jueves, 31 de enero de 2013

Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2013



El día 2 de febrero es la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén (cf. Lc 2, 22-40), conmemoración litúrgica popularmente llamada la candelaria. Desde el año 1997, por iniciativa del beato Juan Pablo II, se celebra ese día la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, y los consagrados, con su modo carismático de vivir el seguimiento de Jesucristo, son puestos en el candelero de la Iglesia para que, brillando en ellos la luz del Evangelio, alumbren a todos los hombres y estos den gloria al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5,16).

En el presente Año de la fe convocado por el papa Benedicto XVI, la vida consagrada, en sus múltiples formas, aparece ante nuestros ojos como un signo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo, expresión tomada de la carta apostólica Porta fidei (n. 15) y lema de dicha Jornada. ¿Qué significa que los consagrados son un signo para el mundo de la presencia de Cristo resucitado en medio de nosotros? El apóstol san Pablo puede darnos la clave interpretativa de dicha afirmación al confesar: "Mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí" (Gál 2, 20).

Los consagrados viven esta fe existencial, una fe que nace del encuentro con Dios en Jesucristo, de su amor, de la confianza en su persona, hasta involucrar la vida entera. "La fe no es un mero asentimiento intelectual del hombre frente a las verdades en particular sobre Dios; es un acto por el cual me confío libremente a un Dios que es Padre y me ama; es la adhesión a un Tú que me da esperanza y confianza. [...] Dios se ha revelado a nosotros en Cristo, ha revelado que su amor por cada uno de nosotros es sin medida: en la cruz, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre, nos muestra del modo más luminoso a qué grado llega este amor, hasta darse a sí mismo, hasta el sacrificio total. Con el misterio de la muerte y Resurrección de Cristo, Dios desciende hasta el fondo de nuestra humanidad para elevarla. La fe es creer en este amor de Dios [...], un amor indestructible que no solo aspira a la eternidad, sino que la da" (BENEDICTO XVI, Audiencia general, 24.X.2012).

Los religiosos y religiosas, las vírgenes consagradas, los miembros de los institutos seculares y las sociedades de vida apostólica, los monjes y monjas de vida contemplativa, y todos cuantos han sido llamados a una nueva forma de consagración, hacen del misterio pascual la razón misma de su ser y su quehacer en la Iglesia y para el mundo. Ellos y ellas, con su vida y misión, son en esta sociedad tantas veces desierta de amor, signo vivo de la ternura de Dios.

Nacidos de la Pascua, ellos y ellas, por el Espíritu de Cristo resucitado, pueden entregarse sin reservas a los hermanos y a todos los hombres, niños, jóvenes, adultos y ancianos, por el ejercicio de la caridad, en las escuelas y hospitales, en los geriátricos y en las cárceles, en las parroquias y en los claustros, en las ciudades y en los pueblos, en las universidades y en los asilos, en los lugares de frontera y en lo más oculto de las celdas. El papa Benedicto XVI, al convocar el Año de la fe, ha querido que "la Iglesia renueve el entusiasmo de creer en Jesucristo, único Salvador del mundo; reavive la alegría de caminar por el camino que nos ha indicado; y testimonie de modo concreto la fuerza transformadora de la fe [...] a través del anuncio de la Palabra, la celebración de los sacramentos y las obras de caridad".

Y asimismo lo quiere para todos nuestros hermanos y hermanas de la vida consagrada. Tenemos ante nosotros, pues, un magnífico programa para este Año de la fe: renovar con entusiasmo la consagración, reavivar con alegría la comunión, testimoniar a Cristo resucitado en la misión evangelizadora.


