jueves, 16 de febrero de 2017

lista para ir preparando el matrimonio desde el noviazgo

1. Recen juntos: Es tan simple como decir: «Gracias Señor por el regalo de mi futuro/a esposo/a. Bendícenos y ayúdanos a prepararnos para nuestro matrimonio». Hagan una rutina de oración a fin de que puedan orar juntos y determinen cómo y en qué momento del día lo van a hacer. Muchas parejas creen que la llamada telefónica de las buenas noches es una buena instancia para incluir una oración y así finalizar el día.

2. Renueven el compromiso que un día se hicieron y sigan pidiéndole al Señor fortaleza para que puedan mantener esa pureza hasta el día de su alianza.

3. Reúnanse con un sacerdote para que los pueda ayudar a prepararse espiritualmente para su matrimonio

4. Asistan a clases de Planificación Familiar Natural.

5. Inscríbanse y asistan a un retiro para novios Son muchas las parroquias que ofrecen retiros prematrimoniales, incluso hasta los encuentros para novios son buenas instancias por las cuales pueden averiguar.

6.  Lean juntos el libro «Los Novios» del escritor italiano Alessandro Manzoni. El Papa Francisco ha animado a las parejas de novios a leer este libro catalogado por él mismo como una ‘‘obra maestra’’.

7. Mientras estén haciendo la lista de invitados a su boda, inviten también a Dios: Piensen de qué manera podrían dar testimonio de su amor a Cristo y de su unión con Él no tan solo en la ceremonia, sino también en el recibimiento de los invitados. Algunas ideas son: en vez de que el hombre le quite la liga a su mujer, este le lave los pies como un signo del amor de Cristo por su Iglesia.

8. Reflexionen sobre las lecturas que ustedes mismos eligieron para su ceremonia. Inclúyanlas en su oración diaria.

9. Busquen una novena para empezar a rezar antes del día de su unión. Les sugerimos la novena de san José o la de san Rafael.



10. La semana de la boda va a ser una semana muy atareada, así que dejen programada con anticipación una hora con su sacerdote para que los pueda confesar.

12. Háganse un tiempo dentro de la semana para participar de la adoración al Santísimo.

13. Lean el artículo del Catecismo sobre el sacramento del matrimonio y sus efectos.

14. Elijan algo que los dos puedan ofrecer por su matrimonio (redes sociales, televisión, chocolate, etc,.) un pequeño sacrificio durante esta semana.

15. Comiencen el día de la boda orando: Relájense y confíen en que Dios tiene todos los pormenores bajo control.

viernes, 10 de febrero de 2017

Miriam Vicente, voluntaria: “Quería ir a un lugar donde pudiera remangarme, manchar la ropa y sudar construyendo un mundo mejor”

