domingo, 4 de marzo de 2012

Próximo estreno de "ALBA"



Una interesante película de fuerte carga vocacional de la productora Contracorriente Producciones.

martes, 7 de febrero de 2012

De la liga inglesa de futbol al seminario...


El Pontificio Colegio Irlandés de Roma (Italia), es ahora el hogar de Phil Mulryne, de 34 años, exfutbolista del Manchester United y el Norwich, que descubrió en la labor social su vocación al sacerdocio.

Según informó Religión en Libertad, "Mulryne tenía fama de divertido, amigable y algo indisciplinado". Se formó en los juveniles del Manchester United junto David Beckham hasta que fue transferido al Norwich en 1999. Incluso integró la selección de Irlanda del Norte, de cuya concentración fue retirado en 2005 por falta disciplinaria.

Debido a las constantes lesiones, dejó definitivamente el fútbol en 2008. Religión en Libertad señaló que su participación en actividades solidarias y caritativas habría llamado la atención del Obispo de Down and Connor (Irlanda), Mons. Noel Treanor, quien le planteó su posible vocación sacerdotal.

Su excompañero en el Norwich, Paul McVeigh, dijo a la prensa inglesa que mantenía contacto con Mulryne "y sabía que le había dado la vuelta a su vida, que hacía mucho trabajo caritativo y ayudaba a los sin techo cada semana. Aún así, me ha impactado que él sintiese esta llamada".

"Lo que está claro es que no es algo que se tome a la ligera, porque para ser ordenado sacerdote católico hay que estudiar dos años de filosofía y cuatro de teología", afirmó.

viernes, 20 de enero de 2012

Porque sé que eres fuerte...



En la vida nos preguntamos cosas como: ¿Por qué a mí?, ¿Otra vez yo?, o frases como: “Solo a mi me pasan estas cosas”. Y es que hay situaciones que vienen a nuestra vida que nos complican, nos hacen creer que no podremos salir de ellas.
Pero mientras analizaba el porque muchas veces vienen a nuestras vidas situaciones difíciles Dios me daba una respuesta a mi mente y me decía: “Por que se que eres fuerte”.
La verdad es que Dios conoce nuestras limitaciones, así como también nuestras capacidades, El conoce cual es tu fortaleza y como reaccionaras frente a las circunstancias que te rodean, por tal razón permite que vengan a tu vida una serie de situaciones que solo tú puedes soportar.
Y es que no es que seas súper man o súper woman, nada de eso; es que El te conoce a perfección y sabe que en toda situación te apoyas de El, por tal razón no hay nada que temer, no hay porque abatirse, ni dudar, Dios siempre te dará la fortaleza necesaria para que salgas como un campeón frente a las situaciones difíciles que te toca enfrentar.
Analiza por un momento lo siguiente: ¿No te ha ayudado Dios hasta acá?, ¿Alguna vez te ha negado su ayuda?, personalmente Dios nunca me ha defraudado, siempre que lo he necesitado ha estado ahí y eso es lo que me ha hecho fuerte frente a las situaciones que me han tocado vivir.
Si yo te contara todo lo que he pasado, las cosas que me han tocado vivir o como Dios muchas veces como yo lo digo a mis íntimos amigos: “Dios me toma como conejillo de indias”, creo que tú te quedarías asombrado. Pero una vez entendí que Dios permite que pasen cosas a mi vida porque un día alguien mas estará pasando por eso y yo podré ser de bendición para esa persona.
A veces nos complicamos la vida queriendo descifrar el porque de las cosas sin ponernos a pensar de que eso que en este momento estas pasando será algo que dentro de un tiempo cuando veas hacia atrás te dará risa y dirás: “¿Por eso me asuste? ¡Bah!”.
Y es que Dios es lindo, El sabe muy bien que cosas permitir a tu vida, sabe que tú recurrirás a El y El te ayudara. Si Dios supiera que al venir situaciones difíciles a tu vida tu saldrás huyendo, entonces no te las mandaría, el ejemplo de eso es Job, un hombre al cual Dios permitió que el enemigo le quitara TODO, pero porque El sabia que Job le iba a ser fiel hasta el final y fue así, por ello Dios lo recompenso con el doble de todo lo que tenia.
Amados, pueda que estén pasando en este momento por un episodio de esos, en donde te haces una y mil preguntas, pero no temas, no desmayes, no te preocupes, pues si estas pasando por eso es porque Dios ya midió tu capacidad y sabe que eres lo suficientemente fuerte como para superarlo.
Esa fortaleza que tú tienes no proviene de una capacidad humana, sino más bien es el fruto de tu comunión personal con Dios, es por ello que no tienes nada que temer, pues tarde o temprano superaras esta situación y serás testimonio vivo de lo que Dios puede hacer en la vida de aquel que se somete a su voluntad.
Si estabas pensando colgar los guantes en estos días por las difíciles situaciones que has estado atravesando hoy te digo:
NO LO HAGAS, Dios conoce tu corazón y tus necesidades, por tal razón solo necesitas someterte a El, eso que estas pasando nada mas es una oportunidad mas para que Dios se muestre a tu vida, es para que tu fe crezca y tu confianza en Dios se fortalezca, ya veras que luego que esto pase podrás ser de mucha bendición para otros que van a pasar por lo mismo, pero tu con palabras sabias serás testimonio de que Dios puede ayudarlos, así como también te ayudo a ti, solo NO TE RINDAS.
Es difícil asimilarlo con nuestra mente, pero de algo debes estar muy pero muy segura, y esto es:
Si Dios permite eso en tu vida, es porque sabe que eres lo suficientemente fuerte en El para superarlo.