+ Vicente Jiménez Zamora Obispo de Santander Presidente de la CEVC

jueves, 24 de enero de 2013

lunes, 31 de diciembre de 2012

CASTIDAD Y PUREZA DE CORAZÓN



"Vivir una vida casta no es fácil; no sólo para los célibes, sino para todo el mundo. Aun cuando mantengamos nuestras acciones en regla, aun así resulta difícil vivir con un corazón casto, con una actitud casta y con fantasías castas. La pureza de corazón y de intención se nos hace muy difícil. ¿Por qué? La castidad es difícil porque somos, en alto grado, incurablemente sexuales en cada poro de nuestro ser. Y esto no es algo malo. Es don de Dios. Lejos de ser algo sucio y contrario a nuestra vida espiritual, la sexualidad es un gran don de Dios, fuego santo de Dios en nosotros. Y así el vivo deseo de consumación sexual es un colorido consciente y rudimentario que está a la base de la mayoría de las acciones de nuestra vida.


     Y por eso es difícil también orar pidiendo el don de la castidad, porque, al pedirlo, aparentemente es como si pidiéramos que el anhelo y la energía sexuales disminuyan en nosotros o que lleguen a desaparecer totalmente. ¿Y quién quiere vivir una vida asexuada o castrada? Nadie sano y en sus cabales quiere tal cosa. Así pues, si estás sano y en tus cabales, te resulta difícil orar de corazón pidiendo la castidad, ya que en el fondo nadie quiere ser asexuado.
   Pero en realidad el problema no está en la castidad, sino en nuestro modo de entenderla. Ser casto no significa que nos convirtamos en asexuales (aunque la espiritualidad se ha esforzado siempre por rechazar esa equiparación). En la castidad no se trata de negar nuestra sexualidad, sino de canalizarla propiamente. Ser casto es ser puro de corazón. Esa es la noción bíblica de castidad. Jesús no nos propone que pidamos la castidad; nos orienta a que pidamos la “pureza de corazón”. Bienaventurados los “puros de corazón, porque verán a Dios”. Ellos canalizan también correctamente su sexualidad.

   ¿Qué es, pues, o en qué consiste la pureza de corazón? Ser puro de corazón es relacionarse de tal manera con los otros y con el mundo que se respete y honre la dignidad total, la valía y el destino de cada persona y de cada cosa. Ser puro de corazón es ver a los demás como Dios los ve. La pureza de corazón nos llevará a amar a los otros teniendo siempre en la mente su propio bien. Karl Rahner comenta que somos “limpios de corazón” cuando vemos a los otros enmarcados en un horizonte infinito, es decir, dentro de una visión que percibe individualmente la dignidad de los otros, su vida, sus sueños y su sexualidad dentro del horizonte mayor de todos, el Plan de Dios. Pureza de corazón es pureza de intención y respeto total en el amor.

   Cuando entendemos la castidad de esta manera nos resulta más fácil pedirla en oración. Entendiéndola de esta manera no estamos pidiendo que se amortigüen nuestras energías sexuales. Estamos pidiendo, más bien, permanecer totalmente ardientes, pero teniendo nuestras energías, intenciones y fantasías sexuales debidamente canalizadas. Estamos pidiendo también un tipo de madurez, humana y sexual, que respete totalmente a los demás. Esencialmente estamos pidiendo un respeto más profundo, una madurez más cabal y un amor más vigorizante y mejor transmisor de vida.