¿Por qué viajar a Perú pudiendo disfrutar de unos días de vacaciones con tu familia después de todo el curso?
Siempre había tenido la ilusión de algún día poder cumplir ese “cambiar el mundo” que los jóvenes tenemos en el corazón. Quería ir a un sitio donde mi ayuda pudiese realmente marcar la diferencia, donde mis ganas y mi ilusión se tradujeran en acciones concretas, donde pudiese remangarme, mancharme la ropa y sudar construyendo un mundo mejor, y Perú me parecía un buen sitio donde empezar a realizar este sueño.
Por otra, me apetecía hacer algo diferente y vivir una experiencia nueva, siempre había escuchado hablar de este voluntariado y se me ponían los dientes largos cuando me contaban las historias que les pasaban y lo mucho que ayudaban a la gente de allí.
¿Crees que con una parte de tu trabajo puedes mejorar un poco el mundo?
¡Claro! Si algo he aprendido en Perú es que yo no puedo cambiar el mundo, hay tantas cosas que hacer que una se siente impotente y pequeña. Sin embargo, yo sí puedo mejorar un poco la parte de mundo que me ha tocado. Todos los trabajos están dirigidos a mejorar el mundo, cada uno en una situación y en un terreno concretos, si yo trabajo con la responsabilidad y el compromiso de hacer bien lo que me ha tocado a mi personalmente, estaré mejorando mi parte del mundo, y si el resto de personas hacen lo mismo, entre todos haremos un gran cambio.
 ¿Qué es lo primero que llega a tu cabeza cuando recuerdas aquellos días?
Los niños: jugando por las calles del poblado, llenas de polvo y basura, corriendo detrás de nuestra furgoneta cuando nos vamos por la tarde de vuelta a la residencia sonriendo cuando les damos la merienda.
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 Cuéntanos un poco más sobre lo que hacíais, ¿qué es Condoray?
La labor que se lleva a cabo en esta provincia de Perú, Cañete, está coordinada principalmente por CondorayCondoray es una escuela de formación profesional para la mujer promovida por mujeres del Opus Dei, allí se imparte el grado de hostelería y se ha desarrollado un centro de formación empresarial para la mujer, para ayudar a las pequeñas empresarias de la zona. Esta escuela también cuenta con un programa de promoción rural en el que atiende a cincuenta poblados del valle de Cañete. En cada poblado, Condoray tiene un local y cuenta con una “promotora”, las promotoras son mujeres líderes de cada poblado que reciben formación en Condoray una vez a la semana y la transmiten a las demás mujeres de su poblado, produciéndose así un efecto multiplicador de la formación que se imparte desde Condoray.
¿Cuál era vuestra labor?
La labor de las voluntarias internacionales que vamos allí en los meses de julio y agosto es dar un impulso a esa labor de promoción rural. Nuestro grupo en concreto se dividió para atender a dos poblados: Santa Cruz y San Benito. Por un lado estaba el equipo de reconstrucción y educación, que se dedicaba a rehabilitar el local de ese poblado por las mañanas (lijando, pintando, limpiando, reconstruyendo paredes…) y por las tardes organizaba un campamento para los niños y atendía a las madres. En el campamento se hacían distintas actividades con los niños, se les daban algunas clases y también recibían catequesis. A media tarde, después de lavarse las manos, se les daba de merendar. Por otro lado estaba el equipo médico, del que yo formaba parte, compuesto por una médico de familia, una pediatra y estudiantes de medicina, enfermería, farmacia y odontología. Íbamos rotando por esos dos poblados y fuimos a un tercero: Los Ángeles. Organizamos una campaña médica en la que atendíamos a los habitantes de cada poblado en dos consultas: una consulta para niños y otra consulta para adultos, y repartíamos medicamentos que habíamos llevado de España.
¿Qué fue lo más duro de aquellos días?
Pensar que nosotras estábamos de paso, que íbamos a volver a España, y que todo lo que estábamos haciendo, toda la gente que estábamos ayudando, volvería a la normalidad cuando nos fuéramos.
Fue muy duro despedirnos el último día, sobre todo decir adiós a los niños. Muchos de ellos eran tan pequeños que no entendían qué pasaba, no podían comprender que al día siguiente cuando volvieran del cole (porque allí es invierno) nosotras ya no estaríamos. El último día los más mayores, que sí que se enteraban de lo que pasaba, ya no corrieron detrás de nuestra furgoneta cuando volvíamos a la residencia.
¿De dónde se saca esa fuerza que en ocasiones falta?
Cuando parece que ya no te quedan fuerzas, haces un último esfuerzo por recordar la razón  por la que estás allí, y entonces te das cuenta de que en realidad sí que te quedan fuerzas, eres más fuerte de lo que pensabas. Cuando eres incapaz de recordarlo, solo hace falta echar un vistazo alrededor y ver que las demás están igual de cansadas que tú o más, y sin embargo siguen adelante sin quejarse y con una sonrisa en la cara. Entonces, sacas fuerzas de donde puedas y sigues adelante.
El nivel de vida de la gente de allí es muy bajo, de la mayor parte de la población, ¿qué es lo que más te llamó la atención de ellos?
Se suele decir que la gente más feliz es la que menos tiene. Las sociedades desarrolladas nos hemos acostumbrado ya a oirlo pero no terminamos de creérnoslo.  Cuando llegas allí y experimentas la pobreza real de la gente: cómo viven, dónde viven, con qué viven… y sin embargo les ves felices, incluso generosos con lo poco que tienen.
Eran felices con apenas nada…
Las personas más felices del mundo estaban allí. Una vez oí a una de las señoras hablar de lo bonito que era su pueblo y de lo orgullosa que estaba de vivir allí. Ese “pueblo” es un poblado de chabolas, con calles de polvo sin asfaltar, con escombros y basura por las esquinas y bandas de perros callejeros; pero, para ella, ese lugar era el mejor sitio del mundo.
¿Con qué sueña una futura médico después de descubrir la pobreza más brutal en Perú?
Sueña con poder cambiar todo eso, que se acabe la pobreza, la desigualdad, la injusticia, que los líderes mundiales se den cuenta de esta situación y hagan algo por cambiarla. Sueña con formar parte del cambio que haga de este mundo un lugar mejor.

