lunes, 31 de diciembre de 2012

CASTIDAD Y PUREZA DE CORAZÓN



"Vivir una vida casta no es fácil; no sólo para los célibes, sino para todo el mundo. Aun cuando mantengamos nuestras acciones en regla, aun así resulta difícil vivir con un corazón casto, con una actitud casta y con fantasías castas. La pureza de corazón y de intención se nos hace muy difícil. ¿Por qué? La castidad es difícil porque somos, en alto grado, incurablemente sexuales en cada poro de nuestro ser. Y esto no es algo malo. Es don de Dios. Lejos de ser algo sucio y contrario a nuestra vida espiritual, la sexualidad es un gran don de Dios, fuego santo de Dios en nosotros. Y así el vivo deseo de consumación sexual es un colorido consciente y rudimentario que está a la base de la mayoría de las acciones de nuestra vida.


     Y por eso es difícil también orar pidiendo el don de la castidad, porque, al pedirlo, aparentemente es como si pidiéramos que el anhelo y la energía sexuales disminuyan en nosotros o que lleguen a desaparecer totalmente. ¿Y quién quiere vivir una vida asexuada o castrada? Nadie sano y en sus cabales quiere tal cosa. Así pues, si estás sano y en tus cabales, te resulta difícil orar de corazón pidiendo la castidad, ya que en el fondo nadie quiere ser asexuado.
   Pero en realidad el problema no está en la castidad, sino en nuestro modo de entenderla. Ser casto no significa que nos convirtamos en asexuales (aunque la espiritualidad se ha esforzado siempre por rechazar esa equiparación). En la castidad no se trata de negar nuestra sexualidad, sino de canalizarla propiamente. Ser casto es ser puro de corazón. Esa es la noción bíblica de castidad. Jesús no nos propone que pidamos la castidad; nos orienta a que pidamos la “pureza de corazón”. Bienaventurados los “puros de corazón, porque verán a Dios”. Ellos canalizan también correctamente su sexualidad.

   ¿Qué es, pues, o en qué consiste la pureza de corazón? Ser puro de corazón es relacionarse de tal manera con los otros y con el mundo que se respete y honre la dignidad total, la valía y el destino de cada persona y de cada cosa. Ser puro de corazón es ver a los demás como Dios los ve. La pureza de corazón nos llevará a amar a los otros teniendo siempre en la mente su propio bien. Karl Rahner comenta que somos “limpios de corazón” cuando vemos a los otros enmarcados en un horizonte infinito, es decir, dentro de una visión que percibe individualmente la dignidad de los otros, su vida, sus sueños y su sexualidad dentro del horizonte mayor de todos, el Plan de Dios. Pureza de corazón es pureza de intención y respeto total en el amor.

   Cuando entendemos la castidad de esta manera nos resulta más fácil pedirla en oración. Entendiéndola de esta manera no estamos pidiendo que se amortigüen nuestras energías sexuales. Estamos pidiendo, más bien, permanecer totalmente ardientes, pero teniendo nuestras energías, intenciones y fantasías sexuales debidamente canalizadas. Estamos pidiendo también un tipo de madurez, humana y sexual, que respete totalmente a los demás. Esencialmente estamos pidiendo un respeto más profundo, una madurez más cabal y un amor más vigorizante y mejor transmisor de vida.

   Y ésta es una oración muy necesaria en nuestra vida, porque la sexualidad es tan fuerte que, hasta en el contexto de una relación matrimonial, la sexualidad puede tener todavía una intencionalidad no lo suficientemente amplia. Charles Taylor, en su libro “Una Edad Secular”,expresa su punto de vista diciendo que el sexo pierde con demasiada facilidad el amplio horizonte y se vuelve demasiado estrecho en su enfoque. Éste es un punto que con frecuencia falta en nuestra comprensión del sexo: No intento ser condescendiente con nuestros antepasados, porque pienso que hay involucrada una tensión real al tratar de combinar en una vida sexual la satisfacción plena y la piedad. Éste es de hecho sólo uno de los puntos en los que una tensión más amplia se deja sentir entre el saberse realizado humanamente, en general, y la dedicación a Dios. Que esta tensión habría de ser especialmente evidente en el terreno sexual es fácilmente comprensible. La intensa y profunda realización sexual nos hace fijarnos fuertemente en el intercambio amoroso dentro de la pareja o del matrimonio; esto nos atrae y ata fuertemente, de modo posesivo, a lo compartido en la intimidad. (…) No es por nada que los monjes y ermitaños de la iglesia primitiva percibieran la renuncia sexual como un abrir el camino hacia el amor más amplio de Dios… [Y] que haya una tensión entre realización plena y piedad no debería sorprendernos en un mundo distorsionado por el pecado, que se encuentra separado y alejado de Dios. Pero tenemos que evitar convertir esto en una incompatibilidad constitutiva”. Por desgracia eso es lo que siempre, tanto el mundo secular como la espiritualidad cristiana (sin una comprensión correcta de la castidad) se esfuerzan por no hacer.

   Dado el poder de la sexualidad en nosotros, y dada la fuerza de nuestros impulsos y anhelos humanos en general, no es fácil vivir una vida casta. Es aún más difícil, y raro, tener un espíritu casto, un corazón casto, ensueños y fantasías castas e intenciones castas. Nuestros corazones quieren lo que quieren, y nos presionan para que no tengamos en cuenta las consecuencias. Fácilmente podemos sentir una cierta repugnancia a orar pidiendo la castidad. Pero eso se debe, en gran parte, a que no entendemos correctamente la castidad: Que no es una insensibilización del corazón, un desnudarnos de nuestra sexualidad, sino una madurez más profunda que deja que nuestras energías sexuales fluyan de una manera más comunicadora de vida"

Ron Rolheiser (Traducción Carmelo Astiz) - Lunes 23 de Enero del 2012




viernes, 21 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

¡GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD!


"El Verbo de Dios plantó su tienda entre los hombres y se hizo Hijo del Hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a poner su morada en el hombre" (S. Ireneo)

FELIZ NAVIDAD 2012-13 QUERIDOS AMIGOS/AS DE NUESTRO BLOG VOCACIONAL

miércoles, 19 de diciembre de 2012

lunes, 10 de diciembre de 2012

La "inoportunidad" del Adviento (Dolores Aleixandre)

Sí, inoportunidad, no me arrepiento del título, esa ha sido mi impresión después de hacer una lectura seguida de los textos de Adviento. Vienen cargados de tantas palabras resplandecientes: alegría, seguridad, gloria, esplendor, paz, confianza, salvación…, que esa insistencia luminosa resulta casi insultante en estos tiempos de tanta oscuridad.

