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miércoles, 24 de junio de 2015

¿Quiénes son las monjas Carmelitas?

Tenemos dos grandes grupos de monjas Carmelitas:

- Las monjas Carmelitas de la Antigua Observancia: Profesan la Regla de San Alberto y observan Constituciones propias idénticas para todos los monasterios. Ahora bien, la observancia y el espíritu varían de un monasterio a otro, en virtud de que son autónomos aunque estén federados para ayudarse en algunos asuntos. Lo más lógico es conocer a la Comunidad monástica en persona, ya que cada monasterio es un mundo. Su rama masculina son los frailes Carmelitas de la Antigua Observancia (o Calzados).

- Las monjas Carmelitas Descalzas: Profesan la Regla de San Alberto y Constituciones propias elaboradas por Santa Teresa de Jesús. Ahora bien, a raíz de la petición conciliar de renovación, la Santa Sede aprobó dos textos constitucionales (uno en 1990, y otro en 1991), que suponen dos interpretaciones del mismo carisma carmelitano descalzo. Tenemos entonces a monasterios que:

. observan las Constituciones de 1990 (entre ellos los fundados o renovados por Santa Maravilla de Jesús).

. observan las Constituciones de 1991 (que son los que guardan vínculo jurídico con la Orden de los Carmelitas Descalzos y su General). Hay que decir que aunque en dichos monasterios se observen estas Constituciones, cada monasterio autónomo es distinto a otro. En algunos de estos monasterios que observan las Constituciones de 1991 se han renovado el hábito religioso (dejando de utilizar el tradicional), han retirado las rejas del locutorio y del coro bajo (incluso en algunos las monjas se sientan en los bancos de la iglesia junto a los fieles), pueden salir de vez en cuando de la clausura, permiten a seglares entrar en la misma si es necesario etc. Pero estas actitudes no se dan en bloque en todos los monasterios. Los hay que siguen vistiendo el hábito tradicional, manteniendo costumbres antiquísimas, observando reja y clausura estricta, etc. De nuevo, lo mejor es conocer personalmente a la comunidad monástica.

domingo, 21 de junio de 2015

Distintos carismas Benedictinas, Clarisas, Carmelitas

Buenas a todos a veces nos quebramos la cabeza buscando algo y lo tenemos en nuestro interior...y eso es lo que a mi me ha ocurrido; a veces me rompo la cabeza para ver con que podría actualizar el blog y me di cuenta que os resultara enriquecedor, espero, una experiencia que he tenido.

El blog firma las entradas que hacemos desde el Monasterio Benedictino como Madre Anuncia, que es la abadesa pero os suelo escribir yo, Sor Marta que hace poquito que soy novicia. 

Fuera yo no conocía mas religiosos que los Salesianos de mi Instituto y las Siervas de María que son de vida activa ambos y tenia una idea muy equivocada de las monjas de clausura, tampoco conocía la existencia de las de "semi clausura" como las benedictinas, el aprendizaje fue poco a poco.

Creo que esta generalización y analfabetismo de carismas le pasa a mucha gente incluso entre sacerdotes y consagrados; por eso os contare mi experiencia para que conozcáis un poco mas y desmitificar ciertas cosas ademas en un blog vocacional resulta muy enriquecedor ,espero, si consigo expresarme.

Hace unas tres semanas dada la amistad de nuestra abadesa con las clarisas de León fuimos a verlas.
Yo pensaba que las monjas cuanto mas de clausura mas cerradas, serias, rígidas eran pues había experimentado la diferencia entre los salesianos y las benedictinas que nuestro carisma es un tanto serio, no tenemos esa "locura" y espontaneidad franciscana o esa modernidad de ordenes mas jóvenes (nosotras somos del siglo VI).

Y cual fue mi sorpresa al oir de las clarisas esos cantos en Misa tan actuales, cómo se subían a las azoteas de la muralla medieval, y las canciones y chistes y bailes que llenaron la sobremesa ademas de la calidez y alegría que en cada una se notaba.

Muchas veces al oír clarisas pensamos que tienen rejas y esa toca antigua con el velo tan grande ect
pero no nos damos cuenta, y es lo principal, de que antes que monjas son personas y que por mucho habito que lleven y por mas o menos barrotes que tengan son tan personas, tan humanas y tan normales como un matrimonio y sus hijos.

Y lo mismo puedo decir de las carmelitas de las que os contare otra experiencia, de esta semana.

Antes de todo anotar que yo pensaba hasta hace una semana que todas las carmelitas son con la toca antigua, sus tres velos superpuestos, la capa blanca, unas miseras andalias tanto en invierno como en verano...en fin lo que se oye de las carmelitas de la Madre Maravillas

Sigo, el lunes fui con Sor Pilar a un cursillo de las monjas Benedictinas de nuestra federación al Monasterio benedictino de Zamora; nos juntamos 27 monjas, entre ellas 2 novicias.

