lunes, 30 de noviembre de 2009

La búsqueda.


Cada búsqueda y cada recorrido vocacional es original. La iniciativa de Dios y la libertad humana se entremezclan de muchas maneras para formar un tejido único aunque variado en sus formas. Sin embargo, es posible distinguir unos puntos comunes que se repiten en toda historia vocacional en la primera etapa de búsqueda.

• Comienzos

• Primeras dificultades
• Nueva afirmación

Cada uno de estos tres hitos adquieren una pluralidad de formas. Es necesario que sepamos, si acabamos de ponernos en marcha, en qué situación estamos del proceso para poder construir nuestro camino vocacional. Si llevamos un largo camino ya recorrido no vendrá mal repasar nuestros orígenes y comprender a nuestros hermanos que comienzan a andar.

1.- COMIENZOS: (Por qué no) El que comienza un camino es porque oyó una pregunta más o menos clara: ¿Por qué no comprometerse? ¿Por qué no llegar a ser religiosa o sacerdote? Y surge una pregunta que es una respuesta aunque todavía no muy clara que habrá que clarificar y profundizar. ¿POR QUE NO?

Siempre hay un punto de partida: la llamada tienen una cara, un día, una canción, un momento especial, una oración, una amistad, una soledad, una experiencia fuerte...

Es bueno que repasemos nuestra historia vocacional o si estamos en las primeras etapas analicemos las personas que han influido en el descubrimiento e inicio de nuestra vocación y las personas que siguen influyendo y sosteniendo nuestra decisión. No son casualidades, la aparición de ciertas personas o de determinadas experiencias en nuestra vida. Para Dios no existen casualidades. Son detalles de todo un plan amoroso de Dios para cada uno de nosotros. (Jn. 1, 40-42). Mira hacia atrás y descubre los cruces de personas y circunstancias en tu vida donde encontraste a Jesús, y da gracias a Dios por ello.

2.- DIFICULTAD: (Por qué yo)
En la primera etapa de esta búsqueda se fijaba uno en Dios que llama, para descubrir los signos de su voluntad. En esta segunda etapa, la persona se mide a sí misma con la misión que Dios le encomienda. Y lógicamente, la misión de Dios es más grande que nuestras posibilidades, y se origina el desánimo. Después de los entusiasmos iniciales, llegan las dificultades.

Cara a cara nos enfrentamos con nuestra realidad. A veces exageramos nuestras limitaciones y otras veces las inventamos. Temas como la oración, la fe, la madurez afectiva, el compromiso les analizamos desde las dificultades, desde la renuncia. La vocación la convertimos en una ilusión, en una autosugestión y de la madurez afectiva sólo vemos impulsos sexuales no orientados, vacío y soledad... El tiempo de oración es un tiempo desabrido, no se ve su “utilidad”, De las personas e instituciones sólo vemos los defectos. La crítica ácida hace su aparición en nuestros juicios y valoraciones.

Todo esto engendra una reacción ¿Por qué yo? Y nos defendemos con falsas justificaciones: “Tal persona es mejor que yo”; “esta vocación no es para mí”; “mejor, no correr riesgos de equivocarse”, “quién me garantiza que no voy a fallar...”
Es el momento de la elección como negación. Tus ojos se fijan en lo que dejas, en lo que pierdes. La decisión se ve como un corte. ¡Te arrancan algo!
Es el tiempo de la crisis. Lo puede ver también en numerosos casos de vocaciones bíblicas.

Lee: Ex. 3, 11 ¿Quién soy yo...?

Ex. 4, 10 Por favor, Señor, yo no he sido nunca...
1 Re 19, 4 Basta, Ya, Señor, toma mi vida...


Sin embargo la noche nunca es totalmente oscura. Tiempo difícil, tiempo de lucha interior; pero allí está Jesús.


En esta etapa y ante esta situación, ¿qué hacer? Toma una actitud positiva y de confianza, vive la elección como afirmación, viendo, no lo que dejas, sino lo que adquieres; asume las responsabilidades personales. Las dificultades manifiestan tu ser: Tus consistencias y tus inconsistencias te ayudarán a entrar en ti y a reanudar el diálogo con Dios... Vive intensamente el momento presente. A la pregunta pero ¿Por qué yo?, responde ¿Por qué yo no?


3.- AFIRMACIÓN: Sí, te seguiré. Después de la duda viene la decisión generosa para seguir a Cristo. La presencia de Dios en nuestra vida, es más fuerte que nuestras limitaciones y nuestras incertidumbres. Cristo se presenta como una gran posibilidad, como un proyecto de vida que llena nuestras expectativas.

Descubrimos que elegir a Cristo no es calcular, no es perder, es vivir con plenitud, es ganar. Más que nuestras sombras, vemos la luz que emerge en nuestra vida poco a poco. Quizá no existen evidencias externas que eliminen el riesgo, pero hay siempre una gran fe y un abandono en las manos de Dios que no defrauda y no traiciona y que nos permite decir: Sí, te seguiré.


PREGÚNTATE:


-De los tres momentos de la búsqueda ¿Dónde te encuentras ahora?
-¿Qué ha cambiado en ti?
-Descubre las elecciones que ya has hecho ¿Qué ha pasado en ti?

-Analiza tu vida de oración ¿Jesús está creciendo en ti como centro y modelo único de tu vida?

lunes, 23 de noviembre de 2009

Gastar la vida.


Jesucristo ha dicho: “Quién quiera economizar su vida, la perderá;

y quién la gaste por Mí, la recobrará en la vida eterna”.


Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida, entregarla sin reservas.

Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo,

y nos atenaza cuando queremos jugarnos la vida.


Tenemos seguros por todas partes para evitar los riesgos.

Y sobre todo está la cobardía...


Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida.

Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla;

no se la puede economizar en estéril egoísmo.


Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen;

hacer un favor al que no lo va a devolver;

gastar la vida es lanzarse aun al fracaso, si hace falta,

sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.


Somos antorchas que sólo tenemos sentido cuando nos quemamos;

sólo entonces seremos luz.

