domingo, 7 de agosto de 2016

¿QUÉ QUIERO CUANDO QUIERO SALIR CONTIGO?

Antes  de empezar a escribir versos de amor que ni Shakespeare, antes de pedirle una cita, párate, respira, y hazte una pregunta sencilla: «¿Qué es lo que quiero?».

«A ver —pensarás—, chorrada de pregunta. Sé lo que quiero: quiero salir con este chico / con esta chica. ¿Que por qué? Porque me gusta muchísimo y mi corazón palpita como una patata frita. ¿Como que para qué? Pues… para conocernos… salir juntos… estar juntos… ser novios…».
La cuestión puede parecer fácil ¿A qué tipo de amor quieres llegar?
En la adolescencia —por lo menos entre las chicas— se tiende a plantear otro tipo de pregunta: «¿Qué tipo de chico te gusta?», pero me parece un planteamiento erróneo. Volvamos a la pregunta: ¿a qué tipo de amor aspiras?, ¿cuál es la historia de amor que quieres vivir? ¿Una de quiero-estar-soltera-pero-contigo? ¿Una de amor romántico sin dificultades? ¿Tener a alguien que te invite a cenar, te lleve al cine y te escriba mensajes por las noches con un “I love you” seguido de emoticonos de ojos corazón? ¿Una de amor real, con enfados y reconciliaciones, una de empezar algo que pueda convertirse en un gran proyecto?
Segunda pregunta: ¿la otra persona querrá lo mismo? Tener un horizonte compartido ayuda mucho. Digo un horizonte. Un horizonte es algo amplio, abierto, sereno… 
Tercera pregunta: ¿Estoy preparado para empezar una relación?
  • Advertencia para corazones con patas: no confundir “estar preparado” con “me muero de ganas” 
  • Advertencia : una relación que conlleva un cierto compromiso no se puede tomar a la ligera, y lo sabes, pero tampoco hace falta que llegues al grado de madurez supino antes de empezar a salir con alguien.Claro que si estás en esa etapa en la que ni tú mismo te entiendes el 100% de las veces, puede que sea difícil intentar que alguien lo haga… Y entenderse es importante. 
Ya te has parado. Has respirado. Te has auto-preguntado y has sabido responder a las preguntas. Es hora de escribir versos al más puro estilo Neruda, de buscar la manera de acercarte más a esa persona y, tal vez, del primer café.
«¿Pero cómo le voy a pedir así un café, de repente, sin más, qué va a pensar?».
Como dice mi amigo Jon: «Un café no es una propuesta matrimonial».

No hay comentarios: