lunes, 27 de agosto de 2018

Guia para la dirección espiritual

Os dejo una posible guía de dirección espiritual. Para que te hagas una idea de lo maravillosa que es la dirección espiritual y lo bien que te vendría o por si ya tienes un director espiritual (O directora espiritual) y queréis usarla.

¡Suerte y hasta la semana que viene! ¡Ah y no olvides enriquecernos con tu comentario!

https://lumendei-my.sharepoint.com/personal/webmaster_lumendei_org/Documents/GUIA%20PRACTICA%20PARA%20LA%20DIRECCION%20ESPIRITUAL%20LUMEN%20DEI.pdf?slrid=3b3e869e-2087-6000-6a71-cd47b3b113ef

lunes, 20 de agosto de 2018

La importancia de la dirección espiritual

Para nuestro crecimiento espiritual es de mucha importancia que tengamos todos de vez en cuando una dirección espiritual, es decir una persona adulta en la fe y madura que sepa ayudarme a crecer como persona y como cristiano con el fin de vivir la alegría de la fe.

Desde siempre, la Iglesia recomienda la práctica de la dirección espiritual, “no sólo a los que deseen seguir al Señor de cerca, sino para todo cristiano que quiera vivir con responsabilidad el propio Bautismo, es decir la vida nueva en Cristo”.



“Se trata de instaurar la misma relación personal que el Señor tenía con sus discípulos, el especial lazo con el que Él les condujo, tras de sí, para abrazar la voluntad del Padre, para abrazar, esto es, la cruz”, comentó Benedicto XVI en una ocasión.

La confesión es muy importante pero no basta; podemos profundizar mas ¿Que genera esos pecados? ¿Vivo en paz? ¿Me alimento bien espiritualmente? ...

Por ello os invito  a escoger entre los hermanos o hermanas de la comunidad eclesial una persona con quien podáis dialogar más fácilmente y con esta persona, tratar de buscar un crecimiento mejor en vuestra vida espiritual.

Deja tu comentario ;)

lunes, 13 de agosto de 2018

CÓMO PREPARAR UNA BODA Y DISFRUTAR EN EL INTENTO

7 cosas a tener en cuenta al empezar a preparar una boda y no olvidar durante el proceso.
  1. Saber que os queréis casar y por qué os queréis casar. En el fondo, teniendo claro que queréis casaros y si los motivos por los que queréis hacerlo son profundos, serenos, verdaderos y llenos de amor del bueno, el resto de los puntos sobran, pero podéis seguir leyendo, si queréis.
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  2. Hay tiempo para todo. Una boda más o menos numerosa se prepara con holgura en 6 meses (según la EPA —Experiencia Propia y Ajena—). Claro que todo depende del sitio, de las circunstancias de los novios y de muchos factores más. Ya hablaremos de eso próximamente…
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  3. Coged experiencias de quienes os hayan precedido, escuchad a los padres, ved opiniones en foros de internet… peeeeeeroooooo recordad siempre «las opiniones se pesan, no se cuentan» (Séneca). Vosotros sabréis mejor que nadie cuándo, dónde y cómo casaros.
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  4. Que vuestras conversaciones no giren el 100% de las veces alrededor del día B. Esta recta final es ilusionante para seguir compartiendo lo que habéis compartido hasta el momento de comprometeros y también —¡muy importante!— para hablar del futuro. Del más allá del día B. A eso sí que vale la pena dedicarle tardes y tardes de cañas.
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  5. El consenso es fundamental en el matrimonio. Consenso, que no es lo mismo que ceder. Lo aprendimos en nuestro curso de preparación al matrimonio. Espero que a vosotros os hablen de esto porque es una pieza fundamental. La preparación de una boda es un buen entrenamiento para el consenso, ya que hay que tomar muchas decisiones e inevitablemente, a ti te van a gustar las flores así y a él asá, o a uno le flipará alquilar el mejor Mercedes y al otro le dará igual, a uno la iglesia de su barrio le parece lo mejor y el otro prefiere una construcción postmoderna… ¡A consensuar!
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  6. La pasta: los ceros importan. Mi madre dice que una boda te puede costar desde 0 euros (tú, él, el cura, dos testigos, una romántica ermita en el monte…) hasta infinito. En ese intervalo caben muchas cosas. Enseguida veréis que en muchos sitios es poner la etiqueta “boda” y al dependiente de turno se le ponen los ojos en forma de euros. Cuando la lista de gastos empieza a aumentar ceros, se corre el peligro de perder la sensibilidad. Una buena planificación, un buen presupuesto, esforzarse por hacer un par de gestiones más que las acostumbradas para encontrar el mejor precio… y no perder el norte sobre qué clase de boda quieres que sea y en dónde te interesa invertir más. ¿En tu look de novia? ¿En mimar a los invitados? ¿En el gran festín? ¿En la barra libre sin fin? ¿En Maroon 5 cantándote en el baile?
    noglywtk9tcmw Una amiga mía se casó tras acabar la carrera. No tenían mucho dinero  así que se apretaron el cinturón. Pero tenían una premisa clara: «Lo que consideramos que es lo realmente importante de todo el día es a lo que íbamos a dedicar lo mejor: así que como lo más importante es el momento de casarse, de unir nuestras vidas, nos ‘volcamos’ con todo lo relacionado a la ceremonia (flores, música…)»
    (Para más ideas sobre organizar una boda sin tirar la casa por la ventana, te recomiendo este post)
  7. Saber que os queréis casar y por qué os queréis casar. Sí, era el primer punto. Pero por si se os había olvidado mientras leíais el post, quería terminar con la idea fundamental. 😉 No os olvidéis de que el día B es solo el comienzo de los días más felices de vuestra vida.
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En resumen: para preparar una boda y disfrutar en el intento, me parece importante no olvidar estos puntos de partida. A nosotros no nos los chivó nadie, pero los fuimos descubriendo por el camino —y seguro que hay más por descubrir—. Que haya amor del bueno, que sea una boda muy vuestra, no agobiarse por nada, y aprender a reírse de los incidentes que surjan, y de las peleas tontas por las hortensias. Al final, la boda será recordada no porque teníais la orquesta filarmónica finlandesa, ni por el solomillo, ni por los gemelos y los pendientes de diamantes. No. Será recordada por lo que os queréis.
Ya sabéis: el amor de verdad tiende a expandirse y es contagioso.
Fuente: https://youmakelovehappen.wordpress.com/2016/01/17/7cosasquedebessaberantesdeprepararunaboda/