Puestos a elegir, preferiríamos otras promesas más cercanas a nuestra realidad: en vez de colinas que se abajan y valles que se levantan, esperaríamos el anuncio de que bajan las hipotecas, desciende la prima de riesgo y se eleva la responsabilidad de los bancos que han dejado sin ahorros a tantas familias. Estupendo que lo torcido se enderece, pero nos suena a música celestial mientras continúen los métodos tortuosos de muchos empresarios para solicitar EREs y mandar al paro a tanta gente. Baruc nos exhorta a envolvernos en el manto de la justicia de Dios y es una magnífica cobertura pero ¿de qué les va a servir a los inmigrantes sin papeles si se quedan sin la sanitaria?

La teología y sus eruditos se defienden: “Se trata de una perspectiva escatológica”, distinguen. Claro, pero sólo con eso no llego a fin de mes, piensa más de uno. Jesús, que afortunadamente no era un erudito, propone otras salidas: da por sentada la existencia de situaciones desastrosas que nos sacuden llenándonos de ansiedad y preocupación pero, donde nosotros no vemos más que catástrofes, él ve “señales”. La condición para descubrirlas es “levantar los ojos”, ir más allá de lo inmediato que nos ciega y atrapa en redes de deseos insatisfechos, en obsesiones por retener modos de vida que considerábamos definitivos, en temores que embotan nuestro corazón impidiendo el fluir de la vida.

Y esas “señales” ¿dónde buscarlas?: en el desierto, responde el evangelio de Lucas en el 2º Domingo, en esos lugares marginales que nos obligan a afrontar sin distracciones esas preguntas de las que tratamos de escapar, que nos inquietan más allá de lo económico y que se enmascaran bajo pretextos de impotencias y desánimos. Los personajes políticos y religiosos nombrados (Poncio Pilato, Herodes, Anás, Caifás….) quizá fueron peores que los que hoy nos gobiernan pero, a pesar de sus poderes e intrigas, no consiguieron extinguir la esperanza que convocaba la voz profética de Juan desde la periferia.

En la tercera semana las señales se vuelven más concretas: hay que abrirse a la alteridad hasta llegar a compartir con otros, hay que salir del estrecho círculo de “lo mío” para que la esclavitud del poseer deje paso a la libertad de preferir el bien mayor de la relación: la alegría de que una túnica sobrante abrigue ahora el cuerpo aterido de un hermano. Las señales de la cuarta semana nos devuelven a la belleza de lo pequeño, a la humildad de lo cotidiano: Dios elige como morada a Belén, un pueblo insignificante; y un sencillo saludo, esa experiencia universal de acogida del otro, desencadena un torrente de comunicación entre dos mujeres embarazadas que se llenan de alegría, bendicen y se ríen juntas mientras la vida crece en sus entrañas.

 No son señales fáciles ni evidentes porque el Evangelio es siempre un tesoro escondido, un don exigente, una gracia cara. Después de todo, quizá el Adviento pueda conducirnos “oportunamente” hacia ese júbilo que se atreve con tanto descaro a prometer.

Dolores Aleixandre

lunes, 3 de diciembre de 2012

Tiempo de Adviento 2012


FELIZ  Y PROVECHOSO TIEMPO DE ADVIENTO PARA TODOS
ESPERA ACTIVA... EL SEÑOR YA LLEGA



lunes, 5 de noviembre de 2012

La evangelización de los jóvenes ante la "emergencia afectiva" (Mons. J.I. Munilla)

"Solemos repetir con frecuencia que para poder dirigirnos al joven de nuestros días, necesitamos primero conocerle. Pero, ¿cómo le podemos llegar a conocer? La tentación sería recurrir exclusivamente al estudio sociológico o a las encuestas: “¡Vamos a ver cómo están los jóvenes de hoy...!” Ciertamente eso es necesario, y basta ver el vídeo precongresual producido por Juan Manuel Cotelo, que se ha difundido con tanto éxito por las redes, con el título de “También vosotros daréis testimonio”.

En él se aborda con realismo y sin miedo a la verdad, la situación de partida ante el hecho religioso del joven actual. Pero si queremos conocer al joven de nuestros días, tenemos que ir más allá del dato sociológico. Necesitamos conocer en profundidad a Jesucristo, ya que solo en Cristo conoceremos en profundidad al joven.
Esta clave teológica es importantísima para poder interpretar lo que nos dicen las encuestas. Y aunque soy consciente de que a quienes no tengan fe les costará entenderlo, conviene recordar que esta convicción enlaza con lo mejor de nuestra tradición espiritual. Por ejemplo, en el Siglo de Oro Español decía la propia Santa Teresa de Jesús: “A mi parecer, jamás acabamos de conocernos si no procuramos conocer a Dios”.

Hace cincuenta años los padres conciliares reunidos en el Concilio Vaticano II, proclamaban: “Bajo la luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, el Concilio habla a todos para esclarecer el misterio del hombre.” (‘Gaudium et Spes’ nº 10). Pues bien, medio siglo después, este Congreso de Pastoral Juvenil reunido en Valencia, vuelve a reconocer y a proclamar: ¡En Cristo, y sólo en Él, se revela y se descubre el corazón del joven!
Uno de los motivos principales por el que nos está costando tanto que el Evangelio resuene en el corazón de los jóvenes, es porque nosotros mismos tenemos todavía un déficit importante para llegar al Corazón de Cristo, y conocer en Él su designio de misericordia hacia todos nosotros, jóvenes evangelizadores y jóvenes evangelizados. Y es que verdaderamente necesitamos conocer la realidad joven desde Cristo y en Cristo, porque como decía San Bernardo: “El desconocimiento propio genera soberbia, pero el desconocimiento de Dios genera desesperación”.....

SI ERES UN CATEQUISTA O ANIMADOR DE JÓVENES EN LA FE, O UN JOVEN CON GANAS DE PROFUNDIZAR EN LA FE, MERECE LA PENA QUE TE LEAS LA PONENCIA COMPLETA EN ESTE ENLACE:


miércoles, 17 de octubre de 2012

También vosotros daréis testimonio

¿CÓMO ES LA FE DE LOS JÓVENES?

