser el día de mañana buenos sacerdotes”, comenta Cándido Orduna.
Los estudiantes del Teologado proceden de distintos lugares de España: Madrid (Manolo Ramos), Fuenlabrada (Rubén Escribano y Ramón Ariza), Úbeda (José Carlos López), Marbella (Dani Peña), Bilbao (Germán Rivas) y Alcoy (Jordi Tarrazó). Acuden a sus clases en la sede de Cantoblanco de la Universidad Pontificia Comillas y comparten su vida en la comunidad
La misión de los salesianos no está en otro sitio que con los jóvenes, y en especial los más necesitados. Los estudiantes del Teologado hacen prácticas pastorales en distintas casas y conocen perfectamente a la juventud actual.
“Existe el riesgo de quedarse solo en los valores. No se debe edulcorar el Evangelio, que trae un mensaje de salvación”, sostiene Manolo. La tarea no es fácil, ya que cada joven es diferente. Hay que “respetar el proceso de cada chaval”, señala Rubén. Para ello, se debe “personalizar el acompañamiento”, aclara Dani.
Uno de los momentos clave en la vida de los jóvenes es el discernimiento vocacional. Ramón recuerda que “las vocaciones existen, pero la respuesta es diferente”. Dani advierte de que impera “una mentalidad cambiante”, que conlleva “el miedo al compromiso para toda la vida”. Jordi invita a recuperar el sentido original de la vocación, como “forma de relacionarse con Jesús, de llevar los valores del Reino a los demás”.
Los siete están dispuestos a trabajar por la evangelización y la educación desde una congregación que “tiene sentido mientras haya jóvenes”.

Teologado




martes, 15 de noviembre de 2016

Los primeros pasos de la vocación salesiana: la experiencia del postnoviciado

Tal vez alguien se pregunte sobre los primeros pasos de un joven salesiano dentro de la congregación. Estos primeros pasos se dan tras la primera profesión religiosa, durante el periodo del Postnoviciado. 
Actualmente vivimos somos 10 jóvenes salesianos (entre 20 y 35 años). Ya hemos hecho el año de Noviciado y estamos en la etapa formativa siguiente. Llevamos una vida ordinaria, como toda comunidad, aunque concentramos nuestros esfuerzos en algunas tareas formativas específicas.
Cada jornada se comienza todos juntos en la capilla para la oración. Por la mañana cada uno de los salesianos asiste a clases a la universidad. Durante la tarde, además de tiempo de estudio, según el día, desarrollamos distintas actividades, como canto, deporte o guitarra, y se termina siempre con la celebración de la Eucaristía.
También colaboramos semanalmente en algunos proyectos pastorales. Y participamos en algunas acciones pastorales de las Inspectorías a lo largo del año (Pascua, Campamentos,…). La formación y experiencia pastoral son ingrediente importante de nuestra vida salesiana. Los jóvenes no podrían faltar en estos primeros pasos para poder servir mejor al Señor entregándonos a los jóvenes.
El ritmo de vida es intenso, pero vale la pena prepararse para seguir animando las casas salesianas, con el espíritu de Don Bosco. Todo esto y el cuidado ordinario de la casa están guiados por el acompañamiento personal y espiritual de los formadores y hermanos de comunidad.
Alegría, oración, estudio, pastoral, formación… son los elementos de un camino cuyos primeros pasos los estamos dando y los continuaremos dando a lo largo de toda la vida salesiana. En definitiva: “Un camino que conduce al Amor” (Constituciones de los Salesianos de Don Bosco. Art. 196).


Posnovicios

sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Hacia dónde camino en mi vida?

¿Vale la pena? ¿alguna vez nos preguntamos qué hay detrás de la decisión de emprender una nueva aventura? (pongamos que hablo del Camino de Santiago). ¿Ganas de riesgo? ¿De superarnos a nosotros mismos?
A menudo nos sucede que, cuando nos lanzamos a comenzar una peregrinación, no sabemos muy bien el motivo que nos lleva a ello. Pero antes de nada… ¿Peregrinación? La definición más o menos exacta indicaría que se peregrina cuando se viaja hacia un lugar sagrado, y en el camino uno se encuentra a sí mismo y a Aquel a quien busca, siempre y cuando tenga los ojos y oídos bien abiertos.

Pero en un mundo en el que las nuevas experiencias y del espíritu selfie-aventurero plantearse este camino desde un punto de eminentemente religioso, choca y no se plantea el sentido último del caminar.
¿Y por qué ocurre esto? Porque no pega, queda raro o simplemente, no entra dentro de nuestros planes. Pero lo malo de la vida monótona es que al final del día, ya tumbados en nuestra cama, nos preguntamos…¿y esto es vivir?
Hay quien dice que el Camino de Santiago es reflejo de la vida. En el camino no andamos por andar, sin saber a dónde llegaremos. La meta de nuestro caminar es Santiago, la tumba del apóstol, con pequeñas metas en cada etapa. También hay quien dice "La meta no es Santiago, es el camino" "El camino es la meta". Cómo hago el camino, como vivo día a día, cómo me relaciono conmigo mismo, con Dios y con los demás.
Durante nuestro camino, mientras sufrimos las ampollas y los dolores musculares, el utilizar bastones nos revela que el salir de uno mismo, de la zona de confort, a veces cuesta. Y en nuestra vida sucede igual. O nos planteamos en qué y sobre quién nos apoyamos y hacia dónde caminamos, o veremos la vida pasar ante nuestros ojos sin ser consciente de que yo soy el protagonista, y elijo en qué gastar mi vida.
Y tú, ¿en qué gastas la tuya?

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Para la chica (o chico) de mi vida:

Te quiero. Aún no te conozco, pero he decidido algo muy serio. Voy a empezar a amarte porque se que mereces la pena, porque se que cuando sepas que hice esto te dibujará una sonrisa que no tiene precio.
Voy a esperarte. Porque no quiero desgastar mi amor con parejas que se que no son para mi. Quiero guardarme por entero para ti. No quiero tontear con relaciones de usar y tirar, que aunque puedan producirme felicidad momentánea no puedo ni tan siquiera comparar con la que tu me darás. Está decidido, voy a empezar a quererte desde ya, voy a respetarte como si te conociese desde este momento.
Solo te pido una cosa. Por favor, no quiero ser tu plato número 20. 
Parece difícil pero no es imposible hay que luchar todos los días contracorriente. Pero vivir en la libertad de hacer lo correcto es un entrenamiento. Es empezar a serte fiel antes de conocerte. Es pedirle ayuda a Dios porque hay por quien merece la pena esperar: Tú.


lunes, 7 de noviembre de 2016

Un Sí a Dios con 22 años


Hace unos meses, uno de los miembros del equipo de GivenFaith nos dijo: hay dos chicas que quieren colaborar con nosotros: Ines y Patri; han estado conmigo en Medjugorje. Así, las dos empezaron a formar parte de esta gran familia que es GivenFaith.

Sin embargo, después de unos meses Patri decidió dejar el grupo. Sin decirselo a todo el equipo sino sólo a algunos, había tomado una decisión por la que merecía la pena preparase a conciencia. Ahora ya lo sabemos todos: Patri se nos va al Carmelo de San José este domingo.
Para todos nosotros, también para sus padres y amigos, ha sido un fuerte golpe. Pero somos conscientes de que ella, con su sonrisa contagiosa, desde la primera Fundación de Santa Teresa, rezará por cada uno de los que sacamos adelante esta web y también por los que nos seguís con esa alegría, disponibilidad y discreción que ha tenido todo este año. Gracias Patri por esas oraciones.
Hoy, y creo que lo puedo decir en nombre de todos los que formamos GivenFaith, nos sentimos muy orgullos y a la vez con una enorme responsabilidad porque ella con sus 22 años es capaz de dedicar toda su vida a Quien la ama con locura, y eso nos llena de preguntas, de la pregunta: ¿y yo?
Gracias Patri, porque con tu entrega me ayudas a decir que sí a Dios.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Solo estamos de rollo...