Líbranos de la prudencia cobarde,

la que nos hace evitar el sacrificio y buscar la seguridad.


Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos y falsa teatralidad.

La vida se da sencillamente, sin publicidad,

como el agua de la vertiente, como la madre da cl pecho a su bebé,

como el sudor humilde del sembrador.


Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,

porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia;

no podemos caer en el vacío.


El futuro es un enigma,

nuestro camino se interna en la niebla;

pero queremos seguir dándonos,

porque Tú estás esperando en la noche,

con mil ojos humanos rebosando lágrimas.






miércoles, 18 de noviembre de 2009

Decálogo Vocacional

Este decálogo te será un instrumento de primer orden para que lo utilices bien. Son pistas o indicios sencillos que te ayudarán a confirmar tu decisión vocacional. Es importante que al terminar la Convivencia Vocacional te vayas con el convencimiento de que tu elección está suficientemente fundamentada.
No todos los criterios que se indican deben darse a la vez en ti. Tampoco es necesario que se den con mucha intensidad. Basta con que sientas que “algo así” te está ocurriendo. Además, en el diálogo con tu acompañante te ayudará clarificar los posibles subjetivismos. Ahí van:

  • No necesitas una evidencia o una seguridad total. Para este momento de la decisión no la precisas. Con tener una conciencia recta y bien informada, no necesitas más de un 51% de razones para decidirte.
  • Los ejercicios de búsqueda vocacional hechos hasta ahora te llevan, en general, a iguales o parecidas conclusiones.
  • A medida que te clarificas vas encontrando paz interior, libertad, gozo, ser tú mismo... Al decidir no te mueve ni la angustia, ni el agobio, ni tampoco la euforia que suele ser muy mentirosa.
  • Has elegido las “preferencias de Jesús” y te sientes agradecido y humilde.
  • Has entendido que tu decisión centra y orienta tu vida y te ayuda a entender tu pasado y tu presente como una historia conducida desde siempre por el Señor, tu Dios.
  • Tu decisión vocacional se apoya no tanto en tus propias fuerzas, sino en la bondad y en la fidelidad del Señor contigo. Y eres muy realista; no caes en autosuficiencias ni pesimismos.
  • Tienes claro qué debes hacer ahora, dónde ir y quién te debe seguir ayudando. Ello no quiere decir que lo tengas todo absolutamente clarito y controlado.
  • Al tomar la decisión te apoyas en Dios. Y cuentas también con la ayuda de María. Te sientes en paz y en libertad. No dependes de tener éxito, de sentirte cómodo, de triunfar.... Sólo Dios es tu roca. Lo demás son arenas movedizas.
  • Cuando piensas en un posible fracaso futuro, en una equivocación, en una pérdida de años preciosos... no pierdes ni la paz ni la confianza en el Señor, tu Dios.
  • Y todo esto, sin hacer “espectáculos”, desde la sencillez y la humildad, sin autosuficiencias, sin tocar trompetas ni hacer llamadas de atención. Lo haces en silencio y en fe, como María.

lunes, 9 de noviembre de 2009

María, madre y modelo de cada vocación


Existe una criatura en la que el diálogo entre la libertad de Dios y la libertad del hombre se realiza de modo perfecto, de manera que las dos libertades puedan actuar realizando plenamente el proyecto vocacional; una criatura que nos ha sido dada para que en ella podamos contemplar un perfecto designio vocacional, el que debería cumplirse en cada uno de nosotros.

¡Es María, la imagen salida del designio de Dios sobre la criatura! Es, en efecto, criatura como nosotros, pequeño fragmento en el que Dios ha podido verter todo su amor divino; esperanza que nos ha sido dada para que mirándola, podamos también nosotros aceptar la Palabra a fin de que se cumpla en nosotros.

María es la mujer en la que la Santísima Trinidad puede manifestar plenamente su libertad electiva. Como dice San Bernardo comentando el mensaje del ángel Gabriel en la anunciación: « Esta no es una Virgen encontrada en el último momento, ni por casualidad, sino que fue elegida antes de los siglos; el Altísimo la predestinó y se la preparó ».(52) Y San Agustín ya había escrito mucho antes: « Antes que el Verbo naciese de la Virgen, El ya la había predestinado como su madre ».(53)

María es la imagen de la elección divina de toda criatura, elección hecha desde la eternidad y totalmente libre, misteriosa y amante. Elección que, normalmente, va más allá de lo que la criatura puede desear para sí: que le pide lo imposible y le exige sólo una cosa: el valor de fiarse.

Pero la Virgen María es también modelo de la libertad humana en la respuesta a esta elección. Ella es la muestra de lo que Dios puede hacer cuando encuentra una criatura libre de acoger su propuesta. Libre de pronunciar su « sí », libre de encaminarse por la larga peregrinación de la fe, que será también la peregrinación de su vocación de mujer llamada a ser Madre del Salvador y Madre de la Iglesia. Aquel largo viaje se concluirá a los pies de la cruz, con un « sí » todavía más misterioso y doloroso que la hará ser plenamente madre; y, después, también en el cenáculo, donde engendra y sigue todavía hoy engendrando, con el Espíritu, la Iglesia y cada vocación.

María, en fin, es la imagen perfectamente realizada de la « mujer », perfecta síntesis del alma femenina y de la creatividad del Espíritu, que en Ella encuentra y escoge la esposa, virgen madre de Dios y del hombre, hija del Altísimo y madre de todo viviente. ¡En Ella cada mujer encuentra su vocación de virgen, de esposa, de madre!

+Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiásticas.