martes, 7 de febrero de 2017

El matrimonio no es Hollywood

El otro día, una amiga que se ha casado hace poquito me decía: “En los cursillos prematrimoniales el cura nos ha tenido engañados. El matrimonio es algo muy grande, sí, pero de bonito tiene poco…”.
Entendí la visión del matrimonio que me quería transmitir recordando algunas escenas de las películas de Hollywood, esas que acaban con el apasionado beso de sus protagonistas bajo la leyenda: fueron felices y comieron perdices. Claro, deduje. Mi amiga es que pensaba que casarse era eso, ese flechazo que es lo que en el cine se nos muestra…, pero no la vida matrimonial que hay después. Y es que al matrimonio uno no va a enamorarse, sino a amar enamorado, que es muy distinto.
Me decía ese mismo día… “yo es que me casé porque estaba enamorada y pensaba que después mi Manolo cambiaría, pero mira… 3 meses y todo sigue igual”. Claro, volví a pensar. Aquí está el problema: el enamoramiento, las mariposas en el estómago que antes o después (casi siempre) pasan, el querer hacer al otro “a tu manera” –aunque pienses que es “por su bien”-. Y es que el amor es algo mucho más grande, es querer al otro como es.
Para eso hoy te lanzamos un reto: que vayas al matrimonio sin otro objetivo que el de hacer feliz a la otra persona tal y como es, con sus virtudes y con sus defectos que has debido descubrir durante el noviazgo. ¡Fijaros que actitud más generosa es querer al otro también con sus defectos! Y es que además… si él o ella no tuviera esos defectos… ¡te habrías casado con alguien distinto a la persona de la que estabas enamorada! Ella y él son como son por esos defectos que a ti te enamoran.
Ese amor del que os hablamos exige en primer lugar renuncia y olvido de uno. Sí, sí, estáis leyendo bien… porque la máxima felicidad tuya viene del ver feliz a la otra parte. Por tanto, el matrimonio además de grande, también puedes convertirlo en bonito si vas a él con esa capacidad de entrega. Entrega generosa –sin esperar nada a cambio-, paciente –porque es cierto que la convivencia cuesta- y sobre todo: total –sin reservarte nada para ti-, y que la otra persona te devolverá incluso aumentado porque entiende el matrimonio igual que tú.
De todos es sabido que, cuando uno entrega algo con el corazón, le resulta mil veces más bonito dar que recibir. No hay más que pensar en el último regalo que has hecho poniendo toda tu ilusión en ver y hacer feliz a la otra persona. El matrimonio es ese regalo continuo del día a día a base de pequeñitos detalles que enamoran. Ese regalo que a su vez debes saber encajar y agradecer como algo maravillo venido de alguien que te quiere, que lucha por amarte y donde su intención cuenta mucho más que el detalle en sí.
El amor lo describe muy bien esa escena de Notting Hill en la que Julia Robers le dice a Hught Grant: sólo soy una chica delante de un chico pidiendo que la quiera… (como soy).

sábado, 4 de febrero de 2017

¿Qué es lo más bonito del noviazgo?

Compartir esos años que estéis como novios con la persona que va a ser el hombre o la mujer de tu vida. Ese amor que ha cuajado entre vosotros y va creciendo y madurando con el tiempo, haciéndose fuerte ante las dificultades de la vida, junto con la confianza plena que tenéis puesto el uno en el otro partiendo siempre de la sencillez y la sinceridad en todo momento, y el respeto que brota de ese amor que os tenéis y que nunca os debe faltar, es lo que hace que vuestra vida merezca la pena ser vivida. Si ya ponéis a Dios en el centro de ese noviazgo, el éxito está asegurado porque dais a vuestro noviazgo una visión en 3D que muchos no conocen y no saben lo que se pierden.
¿Qué virtudes es necesario vivir durante esta etapa?
Generosidad, estás continuamente dándote al otro, cediendo, y poniéndote a ti en un segundo plano; humildad, para pedir perdón si hemos hecho algo mal, para no querer que se imponga nuestro yo; fortaleza, para huir de las tentaciones, superar las dificultades, tener paciencia el uno con el otro; respeto mutuo, para quererse de verdad, decirse las cosas siempre desde el cariño y la comprensión; sencilleznaturalidadveracidad, sinceridad absoluta hasta en lo pequeño.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Dios sabe sobre mi futuro

Tumbado en la cama y con la mirada hacia arriba te pones a pensar en qué será de ti el día de mañana.
Sólo hay una pregunta que te ronda la cabeza ¿qué será de mi?, ¿qué voy hacer con mi vida? o ¿a qué me quiero dedicar? Y perdemos tiempo, un tiempo que se lo lleva un futuro incierto.
Ves a la gente de tu alrededor contenta, haciendo lo que le gusta, ¿y tú?, tú no te encuentras, no sabes que quieres. Deseas un futuro grandioso pero no sabes manejar el presente. Deseas tener una carrera, un coche, una casa, muchos amigos, ser un empresario de categoría, pero… ¿y cuando tengas todo eso?, ¿qué será de ti en el futuro?
Y no nos damos cuenta que nuestro futuro lo tenemos en frente, levanta bien la cabeza, no está allí donde miras, lo tienes justo en frente, en el Sagrario, cada día y a todas horas. El sabe cual es tu futuro, donde te realizaras donde seras tu en plenitud. Pregúntale. Pero no un día 10 minutos sino un día un ratito...o un "ratazo" al día siguiente otra vez, y otra y otra y otra mas y mientras viviendo tu presente, cogiendo tu presente con las dos manos y poniendo el corazón y la luz....saldrá.
… Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad”, (Mt 6, 25-34).

domingo, 29 de enero de 2017

Los 8 consejos de Jesús para ser feliz (comentario al Evangelio)


“Dios no existía para mí porque yo era Dios”

