jueves, 3 de diciembre de 2015

¡¡¡¡Hoy dia de San Francisco Javier es el dia de la vocación misionera!!!!





Soy el Padre Federico, tengo 34 años, soy argentino y pertenezco al Instituto del Verbo Encarnado, que es una Congregación Religiosa que, por carisma, va “a donde nadie quiere ir” para “restaurar, íntegramente, en Cristo, todas las cosas” .

¿Cómo descubrí mi vocación? Cuando estudiaba la carrera universitaria, me empecé a plantear qué iba a hacer de mi vida. Se me presentaban muchas opciones y muy valiosas si se las veía humanamente. Tenía una bella familia, buenos amigos, una novia, jugaba al rugby, trabajaba, viajaba, estudiaba algo que me gustaba… pero en mi interior latía una aspiración hacía algo mucho más alto, es decir, un gran ideal de heroísmo.
No me conformaba simplemente con “hacer algo que me gusta”. Eso me parecía muy poca cosa… No quería lucrar ni acumular placeres terrenos ni los aplausos del vulgo sino vivir una existencia heroica para Dios y para bien de los demás. Quería eso: ¡ser un héroe!
La verdad es que NO quería un modelo de santidad asociado a la vida ordinaria, común y corriente, sino que ansiaba la aventura misionera , vivida con toda radicalidad. Nunca me entusiasmó la idea de santificarme en una oficina, llevando causas judiciales, haciendo cuentas o, menos aun, comerciando. Quería, en cambio, vivir una vida de grandes hazañas por la salvación de las almas, en las tierras lejanas donde aun se ignora a nuestro divino Salvador… Ese era (y es) el anhelo profundo de mi alma.. Mi aspiración era (y es) la de vivir una epopeya evangelizadora en los dominios del mundo pagano. No quería el reposo de una vida “sin sobresaltos” sino pasar muchos peligros por Cristo y por la salvación de las almas.
Me daba cuenta que el supremo heroísmo es dedicarse por entero a llevar a los demás al Paraíso. . Hay miles de pueblos que aun no conocen a Dios, que no tienen la Misa ni la Confesión ni la Fe verdadera y que no conocen a la Virgen… Y entonces lo ví muy claro: ¡Dios me llamaba a ¡ser Misionero! ¡Y serlo para toda la vida!
Pero ¿y mi Patria? Veía claro que los patriotas quieren que su Patria esté llena de glorias y hazañas. Y ví entonces que es una gloria para la Patria el hecho de que salgan Misioneros para convertir al mundo entero.
Así fue que entré al Seminario, en el cual día a día crecían mis fervientes deseos de ir a la Misión. Luego me mandaron a estudiar a Roma, para prepararme.

En 2012 me ordenaron Sacerdote. Pedí a mis Superiores a ir a misionar a algún país donde no conozcan nada sobre Dios, para ir a ganarlos para la Iglesia y para Dios, para llevarlos al Paraíso.


Hace casi un año que estoy misionando. Estoy aprendiendo el chino mandarín y tratando de ganar para Cristo a aquellos que aun no tuvieron la dicha de conocerlo, que acá son la mayoría . Voy a visitar sus casas. Incluso voy a buscarlos a los templos idolátricos. Los voy a buscar para invitarlos a que vengan a conocer a nuestro Señor. La Misión es algo magnífico.

Desarrollo mi Misión en dos parroquias de Taiwán, en la ciudad de Taichung. Estoy con otro Sacerdote, quien esta acá hace 20 años y me está enseñando mucho. Trabajamos para evangelizar como 400.000 almas y solo somos ¡dos misioneros!,

Queremos llegar a todas estas almas, sea como sea con un saludo, una bendición, la plegaria, una estampa o el ejemplo de vida cristiana. Otro medio de llegar a muchos es rezando el Rosario en la vía pública.
Sumaré otros medios todo lo que sea que el Espíritu Santo me inspire. De todos modos, más allá de los medios apostólicos, lo principal es la celebración de la Misa, que es el mismo punto focal de toda la actividad misionera. Gracias a Dios estoy celebrando la Misa en chino, que es un idioma fascinante.

Hace poco pudimos hacer apostolado con un Gurú pagano, quien en nuestra parroquia rezó el primer ave María de su vida. Esperemos que se convierta.
Hace no tanto hice mi primer Bautismo en estas tierras… Pero, no son todas buenas noticias: el otro día visitando la casa de unos tailandeses, ví con espanto cómo ellos interrumpieron la conversación conmigo para ir a hacer un rito ocultista, en medio de unos gritos horrendos… ya estamos tratando de atraerlos a Cristo.
 La vez pasada les enseñé la señal de la cruz a algunos
Como verán, esto es un desafío enorme y que llena de gozo mi alma sacerdotal estoy feliz de misionar en el Extremo Oriente.

Termino convocando a los jóvenes a ser grandes Héroes. Recordemos aquello que escribió el poeta Paul Claudel, “la juventud no está hecha para el placer, sino para el heroísmo”. No se olviden las palabras de Cristo: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn XV, 13).
Y no se olviden que el máximo heroísmo es salvar las almas. ¡Un solo misionero puede llevar millones de almas al Cielo!

P. Federico
Misionero en Extremo Oriente
Taichung, Taiwan