   Y ésta es una oración muy necesaria en nuestra vida, porque la sexualidad es tan fuerte que, hasta en el contexto de una relación matrimonial, la sexualidad puede tener todavía una intencionalidad no lo suficientemente amplia. Charles Taylor, en su libro “Una Edad Secular”,expresa su punto de vista diciendo que el sexo pierde con demasiada facilidad el amplio horizonte y se vuelve demasiado estrecho en su enfoque. Éste es un punto que con frecuencia falta en nuestra comprensión del sexo: No intento ser condescendiente con nuestros antepasados, porque pienso que hay involucrada una tensión real al tratar de combinar en una vida sexual la satisfacción plena y la piedad. Éste es de hecho sólo uno de los puntos en los que una tensión más amplia se deja sentir entre el saberse realizado humanamente, en general, y la dedicación a Dios. Que esta tensión habría de ser especialmente evidente en el terreno sexual es fácilmente comprensible. La intensa y profunda realización sexual nos hace fijarnos fuertemente en el intercambio amoroso dentro de la pareja o del matrimonio; esto nos atrae y ata fuertemente, de modo posesivo, a lo compartido en la intimidad. (…) No es por nada que los monjes y ermitaños de la iglesia primitiva percibieran la renuncia sexual como un abrir el camino hacia el amor más amplio de Dios… [Y] que haya una tensión entre realización plena y piedad no debería sorprendernos en un mundo distorsionado por el pecado, que se encuentra separado y alejado de Dios. Pero tenemos que evitar convertir esto en una incompatibilidad constitutiva”. Por desgracia eso es lo que siempre, tanto el mundo secular como la espiritualidad cristiana (sin una comprensión correcta de la castidad) se esfuerzan por no hacer.

   Dado el poder de la sexualidad en nosotros, y dada la fuerza de nuestros impulsos y anhelos humanos en general, no es fácil vivir una vida casta. Es aún más difícil, y raro, tener un espíritu casto, un corazón casto, ensueños y fantasías castas e intenciones castas. Nuestros corazones quieren lo que quieren, y nos presionan para que no tengamos en cuenta las consecuencias. Fácilmente podemos sentir una cierta repugnancia a orar pidiendo la castidad. Pero eso se debe, en gran parte, a que no entendemos correctamente la castidad: Que no es una insensibilización del corazón, un desnudarnos de nuestra sexualidad, sino una madurez más profunda que deja que nuestras energías sexuales fluyan de una manera más comunicadora de vida"

Ron Rolheiser (Traducción Carmelo Astiz) - Lunes 23 de Enero del 2012




viernes, 21 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

¡GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD!


"El Verbo de Dios plantó su tienda entre los hombres y se hizo Hijo del Hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a poner su morada en el hombre" (S. Ireneo)

FELIZ NAVIDAD 2012-13 QUERIDOS AMIGOS/AS DE NUESTRO BLOG VOCACIONAL

lunes, 10 de diciembre de 2012

La "inoportunidad" del Adviento (Dolores Aleixandre)

Sí, inoportunidad, no me arrepiento del título, esa ha sido mi impresión después de hacer una lectura seguida de los textos de Adviento. Vienen cargados de tantas palabras resplandecientes: alegría, seguridad, gloria, esplendor, paz, confianza, salvación…, que esa insistencia luminosa resulta casi insultante en estos tiempos de tanta oscuridad.

Puestos a elegir, preferiríamos otras promesas más cercanas a nuestra realidad: en vez de colinas que se abajan y valles que se levantan, esperaríamos el anuncio de que bajan las hipotecas, desciende la prima de riesgo y se eleva la responsabilidad de los bancos que han dejado sin ahorros a tantas familias. Estupendo que lo torcido se enderece, pero nos suena a música celestial mientras continúen los métodos tortuosos de muchos empresarios para solicitar EREs y mandar al paro a tanta gente. Baruc nos exhorta a envolvernos en el manto de la justicia de Dios y es una magnífica cobertura pero ¿de qué les va a servir a los inmigrantes sin papeles si se quedan sin la sanitaria?

La teología y sus eruditos se defienden: “Se trata de una perspectiva escatológica”, distinguen. Claro, pero sólo con eso no llego a fin de mes, piensa más de uno. Jesús, que afortunadamente no era un erudito, propone otras salidas: da por sentada la existencia de situaciones desastrosas que nos sacuden llenándonos de ansiedad y preocupación pero, donde nosotros no vemos más que catástrofes, él ve “señales”. La condición para descubrirlas es “levantar los ojos”, ir más allá de lo inmediato que nos ciega y atrapa en redes de deseos insatisfechos, en obsesiones por retener modos de vida que considerábamos definitivos, en temores que embotan nuestro corazón impidiendo el fluir de la vida.