La vida monástica, oportunidad para la Iglesia



Históricamente la vida monástica ha sido la primera por lo tanto sigue siendo aun hoy la matriz de todas las demás formas de vida religiosa; y precisamente, por su mayor radicalismo, debe estimular las otras formas de vida religiosa.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Medios al servicio de la Evangelización

La Celebración ya próxima de la Jornada de la Iglesia Diocesana, el domingo 15 de noviembre, está precedida de una amplia campaña publicitaria en prensa radio y TV que, con el lema "Por Tantos", pretende dar a conocer las acciones que la Iglesia católica española realiza en favor de toda la sociedad. Para ello, va mostrando el testimonio de diversos voluntarios católicos que, motivados por su fe, realizan trabajos altruistas sirviendo a los más desfavorecidos.
No faltará quien opine que este tipo de campañas publicitarias son innecesarias, que mejor estaría empleado en otras cosas el dinero que cuesta cada cuña de radio, cada anuncio en un periódico, cada minuto de televisión. Después de todo, dirán, la Iglesia existe desde hace ya más de 2000 años y no ha necesitado nunca usar los medios para anunciarse como una firma más.
Quizá en el pasado no fue necesario, pero no podemos obviar que vivimos en el tercer milenio, en un mundo radicalmente nuevo, en el que los medios de comunicación social son creadores decisivos de cultura e ideas.
Si ya en 1975 el papa Pablo VI decía que "la Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no usara estos medios tan poderosos", hoy en día esta urgencia es mucho más perentoria. Todos recordamos como el siervo de Dios Juan Pablo II, aprovechó los medios de comunicación, la imagen, el sonido, como poderosas herramientas de evangelización, convencido, según sus propias palabras, de que "el uso de las técnicas y tecnologías contemporáneas forman parte de la misión propia de la Iglesia en este siglo".
El mundo de la comunicación, que ha sido definido acertadamente como el primer areópago de los tiempos modernos, hace de nuestra sociedad una aldea global, en la que la información, las ideas y opiniones, se crean y extienden a una velocidad nunca antes imaginada. Para nosotros, portadores de la Buena Noticia del Evangelio, constituyen una oportunidad providencial de llegar a los hombres y mujeres de cualquier latitud, superando las barreras del tiempo, del espacio y de la lengua.
Están, al mismo tiempo, al servicio de la comunión eclesial, porque permiten un conocimiento mayor entre las diversas iglesias, que redunda en un enriquecimiento mutuo y una colaboración más eficaz.
Recordemos las palabras proféticas de Juan Pablo II: "no tengáis miedo de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, ya que están entre las cosas maravillosas que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar, dar a conocer la verdad, incluso la verdad sobre nuestra dignidad y nuestro destino de hijos suyos, herederos del Reino eterno".

Rubén G. P.
 
 
 

Blog vocacional

Blog vocacional del Monasterio de Madres Benedictinas de Sahagún de Campos:


http://www.monasteriosantacruz.com/blog/

domingo, 1 de noviembre de 2009

Vocación a la Santidad


Patriarcas que fuisteis la semilla del árbol de la fe en siglos remotos, al vencedor divino de la muerte rogadle por nosotros.
Profetas que rasgasteis inspirados del porvenir el velo misterioso, al que sacó la luz de las tinieblas rogadle por nosotros.
Almas cándidas, Santos Inocentes, que aumentáis de los ángeles el coro, al que llamó a los niños a su lado rogadle por nosotros.
Apóstoles que echasteis en el mundo de la Iglesia el cimiento poderoso, al que es de la verdad depositario rogadle por nosotros.
Mártires que ganasteis vuestra palma en la arena del circo, en sangre rojo, al que os dio fortaleza en los combates rogadle por nosotros.
Vírgenes semejantes a azucenas, que el verano vistió de nieve y oro, al que es fuente de vida y hermosura rogadle por nosotros.
Monjes que de la vida en el combate pedisteis paz al claustro silencioso, al que es iris de calma en las tormentas rogadle por nosotros.
Doctores cuyas plumas nos legaron de virtud y saber rico tesoro,al que es caudal de ciencia inextinguible rogadle por nosotros.
Soldados del Ejército de Cristo, Santas y Santos todos, rogadle que perdone nuestras culpas a Aquel que vive y reina entre nosotros.

Gustavo Adolfo Bécquer

sábado, 31 de octubre de 2009

La vida como vocación


Cuando hoy hablamos de vocación, nos referimos al diálogo que se tiene en la vida entre Dios y la persona; el diálogo por medio del cual Dios da a conocer un proyecto que es propuesta. El proyecto de Dios para cada uno llega a través de mediaciones que es conveniente saber escuchar, con discernimiento, y pide una respuesta libre con la que, quien se siente llamado, se pone a su disposición en la vida. Esta actitud fundamental está a la base de toda decisión vocacional.

La vocación es como un lugar de encuentro en que Dios llama y el hombre responde. La misión se hace vocación. La vocación no es una tenue voz de la conciencia, si no que la vocación es sacramental: Dios se hace encontradizo en las situaciones de la vida, en los reclamos de las personas que con nosotros viven, en los mensajes que nos llegan de todas partes. En todo se dectecta esa misteriosa llamada a unificar la propia existencia a una elección: " Vivo para hacer el Reino de Dios"

La opción del Reino de Dios se diversifica segun los dones y la particular llamada que Dios ofrece a cada uno. No se habla sólo de vocación sacerdotal o religiosa, hay vocación matrimonial, ser padre o madre, ser profesor o ingeniero, son vocaciones. Dios nos llama a todos.

Entender la vida como vocación es el paso previo para conocer y aceptar la propia vocación en la vida.

lunes, 12 de octubre de 2009

Vocación de San Rafael Arnáiz

Para celebrar la canonización de nuestro querido santo Hermano Rafael, monje trapense propuesto por Juan Pablo II como "modelo de los jóvenes cristianos" en el Monte do Gozo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Dios cambio mi vida...