Merece la pena ver este corto que promociona el I Congreso de Pastoral Juvenil... BUENÍSIMO



viernes, 28 de septiembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mensaje del Concilio Vaticano II a los jóvenes

El Santo Padre Benedicto XVI nos acaba de decir a todos los cristianos en la Carta Apostólica Porta Fidei (La puerta de la fe) con la que convoca el Año de la fe (11 octubre 2012-24 noviembre 2013), que el Concilio Vaticano II (del que van a cumplirse los 50 años)no pierde su valor ni su esplendor, y que sigue siendo una gran fuerza para la renovación de la Iglesia (nº 5).

El 7 de diciembre de 1965, los Padres del Concilio, Obispos del mundo entero, dirigían este mensaje a los jóvenes, mensaje que sigue siendo actual y necesario:


MENSAJE DEL CONCILIO VATICANO II A LOS JÓVENES



Finalmente, es a vosotros, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia.

Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella. La Iglesia, durante cuatro años, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente joven. Al final de esa impresionante «reforma de vida» se vuelve a vosotros.

Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, porque la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, luz que alumbrará el porvenir. La Iglesia está preocupada porque esa sociedad que vais a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son las vuestras. Está preocupada, sobre todo, porque esa sociedad deje expandirse su tesoro antiguo y siempre nuevo: la fe, y porque vuestras almas se puedan sumergir libremente en sus bienhechoras claridades.

Confía en que encontraréis tal fuerza y tal gozo que no estaréis tentados, como algunos de vuestros mayores, de ceder a la seducción de las filosofías del egoísmo o del placer, o a las de la desesperanza y de la nada, y que frente al ateísmo, fenómeno de cansancio y de vejez, sabréis afirmar vuestra fe en la vida y en lo que da sentido a la vida: la certeza de la existencia de un Dios justo y bueno. En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores.

La Iglesia os mira con confianza y amor. Rica en un largo pasado, siempre vivo en ella, y marchando hacia la perfección humana en el tiempo y hacia los objetivos últimos de la historia y de la vida, es la verdadera juventud del mundo. Posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas. Miradla y veréis en ella el rostro de Cristo, el héroe verdadero, humilde y sabio, el Profeta de la verdad y del amor, el compañero y amigo de los jóvenes. Precisamente en nombre de Cristo os saludamos, os exhortamos y os bendecimos.

7 de diciembre de 1965

domingo, 16 de septiembre de 2012

Yo siento tu voz...

miércoles, 29 de agosto de 2012

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Por qué ser religioso?



Desde mucho tiempo se viene discutiendo sobre la Vida Religiosa. Ya no satisface la forma como se está llevando y muy pocos candidatos solicitan entrar en ella. Más todavia se nota que los jovenes de hoy no comprenden este genero de vida en el cual hay que renunciar, según ellos, a valores muy apreciados: a la libertad, a tener una familia, a usar los bienes de este mundo.

Los votos tradicionales en la vida religiosa de obediencia, castidad y pobreza son vistos como perdidas y no como ganancia. Yo creo que hay que cambiar esta forma de presentación de la vida religiosa.
No soy religioso porque no he querido vivir en libertad, sino que libremente he asumido un compromiso responsable de integrarme activamente en un proyecto de trabajo por el Reino de Dios como cualquiera que entra a trabajar en una empresa se compromete a respetar los roles de cada uno; no soy religioso porque no he querido tener una familia, sino porque he querido amar como Jesús, en forma abierta, en forma más profunda, teniendo los brazos abiertos a todos, dispuesto a servir a todos especialmente en lo más importante para el hombre; no soy religioso porque no valoro los bienes de este mundo o me gusta vivir en pobreza, en necesidad, sino porque he querido expresar con mi vida solidaridad con los más necesitados, he querido compartir con ellos, trabajar para ellos, he querido contestar las injusticia que se cometen en contra de ellos.

¿No podemos encontrar formas nuevas de expresar estos contenidos? Un camino nuevo en la vida no se define por lo que se deja, sino por lo se busca. Amar como Jesús, solidaridad, vida en común... son ideales que también hoy día pueden suscitar interés y despertar entusiasmo. Escribo esto hoy día recordando 65 años de mi profesión religiosa. (P. Pancho)

miércoles, 11 de julio de 2012

Testimonio: La Vida consagrada ante la Nueva Evangelización

Interesante testimonio de una nueva comunidad religiosa, las Agustinas del Monasterio de la Conversión. ¿Qué aporta la Vida consagrada a la Nueva Evangelización?



jueves, 31 de mayo de 2012

1º Encuentro Vocacional "Busco algo más" para jovenes con inquietud y consagrados/as


APOYAMOS DESDE "CRISTO TE LLAMA ESTA INICIATIVA Y COOPERAMOS CON ELLA

PARA CONSAGRADOS QUE QUIERAN COMPARTIR SU EXPERIENCIA Y REFLEXIONAR SOBRE LA PASTORAL VOCACIONAL....
PARA JÓVENES CON INQUIETUD VOCACIONAL...
PARA SEMBRADORES DEL "EVANGELIO DE LA VOCACIÓN...

DEL 24 (llegada) al 26 DE AGOSTO
LUGAR: VALDECAÑAS (CUENCA)
PRECIO: 60 euros
TFNO E INSCRIPCIONES:
913882930
637839747


jueves, 17 de mayo de 2012

Mensaje Jornada Pro Orantibus 2012

«Contempladlo y quedaréis radiantes» (Sal 34, 6)
La contemplación, luz de la nueva evangelización

El domingo, 3 de junio, celebramos la «solemnidad de la santísima e indivisa Trinidad, en la que confesamos y veneramos al único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de personas en la unidad de Dios» (elog. del Martirologio Romano). En esa solemnidad celebramos también la Jornada Pro Orantibus. Es un día para que valoremos y agradezcamos la vida de los monjes y monjas, que se consagran enteramente a Dios por la oración, el trabajo, la penitencia y el silencio. Toda la Iglesia debe orar al Señor por esta vocación tan especial y necesaria, despertando el interés vocacional por la vida consagrada contemplativa. La exhortación apostólica del beato Juan Pablo II, Vita consecrata, en el número 8, describe así la naturaleza y finalidad de la vida consagrada contemplativa: «Los Institutos orientados completamente a la contemplación, formados por mujeres o por hombres, son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura. En la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno, orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios. Ofrecen así a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del Pueblo de Dios» (VC 8).

El lema de este año es: “Contempladlo y quedaréis radiantes” (Sal 34, 6). En la vida de los monjes y monjas se cumple lo que anuncia el salmista. La vida contemplativa es epifanía, en la que podemos contemplar el rostro de Cristo, como Pedro, Santiago y Juan en el monte Tabor (cf. Mt 17, 1‐13). La contemplación llena de belleza a los orantes e inunda de hermosura el ambiente que envuelve al que ora: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!. Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (Mt 17, 4).

PRESENTACIÓN DE LA JORNADA
Los contemplativos, como los místicos, se asoman al misterio de Dios, atisban sus maravillas, gozan de sus confidencias, saborean su intimidad. Las personas contemplativas están llamadas a irradiar a Cristo, que es la luz del mundo (cf. Jn 8, 12). La persona misma de Cristo es luz: «Él es imagen del Dios invisible» (Col 1, 15), «reflejo de su gloria e impronta de su ser» (Hb 1, 3). Cristo es una viva transparencia del Padre: «Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí» (Jn 14, 10). Las obras de Jesús, especialmente sus milagros, manifiestan la luz, anuncian al pueblo que el Reino de Dios ha llegado ya (cfr. Lc 11, 20). Toda la vida de Jesús ‐su nacimiento, su muerte y resurrección, su ascensión y la venida del Espíritu Santo‐, está marcada por los signos de la luz. Las palabras de Cristo son luz: nos abren los secretos del Padre; proclaman la salvación; trazan el camino hacia la vida; nos llaman a la conversión y a la fe, porque ha llegado el Reino (cf. Mc 1, 15). Son palabras que invitan a la serenidad del alma y producen la alegría del corazón. Los monjes y monjas, a través de la contemplación, entran en contacto con la luz de Cristo. La oración les hace particularmente transparentes a Dios. Un contemplativo que sube a Dios por la oración, baja luego del monte, como Moisés, con la piel de su rostro radiante por haber hablado con Él (cf. Éx 34,29).

 El alma elevada a Dios es iluminada con su luz inefable, dice san Juan Crisóstomo; puede entregar a los demás lo contemplado "contemplata aliis tradere", escribe santo Tomás de Aquino. Quien ora bien dice siempre palabras sencillas y claras, como participando de la transparencia de Dios. La contemplación es luz de la nueva evangelización. Los contemplativos evangelizan con lo que “son”, más que con lo que “hacen”. Su propia vocación y consagración son ya instrumento de evangelización. Lo más esencial de la nueva evangelización de los monjes y monjas es mostrar a los demás la belleza de la misma contemplación. Las personas contemplativas nos ayudan a experimentar el misterio insondable de Dios, que es amor; el contemplativo puede exclamar: «Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche» (san Juan de la Cruz). El papa Benedicto XVI, en el Encuentro organizado por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Nuevos Evangelizadores para la Nueva Evangelización, dirigiéndose a los participantes, les decía que «el mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios"…
Solo a través de hombres y mujeres modelados por la presencia de Dios, la Palabra de Dios continuará su camino en el mundo dando sus frutos» (16.10.2011). El mensaje esencial de los contemplativos se resume en la frase de santa Teresa de Jesús: «Solo Dios basta». Mientras peregrinamos por este mundo entre luces y sombras, las personas contemplativas nos recuerdan que también hoy Dios es lo único necesario, que hay que buscar primero el Reino de Dios, que la vida nueva en el Espíritu preanuncia la consumación de los bienes invisibles y futuros. En la Jornada Pro Orantibus damos gracias Dios por el don de la vida consagrada contemplativa, que tanto embellece el rostro de Cristo, que resplandece en su Iglesia.

+ Vicente Jiménez Zamora Obispo de Santander Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Cuál es la mejor vocación?

viernes, 11 de mayo de 2012

San Juan de Ávila: sacerdote para la evangelización

En tiempos difíciles de crisis sociales y culturales, pero también de nuevas oportunidades para el anuncio misionero del Evangelio, Dios llamó a un santo español San Juan de Ávila, cuya fiesta celebramos ayer (10 de mayo) a ser misionero, predicador, reformador, director de almas y sacerdote hasta el fin.
Es el patrono de los sacerdotes seculares de España y merece la pena conocer el testimonio de su vida.

miércoles, 25 de abril de 2012

Interesantes testimonios de jóvenes religiosos/as


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VEN+ID JMJ 2011


lunes, 23 de abril de 2012

Buscaré (Emmanuel y Linda)

jueves, 19 de abril de 2012

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA XLIX JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES


Queridos hermanos y hermanas

La XLIX Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el 29 de abril de 2012, cuarto domingo de Pascua, nos invita a reflexionar sobre el tema: Las vocaciones don de la caridad de Dios.

La fuente de todo don perfecto es Dios Amor -Deus caritas est-: «quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). La Sagrada Escritura narra la historia de este vínculo originario entre Dios y la humanidad, que precede a la misma creación. San Pablo, escribiendo a los cristianos de la ciudad de Éfeso, eleva un himno de gratitud y alabanza al Padre, el cual con infinita benevolencia dispone a lo largo de los siglos la realización de su plan universal de salvación, que es un designio de amor. En el Hijo Jesús –afirma el Apóstol– «nos eligió antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor» (Ef 1,4). Somos amados por Dios incluso “antes” de venir a la existencia. Movido exclusivamente por su amor incondicional, él nos “creó de la nada” (cf. 2M 7,28) para llevarnos a la plena comunión con Él.

Lleno de gran estupor ante la obra de la providencia de Dios, el Salmista exclama: «Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para que te cuides de él?» (Sal 8,4-5). La verdad profunda de nuestra existencia está, pues, encerrada en ese sorprendente misterio: toda criatura, en particular toda persona humana, es fruto de un pensamiento y de un acto de amor de Dios, amor inmenso, fiel, eterno (cf. Jr 31,3). El descubrimiento de esta realidad es lo que cambia verdaderamente nuestra vida en lo más hondo. En una célebre página de las Confesiones, san Agustín expresa con gran intensidad su descubrimiento de Dios, suma belleza y amor, un Dios que había estado siempre cerca de él, y al que al final le abrió la mente y el corazón para ser transformado: «¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti» (X, 27,38). Con estas imágenes, el Santo de Hipona intentaba describir el misterio inefable del encuentro con Dios, con su amor que transforma toda la existencia.

Se trata de un amor sin reservas que nos precede, nos sostiene y nos llama durante el camino de la vida y tiene su raíz en la absoluta gratuidad de Dios. Refiriéndose en concreto al ministerio sacerdotal, mi predecesor, el beato Juan Pablo II, afirmaba que «todo gesto ministerial, a la vez que lleva a amar y servir a la Iglesia, ayuda a madurar cada vez más en el amor y en el servicio a Jesucristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia; en un amor que se configura siempre como respuesta al amor precedente, libre y gratuito, de Dios en Cristo» (Exhort. ap. Pastores dabo vobis, 25). En efecto, toda vocación específica nace de la iniciativa de Dios; es don de la caridad de Dios. Él es quien da el “primer paso” y no como consecuencia de una bondad particular que encuentra en nosotros, sino en virtud de la presencia de su mismo amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu» (Rm 5,5).

En todo momento, en el origen de la llamada divina está la iniciativa del amor infinito de Dios, que se manifiesta plenamente en Jesucristo. Como escribí en mi primera encíclica Deus caritas est, «de hecho, Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, Él sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la Última Cena, hasta el Corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones del Resucitado y las grandes obras mediante las que Él, por la acción de los Apóstoles, ha guiado el caminar de la Iglesia naciente. El Señor tampoco ha estado ausente en la historia sucesiva de la Iglesia: siempre viene a nuestro encuentro a través de los hombres en los que Él se refleja; mediante su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía» (n. 17).

El amor de Dios permanece para siempre, es fiel a sí mismo, a la «palabra dada por mil generaciones» (Sal 105,8). Es preciso por tanto volver a anunciar, especialmente a las nuevas generaciones, la belleza cautivadora de ese amor divino, que precede y acompaña: es el resorte secreto, es la motivación que nunca falla, ni siquiera en las circunstancias más difíciles.

Queridos hermanos y hermanas, tenemos que abrir nuestra vida a este amor; cada día Jesucristo nos llama a la perfección del amor del Padre (cf. Mt 5,48). La grandeza de la vida cristiana consiste en efecto en amar “como” lo hace Dios; se trata de un amor que se manifiesta en el don total de sí mismo fiel y fecundo. San Juan de la Cruz, respondiendo a la priora del monasterio de Segovia, apenada por la dramática situación de suspensión en la que se encontraba el santo en aquellos años, la invita a actuar de acuerdo con Dios: «No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios. Y donde no hay amor, ponga amor, y sacará amor» (Epistolario, 26).

En este terreno oblativo, en la apertura al amor de Dios y como fruto de este amor, nacen y crecen todas las vocaciones. Y bebiendo de este manantial mediante la oración, con el trato frecuente con la Palabra y los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, será posible vivir el amor al prójimo en el que se aprende a descubrir el rostro de Cristo Señor (cf. Mt 25,31-46). Para expresar el vínculo indisoluble que media entre estos “dos amores” –el amor a Dios y el amor al prójimo– que brotan de la misma fuente divina y a ella se orientan, el Papa san Gregorio Magno se sirve del ejemplo de la planta pequeña: «En el terreno de nuestro corazón, [Dios] ha plantado primero la raíz del amor a él y luego se ha desarrollado, como copa, el amor fraterno» (Moralium Libri, sive expositio in Librum B. Job, Lib. VII, cap. 24, 28; PL 75, 780D).

Estas dos expresiones del único amor divino han de ser vividas con especial intensidad y pureza de corazón por quienes se han decidido a emprender un camino de discernimiento vocacional en el ministerio sacerdotal y la vida consagrada; constituyen su elemento determinante. En efecto, el amor a Dios, del que los presbíteros y los religiosos se convierten en imágenes visibles –aunque siempre imperfectas– es la motivación de la respuesta a la llamada de especial consagración al Señor a través de la ordenación presbiteral o la profesión de los consejos evangélicos. La fuerza de la respuesta de san Pedro al divino Maestro: «Tú sabes que te quiero» (Jn 21,15), es el secreto de una existencia entregada y vivida en plenitud y, por esto, llena de profunda alegría.

La otra expresión concreta del amor, el amor al prójimo, sobre todo hacia los más necesitados y los que sufren, es el impulso decisivo que hace del sacerdote y de la persona consagrada alguien que suscita comunión entre la gente y un sembrador de esperanza. La relación de los consagrados, especialmente del sacerdote, con la comunidad cristiana es vital y llega a ser parte fundamental de su horizonte afectivo. A este respecto, al Santo Cura de Ars le gustaba repetir: «El sacerdote no es sacerdote para sí mismo; lo es para vosotros»(Le curé d’Ars. Sa pensée – Son cœur, Foi Vivante, 1966, p. 100).

Queridos Hermanos en el episcopado, queridos presbíteros, diáconos, consagrados y consagradas, catequistas, agentes de pastoral y todos los que os dedicáis a la educación de las nuevas generaciones, os exhorto con viva solicitud a prestar atención a todos los que en las comunidades parroquiales, las asociaciones y los movimientos advierten la manifestación de los signos de una llamada al sacerdocio o a una especial consagración. Es importante que se creen en la Iglesia las condiciones favorables para que puedan aflorar tantos “sí”, en respuesta generosa a la llamada del amor de Dios.

Será tarea de la pastoral vocacional ofrecer puntos de orientación para un camino fructífero. Un elemento central debe ser el amor a la Palabra de Dios, a través de una creciente familiaridad con la Sagrada Escritura y una oración personal y comunitaria atenta y constante, para ser capaces de sentir la llamada divina en medio de tantas voces que llenan la vida diaria. Pero, sobre todo, que la Eucaristía sea el “centro vital” de todo camino vocacional: es aquí donde el amor de Dios nos toca en el sacrificio de Cristo, expresión perfecta del amor, y es aquí donde aprendemos una y otra vez a vivir la «gran medida» del amor de Dios. Palabra, oración y Eucaristía son el tesoro precioso para comprender la belleza de una vida totalmente gastada por el Reino.

Deseo que las Iglesias locales, en todos sus estamentos, sean un “lugar” de discernimiento atento y de profunda verificación vocacional, ofreciendo a los jóvenes un sabio y vigoroso acompañamiento espiritual. De esta manera, la comunidad cristiana se convierte ella misma en manifestación de la caridad de Dios que custodia en sí toda llamada. Esa dinámica, que responde a las instancias del mandamiento nuevo de Jesús, se puede llevar a cabo de manera elocuente y singular en las familias cristianas, cuyo amor es expresión del amor de Cristo que se entregó a sí mismo por su Iglesia (cf. Ef 5,32). En las familias, «comunidad de vida y de amor» (Gaudium et spes, 48), las nuevas generaciones pueden tener una admirable experiencia de este amor oblativo. Ellas, efectivamente, no sólo son el lugar privilegiado de la formación humana y cristiana, sino que pueden convertirse en «el primer y mejor seminario de la vocación a la vida de consagración al Reino de Dios» (Exhort. ap. Familiaris consortio,53), haciendo descubrir, precisamente en el seno del hogar, la belleza e importancia del sacerdocio y de la vida consagrada. Los pastores y todos los fieles laicos han de colaborar siempre para que en la Iglesia se multipliquen esas «casas y escuelas de comunión» siguiendo el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, reflejo armonioso en la tierra de la vida de la Santísima Trinidad.

Con estos deseos, imparto de corazón la Bendición Apostólica a vosotros, Venerables Hermanos en el episcopado, a los sacerdotes, a los diáconos, a los religiosos, a las religiosas y a todos los fieles laicos, en particular a los jóvenes que con corazón dócil se ponen a la escucha de la voz de Dios, dispuestos a acogerla con adhesión generosa y fiel.

Vaticano, 18 de octubre de 2011

BENEDICTO XVI

lunes, 2 de abril de 2012

Reflexión para un amigo que consume drogas...

No te conozco ni sé quien eres. Para mí eres un joven o un adulto que, por lo que sea, estás metido en la droga. A ti me dirijo en este artículo.

Tanto si estás intentando salir de la droga, como si lo has intentado algunas veces sin conseguirlo, o como si no lo has intentado nunca en serio, creo que estas reflexiones podrán ayudarte a pensar con seriedad tanto si eres hombre como si eres mujer.

Si tomas droga, piensa en serio hacia dónde te estás dirigiendo y cómo va a acabar tu vida. Siempre nos encontramos con bifurcaciones en el camino de nuestra vida; hay algunas opciones cruciales de las que depende que seas feliz o no en tu futuro. Un ejemplo, el elegir a la persona con la que has de convivir a la hora de contraer matrimonio. Otro, la opción que puedas tomar a la hora de entrar o de salir de la droga.

Lo que puedes dar por seguro es que si estás metido en la droga, cada día dependerás más de ella; cada día estarás más esclavizado por ella, y para seguir drogándote habrás de disponer de dinero para comprarla; como cada día necesitarás más dinero, lo pedirás a tus padres; y llegará un momento en que se cansarán, y acabarán por no darte, porque no podrán más.

Al depender cada día más de la droga, para conseguir dinero robarás, empezando por tus padres, a quien sea y como sea. Éste es el camino que vemos recorrer constantemente a los drogadictos; no hay otro. Y si no pagas a los traficantes, quizá no te libres de alguna paliza o de algo peor. Esto sucede, no te engañes.

Es posible que, al verte en esa situación, te ofrezcan regalarte droga, pero siempre que te comprometas a venderla y distribuirla entre la gente con quienes te relacionas. Y en cualquier redada que haga la policía, también es posible que te detengan y te metan en la cárcel. Lógicamente, te meterán en el sector de drogadictos. Aparte de que no imaginarte lo mal que lo puedes pasar, piensa en el dolor que eso causaría a tus familiares y amigos. ¿Está claro?

También suele suceder que mientras uno siga con la droga, no tenga muchas ganas de trabajar y tanto si te meten en la cárcel como si no ¿qué va a ser de tu futura vida matrimonial? Sin ganas de trabajar y no pudiendo ingresar dinero en casa, ¿Crees que vas a ser feliz? ¿Quién va a mantener a tu familia? ¿A quién podrán tomar como ejemplo tus hijos? ¿Cómo será feliz tu esposa junto a ti? Piensa, piensa, que tampoco te lo digo para asustarte. Tómate la vida en serio y piensa con responsabilidad, cómo va a ser tu futuro si no te sales de la droga. No vivas de ilusiones y piensa como persona.

Cierto que salir de la droga no te va a ser fácil, porque para ello, has de poner en juego toda tu fuerza de voluntad, liberándote de la esclavitud de la drogadicción y volviendo a llevar una vida normal y corriente como la que llevan mucha gente que han logrado salir y viven felices, pero tuvieron que esforzarse.

Tú también puedes lograrlo, porque muchos han logrado salir de ese infierno que crees que es un paraíso, y han reiniciado una vida nueva. Mira hacia el futuro y da los pasos necesarios para ser libre y ser feliz. Además, no olvides que puedes acabar contrayendo alguna enfermedad grave y contagiosa y que tu vida puede ser muy corta. No sabes bien la alegría que darías a tus padres y a tu familia si te decidieses a dar este paso. Seríais felices todos, ellos y tú.

Por último, como obispo, no puedo dejar de decirte unas palabras: por poco creyente que seas, ten en cuenta que Jesús te quiere, y te seguirá queriendo aunque llegues a lo más bajo que pueda llegar cualquier hombre. Acude a él con humildad y con la decisión de cambiar. Él te quiere ayudar y te ayudará. Ábrele la puerta de tu alma; acude a Él y dile como aquel leproso que "se acercó y se postró ante él, diciendo: « Señor, si quieres puedes limpiarme. El extendió la mano, le tocó y dijo: « Quiero, queda limpio. » Y al instante quedó limpio de su lepra" (Mt. 8, 2-3). No te digo que quedarás curado al instante, pero lo que sí te digo es que, si le respondes con tu esfuerzo, tendrás su ayuda y te curarás. No lo dudes; Jesús te quiere.

José Gea

jueves, 15 de marzo de 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

Próximo estreno de "ALBA"



Una interesante película de fuerte carga vocacional de la productora Contracorriente Producciones.

miércoles, 22 de febrero de 2012

martes, 7 de febrero de 2012

De la liga inglesa de futbol al seminario...


El Pontificio Colegio Irlandés de Roma (Italia), es ahora el hogar de Phil Mulryne, de 34 años, exfutbolista del Manchester United y el Norwich, que descubrió en la labor social su vocación al sacerdocio.

Según informó Religión en Libertad, "Mulryne tenía fama de divertido, amigable y algo indisciplinado". Se formó en los juveniles del Manchester United junto David Beckham hasta que fue transferido al Norwich en 1999. Incluso integró la selección de Irlanda del Norte, de cuya concentración fue retirado en 2005 por falta disciplinaria.

Debido a las constantes lesiones, dejó definitivamente el fútbol en 2008. Religión en Libertad señaló que su participación en actividades solidarias y caritativas habría llamado la atención del Obispo de Down and Connor (Irlanda), Mons. Noel Treanor, quien le planteó su posible vocación sacerdotal.

Su excompañero en el Norwich, Paul McVeigh, dijo a la prensa inglesa que mantenía contacto con Mulryne "y sabía que le había dado la vuelta a su vida, que hacía mucho trabajo caritativo y ayudaba a los sin techo cada semana. Aún así, me ha impactado que él sintiese esta llamada".

