sábado, 27 de febrero de 2016

Sobre el amor: Patatas, chicles y preservativos...

Paseando por mi pueblo me encuentro con una máquina expendedora. Me detengo a mirar la oferta: patatas variadas, refrescos, bollos, chicles y... Preservativos? Cuando yo era chaval esto se vendía en las farmacias.
Me quedo pensativo. Me imagino a las mamás que compran un tentenpié a sus críos tratando de responderles qué es ese paquetito azul/naranja que se vende junto al resto de snacks y por qué nunca se lo compran... Me alegro de no estar en su lugar 🙈
Pienso luego en los adolescentes, en los jóvenes, y en la confusión en la que se encuentran. "Preservarse en el amor debe ser normal... No? Lo venden en las máquinas expendedoras..."
Al final caigo en la cuenta de por qué está ese producto en ese lugar. Para construir un amor verdadero, fiel y para siempre, hace falta cocinar al "fuego lento" de la amistad, el respeto, la espera, la fe. Pero para tomar un sucedáneo superficial de amor, un aperitivo plastificado de usar y tirar, basta con la comida basura. Aquí te pillo, aquí te compro.
He aquí la cuestión: apostar por la alta cocina, a fuego lento, para construir un amor verdadero que se entrega, o darse a la comida basura sexual, que se protege, preserva y plastifica.
Y después de estos pensamientos, seguí el camino.
Pd. Junto a las cajitas azul y naranja hay otro producto, un anillo, que he preferido obviar. Me da que no es el de la Alianza, que es el único que vale la pena considerar cuando hablamos de amor de verdad.

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