Anónimo (enviado al blog para su publicación)

sábado, 14 de enero de 2012

Reportaje sobre la RUTA MONÁSTICA



Iniciativa vocacional en diez monasterios de clausura de León:


Diez comunidades de vida contemplativa, de la diócesis de León, han relanzado una ruta monástica, en la que pueden participar mujeres con inquietud vocacional. La ruta ya se organizó en 2008 y 2009, y participaron 21 personas con edades entre 17 y 46 años. Tres de ellas ingresaron después en las Comunidades carmelita, benedictina y dominica. Algunas de las que hicieron la ruta cuentan sus vivencias

Diez comunidades religiosas, de siete carismas diferentes -agustinas recoletas, benedictinas, cistercienses, carmelitas, clarisas, concepcionistas y jerónimas- se han unido para relanzar la ruta monástica, alentadas por el obispo de León, monseñor Julián López. Cinco comunidades están en la capital leonesa; y cinco, en la provincia de León.

La ruta, que supone una novedosa iniciativa en la historia de la Iglesia, ofrece la posibilidad de conocer de primera mano las diez comunidades y experimentar sus carismas. Las participantes pueden convivir durante unos días con las religiosas, rezar con ellas, hacer las preguntas que quieran... Participan en la Liturgia de las Horas, en la Eucaristía y en una hora de Lectio divina compartida, en la que reflexionan juntas sobre relatos vocacionales que presenta la Sagrada Escritura.
Todas las mujeres que han vivido la ruta monástica valoran muy positivamente la experiencia, pues les ha permitido conocer de cerca la riqueza de la vida contemplativa, convivir y compartir sus inquietudes. Recogemos a continuación algunos testimonios, entre los que están los de dos jóvenes que han descubierto y seguido su vocación religiosa.

Dios llena plenamente mi vida
Una de las jóvenes que hicieron la ruta monástica en 2008 es la Hermana Alicia María del Espíritu Santo, del Carmelo de León. Cuenta que, aquel año, «todavía no tenía definida mi vocación a la vida contemplativa, ni siquiera a la vida religiosa. Pero estaba viviendo un momento de interrogante en mi vida. En ese tiempo de discernimiento, providencialmente, una amiga me invitó a hacer esta ruta monástica y, animada por mi director espiritual, realicé esta experiencia. Nada tenía que perder: conocer las cosas ayuda a resolver».
Alicia recuerda que, «en la visita a cada monasterio, tuve la oportunidad de preguntar y aclarar todas las dudas que tenía sobre esta vida; ver y conocer a las Hermanas de cada comunidad con su experiencia de vida; hablar con ellas... Con las chicas que hicieron la ruta, pude compartir muchas cosas: un mismo sentir, buscar y... ¡hasta un mismo dudar!»
Durante la ruta monástica, Alicia descubrió su llamada a la vida religiosa. Después, hizo una experiencia vocacional en el Carmelo de León, y se sintió atraída por su carisma. Inició el postulantado y, «si Dios quiere, en febrero haré la profesión de votos temporales. Doy gracias a Dios por el don de la vocación que me ha regalado. Estoy feliz en este camino de seguimiento de Cristo, en el Carmelo. Él llena plenamente mi vida, y estoy segura de que, en comunión de vida con Él, mi vida desde el silencio y la soledad es fecunda para la Iglesia y para todos los hombres. Animo a todas las jóvenes que se sienten atraídas por la vida consagrada a que, como María, pronuncien su Hágase: no se arrepentirán de haberse entregado al Amor».