De rollo… pues está el papel higiénico, las persianas, la clase aburrida de un profesor, etc. Pero para nada, lo que sientes por una chica/o.
Claro, todos somos jóvenes y queremos vivir intensamente la vida, y después de ver  cientos de películas donde una pareja se acuesta de primeras o canciones de lo genial que fue esa noche y como la recuerda, nos sentimos muy facilmente invitados a querer probar y experimentar al máximo. Queremos besar,liarnos con la otra/o e incluso cuando pase un poco de tiempo (…) “hacerlo”.
“Los objetos fueron hechos para ser usados, las personas para ser amadas” (Jasón Evert).
 Y es totalmente verdad. Piensa que triste es estar con alguien, simplemente por satisfacer esa atracción física y tener placer sexual. Es tratar a la chica o chico como un objeto.
Pero un rollo y liarse porque sí, no acaba ahí, y como todo en la vida tiene un efecto. Supongo que a pesar de todo, querrás acabar teniendo una familia, un perrito, tu casa y trabajo (como todos). Pues bien, piensa en ese futuro chico o chica con la que estarás por siempre y que será quien de verdad te ame y dile: no mira, es que tengo ganas de besar y liarme, tu ya serás un segundo, tercer, cuarto o vigésimo plato.
Por último, si sigues pensando: pero es que… al liarnos no nos hacemos realmente daño, yo te contesto: ¿y a ti quién te ha dicho que no? Claro que sí, como ser humano que eres tienes memoria y un subconsciente, el cual no se aparta o se tira. Cuando estes con tu novia o novio, que será tu definitiva esposa/o, no podrás borrar esas imágenes de las “otras” y al besarla, todos esos “besos”.
El amor verdadero dice: “Tú lo eres todo para mí. Me doy totalmente a ti para siempre”. Este es el compromiso verdadero que salta del corazón de cada persona que realmente está enamorada. ¿Por qué no piensas que hoy es un buen día para en adelante afrontarlo así?

sábado, 29 de octubre de 2016

viernes, 21 de octubre de 2016

¿Cuáles son esos enemigos del matrimonio y de la familia y cómo podemos defendernos de ellos? Aquí una galería.

1. Los que te invitan a salir constantemente y proponen lugares “no apropiados”

¿Qué parte del “no” no entendiste querido amigo? Ya sé que estás aburrido y la vida sin mi presencia no tiene sentido. Pero ahora soy una persona casada y no tengo tiempo para ir al Campeonato Intercontinental de Ludo. Sobre todo si ese campeonato tiene lugar en una discoteca con chicas bailando semidesnudas en los parlantes. ¿Comprendes que ahora tengo otras prioridades y que me espera mi esposa en casa para hablar de temas que me interesan a mí y a ella? ¡Gracias por ser tan comprensivo!


2. Los que se burlan de que solo haces las cosas que tu esposo/a te dice

¿Y a quién quieres que le haga caso? ¿A mi mamá? ¡Para eso me casé, para no tener que hacerle más caso! ¿A tí? Convengamos que no eres el mejor consejero. Me casé con la persona más bella del mundo, que me ama y quiere lo mejor para mí. Y además me lo demuestra todos los días con su paciencia y su cariño. ¿Te molesta que confíe ciegamente en ella? ¡Cuánto lo lamento! ¡Cásate y verás! ¡Es la mejor idea del mundo!
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3. Los que se burlan porque tienes que “pedir permiso”

Como comprenderás, querido amigo, confío en mi cónyuge a ciegas. Y ella confía en mí del mismo modo. ¿Y cómo llegamos a ese grado de confianza? ¡Pues siendo confiables! Si me voy a ir a jugar un partido de fútbol con mis amigos, la cortesía indica que la llame y le avise para que se sienta segura de dónde estoy y qué estoy haciendo. Porque además, ella puede necesitar otra cosa de mí, y si le aviso antes de irme, puedo cancelar este programa tan divertido para ir y hacerla feliz con mi ayuda. Se llama compromiso.

4. Los que hablan cosas malas de su esposa o esposo

¿Has oído hablar del club de Fans de mi esposa? ¡Yo soy el presidente y principal miembro! ¿Que mi esposa tiene defectos? ¡los tiene! como todo ser humano, pero eso no significa que tengo que comentarlos cada vez que se me ocurre para yo quedar bien parado. Además sus cualidades positivas son mucho más importantes que esos defectos que todos tenemos.

5. Los que hablan mal de matrimonio y de las personas que están casadas

A ver, querido amigo, ¿Cómo te lo explico? Casarme fue lo mejor que me pasó en la vida. Yo entiendo que tienes tus reparos, pero eso no quiere decir que tenga que soportar tus sermones en contra del matrimonio. Comprendo que quieras seguir solo, pero, ¡yo soy inmensamente feliz con mi esposa! ¿Qué te hace creer que lo que me dices va a cambiar mi modo de ver el matrimonio? Si yo he tomado la decisión de casarme es porque asumí un compromiso y debo esforzarme para que este se mantenga, entonces no me ayudan tus comentarios.

6. Los que no colaboran en casa

Hombres y mujeres somos muy distintos al llegar a casa. Los hombres creemos que el día ya está cumplido. Y para las mujeres, el día no hace más que comenzar. Si ambos trabajan fuera de casa, ¿qué nos hace creer que podemos tirarnos a hacer nada mientras la mujer trabaja abnegadamente para la familia dentro de la casa? Si bien es cierto que el hombre necesita el “reposo del guerrero” al volver a casa, ese reposo, puede ser de media hora o cuarenta minutos, y después, ¡A ayudar, amigo, que las cosas no se hacen solas en la casa! ¡Es tu esposa, no tu empleada!

7. Los que se burlan de su propio conyuge

¿Te parece eso le dices en público? ¿Qué no se dirán en privado? Cuando te casaste con ella o él, ¿no era que habías prometido amarlo y respetarlo? ¡No te burles en público de tu cónyuge, se ve horrible! Si no lo puedes alabar, ¡entonces cállate! Pero mucho mejor, elógiale lo que tenga de elogiable, y sufre con paciencia lo que tenga de criticable.

8. Los infieles

Y cuando digo infieles, no me refiero solamente a los que concretan las infidelidades. Me refiero a los que no pierden oportunidad de coquetear con cualquiera que se ponga a tiro. Los que no tienen ojos solo para su esposa. Los que miran pornografía. Los que tienen amistades con personas del otro sexo a espaldas de su cónyuge. La fidelidad tiene que ser no solo de apariencia. El corazón tiene que ser fiel a nuestro cónyuge.

¿Qué tienen en común todos estos enemigos del matrimonio? Todos tienen que ver con algún grado de inmadurez. 

martes, 18 de octubre de 2016

Trailer luz de soledad

De la fundadora de las Siervas de María


miércoles, 12 de octubre de 2016

domingo, 9 de octubre de 2016

Somos la generación que no quiere relaciones

Queremos una segunda taza de café para las fotos que subimos a Instagram, otro par de zapatos en nuestras fotos artísticas de pies. Queremos poner en Facebook que tenemos una relación para que todo el mundo pueda darle a "me gusta" queremos una publicación digna del hashtag #parejaperfecta. Queremos llevar acompañante a las bodas a las que nos inviten (¿Cómo lo habrán hecho? ¿Cómo habrán conseguido un felices para siempre?). Pero somos de la generación que no quiere relaciones.



Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla. Queremos cogernos de las manos, pero no mantener contacto visual; queremos coquetear, pero no tener conversaciones serias; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que implican. Queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar.

No queremos relaciones: queremos amigos con derecho a roce, "mantita y peli". Queremos todo aquello que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tener una relación de verdad. Queremos todas las recompensas sin asumir ningún riesgo, queremos todos los beneficios sin ningún coste. Nos lo tomamos con calma: vamos viendo a dónde van las cosas, no nos gusta poner etiquetas, simplemente salimos con alguien.

Cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos. Siempre hay más oportunidades de encontrar el amor. Pero hay muy pocas de mantenerlo hoy en día...porque el amor es...Construir.

miércoles, 5 de octubre de 2016