El tema de este año aglutinaba la Carta Apostólica del Papa a los consagrados con motivo del Año de la Vida Consagrada, la Regla, Benedictina y la Doctrina de Santa Teresa para su monjas ¿como se come esto? ¿tienen relación los dos santos? y para mas inri, acostumbradas a recibir formación de monjes benedictinos nos hablaría...¡¡¡¡¡¡una monja carmelita!!!!!! ¿¿¿pero quééééé??? ¿pero las carmelitas no son de clausura? que nos hable  de San benito pero de Santa Teresa...¿Para que? ademas Santa Teresa es muy difícil de leer y es una mística muy elevada e inalcanzable y las carmelitas muy serias y rígidas  y cosas parecidas se oían entre nosotras.

La Madre Gema de las Carmelitas Descalzas de Puzol nos dijo que es que cuanto mas conocido es un santo mas propenso es al folclore y al mito y nos mezcló los tres pilares a tratar muy bien, de la siguiente manera: nos leía un párrafo de la Carta del Papa que hablaba por ejemplo de los fundadores y citaba el capitulo 2 de la Santa regla Benedictina "como debe ser el abad" y de Santa Teresa por ejemplo una carta donde expresa y explica "No soy la que solía gobernar: todo va con amor" (Carta a María Bautista, 1579) y lo explicaba.

Pero a lo que voy es que nos ha desmontado el mito de que Santa Teresa era una mistica inalcanzable pues aun que una gran Santa y posiblemente con algún "sentimiento Divino" mas fuerte era una mujer con los pies en la tierra, humana, realista, maternal...y que los artistas de una forma de hablar pueden hacer una representación mas o menos acertada y mas o menos exagerada.
Nos dimos cuenta que estas carmelitas son gente muy alegre, transparente, y actuales; no se quedan en los detalles que no son importantes y que son del siglo de Santa Teresa pues al igual que el Evangelio hay que entender su contexto histórico pero verlo con los ojos de hoy y como cumbre de esta experiencia multicarismática tuve la oportunidad de pasar unas horas en el Monasterio Carmelitano de Toro y ver que estas Carmelitas también son muy normales, como lo pueden ser las Benedictinas, los Salesianos, las Siervas de María, las Clarisas... de hecho me sorprendió que bendijesen la comida no solo cantando sino dando palmas y alzando los brazos.

Salio en las conversaciones del cursillo que también hay Carmelitas mas cerradas, con otras constituciones las típicas de las rejas con pinchos pero son menos de 1/4 de las carmelitas existentes.

Os dejo en la columna de la derecha en "enlaces vocacionales" la paginas de las distintas ordenes que he mencionado.