Les estoy eternamente agradecida
Otra de las jóvenes que han hecho la ruta monástica, María José, recuerda que fue «una de las mejores experiencias de mi vida. Descubrí el verdadero cristianismo que no encontraba a mi alrededor, en el entorno donde vivo. Conocimos a unas mujeres maravillosas, que nos cuidaron mucho y nos enseñaron a querer a los demás, a hacer oración con la Lectio divina, y a conocer el valor de la liturgia y del modo de vida que siguen. Nos formaron, pero antes, nos amaron y nos acogieron con un calor especial. Les estoy eternamente agradecida».
María José cuenta que allí conoció a otras chicas que estaban en una situación muy parecida a la suya: «Aunque éramos muy diferentes entre nosotras, todas nos queríamos mucho, porque teníamos lo más importante en común, que es esa inquietud por buscar la verdad y encontrar a Cristo. Algunas de ellas se comprometieron libremente a vivir una vida consagrada. Pero mi consagración fue a través del matrimonio con un hombre creyente como yo, con el que vivo diariamente nuestra vocación cristiana». María José considera la ruta «un regalo de Dios para enseñarme a ser mejor cristiana y mejor docente».
Otra María José relata que, para ella, lo más importante de la ruta fue «compartir la oración, las miradas y saludos de las Hermanas, tan llenos de significado y tan transformadoras; y estar más atenta y cerquita del Señor. Muy enriquecedor también fue conocer a mis compañeras de ruta. Hemos compartido inquietudes, experiencias que no olvidaremos nunca. Todas hemos descubierto en esta ruta lo que el Señor quiere para nosotras; y es que le digamos: Hágase tu voluntad».
María José conoció la ruta a través de Internet: «Me lancé. Era el primer viaje que hacía sola, pero no tenía miedo. Enseguida, conocí a las chicas y a las Hermanas, y estaba como en familia. Todas las excursiones a los distintos monasterios fueron muy enriquecedoras; y todas las Hermanas, muy amables y cariñosas».

Modos de realizar la ruta
Fátima resume la vivencia de la ruta con una frase que escuchó a un monje benedictino: «Cada monasterio es un acontecimiento del Espíritu Santo». Subraya que «la presencia de las monjas de las distintas comunidades y carismas -sobre todo de las Hermanas más mayores, a través de sus miradas, sonrisas y testimonios- me ayudaron a redescubrir el valor de la entrega. La sola presencia de estas mujeres, con su sabiduría, las convierte en presencias fecundas para los demás».
Silvia recuerda que «teníamos un lema creado por las chicas del grupo: Clarifícate para movilizarte». Y a Stefanía, una chica italiana, la ruta le ayudó a «centrarme en lo esencial y a actuar de forma consecuente».
En el blog contemplativasenruta.blogspot.com pueden verse las opciones de cómo realizar la ruta: en grupo -hay fechas ya fijadas-; visitando una comunidad cada fin de semana; y de forma personalizada -a convenir en función de las necesidades y tiempo de cada persona.

Me encontré con Dios
La Hermana Mercedes es ahora novicia en el monasterio de Benedictinas de Santa María de Carbajal, en la capital leonesa. Hizo la ruta monástica en 2009. Explica que «fue un viaje interior que me llevó hasta ese centro donde viven los anhelos más profundos del corazón, donde te encuentras con la desnudez de tu propio ser..., y con Dios, de una forma misteriosa pero cierta a la vez».
Esos días supusieron para ella «una segunda conversión que, desde la distracción en que me encontraba, me llevó a poner de nuevo mis ojos en los Suyos, mi corazón en Él. Fue como una invitación a vivir desde ese centro; uno de esos momentos de luz que te marcan el camino. Supuso seguir escuchando más conscientemente y de forma más clara la voz de Cristo, que me sigue hablando en cada momento de mi vida, y me va pidiendo respuestas que van configurando poco a poco mi camino. Para mí, sigue siendo una voz que provoca, inquieta, anima, seduce, fortalece... Es como una constante seducción que no fuerza ni exige. Se inicia un diálogo precioso, en el que el Señor va a ser quien lleve siempre la iniciativa, esperando una respuesta».

viernes, 6 de enero de 2012

Ante el fallecimiento de sor María Jesús... ¿Quién ocupará su lugar?

