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miércoles, 1 de agosto de 2018

Testimonio: Novicia benedictina

Yo me llamo Marta, soy de Ciudad Real, vengo de una familia practicante, de un entorno católico.
Un verano, en Julio, cuando tenia 16 años nos fuimos mis padres y mis hermanos pequeños a Navarra y un día habían planificado una visita al monasterio de Leyre, masculino, y yo allí sentí una gran paz, como quien ha encontrado algo que siempre ha buscado, como si encajase, sentí: "este es mi sitio", eso en el entorno del monasterio, cuando pasamos a la iglesia, el sentimiento se multiplico por mil, estaba como en una nube.



Había oído hablar de la Regla de San Benito, a un que no conocía la existencia de benedictinos, y me imaginaba un libro viejo y grande y cuando vi en la iglesia que era un libro pequeñito sin saber mucho por qué le pedí a mi madre que me lo comprase, yo de aquella tenia 16 años y durante el viaje, en el coche, antes de dormir...yo me leí ese librito de arriba a abajo, y algo me llamaba, la austeridad, la vida ordenada, orante...a un que muchas cosas no las entendía.
Pasaron los meses a veces pensaba: ¿Donde me estoy metiendo? Otras veces: ¡lo que sea Señor, lo que tu quieras!
En septiembre me puse a buscar por internet, dónde había benedictinas, ví muchas paginas, sin que me llamase especial atención ninguna. Cansada de buscar por internet pensé: "Pongo benedictinas España y la primera que salga, con esas me comunico". Salieron las de Sahagún y les escribí un correo haciéndoles preguntas sobre las cosas que no entendía de la Santa Regla, y así fui comunicando mi inquietud, en Octubre le dije a mis padres que tenia esto entre manos y los dos años de Bachillerato me sirvieron para darme tiempo para discernir y tambiénn para conocerlas. Las visite en tres ocasiones dos de las cuales duraron una semana cada una.

domingo, 31 de diciembre de 2017

De periodista en Rome Reports a Hija de la Caridad

Era una chica más. Cumplía su sueño: ser periodista. Había trabajado en diversos medios y vivía en Italia para hacer noticias sobre el Vaticano en la agencia de noticias Rome Reports.

Patricia de La Vega dice que le encantaba lo que hacía. Sin embargo, algo cambió en su vida cuando descubrió que su vocación era servir a los más pobres de la sociedad. 

SOR PATRICIA DE LA VEGA
Hija de la Caridad
“Eso era algo con lo que había soñado desde que era pequeña, pero llegó un momento en el que vi que eso no llenaba toda mi vida, que había algo que me faltaba. Y entonces fue a través del contacto con las personas que más lo necesitan cuando ahí descubrí que en ese caminar juntos, eso a mí me hacía feliz, eso es lo que llenaba toda mi vida. Y pensé: “Esto es lo que quiero para siempre”.

Fue así como conoció a las Hijas de la Caridad, congregación ligada a San Vicente de Paúl, y comenzó a repensar su camino. Dice que no fue fácil, y que pasó miedo, pero tomó aire y dio el salto. Ahora asegura que no se arrepiente de su decisión, porque cree que es la que la conduce a la verdadera felicidad.

SOR PATRICIA DE LA VEGA
Hija de la Caridad
“Merece la pena totalmente, porque te hace vivir la vida con toda su intensidad. Porque me ha ayudado a conocer a muchas personas que de otra manera no hubiese conocido, porque ha hecho abrir mi corazón, mi vida, mi persona. Porque junto con estas personas y en la vocación en la que estoy creo que he crecido, que soy mejor, y que si no hubiese seguido esta vida pues no lo hubiese sido, creo que no. No hubiese sido tan feliz como lo soy ahora”.

Tras nueve años regresó a Roma, aunque esta vez no como periodista sino como consagrada. Celebró los 400 años de su carisma. Un carisma vicenciano que la impulsa a entregar cada día de su vida al servicio a los demás.

martes, 26 de diciembre de 2017

No hay edad para ser cura: 69 años y 2 hijas. Mañana se ordena sacerdote.

Un padre de dos hijas se ordenará sacerdote el próximo sábado en Zaragoza, tras haber completado su formación en el Seminario Metropolitano y haber realizado el preceptivo curso de servicio pastoral en parroquias y delegaciones de esta archidiócesis aragonesa.



Se llama José Manuel Camacho, tiene 69 años y decidió hacerse sacerdote cuando falleció su esposa. Ingresó en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, donde ha seguido el programa universitario de grado en Estudios Eclesiásticos durante seis años, según han informado fuentes del Arzobispado.

José Manuel Camacho es el mayor de los siete seminaristas diocesanos que recibirán la ordenación sacerdotal el próximo sábado, en una ceremonia que presidirá el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, y que tendrá lugar en la Basílica del Pilar.