Y esas “señales” ¿dónde buscarlas?: en el desierto, responde el evangelio de Lucas en el 2º Domingo, en esos lugares marginales que nos obligan a afrontar sin distracciones esas preguntas de las que tratamos de escapar, que nos inquietan más allá de lo económico y que se enmascaran bajo pretextos de impotencias y desánimos. Los personajes políticos y religiosos nombrados (Poncio Pilato, Herodes, Anás, Caifás….) quizá fueron peores que los que hoy nos gobiernan pero, a pesar de sus poderes e intrigas, no consiguieron extinguir la esperanza que convocaba la voz profética de Juan desde la periferia.

En la tercera semana las señales se vuelven más concretas: hay que abrirse a la alteridad hasta llegar a compartir con otros, hay que salir del estrecho círculo de “lo mío” para que la esclavitud del poseer deje paso a la libertad de preferir el bien mayor de la relación: la alegría de que una túnica sobrante abrigue ahora el cuerpo aterido de un hermano. Las señales de la cuarta semana nos devuelven a la belleza de lo pequeño, a la humildad de lo cotidiano: Dios elige como morada a Belén, un pueblo insignificante; y un sencillo saludo, esa experiencia universal de acogida del otro, desencadena un torrente de comunicación entre dos mujeres embarazadas que se llenan de alegría, bendicen y se ríen juntas mientras la vida crece en sus entrañas.

 No son señales fáciles ni evidentes porque el Evangelio es siempre un tesoro escondido, un don exigente, una gracia cara. Después de todo, quizá el Adviento pueda conducirnos “oportunamente” hacia ese júbilo que se atreve con tanto descaro a prometer.

Dolores Aleixandre

lunes, 3 de diciembre de 2012

Tiempo de Adviento 2012


FELIZ  Y PROVECHOSO TIEMPO DE ADVIENTO PARA TODOS
ESPERA ACTIVA... EL SEÑOR YA LLEGA



lunes, 5 de noviembre de 2012

La evangelización de los jóvenes ante la "emergencia afectiva" (Mons. J.I. Munilla)

"Solemos repetir con frecuencia que para poder dirigirnos al joven de nuestros días, necesitamos primero conocerle. Pero, ¿cómo le podemos llegar a conocer? La tentación sería recurrir exclusivamente al estudio sociológico o a las encuestas: “¡Vamos a ver cómo están los jóvenes de hoy...!” Ciertamente eso es necesario, y basta ver el vídeo precongresual producido por Juan Manuel Cotelo, que se ha difundido con tanto éxito por las redes, con el título de “También vosotros daréis testimonio”.

En él se aborda con realismo y sin miedo a la verdad, la situación de partida ante el hecho religioso del joven actual. Pero si queremos conocer al joven de nuestros días, tenemos que ir más allá del dato sociológico. Necesitamos conocer en profundidad a Jesucristo, ya que solo en Cristo conoceremos en profundidad al joven.
Esta clave teológica es importantísima para poder interpretar lo que nos dicen las encuestas. Y aunque soy consciente de que a quienes no tengan fe les costará entenderlo, conviene recordar que esta convicción enlaza con lo mejor de nuestra tradición espiritual. Por ejemplo, en el Siglo de Oro Español decía la propia Santa Teresa de Jesús: “A mi parecer, jamás acabamos de conocernos si no procuramos conocer a Dios”.

