lunes, 31 de agosto de 2009

Entrevista a un sacerdote recién ordenado: "Meterse a cura llena la vida"

Jesús es uno de los últimos sacerdotes ordenados en la diócesis de Jaén. Para él este próximo curso va a ser especial, ya que comenzará su ministerio sacerdotal en la parroquia a la que le destine el obispo. Durante el último año de su formación fue destinado como diácono a la parroquia de El Salvador de Alcalá la Real y este verano está provisionalmente atendiendo la parroquia de Torredelcampo. En esta entrevista nos responde a algunos interrogantes sobre su vida y su vocación sacerdotal. Lo entrevista Antonio Garrido de la Torre en Ideal.
-Jesús ¿nos puedes explicar cómo sentiste la vocación para ser sacerdote?
-Tenía 18 años, estudiaba segundo de Derecho en la Universidad de Jaén, cuando fui a la Vigilia de la Inmaculada al Seminario y después de la oración salí diciendo en mi interior que eso había sido una encerrona del cura de mi pueblo para que yo fuera cura. Después fueron muchos meses de dudas y darle vueltas a la cabeza. Hasta que el jueves antes de Pentecostés me levanté y el primer pensamiento fue: «me voy al Seminario». Y así fue.
-¿Por qué crees que a los jóvenes de hoy les cuesta tanto plantearse la opción por el sacerdocio?
-Ojalá lo supiese. No lo sé, tal vez porque el ambiente de hoy está introduciendo en nuestra cultura un estilo de vida a veces incompatible con lo que es verdadero, profundo y real. Pero de verdad es que no lo sé.
-Después de los años de formación en el Seminario, ¿qué destacarías de este periodo de tu vida?
-Las horas en la capilla, la relación con los compañeros, el conocerse uno a sí mismo, el conocer a muchísima gente. tantas cosas importantes para mí.
-¿Cómo crees que deben ser las relaciones con tus compañeros sacerdotes?
-No sé como deben ser, lo que sé es que para la vida de un sacerdote la relación con sus compañeros es fundamental. Ya en mi etapa de diácono he tenido una experiencia muy gozosa al reunirme con otros sacerdotes para pasar un tiempo juntos y siempre produce una gran alegría. También para contarles tus problemas y dificultades, es la mejor forma de salir adelante, tener una buena relación con otros hermanos sacerdotes.
-Coméntanos algo de tu etapa de diácono en la parroquia donde te han enviado.
-Ha sido una experiencia extraordinaria estar en la parroquia de El Salvador de Alcalá la Real. Primero, Andrés, el párroco, me ha tratado estupendamente. Me atrevería a decir que me ha tratado tan bien que me ha mal criado. Luego la gente de la parroquia de El Salvador de Alcalá la Real me acogió desde el principio con un cariño que siempre recordaré. Allí he administrado los primeros sacramentos, he tenido que acompañar a familias en el momento de dolor, he conocido lo que es un arciprestazgo, muchas experiencias pastorales muy enriquecedoras.
-¿Qué puede aportar hoy en día un cura a nuestra sociedad?
-Sentido a la vida. Todos necesitamos caminar en una dirección. El sacerdote aporta algo muy importante a nuestra sociedad: esperanza, algo que a veces parece que las dificultades de la vida van haciendo desaparecer. Y también aporta plenitud, la plenitud que sólo el Dios cristiano puede garantizar.
-¿Qué dificultades crees que puedes tener en tu sacerdocio?
-Supongo que la increencia, los malentendidos. Pero creo que nada que no se pueda superar, con la ayuda de Dios y de los sacerdotes y la gente buena que hay por todos los pueblos. Mucha gente habla mal de los curas, pero no de su amigo el cura porque su amigo es el único cura que no es así. Es curioso ¿no?
- ¿Qué alegrías crees que puedes tener en tu sacerdocio?
-Muchas, mejor dicho, muchísimas. Tenemos la oportunidad de estar cerca de la gente en los momentos más importantes de su vida tanto en sus alegrías como en sus dolores, y en ambos casos creo que al final, somos cauce para que se percaten de que Dios participa con ellos de esos momentos. Creo que el sacerdocio me va a hacer plenamente feliz.
-¿Llena una vida 'meterse a cura'?
-Sí, por supuesto.
-¿Quién es para ti Jesucristo?
-Todo. Mi Señor, mi Salvador, mi apoyo, mi fuerza, mi alegría, mi seguridad, mi esperanza. El amigo que no te falla aunque tú le falles muchísimo. Él único que de verdad nos puede hacer felices.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me encantaria meterme acura pero me da muchisimo miedo lo k me pueda encontrar

Anónimo dijo...

Respeto tu miedo, pero lo que te encontrarás al meterte a sacerdote, será una sociedad humana,amparada por el Espíritu y la gracia de Dios. Menos miedo que vivir en el mundo de jovenes ya que ahí si que tendrás que ir a contracorriente si quiere vivir una vida, teniendo a Dios como bandera. Así que ánimo Cristo ha Resucitado.

Anónimo dijo...

Hola llevo unos meses intentando saber que hacer con mi vida ya que nada me satisface totalmente. En los últimos meses rezo todas las noches y le pregunto a Dios que hacer con mi vida y siempre que hago esto sueño con que me meto a cura. No se si es una respuesta de Dios. Tengo miedo a que diran en mi familia si decido meterme a cura. No se que hacer

P. Rubén G. dijo...

Hola amigo anónimo, es difícil afirmar categóricamente si lo que sientes es una llamada de Dios sin más. Lo que sí puedo decirte es que no pierdes nada por intentar averiguarlo y puedes ganar el ciento por uno. Para ello te diría que te pongas en camino de discernir, de aquí al próximo curso puedes tenerlo mucho más claro. Vete al seminario de tu diócesis, si lo que te atrae es la vida del sacerdote diocesano y habla allí con alguno de los sacerdotes que forman a los candidatos, comentale sinceramente tus miedos, tus ilusiones y comienza a hacer un discernimiento con ellos. Estoy seguro de que no te arrepentirás por buscar. Mucho ánimo. Y lo de tu familia déjalo para cuando tengas algo en claro en un sentido u otro...