Me llamo Esther, tengo 19 años, soy estudiante de enfermería y pertenezco a una familia numerosa dentro del “Camino Neocatecumenal”.
Mi vida se marcó desde pequeña por una frase: “si eres perfecta, todos te querrán”.
Asumiendo esta lógica con la que el mundo te bombardea, comencé a centrar mi vida en ser perfecta hasta el punto de endiosarme y pensar que realmente lo tenía todo: cuerpo, cara, chicos, notas, ropa, amigos, fiestas…
En este plan Dios no existía para mí porque yo era Dios. Hasta que un día una persona importante para mí, me dijo que yo era perfecta pero que no me quería. Y algo se rompió en mí. Destruyó lo que hasta ese día había sido mi motivo de levantarme cada mañana y empecé a ver que nada me llenaba y lo odiaba todo. Y tras un tiempo así, con sólo 13 años me quise suicidar.
A esa edad yo había escuchado unas catequesis de adultos para entrar en mi propia comunidad dentro de “El Camino” pero nunca me había parado a pensarlas hasta que empecé a experimentar que estaba muerta por dentro. Recordé que en esas catequesis se me dijo: “Dios te ama tal y como eres”. Así que por primera vez, me sorprendí hablando con Dios. Le reté: “Si existes y me amas, dame un motivo para vivir”. Cada mañana y cada noche le retaba con lo mismo e incluso comencé a escuchar las lecturas en la eucaristía para ver si era cierto que Dios me hablaría a través de ellas. Y lo hizo. Y yo empecé a sentir la iglesia como un imán que me atraía cada vez más. Sin darme cuenta, encontré mi sentido de vivir, ÉL. Y mi vida cambió porque dejé de mendigar vida a todo lo que el mundo te ofrece.
No soy perfecta, peco y Dios me vuelve a acoger una y otra vez a través de la Iglesia y la Virgen. Pero hoy puedo decir que no he encontrado nada que merezca más la pena que Dios.
“Él ha derramado su sangre para ganar tu corazón”  Edith Stein.

domingo, 8 de enero de 2017

La santidad

Este vídeo se titula la santidad, os lo pongo por que es muy motivante para tomar las riendas de nuestra vida, y que sepáis que la vocación tiene el mismo camino.



martes, 3 de enero de 2017

Desfile De Antifaces Fernando Delgadillo


Ya hace tiempo que asistí disfrazado
a unas mascaradas que fui invitado
modelé antifaces tan coloridos
como los tonos de los vestidos
que usaba a diario como disfraz
para verme tal como los demás.

Para verme como querían mirarme
ponía a mi silueta cualquier alarde.
Como era galante el hombre floral
me adorné las ramas muy natural.
Para el que me vio parecí normal
en esos desfiles de carnaval.

Entre las parejas que iban
girando un día le encontré.
Bella como media luna
que alumbra al oscurecer.
Convidé a la danza
a la dama luna del antifaz
que ella usaba para
que se pensara, que era su faz,
pero al descubrir su semblante
nada hallé detrás.

Me asusté al mirar su cara vacía,
dijo así son todos ,¿no lo sabías?
Con un gesto dulce mas que elegante
mi luz nocturna se hizo menguante
luna que al fin desapareció.
Al amanecer de mi comprensión.

Fui a buscar a aquel que he llamado amigo.
Bajo el antifaz nadie hallé conmigo,
Busqué entre las poses, los comediantes,
entre los diestros y principiantes
que actúan al rostro del soñador
y ese rostro sólo lo tenía yo.

De entonces a acá
me despojo a diario del antifaz,
que hizo la costumbre
de un maquillaje tan pertinaz.
Como la canción desenmascarada
me muestro a aquel,
que acaso no gusta de lo que
mira cuando me ve,
o hasta se incomode si no ve a nadie
dentro de él.

Ahora ya no voy desenmascarando
cuando encuentro que alguien
se emboza actuando.
Cuando engañan en su felicidad
sólo veo remedos de humanidad.
Lo que podrían haber sido y no son
entre vanaglorias y compasión.

Lo que soy yo mismo no puedo verlo
lo que veas de mí, no puedo esconderlo
ni siquiera cargo con mi armadura
el que pueda herirme hallará en mi hechura
sangre mestiza sin condición,
que mantiene abierto mi corazón.

sábado, 31 de diciembre de 2016

¿Qué hacer ante la vocación religiosa de un hijo? 8 consejos imprescindibles

1. ¡Alégrense, llenos de Gracia!

Aunque al principio pueda causar estupor, la vocación de un hijo es algo profundamente maravilloso. ¡Dios los considera dignos de ser padres de otros Cristos, de esposas de Cristo o de consagrados! De la generosidad de la respuesta de ustedes Dios tiene previsto muchísimas gracias

2. ¡No tengan miedo!

Esta frase se repite cientos de veces en las Sagradas Escrituras. ¿Por qué habrían de tener miedo ? ¡Si Dios pide algo, siempre nos da las gracias necesarias para cumplirlo!

3. Indaguen (sin ser inquisitivos)

¿Contemplativo o activo?, ¿sacerdote o laico consagrado?, ¿religiosa o consagrada? ¿En qué congregación? De este discernimiento inicial va a depender mucho la perseverancia, así que hay que ayudarlos, dejando que sean ellos los que tomen las decisiones.


4. No se crean los jueces de la vocación de su hijo

No estás llamado a poner a prueba la vocación de tu hijo. Tu hijo no te pertenece, Dios te lo dió y si Dios lo llama a unos destinos altísimos, impedírselo o prohibírselo no traerá nada bueno. Aquí cabe la profecía de Gamaliel:

«(…)si esto que hacen es de carácter humano, se desvanecerá; pero si es de Dios, no lo podrán destruir. ¡No vaya a ser que ustedes se encuentren luchando contra Dios!» (Hch 5, 38-39)


5. No intenten forzar nada…

Del mismo modo que en el punto anterior: si es de Dios, es de Dios, pero si no lo es, no hay nada que puedas hacer para forzar a tu hijo a seguir una vocación que no es la suya, y tal vez le causes mucho daño.