Además de José Manuel Camacho, serán ordenados sacerdotes los colombianos Federico Castillo y Fabio Losada, el turolense -de Calanda- Pedro Sauras, y los zaragozanos Pablo Vadillo, Alejandro Latorre e Ignacio Laguna. Estos dos últimos se licenciaron en Derecho y ejercieron como abogados antes de decidir convertirse en sacerdotes.

Articulo Original ABC

martes, 17 de octubre de 2017

Las nuevas vocaciones religiosas que llegan a través de las redes sociales e Internet

¿Qué es un monje benedictino?
Es un cristiano que se siente llamado a seguir más de cerca a Cristo y a vivir en una mayor intimidad con Dios.

Y para eso abraza una particular forma de vida en el ámbito de un monasterio, en hermandad con otros monjes, bajo la guía de un abad y de una regla de vida: la Regla de San Benito.

¿Y qué es la Regla de San Benito?
San Benito (480-547) escribió un documento para «regular» la vida de sus monjes, de ahí el nombre de Regla. Viene ser como una aplicación práctica del Evangelio.

Pretende organizar la vida del monasterio y hacer de él un lugar donde se busque a Dios, una casa de silencio y de paz, un taller para ejercitarse en la vida espiritual, donde la alabanza a Dios sea un trabajo y el trabajo se pueda realizar en clima de oración.

¿Cómo transcurre el día en Leyre?
Al compás del ora et labora –«reza y trabaja»– sin que tampoco falten momentos para cultivar la vida fraterna en comunidad ni el necesario tiempo libre.

A nivel comunitario, nos reunimos para orar siete veces al día, celebrando la Eucaristía y la Liturgia de las Horas, el Oficio Divino, que jalona la jornada desde la madrugada hasta la noche. En Leyre, tanto la Misa como los principales oficios del día son cantados en gregoriano.

También dedicamos otro espacio de tiempo importante a la lectio divina (lectura orante de la Palabra de Dios) y a la oración personal. Intercalándose con la oración, se distribuyen los tiempos de trabajo. Mediante el trabajo –intelectual o manual– el monje desarrolla sus capacidades humanas, las consagra a Dios y sirve a sus hermanos.

¿Es posible pasar unos días en el Monasterio de Leyre?

Si, claro. En Leyre existen dos hospederías: la exterior y la interior. La exterior, el Hotel-Hospedería, funciona como un pequeño y acogedor hotel. Sus huéspedes pueden beneficiarse de la belleza y serenidad que rodea el monasterio y participar de todos los actos litúrgicos que la comunidad celebra en la Iglesia. La hospedería interior, dentro de la clausura, está destinada solamente para varones que quieran pasar unos días de retiro espiritual compartiendo más cerca la vida de los monjes.

¿Qué se necesita para llegar a ser monje?
Fundamentalmente hay que tener una actitud interior: buscar sinceramente a Dios.

Debe tener una edad, salud y formación adecuadas.

Lo normal es ponerse en contacto con el P. Maestro de Novicios (por e-mail o carta) presentándose y exponiendo sus inquietudes.

También se puede comenzar con unos días de estancia en nuestra hospedería interna y plantear su posible vocación al P. Maestro de Novicios.

domingo, 11 de junio de 2017

¡¡¡Te esperamos!!!

   A tí querida joven, hoy día de la Santísima Trinidad, día de los contemplativos, te lanzamos una convivencia los dias del 17 al 21 de Julio en la que hemos estado trabajando con mucha ilusión.
   Queremos darte a conocer la vida consagrada, consagrada a Dios y a los hermanos, desde el CORAZÓN de la Iglesia, aquello que no se ve pero está ahí y es importante y participa en sustentar el cuerpo.
   Queremos darte a conocer el carisma benedictino, paz, felicidad, liturgia, comunidad, lectio, oración, trabajo...que no esta reñido con la diversión y el deporte, que también hacemos.
   Si te decides a asistir participarás de nuestros rezos, en dinámicas para encontrarte con lo mejor de ti misma, pues eres un tesoro, y en ratos en los que nos preguntaremos ¿Que quiere el Señor de mi? en un cineforum, en un día de campo, de peregrinación (estamos en el camino de santiago), en un taller de lectura orante...y mucho mas.
   Somos una comunidad de 12 monjas entre los 21 y los 88 años, vivimos en Sahagún, en la provincia de León, a las benedictinas se nos conoce por el "Ora et labora" por la acogida fraterna y por el amor a la liturgia.
   Para participar en esta convivencia llama al 662171813 (también tenemos Whats app)


ESTO ES LO QUE A MI ME LLENA DE GOZO, Y TE LO PROPONGO, PARA QUE LO CONOZCAS



domingo, 30 de abril de 2017

Carta de un Joven Obispo a unos Jóvenes Católicos (Fragmentos)

Querido amigo/a:

En el año 2003, miles de jóvenes de toda España tuvimos la gran suerte de poder escuchar en Cuatro Vientos al Papa Juan Pablo II, se atrevió a decir, que había merecido dedicar toda su vida al servicio de Jesucristo y al de los demás.