viernes, 22 de enero de 2010

Mi vocación: el Carmelo


¡Alabado sea Jesucristo!
A través de este blog quiero compartirles mi experiencia de 3 meses en el Carmelo Descalzo y mi llamada a la vida religiosa.
Me llamo Daniella Martínez Buysse, tengo 17 años de edad.
A pesar de mi corta edad, el Señor muchas veces me ha manifestado mi Vocación al Carmelo Descalzo. Mi primero Colegio se llamó El Carmelo, a los 11 años de edad me vistieron de Carmelita en honor a Santa Teresita por su día, en esos momentos de mi vida comencé a sentir ese profundo deseo de ser Religiosa. También el año pasado fui a una Escuela de Animadores Misioneros (ESAM) en Valencia- Venezuela, nos hospedamos en una hacienda llamada Monte Sacro y en esa hacienda había un monasterio de Carmelitas. Ahí las vi por primera vez y me entro esa curiosidad por conocerlas mejor, hice muy buena amistad con ellas y me permitieron hacer un retiro de 6 días dentro del Monasterio, fue muy hermoso, entonces termine de enamorarme del Carmelo Descalzo. No me quede definitivamente porque debía viajar a Bucaramanga- Colombia, ya que estaba haciendo Discernimiento Vocacional con las Hermanas Misioneras de Santa Teresita; viaje a Bucaramanga y a los meses me di cuenta que mi vocación no estaba en ese lugar, y solo le pedía al Señor que me diera una pista o que me ayudara en lo que estaba pasando, y así fue, el Señor me ayudo, pues a los pocos días, las Hnas. Misioneras y yo íbamos a un retiro espiritual y sin yo esperarlo de mi Dios pasamos por un Monasterio Carmelita, en ese momento desee entrar ahí y ser Carmelita Descalza, es que el nombre del Carmelo Descalzo produce en mi un deseo inmenso de consagración a Dios.
A los pocos días hable con las Hnas. Misioneras, les pedí permiso para hacer una experiencia en el Carmelo y ellas muy generosas me dejaron hacer mi experiencia en el Carmelo como parte de mi Proceso de Discernimiento; ese mismo día llame a las Carmelitas y las fui a visitar, y lo mejor fue que en un mes estaba aceptada en el Carmelo, Ingrese un 18 de Junio, día en que se iniciaba el Año sacerdotal.
Cuando entre al Carmelo me costaba mucho el Silencio, ya que soy una persona muy conversadora y alegre, pero me atrae el Carmelo por su Fraternidad y vida de Oración. Por otro lado se me hizo muy fácil la integración en la comunidad, ya al cuarto día de mi ingreso del estaba bailando y cantando a las Hnas. Me gusta mucho la Música, sobretodo el cantarle a mi Señor, son dones que sin duda me gustaría colocarlos al servicio de la comunidad y de la Iglesia.
Siento que nací para carmelita; todo el ideal de este carisma enciende un fuego ardoroso en mi corazón.
Me encanta la Alegría de Sta. Teresita de los Andes, el Caminito de infancia de Sta. Teresita, el recogimiento interior de Sor Isabel, las Poesías del Santo Padre, y la fortaleza y la fe de la Sta. Madre.
El Carmelo es un foco de irradiación universal que expande en la oscuridad del mundo sus rayos de Fe, Esperanza y Caridad.
He sentido que las Carmelitas son la Raíz de la Iglesia, las que extraen la savia espiritual y luego la entregan generosamente al Cuerpo Místico. Somos, como quería la Sta. Madre Teresa de Jesús, un pequeño ejército que desde la humilde penumbra de nuestra clausura, reforzamos la iglesia militante, pedimos por la iglesia purgante y nos encontramos con la iglesia triunfante… Les suplico que me encomienden en sus oraciones para que el Señor me conceda la gracia de militar muy pronto en estas filas.
FRATERNALMENTE: Daniella

martes, 22 de diciembre de 2009

Mi vida es un pequeño milagro...


El primer paso

Todo es gracia. Mi vida ha sido un pequeño milagro. Descubrí por pura gracia a Quien me creó, me amó y me pidió que me entregara a Él de una forma muy especial. Digo que le descubrí porque se puede “creer” en Dios, pero no haber vivido una “experiencia” de Dios. Se descubre al Dios vivo cuando se experimenta su amor.

A los 17 años vivía yo en Puerto Rico, pues mi familia es de allí, aunque yo nací en La Coruña. A esta edad fue cuando tuve esa fuerte experiencia de Dios que cambió mi vida. Yo creía en Él, pero no le conocía.

Ocurrió en una Pascua juvenil, cuando estaba rodeada de jóvenes que cantábamos juntos. Es algo que no se puede describir. Sólo puedo decir que sentí que Dios pasaba por mi alma y me decía “TE AMO”.

A partir de entonces, Dios pasó a ser el primero en mi vida. Este se podría decir que fue “el primer paso”, pues no sentí la vocación a la vida contemplativa entonces.

María me ayudó

Me interesé mucho por la lectura espiritual y acudía asiduamente a la iglesia. María, nuestra Madre fue quien me ayudó a dar los primeros pasos. Sentí fuertemente su amor y su cercanía. Deseaba ser su esclava y sabía que entregándome a Ella me entregaba y agradaba a Jesús.

Poco tiempo después, vine a vivir a España y entonces sentí la llamada a entregarme más radicalmente al Señor. Ante su Amor mi alma deseaba entregarse sin reservas.

En nuestro tiempo muchas personas se resisten a la llamada de Dios. En mí no fue así, en un primer momento. Yo quería entregarme, concretamente en las misiones. Pero mi juventud y mi carácter impulsivo no me daban la razonable prudencia, y esto lo veían las religiosas con las que llegué a hablar, que me animaban a sopesar más mis motivaciones.

El rival

Entonces apareció un rival, un chico del que me enamoré y dejé a un lado ese Amor fiel que me quería totalmente para él, para entregarme a uno vano y muy limitado. No podía resistirme a tener experiencias nuevas para mí, como la de tener un novio. Este chico no era creyente y me alejé de Dios.

En esta situación ni alma no tenía paz ni libertad y vivía esclava de mis pasiones, aunque seguía añorando ese Amor único y eterno de Dios al que sentía que traicionaba.

Después de pasar tiempo en aquella situación, mi añoranza de Dios tomó formas concretas y empecé de nuevo a asistir a la Eucaristía y a confesarme. Decidí ponerlo todo en manos de Dios sabiendo que Él actuaría. Y así fue.

Él siguió llamándome

Fue Él quien quitó ese falso amor que obstaculizaba nuestra unión y después de un dolor que purificó mi alma, volvió la paz a mi vida por la amistad con Dios.