Hola ¿cómo están? Me llamo Martha, tengo 27 años y quiero dar mi testimonio de vida para ayudar a algunas chicas que se identifiquen con mi caso.
Bueno comenzamos diciendo que he sufrido mucho desde niña. Cuando mi abuela murió yo tenia 15 años y trate de suicidarme tomando un veneno muy fuerte, mi salud se deterioro, ya que me internaron y pues entré en coma. A los tres días de estar en coma desperté, pero antes de eso vi a mi abuela muerta; en un lugar muy hermoso, lleno de luz clara de un brillo que me cautivaba.
Eso fue una alegría que Dios me dio, aun después de eso yo busque la vida del mundo con amistades, deje el colegio, tomaba mucho alcohol y así fue mi vida hasta los 24 años que sentí el llamado de Dios. Aun cuando Él me llamaba, yo me auto-encerraba en un mundo lleno de mentiras y felicidad mundanas. Tuve a un novio bueno, él era un hombre casado, y mantuve una relación de 6 años con él, claro que fue un infierno esa vida, pero bueno el amor de Dios me ayudo.
Les cuento algo sobre mi conversión: fue un sábado, me fui de fiesta y llegue a mi casa a las 4 de l mañana aun casi con los estragos del alcohol me desperté a las 6 de la mañana y algo me dijo "¿qué estas haciendo con tu vida? Eso no lo quiero para ti". Ya era Domingo y fui a misa con sueño y pues con algo de alcohol en mi sangre, al escuchar la misa sentí algo muy lindo pero no sabia que era, comencé a ir más y más a la misa, pero aun no sabia que era ese sentimiento tan bello, puse como les dije una barrera ,no quería yo saber que era eso y pues ya deje de ir con mis amigas a las discotecas, deje de tomar y me aleje de ese hombre. Ese hombre que me hizo mucho daño, por él me intente suicidar, y ahora veo que eso no era bueno, me arrepiento de todo corazón y pido perdón a Dios todos los días.
Cuando yo acepte a Dios en mi corazón fue algo bello, claro no fue fácil, no digo que sea fácil. Para mi no fue fácil, aun no lo es pero cada día trato que sea mejor, Dios me dio un buen Director espiritual que se llama Padre Jaime Andrés. Él es lo máximo, me tiene paciencia cuando yo decía: Padre no puedo, él me decía "hija entrégate a Dios el te dará la fuerza Dios es la fuerza, el no te dejara sola nunca".
Y bueno, después comencé a aceptar el llamado de Dios, a aceptar su amor, su calor, todo de Él y cada vez que me siento mal me entrego en sus brazos como una niña en los brazos de su padre.
Yo les digo no sigan el camino fácil porque es el camino de la perdición, ahora tengo ya dos años siguiendo a Dios, amándolo, estoy en un monasterio trapense , es bello, claro también tuve un discernimiento en algunas comunidades religiosas para ver si mi vida era activa o contemplativa. Dios me llama más al claustro, creo que viví mucho tiempo en el mundo que Él ya quiere que esté en su jardín de rosas, Él perdonó mis pecados, que fueron muchos, Él los lavo con su Bendita Sangre, me inundó con su amor infinito, con su calor me dio alegría y con su aliento me dio un soplo de vida,

Martha Parrales Mendieta (Ecuador)

¿Crisis vocacional?

San Juan Maria Vianney

domingo, 4 de octubre de 2009

Matrimonio: Asombro y Amor

Un estudio sobre la familia en la novela contemporánea nos ha revelado la pobre imagen que los autores de hoy tienen del matrimonio. Indiferencia y rutina, desamor e infidelidad: todo forma parte de la trama. A fin de cuentas ya no se sabe si la realidad inspira a la literatura o si es la creación literaria la que ha ido educando a la sociedad de hoy.
Revisando un diccionario de citas más o menos famosas, se encuentra uno con centenares de sentencias llenas de pesimismo. Parece que para muchos pensadores y creadores de opinión el matrimonio es un desacierto, una condena o una desgracia. Muchas frases parecen nacidas del resentimiento o de la frustración.
Solamente acá o allá se encuentra uno con alguna frase que interpela a la responsabilidad personal. Como ésta atribuida al rabino americano Brickner: "El éxito en el matrimonio es más que hallar la persona idónea; es ser la persona idónea". O esta otra de la escritora alemana Luise Rinser: "En un buen matrimonio, la fidelidad no es una atadura".
La tradición de Israel nos recuerda que la unión matrimonial forma parte del proyecto original de Dios. El encuentro del hombre con la mujer es el asombro ante el "tú", que hace posible el descubrimiento del "yo" y del "nosotros". Es el reconocimiento de la igualdad en la diversidad: es decir en la complementariedad. Es la admiración, al alba de la humanidad.

UTOPÍA Y COMPROMISO
Según el evangelio (Mc 10, 2-16), los fariseos preguntan a Jesús: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" La respuesta de Jesús es provocadora. Sobre todo porque afirma la primacía de la creación original sobre todas las leyes positivas que el pueblo se fue dando. La norma de la ley humana sólo viene a remediar el fracaso del proyecto divino.
De la evocación de los orígenes, Jesús extrae una conclusión: "Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne". He ahí tres pinceladas inolvidables. En ellas se recuerda la grandeza de la utopía y se sugiere el diario compromiso por llevarla a cabo:
- El abandono del padre y de la madre refleja esa dimensión social del matrimonio, que lo constituye en anillo entre una generación y la siguiente.
- La unión del hombre con su mujer subraya la dimensión afectiva, que implica un amor personal, es decir: único y definitivo, oblativo y fecundo.
- Llegar a ser una sola carne no es sólo vivir la fascinación y el riesgo de la sexualidad, sino compartir con generosidad un proyecto de vida y de esperanza.
Los tres pasos requieren una formación gozosa y responsable, que nunca se improvisa y que nunca puede darse por concluida.

FELICIDAD Y FIDELIDAD
"Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". Con esas palabras concluye Jesús su respuesta a la pregunta de los fariseos. Una respuesta que habría de ser mil veces discutida por las leyes. Y millones de veces descubierta por el corazón enamorado.
• "Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". La unión requiere atención para analizar con realismo la fascinación del amor. Pero requiere también el esfuerzo y la madurez de la entrega personal. El amor no es sólo un sentimiento: es sobre todo un compromiso.
• "Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". La separación de la pareja se va gestando lentamente en la rutina. Y en la falta de delicadeza y de respeto. El matrimonio es una escuela permanente para aprender a perdonar y perdonarse.
• "Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". No sobra la alusión a Dios. A muchos los une la prisa o la fama, la frivolidad o el miedo. Siempre es preciso preguntarse si es Dios quien ha unido a los esposos. Y pedirle a Dios con humildad que los siga uniendo cada día, en la ternura y la esperanza, en el dolor y en la alegría.
- Dios y Padre celestial, nuestra sociedad aspira a la felicidad, pero olvida la fidelidad. Ayúdanos a sembrar con paciencia para recoger con gozo los frutos del amor. Amén.

José-Román Flecha Andrés

lunes, 28 de septiembre de 2009

Una Carmelita...


Una Carmelita es una alma que ha contemplado al divino Crucificado, que le ha visto ofrecerse como víctima a su Padre por las almas; y reflexionando a la luz de esta gran visión de la caridad de Cristo ha comprendido la pasión de amor de su alma y se ha entregado como Él.

En la montaña del Carmelo, sumergida en el silencio, en la soledad y en la oración ininterrumpida, pues se prolonga a través de todos sus actos, la Carmelita vive ya como en el cielo, solamente de Dios.

Ese mismo Dios que será un dia su felicidad y la saciará plenamente en la gloria, se le entrega ya en este mundo. Nunca la abandona y habita dentro de su alma. Aún más: los dos son uno.

Por eso la Carmelita está hambrienta de silencio para escuchar siempre y penetrar cada vez más en su Ser infinito. Está indentificada con Aquél que es su Amor. Le encuentra en todas partes y descubre su irradiación divina en todas las cosas.

Beata Isabel de la Trinidad.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Si no sintiera la llamada de Dios estaría feliz bailando en una discoteca.



Bonito testimonio de una joven que ingresará en las monjas clarisas.




Entra en el convento de clarisas de La Aguilera, Burgos, donde viven 130 monjas

Tiene 20 años, estudiaba segundo de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid, y tenía claro lo que quería hacer: casarse joven, tener muchos hijos y trabajar con niños con necesidades especiales. Pero conoció a las clarisas de Lerma hace siete meses y cambió el rumbo de su vida. Sintió tan fuerte la irrupción de la llamada en su corazón, a entregarlo entero, que casi se cae al suelo. Acaba de entrar ilusionada en la clausura del convento burgalés de clarisas de La Aguilera, Aranda de Duero. Allí viven 130 monjas, en el santuario de San Pedro Regalado, que los padres franciscanos les han cedido, porque Lerma se les ha quedado pequeño.

-¿Cómo conociste a las clarisas?

-Mi familia conoció la comunidad de los Guadalupanos, que me ayudaron muchísimo. Después, mi tío Jesús me invitó a visitarlas. Me sorprendió su alegría, esos rostros radiantes, tan jóvenes y guapas, muchas con una vida profesional consolidada, y que lo dejaron todo por el Señor.

-¿Ahí te decidiste?

-No. En febrero de este año volví a verlas y algo cambió en mí. Una monja, Desiré, me preguntó: ‘¿Qué has pensado hacer con tu vida?’ y hasta ese momento, mi respuesta era: casarme joven, tener muchos hijos y trabajar con niños con necesidades especiales. Pero de repente todo lo que me encantaba de ese proyecto, perdió su color. Cuando volvíamos de Burgos a Madrid, notaba, incluso como una sensación física, que el corazón se me partía en dos, para quedarse en Lerma. Me empecé a asustar y a decir: ‘¿Yo monja? A ver, que soy Carmen, que no pega ni con cola’.

-¿Por qué no pegaba?

-Porque yo tenía mi vida planeada y jamás en mi vida me hubiera planteado la posibilidad de ser monja.

-¿Has tenido novio alguna vez?

-Sí, salí con un chico durante dos años. Y desde los los 15 había empezando a flaquear en la relación con el Señor, a preocuparme sólo por divertirme, por estar guapa… Después lo dejé con él. Fui a una asamblea nacional de la Renovación Carismática y volví a empezar a rezar y a comulgar.

-Y, para no habértelo planteado “jamás”, ¿cómo empezaste a verte con ese hábito?

-El día de la visita a Lerma, llegué a casa y me puse uno de los discos con sus canciones. De pronto escuché la letra y hablaba de la consagración. Me caí para atrás, me fui arrastrando hasta el armario y acabé sentada en el suelo, del shock. Fue como un puñetazo en el estómago. La sensación era que el corazón tiraba de mí y quería salir del pecho para hacer eso que estaba oyendo. Yo decía: ‘Dios mío, esto me está llenando, no puede ser, yo no quiero’. Y luego iba por la calle y salían monjas por todas partes. Pensé en cortar la relación con el Señor porque no quería. Hacía un esfuerzo para no rezar, pero me moría, cada vez estaba más triste. Poco a poco me daba cuenta de que mi corazón era para Jesús, de que no podía darle mi corazón, mi persona, mi cuerpo a un hombre. Yo tenía ese anhelo de entregarme y vivir para otros. Y le había puesto el nombre de ‘marido e hijos’, pero me estaba dando cuenta de que no era esa la respuesta al anhelo de mi corazón.

-¿Cómo te gusta divertirte?

-Me gusta más estar fuera que dentro de casa, salir, ver sitios, viajar, y sobre todo, la fiesta. Antes me tiraba horas y horas bailando, mis amigos se reían de mí. Soy muy coqueta, me encantaba la ropa. Eso de llevar el mismo modelito todos los días, no. Me apasionan los niños, la gente en general. Yo no quería ser monja y mucho menos de clausura. Pero me di cuenta de que Jesús era el único que me colmaba.

-¿Cómo será tu vida allí?

-Pues al principio, levantarme para ir a rezar laudes, desayuno, mucha formación, pláticas para aprender a vivir el Evangelio a la luz de la consagración. Si da tiempo, ayudar a los trabajos de la casa. Porque una casa de 130 da mucho trabajo: la huerta, la repostería, de la que viven, etc. Y cuando viene la gente vamos a atenderla a los locutorios.