Lo más importante en nuestra vida se va entretejiendo con los “sís”.Sí al amor sincero, sí a la solidaridad, sí al esfuerzo, sí a descubrir…

Dice San Agustín, “¿qué tienes en ti que sea tuyo y no regalado?”…Tan sólo una cosa: el “sí” de tu libertad, única y muy personal”.

 Sin duda, la pregunta, cuando sientes que puedes estar llamado por Jesús, se puede traducir de esta doble manera: “¿Para qué se me llama?…  y ¿me hará feliz?”.

 Jesús te llama: a ser su amigo. Y esto comporta tres cosas: estar muy cerca de Él, hacer comunidad fraterna con los demás hermanos llamados por Él, y ser enviado a anunciar la Buena Noticia.

 “Quien se encuentra con Jesucristo no sólo no pierde nada, sino que gana todo”. No tengas miedo a decir “sí”; te sentirás plenamente feliz y realizado.

No te hablo por hablar o por decirte cosas bonitas. Conozco muchos jóvenes que han dado este paso. Cientos de jóvenes del siglo XXI han respondido con un “sí” total, que les ha cambiado su vida.
Es entonces cuando la vida no se pierde; tiene un sentido total.

A los jóvenes os suelo preguntar: “¿Para quién estáis haciendo vuestra vida?”… Si la estáis haciendo sólo para los hombres, pisad, subid, enriqueceros, sed importantes…Pero si queréis hacer historia para Dios, y que vuestro nombre se escriba en el libro de Dios, tenéis que ver la vida con sus ojos, sentir con su corazón y hacer con sus manos… Aunque os llamen “desfasados o payasos”… Porque seréis “signo de contradicción” e iréis contra-corriente muchas veces… ¡Sin miedo!

Hagan sentir a todos su grito, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3)”.

Casi para finalizar, te regalo una “brujula” para seguir caminando… Es como un “test” de autenticidad para un joven que busca ser cristiano de verdad:

N: Experiencia de “tú a Tú” con Jesucristo. Hablar con Él;

S: Conversión de vida, en pequeñas y grandes cosas;

E: Necesidad de una comunidad cristiana de referencia;

O: Ser evangelizadores y compromiso real con los más pobres.


    + Raúl Berzosa, Obispo de Ciudad Rodrigo.

sábado, 31 de diciembre de 2016

¿Qué hacer ante la vocación religiosa de un hijo? 8 consejos imprescindibles

1. ¡Alégrense, llenos de Gracia!

Aunque al principio pueda causar estupor, la vocación de un hijo es algo profundamente maravilloso. ¡Dios los considera dignos de ser padres de otros Cristos, de esposas de Cristo o de consagrados! De la generosidad de la respuesta de ustedes Dios tiene previsto muchísimas gracias

2. ¡No tengan miedo!

Esta frase se repite cientos de veces en las Sagradas Escrituras. ¿Por qué habrían de tener miedo ? ¡Si Dios pide algo, siempre nos da las gracias necesarias para cumplirlo!

3. Indaguen (sin ser inquisitivos)

¿Contemplativo o activo?, ¿sacerdote o laico consagrado?, ¿religiosa o consagrada? ¿En qué congregación? De este discernimiento inicial va a depender mucho la perseverancia, así que hay que ayudarlos, dejando que sean ellos los que tomen las decisiones.


4. No se crean los jueces de la vocación de su hijo

No estás llamado a poner a prueba la vocación de tu hijo. Tu hijo no te pertenece, Dios te lo dió y si Dios lo llama a unos destinos altísimos, impedírselo o prohibírselo no traerá nada bueno. Aquí cabe la profecía de Gamaliel:

«(…)si esto que hacen es de carácter humano, se desvanecerá; pero si es de Dios, no lo podrán destruir. ¡No vaya a ser que ustedes se encuentren luchando contra Dios!» (Hch 5, 38-39)


5. No intenten forzar nada…

Del mismo modo que en el punto anterior: si es de Dios, es de Dios, pero si no lo es, no hay nada que puedas hacer para forzar a tu hijo a seguir una vocación que no es la suya, y tal vez le causes mucho daño.

6. … pero recen para que Dios suscite la vocación en sus hijos

¿Cómo va a suscitar vocaciones Dios si no las pedimos? Roguemos pues, al dueño de la mies, para que envíe obreros a su mies… ¡En nuestra familia!


7. Prepárense para verlo feliz. Muy feliz

Los hijos parten hacia destinos lejanísimos, hacia misiones dificultosas, ¡y no hay forma humana de sacarles la sonrisa de la cara! ¡La alegría es siempre la confirmación de esa vocación genuina!

