martes, 30 de junio de 2009

¿En qué consiste una vocación?


Todo, pero TODO ser humano tiene una misión qué cumplir dentro de las condiciones más diversas. Para que el hombre realice esa misión perfectamente, necesita lo que se llama "vocación", es decir, inclinación hacia una cosa determinada y llamamiento de la gracia en el orden sobrenatural. Vocación viene del verbo "vocare", que significa llamar. Es una invitación, un llamamiento de Dios. Pero, ¿cómo distinguir la vocación?

a) La vocación es una gracia. Un don de Dios.

Una vocación se caracteriza por una serie de dones, de luces, de inspiración sobrenaturales, bajo cuya influencia, el alma se siente atraída hacia un estado u otro.

Aquí tenemos que hacer la distinción. Una vocación NUNCA se podrá distinguir sin la libertad de pensamiento. Dios creó al hombre (y a la mujer) libre... es decir. A su IMAGEN y SEMEJANZA. Si a uno frecuentemente lo obligan a escoger una "vocación", porque "hay tanta gente necesitada, te necesitamos", puede ser un modo de chantaje sentimental.

Es decir: No sirve de nada hacer sentir a alguien culpable por no seguir en MI GRUPO, según A MÍ ME GUSTA, con MIS MEDIOS Y MÉTODOS. Incluso ha habido grupos que, formando parte dentro de la Iglesia Católica, incluso algunos sacerdotes u obispos se les ha criticado por este excesivo "celo". No estoy enterado de todos los casos. Pero de ser cierto, no se tendría que juzgar al grupo completo, sino a la comunidad LOCAL. Incluso alguna gente ha llegado a afirmar que son más católicos que el Papa. No. No va por ahí...

b) No es una orden, sino un llamamiento, una invitación

Dios, da continuamente sus luces, como en un suspiro. Recordemos el pasaje del libro de los reyes, donde el profeta Elías se escondió en una cueva y esperó al Señor. Primero llegó un terremoto, pero Dios no estaba allí. Luego un gran torrente, pero Dios tampoco estaba allí. Finalmente... llegó una brisa suave, y Elías reconoció a Dios y salió de la cueva.

Tenemos que hacer la aclaración de que NO TE VAS AL INFIERNO si no supiste escoger tu vocación. Eso sí, será más difícil llegar a la santidad (y al cielo para el caso es lo mismo), porque ya Dios te había preparado el camino (chance hasta pavimentado y preferiste irte por otra parte. Claro, no falta quien la riega por no saber ser paciente al tomar una decisión. Tal es el caso del típico cuate que por "comerse la torta antes del recreo" termina casándose a la fuerza con su novia porque la cigüeña ya viene en camino.

c) Algunos emprenden el camino equivocado,

como san Pablo, y en él ven al fin más claramente, a través de su error, la excelencia del buen camino. Pero generalmente la vocación es una voz, algunas veces dulce, y otras apremiante, se deja oír en el silencio del alma como un eco lejano... que les dice: VEN, SIGUEME.

Es como una certeza de que un mensaje está destinado para tí. A veces es imposible negarlo... una certeza del 100% incluso más real que la realidad que vivimos, o que este coche es rojo. Es como una luz que ilumina al alma, y en un instante logra ver su vida, pasada, presente y futura, con una claridad impresionante, y dice: Esto es para mí.

+Autor: Ricardo Garcia