"Lo que está claro es que no es algo que se tome a la ligera, porque para ser ordenado sacerdote católico hay que estudiar dos años de filosofía y cuatro de teología", afirmó.

viernes, 20 de enero de 2012

Porque sé que eres fuerte...



En la vida nos preguntamos cosas como: ¿Por qué a mí?, ¿Otra vez yo?, o frases como: “Solo a mi me pasan estas cosas”. Y es que hay situaciones que vienen a nuestra vida que nos complican, nos hacen creer que no podremos salir de ellas.
Pero mientras analizaba el porque muchas veces vienen a nuestras vidas situaciones difíciles Dios me daba una respuesta a mi mente y me decía: “Por que se que eres fuerte”.
La verdad es que Dios conoce nuestras limitaciones, así como también nuestras capacidades, El conoce cual es tu fortaleza y como reaccionaras frente a las circunstancias que te rodean, por tal razón permite que vengan a tu vida una serie de situaciones que solo tú puedes soportar.
Y es que no es que seas súper man o súper woman, nada de eso; es que El te conoce a perfección y sabe que en toda situación te apoyas de El, por tal razón no hay nada que temer, no hay porque abatirse, ni dudar, Dios siempre te dará la fortaleza necesaria para que salgas como un campeón frente a las situaciones difíciles que te toca enfrentar.
Analiza por un momento lo siguiente: ¿No te ha ayudado Dios hasta acá?, ¿Alguna vez te ha negado su ayuda?, personalmente Dios nunca me ha defraudado, siempre que lo he necesitado ha estado ahí y eso es lo que me ha hecho fuerte frente a las situaciones que me han tocado vivir.
Si yo te contara todo lo que he pasado, las cosas que me han tocado vivir o como Dios muchas veces como yo lo digo a mis íntimos amigos: “Dios me toma como conejillo de indias”, creo que tú te quedarías asombrado. Pero una vez entendí que Dios permite que pasen cosas a mi vida porque un día alguien mas estará pasando por eso y yo podré ser de bendición para esa persona.
A veces nos complicamos la vida queriendo descifrar el porque de las cosas sin ponernos a pensar de que eso que en este momento estas pasando será algo que dentro de un tiempo cuando veas hacia atrás te dará risa y dirás: “¿Por eso me asuste? ¡Bah!”.
Y es que Dios es lindo, El sabe muy bien que cosas permitir a tu vida, sabe que tú recurrirás a El y El te ayudara. Si Dios supiera que al venir situaciones difíciles a tu vida tu saldrás huyendo, entonces no te las mandaría, el ejemplo de eso es Job, un hombre al cual Dios permitió que el enemigo le quitara TODO, pero porque El sabia que Job le iba a ser fiel hasta el final y fue así, por ello Dios lo recompenso con el doble de todo lo que tenia.
Amados, pueda que estén pasando en este momento por un episodio de esos, en donde te haces una y mil preguntas, pero no temas, no desmayes, no te preocupes, pues si estas pasando por eso es porque Dios ya midió tu capacidad y sabe que eres lo suficientemente fuerte como para superarlo.
Esa fortaleza que tú tienes no proviene de una capacidad humana, sino más bien es el fruto de tu comunión personal con Dios, es por ello que no tienes nada que temer, pues tarde o temprano superaras esta situación y serás testimonio vivo de lo que Dios puede hacer en la vida de aquel que se somete a su voluntad.
Si estabas pensando colgar los guantes en estos días por las difíciles situaciones que has estado atravesando hoy te digo:
NO LO HAGAS, Dios conoce tu corazón y tus necesidades, por tal razón solo necesitas someterte a El, eso que estas pasando nada mas es una oportunidad mas para que Dios se muestre a tu vida, es para que tu fe crezca y tu confianza en Dios se fortalezca, ya veras que luego que esto pase podrás ser de mucha bendición para otros que van a pasar por lo mismo, pero tu con palabras sabias serás testimonio de que Dios puede ayudarlos, así como también te ayudo a ti, solo NO TE RINDAS.
Es difícil asimilarlo con nuestra mente, pero de algo debes estar muy pero muy segura, y esto es:
Si Dios permite eso en tu vida, es porque sabe que eres lo suficientemente fuerte en El para superarlo.


Anónimo (enviado al blog para su publicación)

sábado, 14 de enero de 2012

Reportaje sobre la RUTA MONÁSTICA



Iniciativa vocacional en diez monasterios de clausura de León:


Diez comunidades de vida contemplativa, de la diócesis de León, han relanzado una ruta monástica, en la que pueden participar mujeres con inquietud vocacional. La ruta ya se organizó en 2008 y 2009, y participaron 21 personas con edades entre 17 y 46 años. Tres de ellas ingresaron después en las Comunidades carmelita, benedictina y dominica. Algunas de las que hicieron la ruta cuentan sus vivencias

Diez comunidades religiosas, de siete carismas diferentes -agustinas recoletas, benedictinas, cistercienses, carmelitas, clarisas, concepcionistas y jerónimas- se han unido para relanzar la ruta monástica, alentadas por el obispo de León, monseñor Julián López. Cinco comunidades están en la capital leonesa; y cinco, en la provincia de León.

La ruta, que supone una novedosa iniciativa en la historia de la Iglesia, ofrece la posibilidad de conocer de primera mano las diez comunidades y experimentar sus carismas. Las participantes pueden convivir durante unos días con las religiosas, rezar con ellas, hacer las preguntas que quieran... Participan en la Liturgia de las Horas, en la Eucaristía y en una hora de Lectio divina compartida, en la que reflexionan juntas sobre relatos vocacionales que presenta la Sagrada Escritura.
Todas las mujeres que han vivido la ruta monástica valoran muy positivamente la experiencia, pues les ha permitido conocer de cerca la riqueza de la vida contemplativa, convivir y compartir sus inquietudes. Recogemos a continuación algunos testimonios, entre los que están los de dos jóvenes que han descubierto y seguido su vocación religiosa.