6. … pero recen para que Dios suscite la vocación en sus hijos

¿Cómo va a suscitar vocaciones Dios si no las pedimos? Roguemos pues, al dueño de la mies, para que envíe obreros a su mies… ¡En nuestra familia!


7. Prepárense para verlo feliz. Muy feliz

Los hijos parten hacia destinos lejanísimos, hacia misiones dificultosas, ¡y no hay forma humana de sacarles la sonrisa de la cara! ¡La alegría es siempre la confirmación de esa vocación genuina!

8. ¡Y prepárense para ser también, muy, muy felices!

La vida de tus hijos religiosos no va a estar exenta de cruces, para ellos y para sus padres, pero las alegrías y satisfacciones son inmensamente más grandes que las penas y cruces. ¡Tendrán un hijo rezando todos los días de su vida por ustedes!

Sepamos corresponder a la gracia con alegría y sin temores, que «nadie vio ni oyó, y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman» (1 Co 2,9).

miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿Cómo saber si Dios me llama? 7 claves para discernir una posible vocación a la vida consagrada

Cuando uno habla de vocación muchos se asustan. Lo primero que piensan es en hábitos, oraciones eternas, todos viviendo en una misma casa, estar lejos de la familia, etc. Pero la verdad es que es mucho más que eso. Tiene muchas gratificaciones, pero también sacrificio y arduo trabajo.

Dios llama para hacernos suyos: para dejar atrás la vida que llevábamos y entregarnos por entero a Él.

1. Ora… ora… y ora

Parece muy obvio pero es de lo más necesario. Santa Teresita de Lisieux decía: «Para  mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría». Ahí está resumido todo. La oración es algo sencillo. Imagínate que llegas del colegio y quieres hablar con tus padres acerca de cómo te ha ido durante el día: tus penas y alegrías; tus sueños y frustraciones… este diálogo con Dios es oración.


2. Frecuenta los sacramentos: La Eucaristía y la penitencia

Si no ibas a Misa o no eras de confesión frecuente, este un excelente tip para ti. Para sanar y limpiar el alma son necesarios los sacramentos. La Eucaristía es nuestro alimento espiritual, lo más grande que Jesús nos dejó en herencia, y además está al alcance de todos. Por otro lado, la penitencia es necesaria para lavar nuestra alma de las impurezas del pecado y hacernos transparentes ante Dios. Necesitas pedirle perdón a Dios por las cosas malas que has hecho. Cuando uno está reconciliado con su Padre el corazón se llena de paz, en ese momento es cuando está mejor dispuesto para acogerle y responderle con generosidad.

3. Pedir dirección espiritual

Sacerdotes, religiosas o religiosos pueden ayudarte a ver la voluntad de Dios en tu vida, a encaminarte por el ruta que Dios te marca. San Juan de la Cruz señala al respecto: «No solo el director debe ser sabio y prudente sino también experimentado…

4. Ten una actitud disponible ante el plan Dios

Es fácil decirlo cuando uno no está de por medio, pero cuando es la vida entera la que está implicada esta frase tiene un peso mayor. Ama a Dios y confía en Él.  Si te pide cambiar una cosa, lo podrás hacer. Si te pide esforzarte en una virtud, también lo lograrás. Pero intenta siempre cultivar un corazón disponible, generoso para con Dios.

«Dichosos el hombre que ha puesto su confianza en el Señor… Entonces yo digo: Aquí estoy, para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. Amo tu voluntad, Dios mío» (Salmo 40, 5.8).

5. Busca cambiar los hábitos que no te ayudan

Muy importante es cambiar los antiguos hábitos para transformarnos en hombres y mujeres nuevos. . Nuestra vida debe tener olor a Cristo. Como dicen por ahí: «Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato», en otras palabras, todos sabemos cuáles son nuestras deficiencias, lo que debemos mejorar.

«Supongo que han oído hablar de Él [de Cristo] y que, en conformidad con la auténtica doctrina de Jesús, les enseñaron como cristianos a renunciar a su conducta anterior y al hombre viejo corrompido por seductores apetitos. De este modo se renuevan espiritualmente y se revisten del hombre nuevo creado a imagen de Dios, para llevar una vida verdaderamente recta y santa» (Efesios 4, 21-24).

6. Esfuérzte por vivir la coherencia de vida

«Agere sequitur esse» en latín significa: «El hacer sigue al ser». Uno actúa de acuerdo a lo que es. Soy hijo de Dios, actúo como tal. Soy un hombre en discernimiento vocacional, actúo como tal. Es simple, lógica pura. Esto también cuesta trabajo. Necesitas de un compromiso serio y maduro.

7. Vivir con generosidad

Vivir de cara a Dios es necesariamente vivir generosamente. No podemos ser cristianos auténticos sin la generosidad como una de nuestras características esenciales. Si somos cristianos, somos generosos. No hablamos aquí de dar dinero a todo el mundo, repartir las cosas de mi casa a quienes necesitan o regalar comida a los pobres. Sí, esto es necesario, pero hay una generosidad aún más difícil: la del corazón.


«Les aseguro que todo aquel que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por la buena noticia, recibirá en el tiempo presente cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna» (Marcos 10, 29-30).

Escrito por H. Edgar Henríquez Carrasco, LC

lunes, 26 de diciembre de 2016

¡Feliz Navidad!

QUE LA PAZ, LA ALEGRÍA PROFUNDA Y LA LUZ QUE EL NACIMIENTO DEL EMMANUEL TRAJO AL MUNDO, AUNQUE SÓLO LOS HUMILDES COMO LOS PASTORES SUPIERON ACOGER, ALCANCE A TODOS LOS HOGARES DE NUESTRA UNIDAD PASTORAL.

¡FELIZ NAVIDAD!

Entre tantas palabras vacías que a veces escuchamos, dediquemos un rato a escuchar estas hermosas palabras del papa Francisco en la Misa del Gallo de este 24 de diciembre, que nos invita a vivir el verdadero sentido de lo qué celebramos.


viernes, 23 de diciembre de 2016

El mejor regalo en esta Navidad...

...ES DARNOS A NOSOTROS MISMOS.


martes, 20 de diciembre de 2016

La caída de la luna”

“Una joven madre soltera está luchando consigo misma por no saber si abandonar a su bebé o no. Cuando está totalmente sumida en su indecisión, la luna cae sobre ella” y le muestra las dos caras de la moneda. Esta es la descripción del cortometraje: “La caída de la luna” de Wei-Xiu Wang, graduado de la National Taiwan University of Arts.

Muchas veces, la noticia de la llegada de un bebé puede parecer inoportuna en una situación o en un momento específico. Y eso es justamente lo que representa el video; una madre asustada, con miedo de no aguantar la crianza de su hijo y de no hacerlo bien. Pero la luna cae para demostrarle lo contrario, para hacerle sentir que con amor todo se puede y que toda mujer está preparada para cuidar al ser que llevó en su vientre por nueve meses.


sábado, 17 de diciembre de 2016

10 consejos ante un embarazo inesperado

Ponte en el lugar del bebé

Ya sé que primero hay un ataque de pánico, automáticamente lleguen los peores pensamientos a nuestra cabeza. «Me van a echar de la casa», «mis padres no resistirán la noticia», «de donde voy a sacar dinero», «tendré que abandonar mi estudio o trabajo». Después del shock hay que tratar de encontrar unos minutos de calma en medio de la tempestad y pensar que ahora somos responsables de la vida de un ser humano y por tanto si tomamos la decisión de tener relaciones sexuales debemos asumir las consecuencias, aunque suene algo duro en ese momento de impacto tenemos que ser realistas.

2. Comunícale la noticia a tu pareja o a algún amigo cercano

Es fundamental que no guardes silencio. Habla con tu pareja, algún amigo cercano o un miembro de tu familia. No tomes decisiones apuradas o hagas suposiciones sobre lo que podría suceder. En caso de no contar con el apoyo de tu pareja busca a una persona de confianza que pueda aconsejarte.

3. Oídos sordos a los comentarios negativos

Si eres soltera o has sido víctima de una violación y aún así decidiste respetar la vida del bebé, o también si ya estás casada, tienes otros hijos y sencillamente el embarazo les cayó a todos por sorpresa hay que respirar profundo y aprender a ignorar los comentarios de la gente.

4. La adopción si es una opción

El miedo de la mayoría de mujeres está basado en el qué dirán, en el escándalo que habrá si se sabe del embarazo, de no contar con los recursos económicos suficientes o de ser tildada de loca. Ninguna mujer odia a su hijo cuando se entera de que la prueba da positivo, la confusión y el pánico nos juegan una mala pasada. Por tanto si ya has evaluado todas las opciones y tú y tu pareja se dan cuenta de que de ninguna manera pueden hacerse cargo del bebé, es momento de pensar en la adopción.

5. Acude a organizaciones provida

Allí podrán asesorarte psicológicamente, darte una ruta a seguir según la opción que quieras tomar: tener el bebé o darlo en adopción. Adicionalmente la mayoría de estas entidades o fundaciones te brindan ayuda según tu perfil, ejemplo: si necesitas un doctor, si no tienes dinero para los controles prenatales, si te echaron de tu casa o si no tienes ningún detalle listo para la llegada de tu bebe (pañales, ropa, cobijas etc).

6. Hazte miembro de una comunidad de madres

Aunque el apoyo de tu pareja, amigos y familiares sea primordial en la etapa del embarazo también es muy efectivo buscar a otras mujeres que estén en la misma situación. Existen aplicaciones para tu celular en las que además de estar enterada del proceso de crecimiento de tu bebe también puedes formar parte de un grupo de mamas según sea tu caso (mamas primerizas, solteras, con embarazo de alto riesgo, según el país o la edad). Esto te ayudará a sentirte más tranquila, podrás despejar dudas y compartir las experiencias que vives a medida que transcurre el embarazo.

