sábado, 19 de marzo de 2016

Javier Sánchez: “Dios me hizo ver que si me decidía por el sacerdocio estaría llevando al mundo lo que más necesita, aunque no siempre lo sepa.”

La sociedad en la que vivimos ha extendido una idea muy oscura sobre el sacerdocio, aun en medio de esa tribulación sacerdotal, muchos jóvenes siguen optando por elegir ese modo de vida y toman la decisión de ingresar en seminarios, donde poder formarse para llegar a ser santos sacerdotes, según el ejemplo de Cristo.  
¿Siempre has querido ser sacerdote? 
Nunca se me había pasado como algo serio por la cabeza hasta que una experiencia fuerte en mi vida, una enfermedad, y la JMJ de Madrid me hicieron entender que si Él me había dado la vida no podía negársela.
En el seminario es muy importante la vida intelectual, ¿qué se estudia allí dentro?
Formalmente son dos años de Filosofía,  y cuatro de Teología, Entremezclado con estas materias principales, completan el currículum asignaturas como Derecho Canónico, Latín, Hebreo, Griego, Psicología o Doctrina Social de la Iglesia.
En definitiva, es conocer a Dios y a los hombres, de hoy y de ayer, a los que Él quiere transmitir su amor a través de nuestro ministerio.
Francisco, en el encuentro que tuvo el pasado año con seminaristas en Roma, hablaba de lacultura de lo provisional, esa especie de lacra que hace que nuestra sociedad repela los para siempre ¿de dónde se sacan las fuerzas?
Principalmente, de saber que todo esto no depende de ti. Para esto es necesario cuidar la vida de oración, cuando dejar de ser un pilar de tu vida, cualquier duda pequeña acaba convirtiéndose en un verdadero suplicio.
Además, la comunidad, el trabajo en las parroquias, con los jóvenes, las personas con las que compartes amistad y fe… son un salvavidas en esos momentos.
¿qué es para un joven seminarista el celibato?
El problema está en cómo se concibe el celibato. No solo fuera de la Iglesia, sino también dentro. Una idea extendidísima lo vende como una prohibición de lo mejor de la vida; pero los que optamos por ser célibes no estamos rechazando casarnos y mantener relaciones porque sí, sino porque no queremos que nuestro corazón tenga un solo nombre, queremos que en él estén escritos los de todas las personas que nos encontramos, con la misma importancia y el mismo lugar. No es no enamorarse, sino enamorarse a diario.
¿existen sacerdotes ejemplares en la actualidad? ¿Puede un seminarista tener un referente de carne y hueso?
El gran problema de los sacerdotes ejemplares es que no hacen ruido. La humildad es una virtud que no se ve reflejada en los medios, y es un elemento esencial para un buen sacerdote.
Estoy convencido de que hay sacerdotes que son un verdadero ejemplo, y lo digo porque he tenido la suerte de conocer a algunos. No son perfectos, tienen sus fallos, pero tienen claro que eso no les impide luchar por ser santos y ayudar a que los que les han confiado lo sean.
La crisis de vocaciones que sufre la Iglesia no es una crisis de llamadas, sino de respuestas, ¿qué debe hacer un joven para saber cuál es el camino que quiere Dios para él?
Unos meses después de comenzar mi discernimiento vocacional, un sacerdote de mi parroquia me dio un consejo que me ha salvado la vida porque me ha traído hasta donde estoy hoy: “muchos ratos de sagrario”. Es Dios quien tiene reservado un plan para tu vida, y es a Él a quien hay que preguntarle, directamente y sin ponerse excusas.
Además, toda vocación es una forma de servir mejor a la Iglesia, por eso debe discernirse con la ayuda de un sacerdote, o de alguien que conozca profundamente la experiencia de la vocación.
¿Qué les dirías a los jóvenes que tienen miedo a dar un “sí” radical y “para siempre” a Dios? 
Les invitaría a mirar a tantas personas que esperan una respuesta de Dios en su vida, a los que no lo conocen, a los que le buscan dentro y fuera de la Iglesia, a los que sufren por cualquier causa. Y les invitaría después a mirar a Dios, que está deseando llegar a todas ellos, que está pidiendo tus manos y tus labios para poder hacerse presente en todas esas vidas. Cuando captas estas miradas comprendes que son más fuertes que cualquier otro obstáculo. Dios no te va a abandonar, porque esta misión es suya.

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