Hace cincuenta años los padres conciliares reunidos en el Concilio Vaticano II, proclamaban: “Bajo la luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, el Concilio habla a todos para esclarecer el misterio del hombre.” (‘Gaudium et Spes’ nº 10). Pues bien, medio siglo después, este Congreso de Pastoral Juvenil reunido en Valencia, vuelve a reconocer y a proclamar: ¡En Cristo, y sólo en Él, se revela y se descubre el corazón del joven!
Uno de los motivos principales por el que nos está costando tanto que el Evangelio resuene en el corazón de los jóvenes, es porque nosotros mismos tenemos todavía un déficit importante para llegar al Corazón de Cristo, y conocer en Él su designio de misericordia hacia todos nosotros, jóvenes evangelizadores y jóvenes evangelizados. Y es que verdaderamente necesitamos conocer la realidad joven desde Cristo y en Cristo, porque como decía San Bernardo: “El desconocimiento propio genera soberbia, pero el desconocimiento de Dios genera desesperación”.....

SI ERES UN CATEQUISTA O ANIMADOR DE JÓVENES EN LA FE, O UN JOVEN CON GANAS DE PROFUNDIZAR EN LA FE, MERECE LA PENA QUE TE LEAS LA PONENCIA COMPLETA EN ESTE ENLACE:


miércoles, 17 de octubre de 2012

También vosotros daréis testimonio

¿CÓMO ES LA FE DE LOS JÓVENES?

Merece la pena ver este corto que promociona el I Congreso de Pastoral Juvenil... BUENÍSIMO



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mensaje del Concilio Vaticano II a los jóvenes

El Santo Padre Benedicto XVI nos acaba de decir a todos los cristianos en la Carta Apostólica Porta Fidei (La puerta de la fe) con la que convoca el Año de la fe (11 octubre 2012-24 noviembre 2013), que el Concilio Vaticano II (del que van a cumplirse los 50 años)no pierde su valor ni su esplendor, y que sigue siendo una gran fuerza para la renovación de la Iglesia (nº 5).

El 7 de diciembre de 1965, los Padres del Concilio, Obispos del mundo entero, dirigían este mensaje a los jóvenes, mensaje que sigue siendo actual y necesario:


MENSAJE DEL CONCILIO VATICANO II A LOS JÓVENES



Finalmente, es a vosotros, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia.

Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella. La Iglesia, durante cuatro años, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente joven. Al final de esa impresionante «reforma de vida» se vuelve a vosotros.

Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, porque la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, luz que alumbrará el porvenir. La Iglesia está preocupada porque esa sociedad que vais a constituir respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas personas son las vuestras. Está preocupada, sobre todo, porque esa sociedad deje expandirse su tesoro antiguo y siempre nuevo: la fe, y porque vuestras almas se puedan sumergir libremente en sus bienhechoras claridades.

Confía en que encontraréis tal fuerza y tal gozo que no estaréis tentados, como algunos de vuestros mayores, de ceder a la seducción de las filosofías del egoísmo o del placer, o a las de la desesperanza y de la nada, y que frente al ateísmo, fenómeno de cansancio y de vejez, sabréis afirmar vuestra fe en la vida y en lo que da sentido a la vida: la certeza de la existencia de un Dios justo y bueno. En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores.

La Iglesia os mira con confianza y amor. Rica en un largo pasado, siempre vivo en ella, y marchando hacia la perfección humana en el tiempo y hacia los objetivos últimos de la historia y de la vida, es la verdadera juventud del mundo. Posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas. Miradla y veréis en ella el rostro de Cristo, el héroe verdadero, humilde y sabio, el Profeta de la verdad y del amor, el compañero y amigo de los jóvenes. Precisamente en nombre de Cristo os saludamos, os exhortamos y os bendecimos.

7 de diciembre de 1965

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Por qué ser religioso?



Desde mucho tiempo se viene discutiendo sobre la Vida Religiosa. Ya no satisface la forma como se está llevando y muy pocos candidatos solicitan entrar en ella. Más todavia se nota que los jovenes de hoy no comprenden este genero de vida en el cual hay que renunciar, según ellos, a valores muy apreciados: a la libertad, a tener una familia, a usar los bienes de este mundo.