7. Prioriza tus actividades y hábitos

Aunque no haya estado dentro de tus planes ser madre y ahora estés en camino a serlo, debes empezar a pensar que el bienestar de tu bebé y el tuyo están primero. Por ende, trata de evitar ambientes pesados, conflictos, personas negativas o agresivas, lugares en donde la vida de tu bebe o la tuya corran riesgo o trabajos muy forzados. Es difícil hacerse a la idea de ser madre de un día para otro, pero si optaste por la decisión más valiente también tienes que pensar en tu salud y empezar a cambiar tus hábitos alimenticios, dejar de lado cigarrillos, licor o cualquier otra cosa que perjudique tu bienestar y el de tu bebé.

8. Acude a un buen psicólogo

Esta decisión es opcional. Algunas mujeres pueden contar con el apoyo inmediato de todas las personas que las rodean pero otras pueden encontrar más obstáculos en el camino. Por esto aconsejo a las mujeres embarazadas contar con el asesoramiento de un psicólogo (preferiblemente con un profesional que comparta tus ideales cristianos) que les ayude a sobrellevar de alguna manera la carga emocional que ahora reposa sobre sus vidas.

9. Piensa en lo positivo

Aunque todo el panorama este rodeado de incertidumbre puedes darte la oportunidad de pensar en lo maravilloso que puede llegar a ser madre, en el milagro que llevas en tu vientre, en lo afortunada que eres al ser escogida como su madre, serás lo más importante para ese bebé que viene en camino. Te amará incondicionalmente, te llenará los días de alegría, te sacará sonrisas a cada instante, te hará hacer cosas que jamás creíste poder hacer, te convertirá en un mejor ser humano, te contará las mejores historias, te besará y te abrazará sin importar el lugar y la hora. Esos nueve meses de embarazo se convertirán en la mejor espera cuando veas por primera vez sus ojos, su carita, cuando sujetes su manita o cuando te diga por primera vez “mamá”.

10. Recuerda que un aborto no se olvida jamás

Algo de lo que nunca somos conscientes (en la mayoría de las decisiones que tomamos en momentos de crisis) es en las consecuencias que vienen después. La mujer que aborta no piensa como se sentirá dentro de unos años o tal vez unos meses. No imagina que después de “deshacerse del problema” vendrá el dolor, el vacío, la culpa, el arrepentimiento, la angustia y un sin fin de sentimientos que tal vez se controlen o se camuflen con las actividades del diario vivir pero que se volverán como una puñalada en el momento que menos lo esperen. Como por ejemplo cuando en ambientes familiares o laborales se toca el tema de los hijos, cuando te enteras de que alguien cercano está esperando un bebé, cuando simplemente pasas por un parque e imaginas que juegos le hubieran gustado a ese bebé que no llegó a nacer, calcularás en qué fecha hubiera sido el parto, cuantos años tendría y tal vez qué nombre le hubieras puesto. Aunque las mujeres que abortan tratan de seguir como si nada hubiera pasado, en el fondo, jamás olvidarán el día en que tomaron la decisión de abortar.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

No estarás sólo con una mujer

Hace unos días se viralizó un post de Facebook, donde un hombre habla de la “Variabilidad” de las mujeres, con unos hermosos cumplidos para su esposa. El Post, de Dale Partridge, dice:

«Los hombres están demasiado preocupados de que el matrimonio los deje con “una sola mujer” para el resto de sus vidas. Eso no es cierto. Yo me enamoré de una escaladora de 19 años, me casé con un amante de los animales de 20 años, formé una familia con una madre de 24 años, luego construí una granja con una ama de casa de 25 años y hoy estoy casado con una mujer sabia de 27 años. Si tu mente está sana, nunca te cansarás de “una mujer”. En realidad, te verás abrumado con la cantidad de versiones hermosas de ella que llegas a descubrir con los años. No digas no al matrimonio, di que sí y sigue diciendo que sí hasta el día de tu muerte».

domingo, 11 de diciembre de 2016

¿Quién es un sacerdote? 7 caracteristicas de un hombre de Dios según San Alberto Hurtado


1. «¡No es un ángel!»

 A veces vivimos en la cultura de la exigencia. Queremos que todo sea perfecto en las personas. Pero, ¡todos tenemos flaquezas!   El sacerdote es una persona como nosotros, que siente pena y alegría, que se cansa, que lucha por combatir sus imperfecciones. Es bueno esperar mucho de un sacerdote, pero debemos saber que también es un hombre. Ayudarlo, colaborar con él.

2. «Experimenta hambre, frío, peso de la edad…»

Es una dura realidad, aunque muchos no lo crean. El prejuicio general es que al sacerdote no le falta nada, vive como rey, pero los que tenemos contacto con muchos sacerdotes sabemos que la realidad dice algo diferente. Son muchos los sacerdotes que pasan hambre y frío en el mundo.
A veces viven solos, sin nadie más que la casa parroquial.

 3. «Carga pasiones, y la del pecado»

Ya hablamos que el sacerdote también es humano y tiene imperfecciones, y por supuesto carga con ellas.Todos cargamos nuestra propia cruz. Una cruz de infidelidades y pecados. A veces podemos encontrar a sacerdotes que son propensos a la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula o la pereza. Son conscientes de su debilidad y trabajan en ello. Sí, se confiesa también. Acude como un buen católico a otro sacerdote para confesarse y pedir la gracia de Dios, la reconciliación con el Padre. Así pues, el sacerdote predica y practica.

