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sábado, 14 de octubre de 2017

EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.
Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.
Alabado seas, mi Señor,por la hermana nuestra madre tierra,la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Vocacion femenina clarisa

Para vivir nuestra vocación femenina, dentro de la Iglesia es imprescindible que ante todo seamos personas y mujeres de una profunda vida espiritual, mujeres con una intensa experiencia de comunión con Dios.

Como mujeres consagradas en la vida religiosa clariana, esta experiencia de comunión con Dios que es Amor es y debe ser ante todo trinitaria: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Vivir bajo la guía del Espíritu, se convierte para nosotras en un dimensión esencial que adquiere sus peculiaridades particulares. Es un camino de ascesis diaria a imitación de algunas mujeres santas que han ejercido una poderosa influencia en la Iglesia y en la vida religiosa femenina. Podría decirse que el Espíritu Santo y la mujer tienen algunos rasgos en común: la acogida, el cuidado, la custodia, el educar, el dar vida, allí donde una mujer se deja conducir por el Espíritu del Señor, florece la vida y se abren nuevas perspectivas que pueden crear nuevos vínculos en los que las relaciones entre hombres, mujeres y creación encuentren su fuente fundante en el Señor.

domingo, 8 de octubre de 2017

Espiritualidad Clariana: Fraternidad

Clara de Asís fue una hermana menor y así quiso que fueran sus hermanas para siempre. Sin embargo, es también verdad que Clara de Asís, antes que nada fue una "persona de oración", impresionada por la grandeza y humildad del Señor. Francisco y Clara de Asís tuvieron la gracia de conocer, vivir y gozar del encuentro del Señor de forma soberana.
De Francisco y de Clara de Asís hemos heredado también nosotras el gusto de la fraternidad. Nuestra vida fraterna quiere ser, pues, lugar de experiencia de Dios, "lugar de alumbramiento de la fe", lugar de oración y de la búsqueda del Señor.
En medio de los vaivenes de la sociedad y en medio de los grandes cuestionamientos a que ésta nos somete desde la secularidad, hoy nos sentimos llamadas a vivir serena y decididamente esta experiencia del Dios, Padre de Jesús y Padre nuestro y ello con una fe sencilla pero profunda y en una vida de oración que consiste en "tener el corazón y la mente vueltos siempre a Dios".
La identidad de la hermana Clarisa, expuesta en nuestras Constituciones Generales, ha recogido este sello de Clara de Asís: somos seguidoras de Jesús, en primer lugar porque nos asociamos a Él en la adoración y alabanza al Padre por medio del Espíritu. De esta forma, la vida de la hermana clarisa en Fraternidad, es el ámbito privilegiado de oración, contemplación, meditación; lugar también de búsqueda y encuentro de Dios, así como de celebración de cuanto Él hizo, hace y hará por todas nosotras.
Nuestra vocación cristiana nos coloca así ante una de las realidades que configuran la vocación del mismo Jesús, que oraba a su Padre Dios desde la soledad y el silencio, desde la tribulación personal y las necesidades de los hombres y la creación.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Espiritualidad Agustiniana 2/2


¿Que es el Carisma?

Podríamos decir que el carisma es la personalidad de una comunidad religiosa, aquello que lo hacer ser lo que es, le da identidad y a la vez lo diferencia de otra forma de espiritualidad en la Iglesia. Se trata de un don singular que Dios otorga para que los consagrados y consagradas den testimonio de Cristo enfatizando una realidad concreta de Dios.

¿Y Cual es el Carisma de los Agustinos Recoletos?

Lo podemos enunciar así: Es el amor a Dios sin condición, que une las almas y los corazones en convivencia comunitaria de hermanos, y que se difunde hacia todos los hombres para ganarlos y unirlos en Cristo dentro de su Iglesia. Para entenderlo mejor, podemos decir que el carisma Agustino Recoleto se compone de tres elementos o más agustinianamente de tres amores, a saber: contemplación, comunidad, apostolado (amor casto, amor ordenado y amor difusivo).

Con­tem­pla­ción: “amor casto” La con­tem­pla­ción es la na­tu­ral atrac­ción que Dios ejer­ce sobre el ser hu­mano. Dios es irre­sis­ti­ble, tanto que no po­de­mos dejar de verlo, es­cu­char­lo, sen­tir­lo, ad­mi­rar­lo y amar­lo. Nos des­cu­bri­mos de­pen­dien­tes de Dios, le ne­ce­si­ta­mos, le bus­ca­mos y nos en­tre­ga­mos a él. La es­pi­ri­tua­li­dad agus­ti­nia­na en­tien­de esta con­tem­pla­ción como vida para Dios, vida con Dios, vida en Dios y vida de Dios mismo.

Co­mu­ni­dad: “amor or­de­na­do” Cuan­do el ser hu­mano se en­cuen­tra con Dios el gozo que pro­du­ce este en­cuen­tro y el amor que oca­sio­na son tan gran­des, que no queda otro ca­mino que com­par­tir­los, por eso la di­men­sión co­mu­ni­ta­ria nace de la di­men­sión con­tem­pla­ti­va, por­que la per­so­na hu­ma­na no puede vivir en so­le­dad ab­so­lu­ta y Dios mismo es co­mu­ni­dad tri­ni­ta­ria. La con­tem­pla­ción tiene tal fuer­za de unión que hace de los aman­tes de Dios una sola alma y un solo co­ra­zón.

Apostolado: “amor difusivo” El hombre o la mujer agustiniano (a), que por la contemplación se consagra a Dios y comparte su vida en comunidad, se siente también impulsado a comunicar la verdad de Dios. Por eso el agustino recoleto va a donde la Iglesia lo necesite. El objetivo último es llevar a cabo la misión que Cristo coloca a su Iglesia: “Id pues, y haced discípulos a todas las gentes…” (Mt 28,19), que trabajemos para que todos amen a Dios y se amen como hermanos. Por ende la característica más visible en esta dimensión es el servicio, porque como dice el mismo Agustín “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

martes, 19 de septiembre de 2017

Espiritualidad Agustiniana 1/2

¿Qué es un Agustino Recoleto?

ORDEN
Significa que somos una organización de vida religiosa reconocida por la Iglesia que tiene una amplia historia y cuyos miembros viven en comunidad, dedicando sus vidas y esfuerzos a Dios bajo la orientación de una “regla” de vida, es decir unos criterios dados por nuestro fundador, San Agustín.

AGUSTINOS
El nombre nos viene de nuestro inspirador: San Agustín, a quien llamamos cariñosamente “nuestro padre”, gransanto que vivió entre los siglos IV y V y que con sus numerosos escritos y experiencia de vida ha influido toda la historia de la Iglesia. Su ideal fue la entrega y el amor de Dios a través de la vida en comunidad y al servicio de la Iglesia, lo cual lo lleva a fundar monasterios de varones y mujeres y a dictar toda una doctrina sobre la vida religiosa.

RECOLETOS
Hace referencia a un movimiento espiritual surgido a finales de la edad media que, inspirado por Dios, buscaba más radicalidad, más compromiso, más fidelidad y coherencia de vida en todos aquellos que se habían consagrado a Dios. El término significa recogimiento e indica una actitud especial de conversión hacia Dios en la continua consideración en la historia personal de su amor y en el permanente deseo de seguir a Cristo como centro de la vida.

¿Cual es el Estilo de Vida Religiosa?
Vivimos una experiencia de seguimiento de Jesús muy particular conocida también como “consagración”, es decir la entrega total a Dios de manera exclusiva y radical. Nace de una acción divina: Dios llama a una persona para dedicársela a Si mismo y al mismo tiempo, da la gracia de responder profunda y libremente. La resultante es una alianza de mutuo amor y fidelidad, de comunión y misión para gloria de Dios, realización de la persona consagrada y salvación del mundo. Jesús mismo es Aquel a quien el Padre consagró y envió en el más alto de los modos, por eso el religioso o consagrado entrega su vida a Dios como Jesús lo hace: dependiendo del Padre, amándole sobre todas las cosas y entregado por entero a su voluntad. Y aunque estos aspectos de entrega son comunes a todos los cristianos, los consagrados los enfatizan a través de la “profesión” o compromiso total de los llamados “consejos evangélicos” o “votos”: castidad, pobreza y obediencia.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Espiritualidad Monástica: Prólogo a la Regla de San Benito (3/3)

35 Al terminar sus palabras, espera el Señor que cada día le respondamos con nuestras
obras a sus santas exhortaciones. 36 Pues para eso se nos conceden como tregua los días de
nuestra vida, para enmendarnos de nuestros males, 37 según nos dice el Apóstol: «¿No te
das cuenta de que la paciencia de Dios te está empujando a la penitencia?» 38
Efectivamente, el Señor te dice con su inagotable benignidad: «No quiero la muerte del
pecador, sino que cambie de conducta y viva». 39 Hemos preguntado al Señor, hermanos,
quién es el que podrá hospedarse en su tienda y le hemos escuchado cuáles son las
condiciones para poder morar en ella: cumplir los compromisos de todo morador de su
casa. 40 Por tanto, debemos disponer nuestros corazones y nuestros cuerpos para militar en
el servicio de la santa obediencia a sus preceptos. 41 Y como esto no es posible para nuestra
naturaleza sola, hemos de pedirle al Señor que se digne concedernos la asistencia de su
gracia. 42 Si, huyendo de las penas del infierno, deseamos llegar a la vida eterna, 43 mientras
todavía estamos a tiempo y tenemos este cuerpo como domicilio y podemos cumplir todas
estas a cosas a luz de la vida, 44 ahora es cuando hemos de apresurarnos y poner en práctica
lo que en la eternidad redundará en nuestro bien.
45 Vamos a instituir, pues, una escuela del servicio divino. 46 Y, al organizarla, no
esperamos disponer nada que pueda ser duro, nada que pueda ser oneroso. 47 Pero si, no
obstante, cuando lo exija la recta razón, se encuentra algo un poco más severo con el fin de
corregir los vicios o mantener la caridad, 48 no abandones en seguida, sobrecogido de
temor, el camino de la salvación, que forzosamente ha de iniciarse con un comienzo
estrecho. 49 Mas, al progresar en la vida monástica y en la fe, ensanchado el corazón por la
dulzura de un amor inefable, vuela el alma por el camino de los mandamientos de Dios. 50
De esta manera, si no nos desviamos jamás del magisterio divino y perseveramos en su
doctrina y en el monasterio hasta la muerte, participaremos con nuestra paciencia en los
sufrimientos de Cristo, para que podamos compartir con él también su reino. Amén.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Espiritualidad Monastica: Prologo a la Regla de San Benito (2/3)

 19 Hermanos amadísimos, ¿puede haber algo más dulce para nosotros que esta voz del Señor, que nos invita? 20 Mirad cómo el Señor, en su bondad, nos indica el camino de la vida. 21 Ciñéndonos, pues, nuestra cintura con la fe y la observancia de las buenas obras, sigamos por sus caminos, llevando como guía el Evangelio, para que merezcamos ver a Aquel que nos llamó a su reino.
22 Si deseamos habitar en el tabernáculo de este reino, hemos de saber que nunca
podremos llegar allá a no ser que vayamos corriendo con las buenas obras. 23 Pero
preguntemos al Señor como el profeta, diciéndole: «Señor, ¿quién puede hospedarse en tu
tienda y descansar en tu monte santo?» 24 Escuchemos, hermanos, lo que el Señor nos
responde a esta pregunta y cómo nos muestra el camino hacia esta morada, diciéndonos: 25
«Aquél que anda sin pecado y practica la justicia; 26 el que habla con sinceridad en su
corazón y no engaña con su lengua; 27 el que no le hace mal a su prójimo ni presta oídos a
infamias contra su semejante». 28 Aquel que, cuando el malo, que es el diablo, le sugiere
alguna cosa, inmediatamente le rechaza a él y a su sugerencia lejos de su corazón, «los
reduce a la nada», y, agarrando sus pensamientos, los estrella contra Cristo.
29 Los que así proceden son los temerosos del Señor, y por eso no se inflan de soberbia por la rectitud de su comportamiento, antes bien, porque saben que no pueden realizar nada por sí mismos,
sino por el Señor, 30 proclaman su grandeza, diciendo lo mismo que el profeta: «No a
nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre, da la gloria», al igual que el apóstol Pablo,
quien tampoco se atribuyó a sí mismo éxito alguno de su predicación cuando decía: «Por la
gracia de Dios soy lo que soy». 32 Y también afirma en otra ocasión: «E1 que presume, que
presuma del Señor». 33 Por eso dice el Señor en su evangelio: «Todo aquel que escucha
estas palabras mías y las pone por obra, se parece al hombre sensato, que edificó su casa
sobre la roca. 34 Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos y arremetieron contra la
casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada en la roca».

martes, 5 de septiembre de 2017

Espiritualidad Monástica: El prologo de la Rega de San Benito (1/3)

1 Escucha, hijo, estos preceptos de un maestro, aguza el oído de tu corazón, acoge con
gusto esta exhortación de un padre entrañable y ponla en práctica, 2 para que por tu
obediencia laboriosa retornes a Dios, del que te habías alejado por tu indolente
desobediencia. 3 A ti, pues, se dirigen estas mis palabras, quienquiera que seas, si es que te
has decidido a renunciar a tus propias voluntades y esgrimes las potentísimas y gloriosas
armas de la obediencia para servir al verdadero rey, Cristo el Señor.
4 Ante todo, cuando te dispones a realizar cualquier obra buena, pídele con oración muy
insistente y apremiante que él la lleve a término, 5 para que, por haberse dignado contarnos
ya en el número de sus hijos, jamás se vea obligado a afligirse por nuestras malas acciones.
6 Porque, efectivamente, en todo momento hemos de estar a punto para servirle en la
obediencia con los dones que ha depositado en nosotros, de manera que no sólo no llegue a
desheredarnos algún día como padre airado, a pesar de ser sus hijos, 7 sino que ni como
señor temible, encolerizado por nuestras maldades, nos entregue al castigo eterno por ser
unos siervos miserables empeñados en no seguirle a su gloria.
8 Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos espabila, diciendo: «Ya es hora
de despertamos del sueño». 9 y, abriendo nuestros ojos a la luz de Dios, escuchemos
atónitos lo que cada día nos advierte la voz divina que clama: 10 «Si hoy escucháis su voz,
no endurezcáis vuestros corazones». 11 y también: «Quien tenga oídos, oiga lo que dice el
Espíritu a las Iglesias». 12 ¿Y qué es lo que dice? «Venid, hijos; escuchadme; os instruiré en
el temor del Señor». 13 «Daos prisa mientras tenéis aún la luz de la vida, antes que os
sorprendan las tinieblas de la muerte».
14 Y, buscándose el Señor un obrero entre la multitud a laque lanza su grito de
llamamiento, vuelve a decir: 15 «¿Hay alguien que quiera vivir y desee pasar días
prósperos?» 16 Si tú, al oírle, le respondes: «Yo», otra vez te dice Dios: 17 Si quieres gozar
de una vida verdadera y perpetua, «guarda tu lengua del mal; tus labios, de la falsedad; obra
el bien, busca la paz y corre tras ella». 18 Y, cuando cumpláis todo esto, tendré mis ojos
fijos sobre vosotros, mis oídos atenderán a vuestras súplicas y antes de que me interroguéis
os diré yo: «Aquí estoy».

Espiritualidad

Buenas tardes
Me gustaría ir introduciendo en el blog algunas entradas sobre espiritualidad; Espiritualidad agustiniana, benedictina, franciscana, carmelitana....Unas entradas que creo que tienen un encanto especial, fecundo, profundo y desconocido; para dar a conocer la vida monástica y religiosa desde la raíz de la misma y no solo de labios de los que ya han dado el salto.
Espero que os guste.