lunes, 6 de agosto de 2018

La importancia del cursillo prematrimonial

Generalmente, estos días previos al gran día en que el novio y la novia van a cambiar de estado civil, y cambiarán por competo sus vidas para siempre, quedarán grabados a fuego en la memoria, como un período especialmente feliz, venturoso y pleno.

Entre esa multitud de cuestiones que los novios deben afrontar previas al día de su boda está el “Cursillo prematrimonial”, y es a lo que se refieren estas palabras.

Es habitual, por desgracia, que se tenga en muy poco a estos cursillos de preparación inmediata para el matrimonio. La soberbia intelectual que caracteriza al hombre moderno, de cualquier edad, hace que sea frecuente escuchar frases como que “tenemos muy poco que aprender”, antes de cursillo, o que “no me han enseñado nada”, después del mismo; “que hay que quitarse de encima cuanto antes”, dicen, algo para lo que nadie “tiene tiempo”, por lo que cuanto más breve y concentrado sea, pues mejor."¿Qué puede enseñarnos sobre matrimonio un sacerdote que no puede casarse?"

 La actitud hacia el cursillo suele ser la de considerarlo un puro formalismo, que no hay más remedio que afrontar, pero que no me aportará nada, y que cuanto menos dure y antes concluya, mejor. Y, lamentablemente, esta manera de verlos está hoy, y desde hace muchos años muy generalizada. 

El cursillo prematrimonial es una de esas cosas a las que no se les da importancia hasta que se hacen. Su capacidad de sacar a relucir temas básicos es innata y puede resultar muy útil.

Es más útil de lo que imaginas. Acudir a hablar con una persona desconocida para la pareja resulta ideal para sacar a relucir temas que, de primeras, podrían considerarse un poco “duros” o “fuera de lugar” si lo hiciéramos nosotros mismos.

No esperes escuchar que sois la relación perfecta. No existe tal cosa, pero no hay nada como estar bien preparado. Por eso, nunca esta de más pararse y hablar sobre estas cosas:

¿En qué áreas te gustaría ayudar a su prometido a mejorar?
¿Cuáles son las cuestiones en las que opináis diferente?
¿Quién manejará el dinero de la familia?
Si ambos tenéis carreras profesionales, ¿qué trabajo determinará donde viviréis?
Sobre qué peleáis y cuánto peleáis?
Si no podéis tener hijos, ¿adoptaríais uno?
En tu lecho de muerte, ¿que haría que pensaras que tu vida vale la pena? ¿Qué le dará el sentido a vuestras vidas?
¿Qué pensáis hacer para permanecer enamorados?

Para entrar en la Universidad tenemos que pasar por quince años de colegio, para poder ejercer nuestra profesión invertimos entre cuatro y seis años de nuestra vida en formarnos, para sacarnos un título de inglés nos apuntamos a academias y nos vamos veranos al extranjero… Nos formamos para un montón de facetas de nuestra vida, importantes sin ninguna duda, pero ¿qué hacemos para la más importante, la que es nuestro proyecto vital, de la que esperamos conseguir nuestra felicidad junto a la otra persona? ¿No resulta un poco temerario e inconsciente pensar que el cursillo prematrimonial es accesorio?