Los votos tradicionales en la vida religiosa de obediencia, castidad y pobreza son vistos como perdidas y no como ganancia. Yo creo que hay que cambiar esta forma de presentación de la vida religiosa.
No soy religioso porque no he querido vivir en libertad, sino que libremente he asumido un compromiso responsable de integrarme activamente en un proyecto de trabajo por el Reino de Dios como cualquiera que entra a trabajar en una empresa se compromete a respetar los roles de cada uno; no soy religioso porque no he querido tener una familia, sino porque he querido amar como Jesús, en forma abierta, en forma más profunda, teniendo los brazos abiertos a todos, dispuesto a servir a todos especialmente en lo más importante para el hombre; no soy religioso porque no valoro los bienes de este mundo o me gusta vivir en pobreza, en necesidad, sino porque he querido expresar con mi vida solidaridad con los más necesitados, he querido compartir con ellos, trabajar para ellos, he querido contestar las injusticia que se cometen en contra de ellos.

¿No podemos encontrar formas nuevas de expresar estos contenidos? Un camino nuevo en la vida no se define por lo que se deja, sino por lo se busca. Amar como Jesús, solidaridad, vida en común... son ideales que también hoy día pueden suscitar interés y despertar entusiasmo. Escribo esto hoy día recordando 65 años de mi profesión religiosa. (P. Pancho)

miércoles, 11 de julio de 2012

Testimonio: La Vida consagrada ante la Nueva Evangelización

Interesante testimonio de una nueva comunidad religiosa, las Agustinas del Monasterio de la Conversión. ¿Qué aporta la Vida consagrada a la Nueva Evangelización?



jueves, 31 de mayo de 2012

1º Encuentro Vocacional "Busco algo más" para jovenes con inquietud y consagrados/as


APOYAMOS DESDE "CRISTO TE LLAMA ESTA INICIATIVA Y COOPERAMOS CON ELLA

PARA CONSAGRADOS QUE QUIERAN COMPARTIR SU EXPERIENCIA Y REFLEXIONAR SOBRE LA PASTORAL VOCACIONAL....
PARA JÓVENES CON INQUIETUD VOCACIONAL...
PARA SEMBRADORES DEL "EVANGELIO DE LA VOCACIÓN...

DEL 24 (llegada) al 26 DE AGOSTO
LUGAR: VALDECAÑAS (CUENCA)
PRECIO: 60 euros
TFNO E INSCRIPCIONES:
913882930
637839747


jueves, 17 de mayo de 2012

Mensaje Jornada Pro Orantibus 2012

«Contempladlo y quedaréis radiantes» (Sal 34, 6)
La contemplación, luz de la nueva evangelización

El domingo, 3 de junio, celebramos la «solemnidad de la santísima e indivisa Trinidad, en la que confesamos y veneramos al único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de personas en la unidad de Dios» (elog. del Martirologio Romano). En esa solemnidad celebramos también la Jornada Pro Orantibus. Es un día para que valoremos y agradezcamos la vida de los monjes y monjas, que se consagran enteramente a Dios por la oración, el trabajo, la penitencia y el silencio. Toda la Iglesia debe orar al Señor por esta vocación tan especial y necesaria, despertando el interés vocacional por la vida consagrada contemplativa. La exhortación apostólica del beato Juan Pablo II, Vita consecrata, en el número 8, describe así la naturaleza y finalidad de la vida consagrada contemplativa: «Los Institutos orientados completamente a la contemplación, formados por mujeres o por hombres, son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura. En la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno, orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios. Ofrecen así a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del Pueblo de Dios» (VC 8).

El lema de este año es: “Contempladlo y quedaréis radiantes” (Sal 34, 6). En la vida de los monjes y monjas se cumple lo que anuncia el salmista. La vida contemplativa es epifanía, en la que podemos contemplar el rostro de Cristo, como Pedro, Santiago y Juan en el monte Tabor (cf. Mt 17, 1‐13). La contemplación llena de belleza a los orantes e inunda de hermosura el ambiente que envuelve al que ora: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!. Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (Mt 17, 4).