Dios llena plenamente mi vida
Una de las jóvenes que hicieron la ruta monástica en 2008 es la Hermana Alicia María del Espíritu Santo, del Carmelo de León. Cuenta que, aquel año, «todavía no tenía definida mi vocación a la vida contemplativa, ni siquiera a la vida religiosa. Pero estaba viviendo un momento de interrogante en mi vida. En ese tiempo de discernimiento, providencialmente, una amiga me invitó a hacer esta ruta monástica y, animada por mi director espiritual, realicé esta experiencia. Nada tenía que perder: conocer las cosas ayuda a resolver».
Alicia recuerda que, «en la visita a cada monasterio, tuve la oportunidad de preguntar y aclarar todas las dudas que tenía sobre esta vida; ver y conocer a las Hermanas de cada comunidad con su experiencia de vida; hablar con ellas... Con las chicas que hicieron la ruta, pude compartir muchas cosas: un mismo sentir, buscar y... ¡hasta un mismo dudar!»
Durante la ruta monástica, Alicia descubrió su llamada a la vida religiosa. Después, hizo una experiencia vocacional en el Carmelo de León, y se sintió atraída por su carisma. Inició el postulantado y, «si Dios quiere, en febrero haré la profesión de votos temporales. Doy gracias a Dios por el don de la vocación que me ha regalado. Estoy feliz en este camino de seguimiento de Cristo, en el Carmelo. Él llena plenamente mi vida, y estoy segura de que, en comunión de vida con Él, mi vida desde el silencio y la soledad es fecunda para la Iglesia y para todos los hombres. Animo a todas las jóvenes que se sienten atraídas por la vida consagrada a que, como María, pronuncien su Hágase: no se arrepentirán de haberse entregado al Amor».

Les estoy eternamente agradecida
Otra de las jóvenes que han hecho la ruta monástica, María José, recuerda que fue «una de las mejores experiencias de mi vida. Descubrí el verdadero cristianismo que no encontraba a mi alrededor, en el entorno donde vivo. Conocimos a unas mujeres maravillosas, que nos cuidaron mucho y nos enseñaron a querer a los demás, a hacer oración con la Lectio divina, y a conocer el valor de la liturgia y del modo de vida que siguen. Nos formaron, pero antes, nos amaron y nos acogieron con un calor especial. Les estoy eternamente agradecida».
María José cuenta que allí conoció a otras chicas que estaban en una situación muy parecida a la suya: «Aunque éramos muy diferentes entre nosotras, todas nos queríamos mucho, porque teníamos lo más importante en común, que es esa inquietud por buscar la verdad y encontrar a Cristo. Algunas de ellas se comprometieron libremente a vivir una vida consagrada. Pero mi consagración fue a través del matrimonio con un hombre creyente como yo, con el que vivo diariamente nuestra vocación cristiana». María José considera la ruta «un regalo de Dios para enseñarme a ser mejor cristiana y mejor docente».
Otra María José relata que, para ella, lo más importante de la ruta fue «compartir la oración, las miradas y saludos de las Hermanas, tan llenos de significado y tan transformadoras; y estar más atenta y cerquita del Señor. Muy enriquecedor también fue conocer a mis compañeras de ruta. Hemos compartido inquietudes, experiencias que no olvidaremos nunca. Todas hemos descubierto en esta ruta lo que el Señor quiere para nosotras; y es que le digamos: Hágase tu voluntad».
María José conoció la ruta a través de Internet: «Me lancé. Era el primer viaje que hacía sola, pero no tenía miedo. Enseguida, conocí a las chicas y a las Hermanas, y estaba como en familia. Todas las excursiones a los distintos monasterios fueron muy enriquecedoras; y todas las Hermanas, muy amables y cariñosas».

Modos de realizar la ruta
Fátima resume la vivencia de la ruta con una frase que escuchó a un monje benedictino: «Cada monasterio es un acontecimiento del Espíritu Santo». Subraya que «la presencia de las monjas de las distintas comunidades y carismas -sobre todo de las Hermanas más mayores, a través de sus miradas, sonrisas y testimonios- me ayudaron a redescubrir el valor de la entrega. La sola presencia de estas mujeres, con su sabiduría, las convierte en presencias fecundas para los demás».
Silvia recuerda que «teníamos un lema creado por las chicas del grupo: Clarifícate para movilizarte». Y a Stefanía, una chica italiana, la ruta le ayudó a «centrarme en lo esencial y a actuar de forma consecuente».
En el blog contemplativasenruta.blogspot.com pueden verse las opciones de cómo realizar la ruta: en grupo -hay fechas ya fijadas-; visitando una comunidad cada fin de semana; y de forma personalizada -a convenir en función de las necesidades y tiempo de cada persona.

Me encontré con Dios
La Hermana Mercedes es ahora novicia en el monasterio de Benedictinas de Santa María de Carbajal, en la capital leonesa. Hizo la ruta monástica en 2009. Explica que «fue un viaje interior que me llevó hasta ese centro donde viven los anhelos más profundos del corazón, donde te encuentras con la desnudez de tu propio ser..., y con Dios, de una forma misteriosa pero cierta a la vez».
Esos días supusieron para ella «una segunda conversión que, desde la distracción en que me encontraba, me llevó a poner de nuevo mis ojos en los Suyos, mi corazón en Él. Fue como una invitación a vivir desde ese centro; uno de esos momentos de luz que te marcan el camino. Supuso seguir escuchando más conscientemente y de forma más clara la voz de Cristo, que me sigue hablando en cada momento de mi vida, y me va pidiendo respuestas que van configurando poco a poco mi camino. Para mí, sigue siendo una voz que provoca, inquieta, anima, seduce, fortalece... Es como una constante seducción que no fuerza ni exige. Se inicia un diálogo precioso, en el que el Señor va a ser quien lleve siempre la iniciativa, esperando una respuesta».

viernes, 6 de enero de 2012

Ante el fallecimiento de sor María Jesús... ¿Quién ocupará su lugar?

Ayer, vispera de la solemnidad de la Epifanía, nuestro Señor, después de una grave enfermedad, llamó a su presencia a la hermana benedictina Sor María Jesús, de la comunidad benedictina del Monasterio de la Santa Cruz.

Entró al monasterio benedictino a la temparana edad de 13 años y dedicó su vida entera, hasta los 91 años, a vivir el lema de San Benito de Nursia, Ora et Labora (Reza y trabaja). Su existencia fue la de una benedictina, consagrada al rezo de la liturgia, al oficio divino y a la atención de los peregrinos y huéspedes. Mientras dábamos cristiana sepultura a su cuerpo, en la esperanza de la resurrección de los justos, pensaba... ¿Quién ocupará su lugar?, ¿Qué joven tendrá una generosidad y un amor tan grandes como para convertirse en una llama permanente de adoración ante Jesús Sacramentado, como lo fue Sor María Jesús?.....


¿SERÁS TÚ, QUE LEES ESTO?