Ayer, vispera de la solemnidad de la Epifanía, nuestro Señor, después de una grave enfermedad, llamó a su presencia a la hermana benedictina Sor María Jesús, de la comunidad benedictina del Monasterio de la Santa Cruz.

Entró al monasterio benedictino a la temparana edad de 13 años y dedicó su vida entera, hasta los 91 años, a vivir el lema de San Benito de Nursia, Ora et Labora (Reza y trabaja). Su existencia fue la de una benedictina, consagrada al rezo de la liturgia, al oficio divino y a la atención de los peregrinos y huéspedes. Mientras dábamos cristiana sepultura a su cuerpo, en la esperanza de la resurrección de los justos, pensaba... ¿Quién ocupará su lugar?, ¿Qué joven tendrá una generosidad y un amor tan grandes como para convertirse en una llama permanente de adoración ante Jesús Sacramentado, como lo fue Sor María Jesús?.....


¿SERÁS TÚ, QUE LEES ESTO?




jueves, 17 de noviembre de 2011

AVISO: A las comunidades de vida activa y contemplativa...

Queridas comunidades:

Convencidos como estamos de que sois necesarios en la Iglesia, de que el Cuerpo de Cristo precisa de todos sus miembros, que se complementan, queremos haceros una invitación:

Si confiáis en el valor de los medios como éste para ayudar a sembrar la semilla de la vocación en el mundo y en el corazón de los jóvenes que están tras esas pantallas...

Si queréis dar a conocer el tesoro de vuestros carismas y espiritaulidades, convencidos de que muchos jóvenes pueden encontrar en ellos respuesta a sus inquietudes y llamadas....

Nosotros queremos hacer de este blog nuestro un servicio para vosotros. Sólo tenéis que enviarnos el testimonio o el comentario (no muy extenso) que queréis que se publique en el blog y lo haremos con mucho gusto. Luego pasaremos el enlace al grupo de facebook. Lo mismo vale si son videos de youtube (mandarnos el link) o un cartel invitando a algun acto vocacional, etc. Estamos a vuestra disposición escribiéndonos un mensaje como comentario aquí o a la direcciones de mail: padrerubeng@gmail.com

ADELANTE!!

lunes, 29 de agosto de 2011

Buscad la Llamada de Dios (Benedicto XVI)




Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra. En esta vigilia de oración, os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que él nos proponga.


A muchos, el Señor los llama al matrimonio, en el que un hombre y una mujer, formando una sola carne (cf.Gn 2, 24), se realizan en una profunda vida de comunión. Es un horizonte luminoso y exigente a la vez. Un proyecto de amor verdadero que se renueva y ahonda cada día compartiendo alegrías y dificultades, y que se caracteriza por una entrega de la totalidad de la persona. Por eso, reconocer la belleza y bondad del matrimonio, significa ser conscientes de que solo un ámbito de fidelidad e indisolubilidad, así como de apertura al don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y dignidad del amor matrimonial.


A otros, en cambio, Cristo los llama a seguirlo más de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: «¡Sígueme!» (cf. Mc 2,14).


Queridos jóvenes, para descubrir y seguir fielmente la forma de vida a la que el Señor os llame a cada uno, es indispensable permanecer en su amor como amigos. Y, ¿cómo se mantiene la amistad si no es con el trato frecuente, la conversación, el estar juntos y el compartir ilusiones o pesares? Santa Teresa de Jesús decía que la oración es «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (cf. Libro de la vida 8).


Os invito, pues, a permanecer ahora en la adoración a Cristo, realmente presente en la Eucaristía. A dialogar con Él, a poner ante Él vuestras preguntas y a escucharlo. Queridos amigos, yo rezo por vosotros con toda el alma. Os suplico que recéis también por mí. Pidámosle al Señor en esta noche que, atraídos por la belleza de su amor, vivamos siempre fielmente como discípulos suyos. Amén"


(Tomado del discurso a los jóvenes en la Vigilia de Cuatroi Vientos JMJ Madrid 2011)

sábado, 2 de julio de 2011

Benedicto XVI: 60 años de fidelidad sacerdotal


"Sesenta años de ministerio sacerdotal. Queridos amigos, tal vez me he extendido demasiado en los detalles. Pero en esta hora me he sentido impulsado a mirar a lo que ha caracterizado estas décadas. Me he sentido impulsado a deciros –a todos los sacerdotes y Obispos, así como también a los fieles de la Iglesia– una palabra de esperanza y ánimo; una palabra, madurada en la experiencia, sobre el hecho de que el Señor es bueno. Pero, sobre todo, éste es un momento de gratitud: gratitud al Señor por la amistad que me ha ofrecido y que quiere ofrecer a todos nosotros. Gratitud a las personas que me han formado y acompañado. Y en todo ello se esconde la petición de que un día el Señor, en su bondad, nos acoja y nos haga contemplar su alegría. Amén".