4. «Su santidad, si se puede hablar de ella, es en marcha: un esfuerzo, un combate»

Todos buscamos la santidad de vida. El sacerdote también. Para ellos la santidad es el camino que abre las puertas a la comunión con los demás. Si uno ve a un sacerdote santo, le dan ganas de ser santo también. Pero para todos es una lucha. Día a día. Es un combate que requiere esfuerzo personal. Darlo todo en la cancha, como se dice. Abrir el corazón y decirle al Señor: «Éste soy yo, Señor. Tú me conoces bien, sabes qué hay aquí dentro, te pido me ayudes a dejarme iluminar por tí, a enfocarme más en el amor que tú me tienes desde la eternidad».

5. «Viene de Dios, pero sacado de entre nosotros»

Antes de ser sacerdote era un hombre común y corriente que vivía entre nosotros, estudiaba con nosotros, trabajaba con nosotros. Jugábamos con ellos, les conocimos de niños. Pero un buen día Dios los llamó a dejarlo todo, a cargar su cruz y a seguirlo a dónde Él fuera. El sacerdote tiene una historia de vida, tiene familia, sueños, sentimientos, etc. Es como nosotros, también sufre y se alegra. Dios le ha sacado de entre nosotros para invitarle a entregarse a Él y a los demás con un amor universal.

6. «Cuando él ora, oramos con él»

Todos los domingos en la “Oración Universal”, «el pueblo, ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos los hombres» (Ordenación Gral. del Misal Romano 45). El carácter intercesor está muy arraigado en el corazón de la Iglesia y sobre todo en el corazón sacerdotal. Podemos decir, con certeza, que cuando el sacerdote ora, todos oramos con él. Piensen cuántas misas a diario se celebran en el mundo, y en todas ellas está presente la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo. ¡Y todos los bautizados formamos parte de este Cuerpo!

7. «No es un superhombre»

No es un superhéroe ni un superhombre, pero ¡vaya que ayuda! Nos trae todos los días a Jesús en la Eucaristía, ¡lo tiene en sus manos! Además, acerca a muchos al Evangelio y al camino recto, sale en busca de la oveja perdida y la trae de vuelta al rebaño, perdona los pecados en nombre de Dios, lleva luz donde hay oscuridad, ayuda a que la semilla de la fe crezca en nuestros corazones, nos guía, nos ama, nos corrige e instruye. El sacerdote no será un superhombre, pero es un auténtico hermano, un buen amigo, un gran padre y un fiel hijo de la Iglesia. Nunca olvidemos pedirle al Señor por nuestros hermanos sacerdotes de todo el mundo para que les ilumine el camino, les de perseverancia y un corazón sacerdotal auténtico, en fin, que les haga instrumentos de su amor y misericordia en medio del mundo de hoy.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Y a mí qué...

Al mes de ser ordenado sacerdote se me envió de capellán a un hospital durante el mes de agosto. Yo entraba en todas las habitaciones y saludaba a los enfermos de la misma manera: «Buenos días, soy el capellán, vengo a saludarle». La reacción solía ser positiva, a veces era de extrañeza y, unas pocas veces, de rechazo.

Pero hubo una que me llamó poderosamente la atención y que cuatro años después no he podido olvidar.

Entré como de costumbre en una habitación y encontré una mujer anciana. Al saludarla y decirle «Buenos días, soy el capellán...» la mujer me contestó: «Lo que pasa es que yo no creo en Dios». Mi respuesta un tanto impulsiva fue: «Y a mí qué; yo sólo vengo a saludarla». Ahí quedó la conversación.

La sorpresa fue cuando volví unos días más tarde y aquella anciana me dijo: «Lo estaba esperando ansiosamente. Su respuesta “y a mí qué” me sorprendió muchísimo y no he dejado de pensar en ello. He descubierto que la Iglesia no viene a imponerme nada, sólo a ofrecerme su ayuda».
No dejé de visitarla un sólo día hablando de las cosas de Dios, y hasta hoy, cuatro años después, continúa nuestra amistad.



Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com

miércoles, 30 de noviembre de 2016

De posible no nacido a sacerdote

Hace 5 años asistí a una ordenación sacerdotal. Después de la ceremonia una mujer vino hacia mí muy emocionada y me dijo:

«Padre, tengo que contarle algo: Cuando usted era un joven sacerdote yo escuché un retiro que usted había predicado en la catedral de Puerto Príncipe. En su sermón usted habló sobre el aborto. Dijo que las madres deben velar por sus hijos, pues “este hijo que quizá quieren destruir podría llegar a ser presidente de la república, sacerdote u obispo”.

»En aquel momento yo llevaba un niño en mi seno y tenía la intención de abortarlo. Después de su sermón reflexioné mucho, y cambié de opinión a causa de sus palabras. Pues bien, aquel niño es uno de los sacerdotes que acaban de ser ordenados aquí. Sentí la obligación de agradecerle…»

Yo le respondí: «Demos gracias a Dios».


Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com