-¿Tienen ‘tiempo libre’ las monjas de clausura ?

-Sí, a la madre le gusta mucho que hagamos deporte, para que mantengamos la salud física: se juega al fútbol, al baloncesto, al pilla-pilla, al mareo…

-¿Juegan al fútbol con el hábito?

-No, -dice divertida- para trabajar y para el deporte se ponen una bata de trabajo. Es más cómoda y no importa que se ensucie.

-¿Cómo llevas que te vayan a cortar el pelo?

-A mí lo del pelo, toda la vida me ha encantado, lo he tenido siempre largo. Pero, se trata de seguir los pasos de santa Clara. Cuando se escapó de su casa para entrar en la comunidad de San Francisco, a los 18 años, se puso guapísima, con sus mejores galas, para entregarse al Señor. Entregó toda su belleza, que era mucha, porque el Señor se la concedió. Cuando entras, de postulante, llevas el pelo al aire. Pero cuando tomas hábito te vistes de novia, con tu velo, tus pendientes, tus pulseras… Estás preciosa para entregarte al Señor y la madre te va despojando de las riquezas. Llega el momento en que te deshacen el peinado y te lo cortan, como signo de entrega, con el que dices: ‘Te pertenezco a ti, mi Señor y no necesito tener un vestido bonito, ni una melena preciosa para gustarte y para ser guapa. La belleza me la das Tú’. En la medida que amas a Jesús, te va colmando de su belleza. Yo lo estoy deseando. Va a ser un día precioso, porque es entregarle todo.

-¿No te da miedo arrepentirte?

-Antes sí. Y pensaba: ‘Señor, que ya no voy a ver más mi habitación. Al acostarme no le voy a dar un beso a mi madre. Eso es lo que más miedo me daba, perder la unión física con la familia. Pero la unión va a ser mucho más fuerte cuando entre, con la oración. Y me atemorizaba meterme entre cuatro paredes y que fueran los días iguales. Pensaba ¿y si me aburro de ‘día tras día lo mismo’? Pero no es así. Jesús hace nuevas todas las cosas. Cuando hice la experiencia, ningún día era igual al anterior. Un día me metí en la cama y me puse a pensar esto, pero se lo entregué a Jesús y sentí cómo me decía: ‘Carmen, es mi promesa de amor, confía en mí’. Y confío en Él plenamente. Habrá momentos de más dificultades, seguro, pero la clave está en entregárselo al Señor y apoyarte 100% en María.

-¿Qué es lo que más te cuesta?

-Soy humana y los apegos humanos se notan. Soy la mediana de tres hermanos: tengo una hermana de 21 años, Rocío, y un hermano de 18, José Mª. Cuesta salir de tu casa, de tu familia, de tu gente, pero sabes que el Señor es el que te ha llevado por ese camino. Me darán miedos, porque el demonio está ahí, y me mete el dedo en el ojo. A veces me da vértigo, pero se lo entrego al Señor y Él lo coge y me calma.

-¿Cómo se lo han tomado en casa?

-Mis padres muy contentos, aunque a mi madre le cuesta el desgarrón, porque ya no voy a estar en casa. Pero vamos a estar muy unidas, vamos a poder escribirnos, hablar por teléfono y podrá venir a verme.

-¿Preguntas a Dios ‘por qué yo’?

-Sí. La respuesta está en tres palabras: Por puro amor. Porque me ama. A ti también, pero tu corazón está hecho para otra llamada, otra vocación. Yo pensaba: es imposible que pueda ser monja porque he sido muy mala con el Señor y le he abandonado. ¿Por qué ahora me quiere hacer este regalo? Imagínate: ‘¡Ser suya!’ Pero esa pregunta se la hace mucha gente.

-¿Qué aportan las monjas desde su clausura?

-Hay quien dice que si las monjas dejaran de rezar el mundo se hundiría. Somos como el corazón que va impulsando la sangre por todo el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, para que Su Amor recorra todos los miembros. Es verdad que físicamente no vamos a los enfermos a curarles, pero Santa Clara decía que la herida más grave por la que la gente muere es la herida del alma. Y esa herida del alma se sana con la oración. ¿Qué mejor forma que dedicar todas las horas de tu día a orar? Imagínate todas los millones de personas que no conocen el amor del Señor y que aunque lo conozcan, no son capaces de entregarle su dolor y sufrimiento. Nosotros le entregamos nuestra vida para que comparta con nosotros su dolor y sus alegrías. Somos madres de bendición, para ti, para todo el mundo, incluso para mis padres. Es una labor cuyos frutos no se ven físicamente, no se palpan, pero estamos ahí sosteniendo, desde nuestra clausura, para que los misioneros perseveren y esa fe y amor de Jesús que ha nacido en los corazones, se mantenga. Somos como el corazón que va impulsando la sangre por todo el cuerpo que es la Iglesia, para que el amor de Jesucristo recorra todos los miembros. Pero los frutos son reales y se dan. Si el Señor me dice que lo haga, por algo será. Si no sintiera esa llamada de Dios, estaría yo feliz bailando en una discoteca.

albadigital.es

domingo, 13 de septiembre de 2009

Un acontecimiento feliz

Nuestra querida comunidad de madres benedictinas del Monasterio de la Santa Cruz, en Sahagún de Campos (León) acogió, el pasado martes 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Stma. Virgen María, a Sabinne, una joven austrica, para que comience en la vida religiosa benedictina como postulante.
Sabinne conoció el monasterio mientras peregrinaba hacia la tumba del Apóstol Santiago por el Camino de Santiago. Al llegar allí, sintió que era el lugar en el que Dios la pedía que entregara su existencia en el silencio del claustro y el Ora et Labora de San Benito.
Enhorabuena y que su ejemplo de renuncia y desprendimiento mueva a much@s a entregar generosamente así su existencia en la diversidad de vocaciones de la Iglesia.

martes, 8 de septiembre de 2009

Testimonio desde un Carmelo Descalzo (Parte I)


¿Qué es una carmelita descalza?, ¿qué hacen?, ¿hacen algo útil para la humanidad y la Iglesia?, ¿hay gente, chicas normales que lo dejan todo para encerrarse entre cuatro paredes?, ¿para qué las tapias y las rejas?, ¿son felices?, ¿por qué son tan alegres si viven pobremente?

Vayamos por partes… una Carmelita Descalza es una monja de clausura, una hija de Santa Teresa un soldado de vanguardia de la Iglesia y una enamorada locamente de Jesucristo.

Dentro de la Iglesia, hay muchas vocaciones, unos son llamados a evangelizar, otros a practicar la caridad con los enfermos, otros a educar a los propios hijos, otros a enseñar y así todas las vocaciones, cada una en particular refleja un aspecto de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.

Las Carmelitas Descalzas viven la vida escondida de Jesús de Nazareth. Nuestra vida transcurre entre el trabajo y la oración. Nos levantamos a las 6,30 de la mañana y a las 7 estamos ya en el coro para laudes, la oración y la misa. Después de un ligero desayuno, cada monja va a su trabajo. Unas a atender a las mayores y enfermas, otras a la cocina, en fin, los trabajaos propios de una casa. Además cada hermana tiene una oficina, es por así decir el taller de trabajo donde cada una desarrolla una labor manual, pintar, o hacer figuras de escayola, coser, etc ,… Dice N. Santa Madre Teresa que nos quería no sólo monjas, sino ermitañas y así cada una trabaja en soledad, que ayuda mucho para el trato continuo con Dios.

A las 12 vamos a rezar Sexta (una hora del oficio Divino) y luego al refectorio a comer, aproximadamente las 12.15. A la 1 tenemos una hora de recreación donde estamos todas juntas hablando y con alguna labor de manos. El resto del día, salvo estas 2 horas de recreación guardamos silencio. A las 2 hay una hora de recogimiento en la celda y a las 3, Nona y lectura espiritual. A las 4 volvemos al trabajo y a las 6 otra hora de oración y Vísperas. Después la cena y la 2ª hora de recreación. Hacia las 9 o 9.15 rezamos Completas y seguido tiempo de recogimiento en el que podemos estar en la celda o acompañando al Señor en el coro. A las 10.30 Maitines y a las 11.45 dan la señal de acostarse. En verano nos acostamos una hora más tarde, pero la hora de levantarse se mantiene siempre fija.

Hoy en día en que lo único que cuenta en la eficacia… nosotras ¿qué hacemos? Para muchos que no entienden, que les falta fe y un poquito de confianza en Dios, nosotras hacemos el “indio”. A ver si consigo decir todo lo que quiero.

Nuestra principal ocupación es amar a Dios. Las ONG´s proliferan, la “acción social” está a la orden del día, pero de Dios ¿quién se ocupa? El ser más ofendido y despreciado no es ninguna criatura, es el mismo Creador. Para ver esto no hace falta ser un lince, ¡cuántas ofensas suben al Cielo desde nuestra patria y de todo el mundo! ¿Es que todo el mundo es digno de atención menos el Señor?

Por otro lado decía que somos la vanguardia. Si, no me he equivocado. ¿Quién no ha experimentado la incapacidad del ser humano para hacer el bien a las almas? Un padre de familia se puede estar matando para que su hijo estudie y no lo consiga, un profesor intenta transmitir la fe en las aulas y sólo encuentra oposición, un sacerdote se desvive por sus feligreses y éstos no responden …

¿Qué ocurre? Lo que pasa es que es el Señor el que tiene que mover los corazones y para ello el medio más eficaz es la oración. Por eso digo que a muchos les falta fe y confianza, porque pretenden “triunfar” a espaldas de Dios y eso es imposible, es una empresa destinada al fracaso.

Dice el Señor “pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá”… “si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre dará el Espíritu Santo a los que le piden!”.

Testimonio desde un Carmelo Descalzo (Parte II)


Así pues, las Carmelitas Descalzas tenemos la obligación especialísima de rezar por la Iglesia, el Santo Padre, los sacerdotes, los fieles todos, los incrédulos, los pecadores… Es impresionante la de gente que se acerca al torno a pedir oraciones.

Pero todos los cristianos tenemos el dulcísimo deber de recurrir a la oración para presentar nuestras necesidades, para encontrar el consuelo de nuestra penas y sentir el amor infinito de todo un Dios que se queda hecho Pan encerrado en el Sagrario para que nosotros, para que tú, te acerques a El.

Por supuesto todo esto no quiere decir que no hagamos todas esas cosas necesarias y buenas…”a Dios rogando y con el mazo dando”.Una nota muy característica del Carmelo es la alegría. La alegría que es perfecta a medida que una se va olvidando de si para entregarse más y más el Señor. Dicen que la juventud de hoy tiene miedo a entregarse, que es floja,… tienen razón. Pero cuando se nos muestra la radicalidad del amor del Señor a nosotros desde la Cruz, nuestro corazón se lanza sin miedo porque tiene sed de amar y de ser amado. Así que si hay chicas “normales”, con carreras, con estudios, alegres y simpáticas que lo dejan todo…bueno dejan el mundo para coger lo de Dios, lo del Cielo. Si bien se mira es más que ganar la lotería. Nada hay en esta vida que se pueda comparar a la maravilla que es el ser llamado por Dios.

¿Quieren que “aterrice”?. Yo sentí la llamada por primera vez con 14 años, pero no quería entregarme a Dios, quería ser médico, casarme y tener muchos hijos. Poco a poco el Señor me fue enamorando y conduciendo suavísimamente hacia Él. Conocí un grupo consagrado a la Virgen María en la universidad y María me llevó a Jesús. Es un grupo maravilloso de chicos y chicas del que han salido muchos matrimonios, sacerdotes, monjas,… Empecé la carrera con la que disfruté muchísimo, como quien estudia con gusto un verso precioso, aunque yo ya sabía y estaba deseando entrar en el Carmelo, pero determinadas circunstancias no me permitieron entrar antes. Por fin con 19 años se me abrieron las puertas de este palomar, los brazos de la Virgen o el Corazón de Jesús que todo es una misma cosa.