Benedicto XVI, de la homilia en la Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo
29 de junio de 2011

lunes, 6 de junio de 2011

MENSAJE DEL SANTO PADRE B XVI EN LA XLV JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES





Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital



Queridos hermanos y hermanas

Con ocasión de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión.

Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano.

Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas. Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia.

De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida. Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer “amistades”, implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio “perfil” público.

Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi “prójimo” en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo “diferente” al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida.

También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3,15).

El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la “popularidad” o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento.

La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe.

Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón.

La Verdad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas. Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez.

Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su Patrón, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2011, fiesta de san Francisco de Sales.



BENEDICTUS PP. XVI

domingo, 8 de mayo de 2011

¿Qué quiere Dios de mí?


Hay personas que piensan que son ellos los que han elegido a Cristo, y es justo lo contrario: es el Señor quien le ha elegido. La persona lo que tiene que hacer es responder a esa llamada de Dios a la fe, a la vocación, o a la vida matrimonial.
En numerosas ocasiones se pierde la perspectiva porque pensamos que todo depende de nosotros, de nuestras fuerzas exclusivamente humanas. Esto no es así. Mi fie siempre es una respuesta a Aquel que me la da.

¿Cómo puedo saber qué quiere Dios de mí? ¿Coincide lo que Dios quiere con lo que yo quiero?

Si estamos demasiado pendiente de nosotros mismos no podemos descubrir la voluntad de Dios sobre nosotros. Necesitamos descentrarnos de nosotros. Dios tiene que ser el centro de nuestros intereses y proyectos. Es necesario descubrir la presencia de Jesús en los que nos rodean y sorprendernos por las realidades que salen a mi paso cada día.
Con las personas nos sucede que creemos que ya las conocemos, que sabemos de sus discursos, de sus gustos, de sus manías, de sus aspectos positivos o negativos; qué fácilmente las encasillamos, las hacemos incluso objeto para nosotros. Pero si ponemos un poco de atención nos damos cuenta de cómo nos pueden sorprender, porque cada día podemos descubrir algo nuevo en ellas. Lo mismo nos pasa cuando leemos el Evangelio, narraciones que se repiten muchas veces, y que ya hasta de memoria las hemos aprendido, pero si las leemos con atención, podemos descubrir muchísimas cosas nuevas en ellas. Es necesario detenernos en los simples detalles que pasamos por encima, porque ellos nos muestran aspectos importantes de las narraciones.

Necesitamos abrir nuestro corazón al Espíritu, que hace nuevas todas las cosas cada día, que pone su novedad y creatividad en mi corazón, y que me va preparando para transformarme cada día en una criatura más apta para el Reino de Dios, que puede mostrar la presencia de los valores del Evangelio, si dejo que sea Él quien me vaya modelando en el silencio y en todos los momentos de la vida.

La persona orante tiene que aprender cada día o descubrir en el silencio las llamadas de Dios a seguirle, a vivir su compromiso como cristiano, a descubrir el proyecto de Dios para él y para el mundo. En nuestra vida aparecen los signos de la presencia de Dios. Dios no nos habla con la misma voz de las personas que nos rodean, pero Dios está comunicándose con nosotros.

En nuestra oración y nuestra vida se dan signos de la presencia de Dios. Necesitamos y debemos verlos con serenidad; para poder juzgarlos en la misma clave en la cual son enviados por Dios. La persona inmadura es aquella que vive en la superficialidad, se queda solamente en la cáscara, en lo externo, en lo agradable o desagradable de ellos y no pasa más allá de las apariencias. Saber ver en profundidad las cosas es algo esencial, de aquí la necesidad de hacer un discernimiento en la oración.

El discernimiento debemos hacerlo sobre las diferentes situaciones de nuestra vida, y sobre nuestro crecimiento en el camino de la oración y de la vivencia espiritual. En el proceso de oración quien no se esfuerza cada día en mejorar, pierde hasta lo poco que había logrado.
¿Elegimos aquellas cosas que nos ayudan a intergrarnos, a vivir centrados en Jesús, o elegimos las que nos alejan de Él.