domingo, 19 de julio de 2015

LA ULTIMA CIMA pelicula de Juan Manuel Cotelo sobre un sacerdote

"La Última Cima", largometraje sobre sacerdote español,

"Los expertos me lo han dicho; si hoy crucifico a un sacerdote en público, voy a tener éxito y me van a dar importantes premios. Si, por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí... pues... tengo un problema, porque he conocido a un sacerdote ¡buenísimo!, y me encantaría contarlo": con estas palabras Juan Manuel Cotelo, productor español, da inicio al largometraje-documental "La Última Cima"

El largometraje -que fue producido por Infinito más Uno, productora española de películas, documentales y series para televisión-, habla sobre la huella que dejó en las personas Pablo Domínguez, un sacerdote español, oriundo de Madrid, que falleció a sus 42 años entregando su vida a Dios en la cima de una montaña.

A primera vista se podría pensar que la vida de Pablo no da para una película, porque no es pederasta, no es mujeriego, no es ladrón, tampoco es exorcista, no es misionero en la selva, no es fundador de una nueva institución de la Iglesia, no es, ni siquiera, párroco; y sin embargo, estoy convencido de que la vida de Pablo merece la pena ser conocida, porque Pablo no es, nada más y nada menos, que un buen cura", continuó Cotelo explicando la razón principal que lo llevó a producir el filme.
Más adelante, el productor, también habló sobre lo que significó para él acercarse al testimonio de vida del Padre Pablo: "Investigar sobre un cura es arriesgado, porque primero empiezas por un cura, luego te preguntas por todos los sacerdotes, después quieres saber sobre la fe, quieres averiguar sobre las cosas de la Iglesia, y, al final, te terminas preguntando ¿Qué pinta Dios en todo esto?... el problema es que quieres contarlo, porque lo que descubres es muy fuerte".

Simplemente sacerdote

De Pablo se dice, y como refleja el largometraje, era un sacerdote alegre, divertido y simpático, incluso en las situaciones más difíciles, pero sobre todo con un gran amor a Dios que irradiaba y contagiaba, especialmente en las misas que presidía -las cuales se llenaban porque a los fieles les gustaba escuchar su prédica-, y en el contacto con las personas, quienes siempre vieron en él a un amigo.

El sacerdote, además, era un apasionado por el montañismo, tanto así que llegó a coronar varias cumbres españolas de más de 2.000 metros, y otras cimas en Asia y América, lugares en los que, cuando le era posible, llegó a celebrar varias eucaristías. Su afecto por alcanzar las cumbres más altas era tan grande que, incluso, un día llegó a expresar que quería morir en la cima de una montaña.

En efecto esto ocurrió: en febrero de 2009, Pablo, un día después de realizar unos ejercicios espirituales en el convento cisterciense en Tulebras en Navarra, España, subió al monte Moncayo, ubicado también en su país natal, donde entregó su vida a Dios. En el largometraje se narra que minutos antes de morir le dijo por teléfono a su familia: "He llegado a la cima", las cuales se convirtieron en sus últimas palabras.

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