8. ¡Y prepárense para ser también, muy, muy felices!

La vida de tus hijos religiosos no va a estar exenta de cruces, para ellos y para sus padres, pero las alegrías y satisfacciones son inmensamente más grandes que las penas y cruces. ¡Tendrán un hijo rezando todos los días de su vida por ustedes!

Sepamos corresponder a la gracia con alegría y sin temores, que «nadie vio ni oyó, y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman» (1 Co 2,9).

miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿Cómo saber si Dios me llama? 7 claves para discernir una posible vocación a la vida consagrada

Cuando uno habla de vocación muchos se asustan. Lo primero que piensan es en hábitos, oraciones eternas, todos viviendo en una misma casa, estar lejos de la familia, etc. Pero la verdad es que es mucho más que eso. Tiene muchas gratificaciones, pero también sacrificio y arduo trabajo.

Dios llama para hacernos suyos: para dejar atrás la vida que llevábamos y entregarnos por entero a Él.

1. Ora… ora… y ora

Parece muy obvio pero es de lo más necesario. Santa Teresita de Lisieux decía: «Para  mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría». Ahí está resumido todo. La oración es algo sencillo. Imagínate que llegas del colegio y quieres hablar con tus padres acerca de cómo te ha ido durante el día: tus penas y alegrías; tus sueños y frustraciones… este diálogo con Dios es oración.


2. Frecuenta los sacramentos: La Eucaristía y la penitencia

Si no ibas a Misa o no eras de confesión frecuente, este un excelente tip para ti. Para sanar y limpiar el alma son necesarios los sacramentos. La Eucaristía es nuestro alimento espiritual, lo más grande que Jesús nos dejó en herencia, y además está al alcance de todos. Por otro lado, la penitencia es necesaria para lavar nuestra alma de las impurezas del pecado y hacernos transparentes ante Dios. Necesitas pedirle perdón a Dios por las cosas malas que has hecho. Cuando uno está reconciliado con su Padre el corazón se llena de paz, en ese momento es cuando está mejor dispuesto para acogerle y responderle con generosidad.

3. Pedir dirección espiritual

Sacerdotes, religiosas o religiosos pueden ayudarte a ver la voluntad de Dios en tu vida, a encaminarte por el ruta que Dios te marca. San Juan de la Cruz señala al respecto: «No solo el director debe ser sabio y prudente sino también experimentado…

4. Ten una actitud disponible ante el plan Dios

Es fácil decirlo cuando uno no está de por medio, pero cuando es la vida entera la que está implicada esta frase tiene un peso mayor. Ama a Dios y confía en Él.  Si te pide cambiar una cosa, lo podrás hacer. Si te pide esforzarte en una virtud, también lo lograrás. Pero intenta siempre cultivar un corazón disponible, generoso para con Dios.

«Dichosos el hombre que ha puesto su confianza en el Señor… Entonces yo digo: Aquí estoy, para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. Amo tu voluntad, Dios mío» (Salmo 40, 5.8).

5. Busca cambiar los hábitos que no te ayudan

Muy importante es cambiar los antiguos hábitos para transformarnos en hombres y mujeres nuevos. . Nuestra vida debe tener olor a Cristo. Como dicen por ahí: «Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato», en otras palabras, todos sabemos cuáles son nuestras deficiencias, lo que debemos mejorar.

«Supongo que han oído hablar de Él [de Cristo] y que, en conformidad con la auténtica doctrina de Jesús, les enseñaron como cristianos a renunciar a su conducta anterior y al hombre viejo corrompido por seductores apetitos. De este modo se renuevan espiritualmente y se revisten del hombre nuevo creado a imagen de Dios, para llevar una vida verdaderamente recta y santa» (Efesios 4, 21-24).

6. Esfuérzte por vivir la coherencia de vida

«Agere sequitur esse» en latín significa: «El hacer sigue al ser». Uno actúa de acuerdo a lo que es. Soy hijo de Dios, actúo como tal. Soy un hombre en discernimiento vocacional, actúo como tal. Es simple, lógica pura. Esto también cuesta trabajo. Necesitas de un compromiso serio y maduro.

7. Vivir con generosidad

Vivir de cara a Dios es necesariamente vivir generosamente. No podemos ser cristianos auténticos sin la generosidad como una de nuestras características esenciales. Si somos cristianos, somos generosos. No hablamos aquí de dar dinero a todo el mundo, repartir las cosas de mi casa a quienes necesitan o regalar comida a los pobres. Sí, esto es necesario, pero hay una generosidad aún más difícil: la del corazón.


«Les aseguro que todo aquel que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por la buena noticia, recibirá en el tiempo presente cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna» (Marcos 10, 29-30).

Escrito por H. Edgar Henríquez Carrasco, LC