PRESENTACIÓN DE LA JORNADA
Los contemplativos, como los místicos, se asoman al misterio de Dios, atisban sus maravillas, gozan de sus confidencias, saborean su intimidad. Las personas contemplativas están llamadas a irradiar a Cristo, que es la luz del mundo (cf. Jn 8, 12). La persona misma de Cristo es luz: «Él es imagen del Dios invisible» (Col 1, 15), «reflejo de su gloria e impronta de su ser» (Hb 1, 3). Cristo es una viva transparencia del Padre: «Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí» (Jn 14, 10). Las obras de Jesús, especialmente sus milagros, manifiestan la luz, anuncian al pueblo que el Reino de Dios ha llegado ya (cfr. Lc 11, 20). Toda la vida de Jesús ‐su nacimiento, su muerte y resurrección, su ascensión y la venida del Espíritu Santo‐, está marcada por los signos de la luz. Las palabras de Cristo son luz: nos abren los secretos del Padre; proclaman la salvación; trazan el camino hacia la vida; nos llaman a la conversión y a la fe, porque ha llegado el Reino (cf. Mc 1, 15). Son palabras que invitan a la serenidad del alma y producen la alegría del corazón. Los monjes y monjas, a través de la contemplación, entran en contacto con la luz de Cristo. La oración les hace particularmente transparentes a Dios. Un contemplativo que sube a Dios por la oración, baja luego del monte, como Moisés, con la piel de su rostro radiante por haber hablado con Él (cf. Éx 34,29).

 El alma elevada a Dios es iluminada con su luz inefable, dice san Juan Crisóstomo; puede entregar a los demás lo contemplado "contemplata aliis tradere", escribe santo Tomás de Aquino. Quien ora bien dice siempre palabras sencillas y claras, como participando de la transparencia de Dios. La contemplación es luz de la nueva evangelización. Los contemplativos evangelizan con lo que “son”, más que con lo que “hacen”. Su propia vocación y consagración son ya instrumento de evangelización. Lo más esencial de la nueva evangelización de los monjes y monjas es mostrar a los demás la belleza de la misma contemplación. Las personas contemplativas nos ayudan a experimentar el misterio insondable de Dios, que es amor; el contemplativo puede exclamar: «Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche» (san Juan de la Cruz). El papa Benedicto XVI, en el Encuentro organizado por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Nuevos Evangelizadores para la Nueva Evangelización, dirigiéndose a los participantes, les decía que «el mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios"…
Solo a través de hombres y mujeres modelados por la presencia de Dios, la Palabra de Dios continuará su camino en el mundo dando sus frutos» (16.10.2011). El mensaje esencial de los contemplativos se resume en la frase de santa Teresa de Jesús: «Solo Dios basta». Mientras peregrinamos por este mundo entre luces y sombras, las personas contemplativas nos recuerdan que también hoy Dios es lo único necesario, que hay que buscar primero el Reino de Dios, que la vida nueva en el Espíritu preanuncia la consumación de los bienes invisibles y futuros. En la Jornada Pro Orantibus damos gracias Dios por el don de la vida consagrada contemplativa, que tanto embellece el rostro de Cristo, que resplandece en su Iglesia.

+ Vicente Jiménez Zamora Obispo de Santander Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada

viernes, 11 de mayo de 2012

San Juan de Ávila: sacerdote para la evangelización

En tiempos difíciles de crisis sociales y culturales, pero también de nuevas oportunidades para el anuncio misionero del Evangelio, Dios llamó a un santo español San Juan de Ávila, cuya fiesta celebramos ayer (10 de mayo) a ser misionero, predicador, reformador, director de almas y sacerdote hasta el fin.
Es el patrono de los sacerdotes seculares de España y merece la pena conocer el testimonio de su vida.