Entonces me di cuenta de que toda mi vida debía ordenarla cara a Dios, incluyendo las amistades que encontré en la parroquia. Esta amistad nos hacía no sólo compartir las sanas diversiones, sino también la fe.

En el mundo de hoy es muy importante para los cristianos estar unidos, formando comunidad y mantener viva nuestra fe; pues hoy más que nunca, los valores del mundo no son los valores de Dios.

Como Dios es fiel y nos da sus dones a pesar de nuestra indignidad e infidelidad, siguió llamándome…

Esta vez fui descubriendo que deseaba entregarme en una vida más íntima y escondida. Quería entregarme en una vida de oración oculta y dedicarme exclusivamente a Él. Y pensé en la vida contemplativa.

El descubrimiento del Carmelo

Fue entonces cuando descubrí el Carmelo y conocí a las Monjas Carmelitas. Después de unos meses en los que nos fuimos conociendo, pude entrar a hacer una experiencia de varios días. A través de luces y sombras fui descubriendo que ésa era la vida a la que Dios me llamaba y unos meses más tarde entré definitivamente en este Monasterio de Ntra. Sra. de las Maravillas de Madrid.

Puedo decir que me hallo plenamente realizada y verdaderamente feliz por haberme entregado al Señor en este carisma concreto, inspirado en las figuras de María y Elías que nos enseñan a vivir en la presencia de Dios y acoger su palabra para hacerla fecunda en nuestra vida.

La vida de la carmelita es una vida consagrada a la oración y viviendo en clausura descubrimos la libertad que da el poder vivir dedicadas exclusivamente a la alabanza divina, en esa continua presencia amorosa tan deseada, que es la del Dios Vivo.

Dios da sus dones y carismas a cada uno según su fe y espero que a todos aquellos a los que Dios llama a un seguimiento más de cerca, puedan descubrir la verdadera felicidad de entregarse a Él, pues como dijo Juan Pablo II y ahora reitera el Santo Padre Benedicto XVI, no debemos tener miedo de darnos a Jesucristo: Él no quita nada sino que lo da todo.

Hna. Mª Brunilda de la Stma. Trinidad O.Carm.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Una Carmelita...


Una Carmelita es una alma que ha contemplado al divino Crucificado, que le ha visto ofrecerse como víctima a su Padre por las almas; y reflexionando a la luz de esta gran visión de la caridad de Cristo ha comprendido la pasión de amor de su alma y se ha entregado como Él.

En la montaña del Carmelo, sumergida en el silencio, en la soledad y en la oración ininterrumpida, pues se prolonga a través de todos sus actos, la Carmelita vive ya como en el cielo, solamente de Dios.

Ese mismo Dios que será un dia su felicidad y la saciará plenamente en la gloria, se le entrega ya en este mundo. Nunca la abandona y habita dentro de su alma. Aún más: los dos son uno.

Por eso la Carmelita está hambrienta de silencio para escuchar siempre y penetrar cada vez más en su Ser infinito. Está indentificada con Aquél que es su Amor. Le encuentra en todas partes y descubre su irradiación divina en todas las cosas.

Beata Isabel de la Trinidad.

martes, 8 de septiembre de 2009

Testimonio desde un Carmelo Descalzo (Parte I)


¿Qué es una carmelita descalza?, ¿qué hacen?, ¿hacen algo útil para la humanidad y la Iglesia?, ¿hay gente, chicas normales que lo dejan todo para encerrarse entre cuatro paredes?, ¿para qué las tapias y las rejas?, ¿son felices?, ¿por qué son tan alegres si viven pobremente?

Vayamos por partes… una Carmelita Descalza es una monja de clausura, una hija de Santa Teresa un soldado de vanguardia de la Iglesia y una enamorada locamente de Jesucristo.

Dentro de la Iglesia, hay muchas vocaciones, unos son llamados a evangelizar, otros a practicar la caridad con los enfermos, otros a educar a los propios hijos, otros a enseñar y así todas las vocaciones, cada una en particular refleja un aspecto de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.

Las Carmelitas Descalzas viven la vida escondida de Jesús de Nazareth. Nuestra vida transcurre entre el trabajo y la oración. Nos levantamos a las 6,30 de la mañana y a las 7 estamos ya en el coro para laudes, la oración y la misa. Después de un ligero desayuno, cada monja va a su trabajo. Unas a atender a las mayores y enfermas, otras a la cocina, en fin, los trabajaos propios de una casa. Además cada hermana tiene una oficina, es por así decir el taller de trabajo donde cada una desarrolla una labor manual, pintar, o hacer figuras de escayola, coser, etc ,… Dice N. Santa Madre Teresa que nos quería no sólo monjas, sino ermitañas y así cada una trabaja en soledad, que ayuda mucho para el trato continuo con Dios.

