miércoles, 10 de agosto de 2016

El amor es regalo y es construir. Etapas del amor



1«Te amo desde el primer momento en que te vi»

Esa etapa fuertemente influenciada por novelas para adolescentes, cuando decir en público cosas como  «por ti iría al Polo Norte en pantalón de deporte», no te da vergüenza. Crees que el flechazo es lo mismo que amor verdadero. 

¿Qué haces? Abres los brazos y te tiras en plancha.

¿Peligro? Que si eres un corazón con patas te la vas pegando por ahí sin remedio.


2«Ey, espera, esto hay que currárselo. Mucho»

Te has tirado en plancha porque sentiste en lo más fondo de tu ser que era amor verdadero. Pero de repente empiezan a surgir algunas dificultades… ahora aparece un regusto amargo-dulce…

¿Qué haces? Si no abandonas a la primera dificultad, puede que aprendas que lo que pasa es que el sentimiento, él solo, no hace nada; que es importante escuchar al corazón, pero que también tienes una cabeza para pensar y una voluntad y una libertad para elegir y decidir… te topas con la siguiente realidad: hay que arremangarse y hay que currárselo. Hay que aprender.

¿Peligro? Que acabes pensando que todo depende solo de lo que tú hagas o dejes de hacer. Que te olvides de que una relación es cosa de dos.

«El amor, como la vida, es regalo y es construir».

Y aquí llega la etapa —por el momento, hasta donde he descubierto— final: el amor es un don y el amor también es construir. No es solo una cosa que tú recibes, como una florecilla . Tampoco es amordazar al corazón con patas y dejar que sean tu inteligencia y tu fuerza de voluntad las que decidan a quién querer y cómo. No.
Cualquiera que haya experimentado un amor de los buenos, descubre que hay algo de regalo en el hecho de que esa persona esté en su vida, algo de misterio, algo de don. Y, sin olvidar esto, intuye que en el regalo hay mucho potencial, que no es una semilla que regar, sino las manos de un compañero con el que empezar a construir algo, entre los dos.

¿Qué haces? Los regalos se agradecen, no solo con palabras, sino también con obras. Construir el amor forma parte del agradecimiento.

¿Peligro? Que te vuelvas un ingrato exigente y que te olvides de construir, día a día.

No hay comentarios: