miércoles, 15 de julio de 2015

Del santo Evangelio según san Marcos

Mc,5 21 y siguientes.

En aquel tiempo, Jesús [...]. Le seguía un gran gentío que le oprimía. Entonces, una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"» Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad»

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Muchas veces tenemos muchas cosas en la cabeza, queremos hacerlo TODO, BIEN y YA, y en estos casos puede que hasta nos moleste tener a médicos como Dios por medio.
Pero este Evangelio, entre otras muchas cosas, nos recuerda cómo en medio de todo tenemos que dejar a un lado "nuestras cosas" que a demás nos dificultan la vida y abrir un huequecito en nuestra agenda para, por lo menos tocarle el manto por detrás a Jesús.
Unos minutos para parar y donde Jesús nos pueda hablar.

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