A las 12 vamos a rezar Sexta (una hora del oficio Divino) y luego al refectorio a comer, aproximadamente las 12.15. A la 1 tenemos una hora de recreación donde estamos todas juntas hablando y con alguna labor de manos. El resto del día, salvo estas 2 horas de recreación guardamos silencio. A las 2 hay una hora de recogimiento en la celda y a las 3, Nona y lectura espiritual. A las 4 volvemos al trabajo y a las 6 otra hora de oración y Vísperas. Después la cena y la 2ª hora de recreación. Hacia las 9 o 9.15 rezamos Completas y seguido tiempo de recogimiento en el que podemos estar en la celda o acompañando al Señor en el coro. A las 10.30 Maitines y a las 11.45 dan la señal de acostarse. En verano nos acostamos una hora más tarde, pero la hora de levantarse se mantiene siempre fija.

Hoy en día en que lo único que cuenta en la eficacia… nosotras ¿qué hacemos? Para muchos que no entienden, que les falta fe y un poquito de confianza en Dios, nosotras hacemos el “indio”. A ver si consigo decir todo lo que quiero.

Nuestra principal ocupación es amar a Dios. Las ONG´s proliferan, la “acción social” está a la orden del día, pero de Dios ¿quién se ocupa? El ser más ofendido y despreciado no es ninguna criatura, es el mismo Creador. Para ver esto no hace falta ser un lince, ¡cuántas ofensas suben al Cielo desde nuestra patria y de todo el mundo! ¿Es que todo el mundo es digno de atención menos el Señor?

Por otro lado decía que somos la vanguardia. Si, no me he equivocado. ¿Quién no ha experimentado la incapacidad del ser humano para hacer el bien a las almas? Un padre de familia se puede estar matando para que su hijo estudie y no lo consiga, un profesor intenta transmitir la fe en las aulas y sólo encuentra oposición, un sacerdote se desvive por sus feligreses y éstos no responden …

¿Qué ocurre? Lo que pasa es que es el Señor el que tiene que mover los corazones y para ello el medio más eficaz es la oración. Por eso digo que a muchos les falta fe y confianza, porque pretenden “triunfar” a espaldas de Dios y eso es imposible, es una empresa destinada al fracaso.

Dice el Señor “pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá”… “si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre dará el Espíritu Santo a los que le piden!”.

Testimonio desde un Carmelo Descalzo (Parte II)


Así pues, las Carmelitas Descalzas tenemos la obligación especialísima de rezar por la Iglesia, el Santo Padre, los sacerdotes, los fieles todos, los incrédulos, los pecadores… Es impresionante la de gente que se acerca al torno a pedir oraciones.

Pero todos los cristianos tenemos el dulcísimo deber de recurrir a la oración para presentar nuestras necesidades, para encontrar el consuelo de nuestra penas y sentir el amor infinito de todo un Dios que se queda hecho Pan encerrado en el Sagrario para que nosotros, para que tú, te acerques a El.

Por supuesto todo esto no quiere decir que no hagamos todas esas cosas necesarias y buenas…”a Dios rogando y con el mazo dando”.Una nota muy característica del Carmelo es la alegría. La alegría que es perfecta a medida que una se va olvidando de si para entregarse más y más el Señor. Dicen que la juventud de hoy tiene miedo a entregarse, que es floja,… tienen razón. Pero cuando se nos muestra la radicalidad del amor del Señor a nosotros desde la Cruz, nuestro corazón se lanza sin miedo porque tiene sed de amar y de ser amado. Así que si hay chicas “normales”, con carreras, con estudios, alegres y simpáticas que lo dejan todo…bueno dejan el mundo para coger lo de Dios, lo del Cielo. Si bien se mira es más que ganar la lotería. Nada hay en esta vida que se pueda comparar a la maravilla que es el ser llamado por Dios.

¿Quieren que “aterrice”?. Yo sentí la llamada por primera vez con 14 años, pero no quería entregarme a Dios, quería ser médico, casarme y tener muchos hijos. Poco a poco el Señor me fue enamorando y conduciendo suavísimamente hacia Él. Conocí un grupo consagrado a la Virgen María en la universidad y María me llevó a Jesús. Es un grupo maravilloso de chicos y chicas del que han salido muchos matrimonios, sacerdotes, monjas,… Empecé la carrera con la que disfruté muchísimo, como quien estudia con gusto un verso precioso, aunque yo ya sabía y estaba deseando entrar en el Carmelo, pero determinadas circunstancias no me permitieron entrar antes. Por fin con 19 años se me abrieron las puertas de este palomar, los brazos de la Virgen o el Corazón de Jesús que todo es una misma cosa.