Dejé lo poco que tenía, lo más que tenía, mis padres y hermanas, los estudios, el baile (desde muy pequeña “estudiaba” danza española), los amigos… y gané… a Dios, la felicidad y todo lo que dejé lo gané en Dios. Eso sólo lo puede entender quien lo ha vivido, pero es cierto ¡créanme!

Ahora han pasado casi 5 años y acabo de hacer la profesión Solemne… para siempre, para siempre, para siempre. Ahora a la gente le da miedo entregarse para siempre, pero es porque no conocen el amor. El amor de Dios. Igual que pasa en el matrimonio…”para siempre”, “eternidad”, “perfecto” son propiedades exclusivas de Dios, el hombre por sí mismo es imperfecto, frágil, débil pero unido a Dios… sí puede. El matrimonio no puede perseverar si no se fundamenta en Dios, y lo mismo pasa con la vida religiosa.

Al hacer la profesión perpetua, yo le he dado al Señor mi SI, pero El también me ha dado su “SI” y El es fiel. El llena mi corazón hasta hacerlo estallar de alegría y felicidad. El Señor me ha cautivado, me ha enamorado de tal manera que ya no tengo otro amor que El, ya todo lo mío es suyo y lo suyo es mío. Su poder y su misericordia y también sus oprobios, indiferencias y olvidos con que El es ofendido.

Así es Dios, y nos está esperando a todos, a cada uno en particular porque para Dios sólo existe el individuo. Sólo existo yo, o sólo existes tú, porque Dios es infinito ¡Qué bueno es Jesús! Vete a Él, vete a Él.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Maria Modelo de Contemplación.


Recordando el pasaje bíblico del evangelio en el cual nuestro Señor siendo crucificado al ver a su Madre junto a su discípulo amado (Juan 19; 25-27), hemos de meditar la maravillosa escena: Jesús q dentro de su Corazón ardiente de amor, con verdadero celo por las almas, llegando al colmo del amor al grado de entregarse completamente derramando toda su sangre, en el momento de su mayor entrega amorosa anticipo a la Gloriosa Resurrección ha tenido a bien entregarnos a Maria en la figura del discípulo amado, nótese como el evangelio se refiere a esta escena, pues al no identificar a ese discípulo hace notar que la voluntad de Jesús es que el mensaje de este hecho sea para todos los hombres.

En la actitud generosa de nuestro Señor y la reacción de aquel discípulo que desde ese momento acoge a Maria como su Madre llevándosela a su casa. Este gesto en la figura de aquel discípulo, simboliza un camino para aquel cristiano que desea ser un verdadero discípulo de Jesucristo, "amando a Maria este se convierte en un discípulo amado por Jesús". De ahí la importancia en que los Santos valoraron y manifestaron su amor a la Santísima Virgen Maria porque comprendieron de alguna forma por medio de la gracia que un buen discípulo es amante de Maria.

En el ejemplo de Maria encontramos un verdadero modelo de contemplación en medio del mundo en el cual vivía.

Mientras nosotros nos quejamos de los inconvenientes para vivir una vida Cristiana totalmente entregada al grado de admirar a aquellos que son consagrados a la vida religiosa o sacerdotal, Maria nos enseña con su actitud silenciosa y orante la marca de un camino verdadero y santo para todo Cristiano viviendo en unión a Dios en el mismo estado en el que cada uno nos encontramos.

Jesús en el evangelio de San Juan (Cáp.15) nos habla de su deseo de que el hombre permanezca íntimamente unido a El “Como mi Padre me amo, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor” permanecer en el amor lleva consigo un trato de intimidad con quien se ama, pues es el trato intimo con el otro ser que se ama es lo que conserva el amor mismo. Esto es la contemplación vivir en intimidad con Jesús en el amor, en El tenemos la promesa que no nos abandona, permaneciendo en comunión con El “como el sarmiento a la vid” esa alma dará abundante fruto y como el mismo Jesús lo expresa “Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos; entonces pasan ha ser discípulos míos” es el abundante fruto del cumplimiento de sus mandatos que nos alcanza la plenitud, siempre unidos a Cristo por el cual el Padre es glorificado, y esta comunión con Cristo es verdaderamente fecunda, llegando así el alma contemplativa a gozar del anticipo del cielo en la tierra.

Maria es quien se convierte para nosotros en modelo de contemplación, ejemplo verdadero de unión a Dios en medio del mundo. San Pablo nos dice ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? Y es que nadie puede penetrar el santuario silencioso del alma misma dentro del hombre, es en este donde el hombre encuentra aun en medio del mundo el lugar de adoración perpetua a Dios todopoderoso para el cual no hay imposibles y que es el amor mismo “Dios es amor”, esto nos une al deseo de Cristo que encontramos en el evangelio (San Juan 15).

Maria Meditando todo en su Corazón con su silencio en medio de los asuntos cotidianos con su ejemplo nos muestra que es posible para toda alma ser contemplativos en la vida comun aun en medio de los quehaceres cotidianos e incluso dentro del sufrimiento mismo, ya que vemos en Maria que desde el principio y aun al pie de la Cruz contemplaba a Dios en todo, aquella escena mirando a su hijo, en medio del dolor, lagrimas, de todo su sufrimiento, Maria es capaz con la ayuda de la gracia que la acompaña de contemplar en todo momento a Dios ¿y quien podría penetrar en el santuario de su silencio interior dentro de su alma? En ella encontramos la prueba de que es posible llevar vida de oración en medio del mundo, que todo es gracia.

El deseo de Cristo a vivir en comunión con El “permanezcan en mi amor” me hace pensar que todos somos llamados a la contemplación en cualquier estado de la vocación Cristiana, ¡somos templos vivos!