Dejé lo poco que tenía, lo más que tenía, mis padres y hermanas, los estudios, el baile (desde muy pequeña “estudiaba” danza española), los amigos… y gané… a Dios, la felicidad y todo lo que dejé lo gané en Dios. Eso sólo lo puede entender quien lo ha vivido, pero es cierto ¡créanme!

Ahora han pasado casi 5 años y acabo de hacer la profesión Solemne… para siempre, para siempre, para siempre. Ahora a la gente le da miedo entregarse para siempre, pero es porque no conocen el amor. El amor de Dios. Igual que pasa en el matrimonio…”para siempre”, “eternidad”, “perfecto” son propiedades exclusivas de Dios, el hombre por sí mismo es imperfecto, frágil, débil pero unido a Dios… sí puede. El matrimonio no puede perseverar si no se fundamenta en Dios, y lo mismo pasa con la vida religiosa.

Al hacer la profesión perpetua, yo le he dado al Señor mi SI, pero El también me ha dado su “SI” y El es fiel. El llena mi corazón hasta hacerlo estallar de alegría y felicidad. El Señor me ha cautivado, me ha enamorado de tal manera que ya no tengo otro amor que El, ya todo lo mío es suyo y lo suyo es mío. Su poder y su misericordia y también sus oprobios, indiferencias y olvidos con que El es ofendido.

Así es Dios, y nos está esperando a todos, a cada uno en particular porque para Dios sólo existe el individuo. Sólo existo yo, o sólo existes tú, porque Dios es infinito ¡Qué bueno es Jesús! Vete a Él, vete a Él.

sábado, 6 de junio de 2009

Desde un Carmelo Descalzo


Preguntar a una monja carmelita por qué lo es, qué la ha llevado al claustro, a la vida contemplativa, es algo que quizá puede hacer sonreír, pero tras la sonrisa de una descalza se esconde un secreto, el secreto de una historia de Amor. Una carmelita descalza es un alma enamorada. Un día el Hijo de María la enamoró, y ella se dejó prender en sus redes, y de la mano de su Madre, que le levantó el velo, pudo ver su Corazón blando, manso, humilde y paciente. Fue Él, el Hijo de Dios, el que la llamó y le abrió la Casa de su Madre, el jardín de santa María, ese huertecillo cerrado donde mora el Dios Vivo, percibido en ese viento suave y delicado de nuestro padre san Elías; esa Montaña Santa en donde se oyen resonar las frescas palabras de nuestra madre santa Teresa: «el estilo que pretendemos llevar es no sólo de ser monjas, sino ermitañas, y así se desasen de todo lo criado».

Sí, la carmelita es una ermitaña, una ermitaña de la Virgen María a quien está consagrada, a quien pertenece desde su entrada en su palomarcico. Desde que aprende la monja a hacer su celdilla en el Pecho de esta Madre dulcísima, empieza a serlo de veras; su santo escapulario son los brazos purísimos que la asen a su regazo, y le hacen sentir que el yugo de Cristo es suave y su
carga ligera; así se pierde en María para encontrarse en Jesús, ese Jesús cuyo Espíritu clama en ella «Abba, Padre».

La carmelita es feliz en su Carmelo, inmensamente feliz. Con frecuencia se siente indigna, muy indigna de estar en este lugar sagrado, por eso se descalza, porque la tierra que pisa es santa, porque sabe que está ante la zarza ardiente, que Dios la llama a hablar con Él cara a cara, y necesita dejarlo todo y dejarse a sí misma para volar libre y ligera hasta el Corazón de su Señor. Por eso permanece siempre en «su sitio», su nido, su amada celda. Desde su celda contempla el pedacito de cielo que se ve desde el Carmelo, y piensa cuán atinada estuvo su santa Madre al decir: «Esta Casa es un Cielo, si lo puede haber en la tierra, para quien se contenta sólo de contentar a Dios y no hace caso de contento suyo.»

En su celda no hay nada, es pobre, muy pobre, por eso sospecha que le gusta tanto a Dios. Y sueña la carmelita con Cristo pobre, y el corazón se le ensancha y lo vierte en su Esposo, y con Él trata de amores y le canta y le llama: ¡Ven, Señor Jesús! Ama a su Dios sobre todas las cosas y ama por todos y cada uno de sus hermanos los hombres. Ora intensamente por los que hablan
a los hombres de Dios, mientras ella habla a Dios de los hombres.

Sabe que es como la raíz de un bello rosal, por eso desaparece. Su presencia es oculta y silenciosa, pero real; ella sabe que cuanto más profundice en el arte divino de esconderse, que cuanto más hondo sea su sacrificio y su silencio, más fecundo será su apostolado y más auténtica y genuina su vida carmelitana.

Se siente dichosa de vivir en todo instante de una vida sólo para Dios. ¿No es acaso Él digno de que haya almas que se le consagren así, para vivir dedicadas sólo a su amor y su culto? Así se siente feliz al ser llamada a esta vida esponsal, y este amor la impulsa a inmolarse sin descanso por la Iglesia y sus pastores, por la extensión del Reino de Dios en el mundo. Y es que en el pecho de la descalza bulle un corazón sacerdotal. Y acaricia el ideal de ser madre espiritual de todos los sacerdotes del mundo, de los capitanes de este castillo. Y suplica a su Majestad le conceda dar su vida por ellos, para presentárselos a su Esposo como el fruto fecundo de su Amor. «Por ellos me consagro yo...». Y aletea el espíritu de su Madre Fundadora que pone a sus sacerdotes y Príncipes de la Iglesia como el centro de una llamada y una misión: «Y cuando vuestras oraciones y deseos y disciplinas y ayunos no se emplearen por esto que he dicho, pensad que no hacéis ni cumplís el fin para que aquí os juntó el Señor». Para ello aspira a la perfección de la caridad, guardando su corazón sólo para Cristo, con el fin de poder llegar a transformarse por amor, en Él, para poder gozar de su Esposo amado, que es el Tesoro escondido en el campo de su alma.

Todo es pobre en los carmelos, todo en ellos recuerda al santo portalico de Belén, y así la Santa Madre apremia amorosamente a vivir esta virtud evangélica «en casa, en vestidos, en palabras y mucho más en el pensamiento». Su pobre hábito de sayal, su capa blanca y sus pies descalzos le recuerdan que es toda de Cristo al que ama, al que quiere imitar por el camino del Evangelio, es un eco de la coplilla teresiana: «Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta; sólo Dios, basta.»

Se puede ser feliz sin nada en absoluto, sólo con Él, que llena nuestras almas y nuestros días de un amor incomparable y «compañero nuestro es en el Santísimo Sacramento». Y quiere la carmelita imitarle, y seguir ese camino real de silencio, ocultamiento e inmolación de nuestros sagrarios, y así se siente inmensamente feliz de ser la lámpara viva que se gaste a sus pies. «Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche...», y se pierde en el amor de Dios.

La labor de manos sencilla –que no ocupe la mente–, la oración, la Eucaristía, la Liturgia de las Horas, el silencio y el recreo, nos recuerdan que nuestra vida es un reflejo de Nazaret, y de la Virgen María que nos grita en el hondón del alma que en esta casa lo primero es Dios, que Él es el centro, nuestro corazón y nuestra vida. «Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerle consigo y hablar con Él... sin procurar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad.»

Y así siente la monja descalza fluir de sus labios esta sencilla oración: Bendito Carmelo, donde reinan la Caridad y el Amor, ¿cómo te pagaré tantos beneficios?

Decir Carmelo, es decir oración y también decir Caridad, la más pura caridad evangélica. Los palomarcicos de la Virgen Nuestra Señora son casas llenas de equilibrio humano y sobrenatural. El perfume y el calor de Jesús invade el Carmelo y el distintivo de sus discípulos reina entre sus esposas. Este es el cimiento del «estilo de hermandad» legado en herencia por la Santa Madre. La carmelita percibe dulcemente la sorpresa de las almas que se acercan a sus rejas y sienten la alegría que brota de dentro. ¿Cómo no estar alegre, cómo no irradiar una gran alegría si Cristo las llena desde dentro?

La soledad y el silencio no impiden la comunión fraterna, sino que la vigorizan y la hacen sólida y ardiente de caridad.

En su vida comunitaria la carmelita es una «cristiana en acción», que pasa de puntillas por el convento, haciendo el bien y llevando prendido en el alma el Mandamiento Nuevo, siempre en aras de la santa obediencia, virtud muy querida para ella, pues le transmite, juntamente con la regla, constituciones y costumbres santas, lo más sagrado y lo más importante para ella: la Voluntad Divina, que es lo mismo que decir el mismo Dios. Así se sirve de los signos externos inspirados por el Espíritu Santo como medio y trampolín para saltar a su Dios, y vivir hacia dentro, hacia el interior del castillo donde ocurren las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma.

¿Qué más puede decir una carmelita? Dar gracias y mil gracias por el don de la vida contemplativa, que le ha enseñado a amar como Cristo y que es realmente fuente y llama de amor viva, foco luminoso para que el mundo no pierda la capacidad de amar.

Esta es la perla preciosa; este el tesoro escondido, la preciosa margarita que un día se nos dio en herencia y que no acaba aquí, sino que se prolongará en un amor eterno. «¿Qué será cuando veamos a la Eterna Majestad?», si aquí de tanto quererle, ¡qué dulce se hace la vida!

Si la intimidad divina es el carisma y el apostolado específico de la carmelita descalza, ¡qué gozo saber que está llamada a saborear, ya desde ahora, a vida del Cielo!

«¿Quién os trajo acá, doncella del valle de la tristura?: Dios y mi buena ventura». Dios, María, Cristo, ese Cristo cuyo Espíritu clama en nosotros: «Abba, ¡Padre!».

Una hija de santa Teresa

martes, 17 de marzo de 2009

"La vida contemplativa en el corazón de la Iglesia"


La vida contemplativa no tiene sentido para muchas personas y pasa desapercibida, ¿tiene sentido vivir ocultamente alejada del mundo? ¿están verdaderamente ajenas de el? estas son preguntas muy frecuentes en muchas personas que ven la vida contemplativa como un misterio, poco entendida su servicio a la iglesia, pero esa vida oculta y silenciosa se encuentra en "el Corazón de la Iglesia", Santa Teresa de Lisieux veía la Iglesia como el Cuerpo místico, sacerdotes, misioneros, laicos eran como los miembros, como las extremidades que hacen las acciones del "cuerpo", ella describe la vida contemplativa como el "amor" dentro de la Iglesia.
Esta vida oculta dentro del cuerpo místico se convierte en el verdadero motor para toda la iglesia.

Para dar a conocer más acerca de la vida contemplativa comparto con ustedes parte de la entrevista que realizó una revista a una Carmelita Descalza, ella la compartió conmigo, me parece muy interesante:

Maria Elena de la Cruz
Priora de las Carmelitas Descalzas de León

¿Cuál es la identidad de la vida contemplativa?

Yo pienso que el sentido mas hondo hay que verlo desde el corazón y desde la fe porque humanamente esto no tiene sentido, incluso diría que para nosotras tampoco lo tendría si no hubiera un misterio que nos ha tocado. El sentido más grande es un Amor, que ha salido a nuestro encuentro. Es un sentido de mucha gratuidad y es un don para Dios pero a la vez es como un signo profético. Dios merece ser amado y de esa relación con Dios viene el darse a los demás. Unas vidas dedicadas solo a Dios son testimonios del mundo. Todo se basa en una experiencia de Dios, si no hubiese una experiencia, humanamente… nosotras somos personas como los demás.

¿Por eso hay quien crea que ustedes viven ajenas al mundo?

Hay un ejemplo muy grafico: las raíces de los árboles. Hay una raíz, oculta, que da vida. Hay una misión oculta en la iglesia y que da sentido porque nosotras no somos miembros aislados. El misterio es que no es eficaz todo lo que se ve o todo lo que se hace. Una vida entregada en lo oculto también tiene un sentido. Además nosotras somos conscientes de que no vivimos para nosotras. De hecho, la patrona de las misiones es una mujer en clausura: Santa Teresa del Niño Jesús. Nosotras tenemos una experiencia de vivir los problemas del mundo, de vivir las preocupaciones de la humanidad de una forma, más honda y más real que incluso cuando estábamos fuera. Estamos más informadas, en sentido profundo, del dolor del mundo. Y en este momento la vida contemplativa tiene un papel muy importante: entender que una vida en actitud hacia lo absoluto… produce una felicidad muy grande porque la vida tiene un sentido. Es una relación de Amor.

¿Cuál es el presente y el futuro de la vida contemplativa?

Esperanza porque esto es una obra de Dios y en la Iglesia no puede faltar porque es una misión que expresa lo que es la Iglesia. Nosotras participamos del Misterio de la Iglesia. Es verdad que en España y en Europa hay mas carencia de vocaciones sin embargo no tenemos por qué temer porque la Iglesia es Universal. La vida contemplativa se mantendrá porque es un don del Espíritu.

¿Cuál es el carisma de las Carmelitas Descalzas?

Concretamente la oración. Cuando Santa Teresa hizo esta reforma del Carmelo, creó un grupo pequeño -12 y con la priora, 13- al que ella llamaba pequeño colegio de Cristo, para que todas en oración, por a Iglesia, entregáramos nuestra vida desde unos votos. Y ahí dice: escondidas, ocultas, luchar, entregarnos por la Iglesia, por todos. La Carmelita tiene un matiz eremítico, desde el principio, pero también Santa Teresa quiso incluir la vida comunitaria, por eso tenemos dos horas de oración comunitariamente, por la mañana y por la noche. Es una vida orante en silencio.

¿Y el silencio es un lenguaje?

Yo pienso que sí porque es una plenitud. Es algo muy positivo porque la persona es capaz de reflexionar y de encontrarse consigo misma. El silencio es una terapia muy buena y necesaria para el mundo de hoy. Y además, el silencio nos hace muy felices.

+Iglesia Leon (España)